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Elementos fundamentales de la Teología de Ignacio Ellacuria -- Jon Sobrino, S.J

Publicado en

Rebelión

Universidad Centroamericana José Simeón Cañas
Ignacio Ellacuria: un faro hoy desde Chiapas al Mundo
Iglesia de los Pobres
Materia: Elementos fundamentales de la Teología de Ignacio Ellacuria
Profesor: Jon Sobrino, S. J.
Alumno: Francisco Bosch
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El Salvador, 2 de Junio de 2009
Introducción
Este trabajo buscara ser una síntesis de tres artículos de Ellacuria, sobre “La Iglesia de Los pobres”1. Para enriquecer el trabajo, y no convertirla en un mero resumen, colocare el acontecer histórica de los últimos 25 años de la Iglesia de Chiapas2, como clave hermenéutica para entender los textos del autor, escritos hace más de dos décadas.

De esta manera, realizaremos una historizacion de los conceptos de Ellacuria, que es al mismo tiempo ser fiel a la metodología que el mismo usó y que le costo la vida hace 20 años, en la ofensiva militar final de la guerra en El Salvador. Esto será abordando los textos de la siguiente manera:

1- El Artículo sobre Monseñor Romero Y el Pueblo de Dios, haciendo un paralelo con Don Samuel Ruiz y el Pueblo creyente Chiapaneco3.

2- El Articulo de las bienaventuranzas, rescatando el concepto concluyente de “pobres con espíritu” de Ellacuria, en paralelo, con la revolución de la conciencia que implican el neo-zapatismo para el mundo4.

3- Por ultimo el artículo de la Iglesia como sacramento Histórico de la Liberación (Iglesia de los Pobres), lo trabajare en paralelo al concepto de Iglesia autóctona de Samuel Ruiz, y su desarrollo en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas5.

Desarrollo
El tema aglutinador de estos tres artículos, es La Iglesia de los Pobres, es esta Iglesia pensada “al modito” de Jesús de Nazareth. Mi atrevimiento de historizar estos conceptos en el sureste Mejicano, en esa Iglesia que hizo posible el movimiento neo-zapatista (hoy en día, ningún intelectual en el área entiende el levantamiento armado y el movimiento del EZLN, sin las estructuras a-priori de la evangelización en esa zona ), se debe a una experiencia personal en la zona y a una perspectiva también personal sobre el devenir histórico chiapaneco, que coloca a este Zapatismo y a la Iglesia autóctona de los Pueblos de la Tierra6, como horizonte utópico en nuestros días.
Desde aquí, me lanzo al desafío de desarrollar este trabajo:

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Notas:
1 Los tres artículos que componen la bibliografía son:
Cfr. I. Ellacuria, “El verdadero Pueblo de Dios, según Monseñor Romero”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 357-396.
Cfr. I. Ellacuria, “Las bienaventuranzas, carta fundacional de la Iglesia de los pobres”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 417-437.
Cfr. I. Ellacuria, “La Iglesia, Sacramento histórico e salvación”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 454-485.
2 Vale decir que no será un recuento exhaustivo de la historia de esta Diócesis (seria innecesario e inabarcable), sino se tomara de ella lo relevante para el fin planteado.
3 Bibliografía complementaria en este apartado: Documentos de la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), cartas pastorales y homilías del Mons. Samuel Ruiz García.
4 Bibliografía complementaria en este apartado: declaraciones de la selva lacandona (1993-2005) del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
5 Bibliografía complementaria en este apartado: documentos de la CONAI y libro de Jean Meyer, “Samuel Ruiz en San Cristóbal”, ed. Tusquets, año 2000.
6 Vale aclarar, que por una cuestión antropológica, no se usara el término indígenas, y en cambio se hablara de Pueblos de la Tierra.
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1- Monseñor Romero: voz del Pueblo de Dios – Samuel Ruiz: Tatic de los Pueblos de la tierra.
1.1. Inentendibles en su individualidad
Ellacuria deja muy claro que resulta imposible, referirse a la persona de Romero, sin referirse a su Pueblo. Esta mutua referencia, nos posibilita hablar de un personaje como un modo de abordar al Pueblo en si. Con esto, el autor no es simplista en los más mínimo, y tampoco es ingenuo, por lo que esta referencia entre Pueblo y Pastor, no es automática ni evidente, sino que se desprende de un proceso creciente de identificación que pasa por el más hondo amor Cristiano.

