Vivimos, como ha señalado el papa Francisco, un verdadero “cambio de época”. La expresión no es retórica: se constata a diario en un mundo sacudido por guerras, fracturas sociales y un orden internacional cada vez más frágil. El imperio, dominado por oligarcas prepotentes, se ha impuesto alocadamente sobre la política y la legalidad internacional.
Las desigualdades se agrandan, las políticas migratorias se endurecen y millones de personas —migrantes, trabajadores precarios o colectivos discriminados— quedan relegadas a los márgenes de un sistema que excluye. Ante este panorama geopolítico inquietante, la pregunta...
No es un mundo fácil ni previsible el que nos está tocando vivir. En medio de la destrucción del orden internacional que conocíamos, los nuevos dictadores, la emergencia climática, la crisis de valores en un mundo hiperconectado pero donde tantas personas experimentan la soledad...