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SEGUNDO DILUVIO. EL DESAFÍO ECOLÓGICO. Xavier Pikaza

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Religión Digital

El desafío ecológico.jpgEl riesgo ecológico constituye uno de los problemas básicos de la humanidad. Se trata de un desafío nuevo, exacerbado hasta el paroxismo por la triple amenaza de la bomba atómica, biológica y social, que puede destruir la misma vida humana. Pero, al mismo tiempo, es un desafío viejo, como de forma profética había descubierto y expresado la Biblia, especialmente en el relato del diluvio (Génesis 6-8). Expuse el tema en El desafío ecológico (PPC, Madrid 2004). Ahora he querido volver a presentarlo porque Beni, profesora en Verín, me ha mandado la parábola del segundo diluvio y quiero presentarla. Inicio así algunos días de reflexión sobre el fin del mundo, tema central de la liturgia de los próximos domingos. Caen las hojas del otoño, apenas quedan ya tras la ventana; pero ellas volverán. Nosotros, en cambio, podemos destruir para siempre las fuentes de la vida de Dios sobre la tierra.

1. El relato antiguo.
El Arca de Noé (Gen 6-7) constituye un símbolo del riesgo de la vida, que puede ser destruída por los «pecados» de los homres. Aquellos aventureros que suben año tras año a buscarla al monte Ararat, en el Cáucaso, pensando que si la encuentran demostrarán que “la Biblia tenía razón”, no han entendido nada, pues el texto de la Biblia no trata de un arca o barco salvador de antaño, sino del riesgo de muerte que nosotros provocamos. El autor del diluvio no fue Dios, fuimos y somos nosotros. El arca, en cambio, es signo de la posible salvación en medio del diluvio; ella es para los creyentes la expresión concreta de la alianza de Dios con los hombres y de los hombres entre sí, unos hombres y mujeres que se reúnen y ayudan sobre un mismo barco, mientras se desata la furia de los elementos que ellos mismos han provocado.

Ésta es un arca que debe abrirse para todos los vivientes , con los animales de la tierra (cuadrúpedos, reptiles), un arca para todos los hombres y mujeres, de manera que ellos puedan amarse y transmitir la vida. Ésta ha de ser un arca universal y democrática, en la que deben acogerse de un modo especial los que actualmente permanecen excluidos del sistema, no sólo Ulises y algunos esforzados, no sólo Noé con su familia, sino todos los que actualmente padecen, arrojados por la borda, los asesinados y humillados, que no tienen hogar, ni ciudadanía legal (real) en este mundo, como sabe la Carta de Pedro, el amigo de Jesús (cf. 1 Ped 3, 19-22).

Esta barca ha de ser «patera» para todos, no transtllántico de lujo donde algunos seguimos inventando bellas palabras, mientras mueren abajo, en las aguas oscuras, en miles de pateras (reales o simbólicas), millones de personas (P. Sloterdijk). La historia de esta barca-patera de Noé, que ha de abrir sus escotillas y camarotes para todos los hombres y mujeres de la tierra (con los animales), constituye una de las parábolas más fuertes y bellas (incluso esperanzadas) de la historia humana.

Muchos están bajo la amenaza del mar. Los que formamos parte del gran mundo (del trasatlántico de lujo), hemos expulsados a las pateras o al agua a millones de personas…, fingiendo quizá que lo ignoramos (¡pues los culpables son otros, la administraciòn, como dirá el texto del nuevo diluvio, que después presentaremos!). Somos culpables y, sin embargo, la Biblia nos pondrá ante la esperanza del arco iris… Pero dejemos ese tema para más adelantes. Comenzamos hoy a plantearlo, seguiremos con él los próximos días.

Gen 6, 9 Ésta es la historia de Noé: Noé era un hombre justo y cabal en su generación… 12 Dios miró la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 13 Entonces Dios dijo a Noé: «He decidido el final de toda carne, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los destruiré junto con la tierra.
14 Hazte un arca grande de madera de coníferas (de abetos). Haz compartimentos al arca, y cúbrela con brea por dentro y por fuera… Hazle una claraboya y termínala a un codo de la parte alta. La puerta del arca estará a uno de sus lados. Construye también un piso bajo, uno intermedio y uno superior… 19 De todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca dos de cada especie, para que sobrevivan contigo…. 22 Y Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó; así lo hizo.

2. Segundo diluvio. Una parábola abierta.

El texto me ha llegado por Beni, amiga, poetisa y maestra que hace mucho tiempo (¡ayer!) me contaba cuentos de un bosque de animales extraños… Durante años me ha mandado breves versos, como haikus. Hace unos días me ha enviado esta parábola de amor y de humor, con mucho fondo. Se trata de un texto publicado en http://webalia.com/EP/
reir/religion/a4322.html
y en http://xanaasraisoy.spaces.live.com/
blog/cns!1508E466D4D3CE36!1846.entry
Cf. http://www.google.es/search?q=S
egundo+diluvio&hl=es&lr=lang_
y en.answers.yahoo.com/question/
index?qid=20061113112842AAeqRC9

A principios de 2006, Dios visitó a Noé y le dijo:

«Una vez más la tierra se ha hecho inhabitable, superpoblada y llena de egoísmos. Debo actuar. Construye un arca y reúne una pareja de cada ser vivo así como algunos buenos seres humanos. Tienes 6 meses antes de que envíe la lluvia durante 40 días y 40 noches.»
Seis meses después, Dios miró a la tierra y descubrió a Noé barriendo su patio, pero ningún arca. «Noé», gritó, «pronto enviaré la lluvia, ¡donde está el arca?» «Perdóname, Dios mío,» imploró Noé, «pero los tiempos han cambiado: Necesitaba un permiso de construcción para comenzar el arca, he debido discutir varios meses con el inspector sobre el sistema de alarma contra-incendios.