Este amor, será en Romero ser “la voz de los sin voz”, alzar su palabra en medio de una coyuntura nacional de mucho dolor, para que las victimas fueran oídas y para que llegara a los poderosos, la palabra de Dios que nacía del profeta y que recogía los clamores del Pueblo pobre y sufriente.
En esta misma línea, creo yo, que podemos ver a Samuel Ruiz (Obispo de San Cristóbal de las Casas desde 1960 hasta el año 2000) que vivió su amor como Pastor, siendo el Padre de los más pequeños, de los pobres entre los pobres que son los Pueblos de la Tierra. Ellos lo bautizaron como “Tatic”, que en lengua Tzotzil quiere decir Padre. Esto no es anecdótico, sino el reflejo de una referencia del Pueblo al pastor, y una entrega profunda de este a su Pueblo pobre.

1.2. Una teología que caracteriza a un verdadero Pueblo de Dios
Partiendo de la teología que sustentaba el actuar pastoral de Romero, Ellacuria desarrollará algunas características principales de lo que seria “el verdadero Pueblo de Dios”:

1.2.1. Opción preferencial por los Pobres
Aquí hace un desarrollo histórico, de diferentes documentos de la Iglesia que lanzan la opción por los pobres, como preferencial y como clave de la misión de la Iglesia. Pasa por el Vaticano II, luego por los documentos del Episcopado Latinoamericano en Medellín y Pueblo, y rescata en todos estos, la línea coherente que viene desde la misión de Jesús de optar preferencialmente por los pobres.
Lo que podemos desprender de estos documentos, y que subraya Ellacuria, es entender a los pobres en primer lugar desde su concepto histórico de Pobreza, cosa que se presenta con gran claridad en Medellín y que Puebla afirmara a pesar de los titubeos de la preparación de esta conferencia.

Desde aquí habría que pensar el verdadero Pueblo de Dios y la misión de la Iglesia, que Medellín presentara con base en Cristo: “Cristo, nuestro Salvador, no solo amo a los pobres, sino que siendo rico se hizo pobre, vivió en la pobreza, centro su misión en el anuncio a los pobres de su liberación y fundo su Iglesia como signo de esa pobreza entre los hombres” (14,7).

A esto sumamos una afirmación categórica de Ellacuria: “no hay verdadero Pueblo de Dios mas que cuando se da un pueblo configurado fundamentalmente por pobres”7. Esto lo afirma el autor, entendiendo la conversión que vivió Monseñor Romero a su Pueblo, que configuro todo su ministerio arzobispal, con una gran claridad teológica y su alcance profético.

Claramente esta opción por los pobres también marco la vida eclesial del obispado de San Cristóbal con Samuel Ruiz, y esto era reconocido en 1985 por sus agentes de pastoral, que citaban las palabras de su pastor: «Pero al ir

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Nota:
7 Cfr. I. Ellacuria, “El verdadero Pueblo de Dios, según Monseñor Romero”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II, p. 364.
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descubriendo en la convivencia con los pobres de Yahvé su gran sufrimiento, al vernos obligados por las circunstancias a denunciar los despojos, al descubrirnos involuntariamente cómplices de los despojos hubo que hacer, a la luz de una reflexión evangélica, una clara opción por el pobre. No se trató de ningún decreto, sino de una simple lectura de lo que eran ya nuestras intenciones y la tendencia de nuestra actividad pastoral»[…]»cuando nuestra Diócesis optó por el pobre no hacía una mera elucubración teológica, sino una decisión evangélica apremiante»8.

1.2.2. La Encarnación histórica en la luchas del pueblo por la justicia y la liberación
Podemos ver con claridad, como una opción preferencial por los pobres que sea consecuente, en un continente de injusticia, llevara necesariamente a la lucha junto al pueblo por la justicia y la liberación.
Aquí además de mencionar la larga tradición que la Iglesia tiene desde Pablo VI hasta Medellín, de legitimar en cierto caso el uso de violencia, buscara generar distancia entre estas luchas y la lucha de clase (vale decir que el escribe en plena guerra fría). Y en esto, será concluyente las palabras del propio Ellacuria: “el pueblo de Dios realiza una labor ideológica útil en la lucha revolucionaria, cuando realmente el pueblo de Dios se pone de todo corazón y con todo riesgo al servicio de las mayorías populares”9.

En estos procesos, la acción profética, tanto en El Salvador como en Chiapas, de Romero Y Don Samuel respectivamente, son de suma relevancia, ya que denunciaran las situaciones de opresión y de injusticia contra las que se debe luchar, y buscaran anunciar, en medio de estas, el camino que un seguidor de Cristo debe tener. Al papel conocido de Monseñor Romero en las masacres previas a la guerra, quiero sumar un punto que me parece de gran conflictividad en este tema: la cuestión de la violencia.

