diosenlafrontera
Durante siglos, la Iglesia ha anunciado el Evangelio de la igualdad mientras mantenía estructuras que silenciaban a la mujer. Volver a Jesús —y a su forma de mirar, acoger y enviar— no es opcional: es la única manera de recuperar la credibilidad perdida.
Durante siglos, la historia del cristianismo ha estado atravesada por una contradicción difícil de ignorar: una fe que proclama la dignidad radical de toda persona ante Dios, pero una práctica e interpretación que ha relegado sistemáticamente a la mujer a un lugar secundario. Ver noticia original en …

