«Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo» (Mateo 15,14).
Pocas imágenes empleadas por Jesús han conservado tanta fuerza crítica como ésta. No era una descalificación personal, sino una denuncia espiritual. Jesús se dirigía a aquellos dirigentes religiosos que, convencidos de poseer la verdad, habían perdido de vista la finalidad de la religión: acercar al ser humano a Dios mediante la justicia, la misericordia y el amor al prójimo.
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Religión Digital
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