Ellacuria toca el tema sin entrar de fondo, y yo solo quiero dejar planteada una pregunta que me surge de la experiencia del levantamiento armado Neo-zapatista del primero de enero de 1994: ¿Cuál es el límite en el acompañamiento de la Iglesia a las luchas populares? ¿Cuál es el patrón para reconocer un régimen como tiranía evidente y prolongada, y de esta manera ver como legitimo el uso de la violencia, como presenta la populum progesum, en la lucha de la liberación?

Sin tener respuesta a esto, diré que las líneas de Ellacuria interpeladas desde los comunicados emitidos por Don Samuel en los primeros días del conflicto armado en Chiapas, nos revelan una violencia primera institucional, y una contra-violencia como respuesta10, pero no avalado como medio por la Iglesia de San Cristóbal. Este limite y esta cuestión, las dejo así abiertas, como temas de necesidad de profunda reflexión, en tiempos donde la violencia institucional esta mas normalizada que nunca, y se encuentra en aumento en esta crisis para los mas pobres. El siguiente apartado traerá luz sobre los interrogantes planteados.

1.2.3. La introducción de la levadura cristiana en las luchas por al justicia
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Notas:
8 Cfr. Mensaje a nombre de los agentes de pastoral en ocasión del 25 Aniversario Episcopal de Don Samuel, celebrado el 25 de enero de 1985, en San Cristóbal de las Casas; CONAI.
9 Cfr. I. Ellacuria, “El verdadero Pueblo de Dios, según Monseñor Romero”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II, p. 373.
10 Ver aquí, para violencia estructural según Medellín en Chiapas:
Declaración de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas sobre la situación en Chiapas, 12 de Enero de 1994, Obispo Don Samuel Ruiz; CONAI.
Para ver la insurgencia neo-zapatista en clave de contra-violencia:
Declaración de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, 21 de enero de 1994, Obispo Don Samuel Ruiz; CONAI.

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En este aparto Ellacuria, nos presentara la levadura Cristiana como ese anuncio pleno del reino (aunque este nunca pueda realizarse plenamente en la historia), que sirve según el, para animar luchas, señalar limites y sobre todo, para aportar direcciones y valores específicos que los proyectos puramente terrenales no pueden aportar11.

Aquí no me parece errado, insertar las palabras de Ellacuria, nuevamente en consonancia con el neo-zapatismo chiapaneco y el rol de la Iglesia como levadura en esta zona. Por un lado, como señalamos antes, es indudable la “utilización” de grupos externos, de la organización y concientización que había en la población indígena de esa zona, generada por una evangelización centrada en la predicación del reino, con bases bíblicas en la búsqueda de un éxodo liberador para los Pueblos de la Tierra, que vivían (y aun viven) en extrema y deshumanizante pobreza.

Jugando con las palabras, esta situación fue sin lugar a dudas “la masa fermentada” que se hizo pan en la mesa, aquel 1 de enero de 1994, y hasta hoy da frutos en los altos de Chiapas. Con esto no estoy afirmando que el movimiento neo-zapatista sea un fin en si mismo (ni muchos menos que haya traído en plenitud el reino de Dios), sino que descubrimos lo mismo que Ellacuria en Romero: “Así como la Iglesia no es para si, sino para el desenvolvimiento del reino, las organizaciones populares no son fines en si, sino para el desenvolvimiento del Pueblo”12.

En esta misma línea, el Sub Comandante Marcos (vocero del EZLN y profeta de nuestros días), dirá que “en las montañas de Chiapas el murió para vivir”, haciendo alusión a su dejar de lado su objetivo personal-ideológico, para hacerse carne en el Pueblo. Aquí veo claramente, la conversión al Pueblo de la que habla Ellacuria sobre Romero, como también la idea de partir de la fe de lo pobres y poner en ellos nuestra fe, para configurar así la verdadera Iglesia de los pobres.

Con todo, solo volviéndonos a los pobres nos convertiremos realmente como individuos, como Iglesias, y como movimientos populares (Ellacuria habla en esto, de “la fuerza escandalosa de los empobrecidos”13). De esto, el autor ve nacer la esperanza, que tendrá un rol determinante en el profetismo, que se alimenta del dolor y la represión de los humildes, pero su fundamento último es la fe en el crucificado y resucitado, que en este contexto histórico se revela como Siervo sufriente de Yahve, en el Pueblo pobre. Aquí de manera anecdótica o no tanto, bastara decir, como otra muestra de la consonancia entre Romero Y Don Samuel, que el término ellacuriano de Pueblo crucificado fue utilizado en pleno conflicto por Samuel Ruiz14.

