Un niño de doce años llora mientras es conducido hacia Marruecos. Suplica que no lo devuelvan. Unos vecinos advierten que es menor y logran detener la marcha. La escena resume la crisis de Ceuta: la frontera veía a un extranjero; la ciudadanía tuvo que recordar que llevaba entre las manos a un niño.
Después llegaron las identificaciones, los centros desbordados, las disputas entre administraciones y el acostumbrado reparto de culpas. Todos invocaban la legalidad, la seguridad y hasta los derechos humanos. El niño, entretanto, seguía esperando protección.
Ceuta no examina solamente...
El eco en los diarios escritos y digitales, regionales y nacionales, estaba asegurado: el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, vuelve a hablar de los inmigrantes. Lo hace en dos mensajes publicados en su cuenta de X. El más actual es el del 3...