«Durante ese tiempo, mis vecinos se han reunido en asociación, porque violaba las normas de la comunidad construyendo un arca en el patio, y les iba a obstruir la vista! Hemos debido nombrar un tribunal de arbitraje para conseguir un pacto. A continuación, los servicios de urbanismo han presentado una memoria sobre los trabajos necesarios para hacer llegar el agua a mi patio: cuando les he dicho que el mar llegaría al arca, ¡no me han querido creer!
«Después tenía que cortar la madera, en cantidad suficiente: las asociaciones para la protección del medio ambiente se han unido para impedirme cortar árboles, so pretexto de que pondría en peligro a varias especies de animales. He intentado explicarles que al contrario, toda esa madera serviría para salvar muchas especies, de nada ha servido.

«Comencé a reunir parejas de diferentes especies, y la sociedad protectora de animales me atacó bajo el pretexto de que los iba a encerrar animales salvajes contra su voluntad, y en espacios demasiado pequeños: me acusan de actos de crueldad contra los animales.
«La Agencia de desarrollo sostenible, quiere hacer un estudio, y espero sus conclusiones todavía. La agencia de empleo también me ha echado un ojo encima: cómo es que voy a emplear trabajadores voluntarios, sin sueldo, protección social,… mientras que los sindicatos me prohíben emplear a mis propios hijos, debo emplear solo trabajadores de la construcción muy cualificados,…que pagan cuotas de afiliación.

«Para terminar, la Agencia Tributaria me ha confiscado todos mis bienes, so pretexto de que intentaba huir del país ilegalmente, mientras que Aduanas me acusa de querer pasar las fronteras con especies reconocidas en peligro de extinción.
«Perdóname Dios mío, tal vez habría necesitado más de 10 años para la construcción de ese Arca». De inmediato, las nubes desaparecieron, y en el cielo brilló un espléndido Arco Iris.

Noé levantó la cabeza y dijo:
«entonces, ¿no vas a destruir la tierra?»
«No es necesario». Respondió Dios, «la Administración se encarga.»

3. Las respuestas

La respuesta de la parábola es clara: Dios no necesita destruir la tierra a través de un diluvio, porque los mismos hombres se están encargando de destruirla. Según la parábola, el responsable básico de la destrucción de la tierra es «la administración», es decir, la política en sentido extenso. ¡Es lógico! Echamos la culpa a los otros, a los que gobiernan, de izquierda o de derecha, pretendidamente universalistas o nacionalistas. ¡La culpa del diluvio es de la Administración, el del Gobierno!

En Italia donde he vivido mucho tiempo se decia: ¡Piove, porco Governo! ¡Lluevo, cerdo Gobierno! Si viene el diluvio y nos mojamos… la culpa es del Gobierno… La culpa de todo, de las pateras y las guerras… Pero eso nos hace olvidar nuestra responsabilidad. Posiblemente, los bogiernos podrían ser mejores, pero la culpa no es toda de los gobernadores. Pero el tema puede recibir otras respuestas y así quiere que los mismos lectores del blog las indiquen. Yo destacaré algunas que me parecen más sigificativas, que pueden encontrarse y se encuenran vinculadas:

1. El cambio climático con el calentamiento de la tierra
2. La elevación de las aguas por el deshielo
3. La destrucción de todos los bosques y masas verdad
4. La destrucción de las especies animales (y con ellas el hombres)
5. La contaminación generalizada
6. Nuesvas pestes o enfermedades infecciosas
7. La locura generalizada de la población
8. La lucha de todos contra todos (violencia universal)
9. El suicidio, deseo de muerte, de todos los hombres
10. La invasión de extraterrestres
11. Una explosión cósmica: terremotos, volcanes
12. El capitalismo salvaje
13. La falta de amor por la tierra y sobre la tierra
14. La bomba atómica
15. La bomba biológica (manipulación y destrucción genética)
16. Nosotros mismos… ¿No tendremos nosotros un poco de culpa?
4. La respuesta

Las respuestas anteriores son posibles…,especialmente la última: somos culpables de la muerte, como desía san Pablo en Rom 5, en medidas distintas, con responsabilidades diferentes, al menos los que vamos en el piso del lujo del trasatlántico, mientras se hunden a los lados la pateras.

De todas formas, no quiero dejar el tema aquí. El pecado es grande, es fuerte el diluvio y hay que responder, porque todos somos Noé. Pero hay una verdad todavía más profunda: Dios (la Vida) encontrará un arca y en ella podremos salvarnos, abrir un camino de futuro, en amor. Para los cristianos antiguos, el arca era el bautismo, es decir, la conversión de los cristianos…, una conversión social y cósmica. Yo quiero seguir en esa línea, pero abriendo también otros caminos. Quiero que la Iglesia cristiana sea (con otras religiones y creencias, con otros caminos de humanidad) un arca de esperanza. Pero eso signiica que debemos asumir una responsabilidad, iniciar un camino, a favor de la vida de todos, en la tierra.

Me gustaría que los lectores del blog explicaran alguna de estas posibles causas de destrucción… o buscaran otras… o destacarán la misericordia de Dios, es decir, de la Vida, que puede y quiere mantenerse, a pesar de nuestras destrucciones. ¿Podremos seguir hablando de la Iglesia como arca de humanidad, arco iris de esperanza? Estamos al fin del año litúrgico, es tiempo de buenas reflexiones.

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