1.2.4. La persecución por causa del reino de Dios en la lucha por la justicia
Quizás este sea el apartado mas claro, y en el que menos me extenderé. Esto se debe al testimonio tan claro de Persecución del Pueblo y de la Iglesia en el Salvador (son testimonio de ellos Mons. Romero, el propios Ellacuria, e infinidad de religiosos y laicos pobres o comprometido de lleno con ellos), y al mismo tiempo, la persecución y guerra de baja intensidad que sufre hace mas de 15 años las comunidades que en los altos de Chiapas (o en cualquier parte del globo) buscan un mundo donde quepan muchos mundos, y en silencio construyen ese “otro mundo posible, urgente y necesario” (el testimonio mas concreto es el encarcelamiento hace un mes de hombres de la tierra Tzotziles, que son bases de apoyo zapatistas en al zona de las cascadas de agua azul).
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Notas:
11 Cfr. I. Ellacuria, “El verdadero Pueblo de Dios, según Monseñor Romero”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II, p. 374
12 Ibíd., p. 375
13 Ibíd., p. 379
14 Declaración de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas sobre la situación en Chiapas, 12 de Enero de 1994, Obispo Don Samuel Ruiz; CONAI.

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Claro esta, que el desarrollo en esta aérea de Ellacuria es más extenso, y toca cuestiones como las causas de la persecución, no solo a Romero, sino a la iglesia y al pueblo; y también habla sobre las persecuciones no son fruto de la búsqueda del reino.

Termina este articulo el autor, presentando otras características relevantes del Pueblo de Dios: será la Clave en la iglesia (mas que la institucionalidad) porque se configura en la base como célula dinámica, que repite lo de Jesús y sus discípulos; su autenticidad estará dada por la pobreza (compromiso con las mayorías populares y empobrecimiento voluntario) y por la justicia (lucha contra su antítesis); y finalmente nos dice:

“su grandeza (la del Pueblo) esta en que, así como es, ha sido elegido por Dios para derrocar a los poderosos de su trono”15

2- Bienaventurados los pobres con espíritu, bienaventurados los innegociables zapatistas.
En este apartado no me extenderé tanto como en el anterior, sino que buscare ir al centro del concepto Ellacuriana, que nace de la contraposición de las bienaventuranzas por Mateo y Lucas, posteriormente la búsqueda de un fondo común, para arribar a su gran afirmación concluyente: “la traducción real de pobres de espíritu es la de “pobres con espíritu”, esto es, pobres que asumen su pobreza real, en toda su inmensa potencialidad humana y cristiana, desde la perspectiva del reino”16.

Esta espiritualización de la pobreza, que implica la elevación a conciencia de la pobreza como opresión y como principio de liberación, es la misión singular que tiene la Iglesia de los Pobres. Y aquí, Ellacuria, presenta esta “conciencia cristiana de la pobreza”, como un aporte necesario y no suficiente, al problema histórico de la Pobreza. Por todo esto concluye el autor, que las bienaventuranzas, como promesa y mandato, son la carta fundacional de esta iglesia de los Pobres17.

En este apartado como planteamos en un inicio, intentare hacer un paralelo entre estos pobres con espíritu de los que nos hablo Jesús en las bienaventuranzas y que el autor nos explico, y por otro lado el movimiento neo-zapatistas como referente de una revolución a nivel de las conciencias. Para esto trabajare con las declaraciones de la selva lacandona, y sumare algunas apreciaciones personales que nacen de los días compartidos con ellos, junto al Padre Joel Padron18.

En los Altos de Chiapas, la niebla es intensa, la vegetación frondosa y lo rostros morenos.
El hambre tiene cara de hombre y mujer de la tierra, las necesidades compartidas en toda la “Pobre América” y la fe, que parece ser la “dominante”…
En medio de este paisaje, la palabra fue sembrada, regada, y cuidada con amor de pastores, que han ofrendado su vida allí. Cantidades de religiosos, llegaron de muchos países a esas montañas para no irse jamás. El denominador

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Notas:
15 Las negritas y cursivas no son del autor, sino mías. Buscan resaltar esta frase de cierre, por su relevancia en el texto.
16 Cfr. I. Ellacuria, “Las bienaventuranzas, carta fundacional de la Iglesia de los pobres”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 436.
17 Ibíd., p. 437
18 Vale decir aquí, que Joel Padron, es sacerdote de Chiapas, en al actualidad párroco de San Andrés Larrainzar (lugar donde en 1996 se firman los frustrados acuerdos de paz) y es compañero de estos pueblos en la lucha por su liberación integral de todas formas de dominio.

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común (no a todos), estuvo quizás en el mensaje que se traía, en la Palabra que pronunciaban y generaba un eco de dimensiones impensadas en Chiapas:
A falta de organizaciones, la evangelización se realizo a partir de la lectura literal, fundamentalista, del Éxodo: los sacerdotes enseñaron a la gente a identificarse con los hebreos peregrinos y a esperar, como los hebreos, con impaciencia, la legada del Reino en al tierra prometida. Se despertó así la conciencia intensa de una nueva identidad colectiva y de unas esperanzas que la Iglesia no tenia que satisfacer ni podía satisfacer.19

Esta es la apreciación de Jean Meyer, pero indudablemente, hubo fruto de una catequesis liberadora y concientizadora, un movimiento de organización en la base, que luego derivo en diferentes espacios. Uno de ellos, fue la gran Iglesia Autóctona que cuido e impulso Samuel Ruiz (de la que hablaremos en el tercer apartado), pero también hubo otros espacios que capitalizaron todo lo generado en esos procesos de conciencia del pueblo pobre de Chiapas (entre estos, nacerá lo que posteriormente será el EZLN)20.

En todo esto, me interesa quedarnos con el contenido de fondo, mas halla de las mediaciones históricas acertadas o no en ese contexto, mas allá de los caminos acertados o no para dar cauce a los reclamos de esa conciencia. Lo que descansa en el fondo, es la conciencia creciente en estos hombres y mujeres de la tierra, pobres entre los pobres, ellos alzan la mirada y ven mas allá, entienden integralmente su vida, sus luchas, sus necesidades, su ser valiosos, su dignidad, ósea entienden integralmente la fe.

Desde aquí, quiero mostrar lo cierto del planteo de Ellacuria, sobre la misión de la Iglesia de los pobres (a la que en el caso de Chiapas, en el mundo de los hombres y mujeres de la tierra, Don Samuel llamara Iglesia autóctona) de “espiritualizar y concientizar la carne real de la pobreza”21, como función básica de una Iglesia que se entrega a la construcción del reino desde y en los pobres.
La historia de Chiapas ha demostrado al mundo en esta línea, que las bienaventuranzas no han quedado en letra muerta, que si son vividas desde el espíritu de Jesús de Nazarath, no solo son carta fundacional de una Iglesia pobres y de los pobres, sino que es vida que engendra mas vida en un mundo de muerte.

Esto sin hacer un juicio de valor sobre el movimiento zapatista, ni sobre sus mediaciones (como el levantamiento armado de 1994), porque lo que se busca en fin, es poder ver mas allá de ellas, y descubrir que en el fondo esta el devenir inquietante de muchas conciencias de hombres sencillos…
Porque resulta que nosotros del EZLN somos casi todos puros indígenas de acá de Chiapas, pero no queremos luchar sólo por su bien de nosotros o sólo por el bien de los indígenas de Chiapas, o sólo por los pueblos indios de México, sino que queremos luchar junto con todos los que son gente humilde y simple como nosotros y que tienen gran necesidad y que sufren la explotación y los robos de los ricos y sus malos gobiernos aquí en nuestro México y en otros países del mundo22.

A mi entender, estas líneas ratifican lo presentado por Ellacuria, como objetivo de las bienaventuranzas: se reconocen gente humilde y sencilla, y desde allí luchan contra la explotación (por ende también reconocen de antemano su ser explotados-oprimidos en su pobreza).

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Notas:
19 Jean Meyer, “Samuel Ruiz en San Cristóbal”, ed. Tusquets, año 2000, p. 80.
20 Ver aquí, en cuanto a mirada de Samuel Ruiz sobre aprovechamiento de base eclesial: Ante la Comisión Plural de los legisladores el Obispo de San Cristóbal describió los antecedentes del Ejército Zapatista, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas / Comisión Episcopal para la Paz, 28 de Febrero de 1994; CONAI.
21Cfr. I. Ellacuria, “Las bienaventuranzas, carta fundacional de la Iglesia de los pobres”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 437.
22 Cfr. Sexta Declaración de la selva Lacandona, EZLN, Junio de 2005.

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Y en consonancia con esto, nos presenta Ellacuria una doble articulación en las bienaventuranzas: “la pobreza que se bendice es aquella que va superando activamente la limitación de la pobreza, en la construcción del reino, donde ya no habrá pobreza opresora alguna”. Y esto sumado a lo anterior cobra cabal sentido en la siguiente frase del EZLN, que niega la negatividad de su vida, no haciéndola propia aunque la sufren ellos mismos, y plateando los caminos del reino como salida (luz, alegría, lucha, creer, vida, esperanza, dignidad, justicia y libertad):

No es nuestra la casa del dolor y la miseria. Así nos la ha pintado el que nos roba y engaña. No es nuestra la tierra de la muerte y la angustia. No es nuestro el camino de la guerra. No es nuestra la traición ni tiene cabida en nuestro paso el olvido. No son nuestros el suelo vacío y el hueco cielo.
Nuestra es la casa de la luz y la alegría. Así la nacimos, así la luchamos, así la creceremos. Nuestra es la tierra de la vida y la esperanza. Nuestro el camino de la paz que se siembra con dignidad y se cosecha con justicia y libertad23

Antes de cerrar, querría decir, que compartiendo algún tiempo en las MARZ (municipios autónomos zapatistas) he visto su lucha diaria por no negociar esta conciencia (que es fruto de años de organización y de vida compartida), aun viviendo en profundas necesidades. Solo quiero poner el ejemplo del alcohol, que es un denominador común en el dolor de las familias pobres de nuestro continente, y que en las comunidades zapatistas no se consume por decisión consiente del Pueblo (habrá muchos casos que si, pero yo he visto esta lucha de la conciencia).

Con esto concluyo diciendo, que en un tiempo donde los poderosos negocian sin escrúpulos con las necesidades mas fundamentales de los seres humanos, los zapatistas son un ejemplo de lucha que nos demuestra que en medio de las muchas necesidades, es posible ser consientes, libres y rebeldes para construir un mañana lleno de luz, para nosotros y para los que vendrán. Esta creo que es la revolución silenciosa de la conciencia, que en Chiapas se ha regado, no exclusivamente, por una Iglesia de los pobres que encarno las bienaventuranzas de Jesús.

Terminare este apartado con algunas consideraciones finales: en primer lugar, dejar claro que el no haber abordado los aspectos específico que Ellacuria desarrolla, se debe al fin que he buscando de demostrar cabalmente la fuerza que tiene el termino “pobres con espíritu”, como concepto de evangelización integral (que no cae en mundanizaciones ni en espiritualizaciones, sino que es las dos cosas al mismo tiempo), y este llevado a un ejemplo concreto como el de los neo-zapatistas en Chiapas.

En segundo lugar quiero aclarar, que todo punto de vista es la vista de un pronto, por lo cual no pretendo haber hecho una mirada globalizadora sobre Chiapas, ni sobre el zapatismo, sino humildemente, trate de historizar un concepto Ellacuriano, desde algunos documentos y desde una mirada personal sobre una porción del Pueblo creyente y zapatista. Con esto quiero decir que bajo ningún punto puede absolutizarse esta aplicación, que es simplemente el atrevimiento de un soñador que “ha visto y oído”.

3- Iglesia de los pobres, liberación, desarrollo autóctono y experiencias de autonomía.
Aquí veremos en primer lugar, los conceptos de Ellacuria en torno a la Iglesia de los pobres como sacramento histórico de Liberación. El desarrollo sistemático de esto, será progresivo siguiendo el orden que el autor nos

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Nota:
23 Cfr. Quinta Declaración de la selva Lacandona, EZLN, Julio de 1998.

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presenta. Al terminar con esto, buscaremos nuevamente el paralelo en la actualidad, y lo haremos en la Iglesia de Chiapas, mas específicamente en el proyecto de Iglesia autóctona inmerso en l mundo de los Pueblos de la Tierra.

3.1. Iglesia, Sacramento histórico de salvación
Primero nos presenta la novedad de historizar la salvación (ponerla en relación con la historia), para sacar de un espacio alejado o sacro, al sacramento y a la salvación. Desde aquí, hablará de salvación en la historia, ya que no será posible hablar de salvación fuera de ella, porque “la salvación es siempre salvación “de” alguien y, en ese alguien, “de” algo”24. Partiendo de esto, nos presentara la necesidad como la negación del don de Dios, y en esto al salvación siempre es salvación del pecado (remarca el carácter bíblico de esta afirmación).

En cuanto a la Iglesia como sacramento, Ellacuria pone su fundamento en la corporalidad, y de esta manera habla de dos aspectos unitarios que son clave en esto: “tomar cuerpo”, como respuesta del hacerse carne de Dios, y es la condición de posibilidad de acción, el tomar cuerpo en la realidad; y la “incorporación” que resultara ser la activación del tomar cuerpo, ya que presupone a este, pero añade el adherirse al cuerpo único de la historia. Y aquí mismo, concluye: “la Iglesia realiza su sacramentalidad histórico salvífica anunciando y realizando el reino de Dios en la historia. Su praxis fundamental consiste en la realización del reino de Dios en la historia, en un hacer que lleve a que l reino de Dios se realice en al historia”25. Este rol de la Iglesia como historizadora de las exigencias del reino en cada tiempo, buscara como fin ese reino que mencionábamos, que es en si, la erradicación del pecado.

El como de esta tarea de la Iglesia que nos presenta el autor, tiene que ver con el no ser un fin en si misma (cosa que hemos visto en el primer apartado), mediante el vaciamiento de si misma.

3.2. La liberación como forma histórica de salvación
Comienza con una diferenciación entre la simple promoción humana y la búsqueda de la liberación como acto histórico salvífico. En esta segunda tarea, la Iglesia debe ser fiel la praxis del Jesús Histórico (toda su vida es la unidad entre la salvación cristiana y al salvación histórica).
Luego nos presenta algunos aportes de la Teología de la Liberación en esta línea, y sobre todo el entender la en clave del tercer mundo “la realización de la historia de la salvación se presenta predominantemente en términos de dominación y opresión”26. A esto sumara la relevancia de entender la los oprimidos como locus theologicus, en el cual debe compartirse la experiencia para poder pensar la praxis eclesial de liberación de esta situación histórica, que es en cada tiempo el pecado presenta en diferentes formas.

Para concluir, entendiendo como clamor histórico de los pueblos la liberación de la opresión, Ellacuria ve que “la Iglesia, como sacramento universal de Salvación, debe constituirse en sacramentos de la liberación”. Y afirma también : “No cualquier lucha por la justicia es encarnación del amor cristiano, pero no hay amor cristiano sin lucha por la justicia, cuando la situación histórica se define en términos de injusticia y opresión; de ahí que la Iglesia, como sacramento de liberación tenga la doble tarea de despertar y acrecentar la lucha por la justicia”27.

3.3. La Iglesia de los Pobres, sacramento histórico de salvación
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Notas:
24 Cfr. I. Ellacuria, “La Iglesia, Sacramento histórico e salvación”, en Escritos Teológicos de Ignacio Ellacuria tomo II p. 455.
25 Ibíd., p. 461.
26 Ibíd., p. 471.
27 Ibíd., p. 473-474.

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Aquí nos presentara la importancia de ser Iglesia al modo de Jesús, como continuadores de su obra: “enfrentando a una situación que evidencia una sociedad contrapuesta, busca la promoción humana o los derechos humanos desde la parte oprimida, a favor de ella y en lucha contra la parte opresora […] su acción es histórica y concreta y va a las raíces de la opresión”28.
Luego, profundiza en este lugar de la Iglesia de los pobres, como base de la Iglesia, como lugar de encarnación entre los pobres y desde allí vivir su misión, su ser signo para el mundo. Desde aquí la Iglesia historizara su misión, que hoy responde a la ruptura de la dialéctica riqueza-pobreza (fuente del pecado), desde el amor.

Para terminar el articulo Ellacuria aborda algunas consecuencias practicas de estas concepciones, que yo simplemente citare: I- La Fe cristiana debe significar algo real y palpable en la vida de los pobres (historizar en ellos la salvación); II- La Fe cristiana, debe constituir en lo que es: principio de liberación integral; III- Esta Iglesia de los pobres, en su primer etapa de concientización, no permitirá hacer división tajante entre fe y religión; IV- Iglesia de los pobre no debe convertirse en una nueva forma de elitismo (búsqueda de apertura y universalismo).29

Este artículo se termina con el ejemplo del Padre mártir Rutilio Grande, al que no hare referencia, no por restarle valor, sino para desarrollar brevemente las ideas relacionadas a la Iglesia autóctona de Chiapas, como Iglesia de los pobres sacramento histórico de liberación.

Sin pretender hacer un recuento de toda la historia de la Diócesis de San Cristóbal de la Casas, solo hará alusión a momentos relevantes para el fin de este trabajo: esta zona tuvo como primer Obispo a Bartolomé de las Casas (1544), “una voz en el desierto de la América profanada”, que ya comenzaría a marcar la línea especial de la Iglesia de esta zona. Hacemos un salto hasta 1952, done Mons. Don Lucio Torreblanca, reaviva un sistemas de “fiscales”, que eran ayudantes laicos de siglos anteriores. Esto fue sistematizado por Mons.

Don Samuel Ruiz García, que ejerció su ministerio desde 1960, y una de las grandes preocupaciones en ese momento, fue el avance de los diferentes grupos e Iglesias en la zona. Desde ahí se busco el esfuerzo de inserción en cuanto a distribución de ministerios en el Pueblo y en el introducirse en su lengua. Este esfuerzo, era reconocido 25 años después del inicio de su ministerio como Obispo, por un grupo de agentes pastorales que además de recalcar su papel profético y su opción por los pobres, marcaran tres características de su pastoral que identifican la Iglesia de Chiapas:

“- Encarnación: saber que la Iglesia sólo puede ser verdaderamente católica en la medida en que se haga «toda para todos» y sea capaz de anunciar la salvación desde el fondo mismo de la humanidad como existe en sus formas concretas -las culturas- dinamizándolas, purificándolas e iluminándolas por la fe.

– Liberación: descubrir que la redención de Cristo es una redención integral del hombre que se realiza en la historia con la participación de los hombres. Esta constatación surgió del convivir con la gente, ver su pobreza, aflicción e injusticia de que son víctimas.

– Servicio al mundo: la Iglesia es enviada al mundo y servidora de él, como humilde pero necesario fermento para la construcción del Reino de Dios que es justicia, amor y paz. La Diócesis por medio del Diálogo lleva a cabo esta tarea, aunque declara que no ha encontrado los medios concretos de implementarla”.30

Me he atrevido a transcribir todo ello, porque creo que es de suma relevancia por dos cosas: primeramente porque presenta a cabalidad una practica real de los conceptos plateados por la misma época por Ellacuria; y en segundo

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Notas:
28 Ibíd., p. 475.
29 Ibíd., p. 480-484.
30 Mensaje a nombre de los agentes de pastoral en ocasión del 25 Aniversario Episcopal de Don Samuel, celebrado el 25 de enero de 1985; CONAI.

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lugar, por ser este año, el año del nacimiento del EZLN, que nos mueve a entender conjuntamente esta Iglesia autóctona del Tactic (por Don Samuel) con el surgimiento de un movimiento de reivindicación social (con esto no estoy afirmando que hubiera complicidad en esto, sino que dejo claro que no pueden verse aisladamente estos dos fenómenos).

Para buscar ir concluyendo, puedo afirmar ya la intima vinculación entre los conceptos que hemos expuesto de Ellacuria, y la viva Iglesia de San Cristóbal. Pero el termino “autóctona” que marca la particularidad, se refiere a esta búsqueda honda de inculturación verdadera de Don Samuel, en su Pueblo pobre, y dentro de este, los Pueblos de la tierra que son mayorías en su diócesis, y que en sus palabras “son los pobres entre los pobres”.

Ese fue el desafío que se puso en marcha en esas tierras mejicanas, y que así lo expresa el historiados Meyer:
las propias comunidades impulsadas por la propedéutica comenzada en 1952 […] determinaron ejercer presión para que Don Samuel ordenara diáconos y hasta sacerdotes indígenas (casados, forzosamente, considerando los valores culturales de la comunidad). Así pues, fueron ordenados unos cuatrocientos diáconos (tuhunel en tzeltal), con la esperanza de verlos algún día convertidos en sacerdotes. Junto con siete u ocho mil catequistas integran los cuadros de una Iglesia autóctona presente en más de don mil quinientas comunidades, ranchería y parajes.31

Aquí queda planteado a grandes rasgos, una Iglesia que además de vivir su compromiso histórico como sacramento de liberación, nos presenta un desafío todavía mayor a mi entender, en la búsqueda de echar raíces en el ámbito de los Pueblos de la tierra (defendiendo, respetando y promoviendo sus patrones culturales como pautas de orden inter-eclesial), con la iniciativa de una Iglesia autóctona, que traerá como consecuencia directa procesos de autonomía en lo eclesial dentro de las comunidades (procesos vigentes hasta el presente en las comunidades, gracias a los diferentes ministerios que los propios hombres y mujeres de la tierra realizan).

Esto a mi entender, es la luz que irradia desde Chiapas al mundo: los zapatistas son referentes en cuanto a autonomías en todo en economía, política, salud, educación (aunque todavía haya dependencia en muchos de esos ámbitos), y también en el ámbito religioso, y esto se debe al gran aporte de la Iglesia Autóctona desarrollada por Samuel Ruiz en los Pueblos de la Tierra de Chiapas.

Conclusión
Hemos podido desarrollar en el cuerpo del trabajo las ideas centrales de Ignacio Ellacuria en cuanto a la Iglesia de los Pobres, y siendo fieles a su metodología, estos conceptos han ido tomando cuerpo en la realidad, y en esto, incorporarse en la historia de los Pueblos de la Tierra de Chiapas, de su Iglesia autónoma y autóctona, y en el Obispo emérito de la zona Don Samuel Ruiz García.

Espero que este trabajo sea realmente luz en nuestra actualidad, que no nace de letra muerta sino de la sangre fecunda de la coherencia martirial de Ignacio Ellacuria y de su inteligencia puesta al servicio de los y las de abajo.

Sin más, terminare este trabajo con la misma dinámica de esperanza con el que fue iniciado:

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Nota:
31 Jean Meyer, “Samuel Ruiz en San Cristóbal”, ed. Tusquets, año 2000; p. 65.

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«Nosotros somos los vengadores de la muerte. Nuestra estirpe no se extinguirá mientras haya luz en el lucero de la mañana»
Popol Vuh

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