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Seguridad de derecha y de izquierda. A quién podrían creerle los pueblos originarios -- Leonardo Belderrain (Argentina)

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En nuestro país es muy común que gente sensata se pregunte quienes en materia de peligrosidad son mas propensos a actos delictivos y violentos los ricos o los pobres.
A veces circulan por internet cuentos que ridiculizan la filosofía de nuestros opositores. Caperucita y el Lobo sirve a la derechas para caricaturizar la estrategia de los sectores progresistas

Cenicienta al revés
Dicen así con las ‘ mejoras’ del proyecto de reforma del Código Penal.

Visto y considerando:

1. Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el Lobo.
2. Que tampoco era ajena al hambre del Lobo, ni a los peligros del bosque.
3. Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el Lobo calme su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos más arriba.

4. Que el Lobo no ataca a Caperucita de inmediato, y que hay evidencias que primero conversa con ella.
5. Que es Caperucita quien le da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita.
6. Que la anciana es inimputable ya que confunde a su nieta con el Lobo.
7. Que cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la abuela, Caperucita no se alarma.

8. Que el hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita demuestra lo poco que iba a visitarla, hecho que tipificaría un abandono de persona por parte de la joven Caperucita.
9. Que el Lobo, con preguntas simples y directas, quiere desesperadamente alertar a Caperucita sobre su posible conducta.
10. Que cuando el Lobo, que ya no sabe qué más hacer para alertarla, se come a Caperucita, es porque ya no le quedaba otra solución.

11. Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el Lobo y lo disfrutara.
12. Que la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: «¿Adónde vas?» responde: «A bañarme desnuda en el río.», según testimonio de la ardilla que dice que le confeso el sapo antes de fallecer, cobra cada día más fuerza.
13. Que se desprende del punto anterior que es Caperucita la que provoca los más bajos instintos, brutales y depredadores, en la pobre fiera.

14. Que el Lobo ataca, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza y a su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita
15. Que párrafo aparte para la madre de Caperucita, quien exhibe culpabilidad por no acompañar a su hija.

16. Por todo lo antes dicho, se revoca el fallo de Cámara, absolviéndose al Señor Lobo y se dispone además:
a. Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela presentarse en hospital a designar, para su observación gerontológica.
b. A la madre condenarla al pago de las costas y honorarios correspondientes derivados del presente juicio.
c. A la familia de Caperucita a pagar la suma de $ 100.000 en concepto de indemnización al señor Lobo.
d. Aclárase asimismo en el presente fallo que este proceso no afecta el buen nombre y honor del Señor Lobo.

Publíquese, archívese, y téngase por firme el presente fallo que pudiera ser escrito por E. Raúl Zaffaroni.

Pareciera que el lobo atacó a Caperucita porque era un excluido del sistema por bajos recursos económicos.
Debe tramitársele ya mismo un plan jefes y jefas.

Para las derechas, los garantistas son duros con los ciudadanos comunes y blandos con los delincuentes.
La izquierda puede pensar la seguridad desde la Cenicienta.

Cenicienta quiere tener una gran historia de amor que la haga sentir una mujer digna, casi una princesa. Su madrastra le dice que será siempre una asalariada y que ningún príncipe puede fijarse en ella porque es una fregona, salvo que se le ocurra hacer un trabajo o una actividad artística realmente competitiva que evidencie talento y que seduzca el mercado. La confianza en la magia la llevo a desconfiar en el poder de su mente y buscar salvadoras hadas que estimulan los encuentros por televisión, de mujeres pobres de pueblo y patrones y empresarios del espectáculo.
La novela de la tarde describe este paradigma: que se puede tener buen sexo pero sin compartir poder con el hombre, al que incluso le está permitida cierta violencia tolerada porque suele estar muy estresado por su trabajo.

Para esta postura la madrastra jamás comete daño moral y es sólo una mujer realista que no ejerce violencia y que piensa que los pobres tienen que resignarse y vivir en espacios de periferia donde no se llenen de envidia al ver como vive la gente exitosa.
Esta cosmovisión de lo que pasa en los episodios de inseguridad podrían haberlo publicado Eduardo Feiman y Ricardo Fort. Como se ve los dos cuentos son caricaturescos y es probable que ambos tengan algo de razón si consiguen no desautorizarse recíprocamente.

Tiene razón las izquierdas cuando dicen que cuando mayor es la injusticia, mayor es la violencia social. Pero tienen razón las derechas, cuando plantean que si uno no encuentra una forma no tóxica para ganarse el pan con dignidad de príncipe, siempre se sentirá violentado y resentido pensando que los ricos lo abusan.

Izquierda y derecha se sanarán cuando sanen su deuda interna, y, en comunión con los pueblos originarios comprendan que todo nos necesitamos y que lo que no necesitamos tiene dueño y debe circular.

Mientras yo retenga bienes y talento intoxico más mi campo unificado y mi pertenencia al todo. Me lleno así de trabajo compulsivo y miedo a la muerte. La violencia termina a mi alrededor, si yo estoy en acuerdo de paz con el todo desde mis vínculos. Dice la psicóloga Eloisa Rulli “el pensamiento oriental conceptualiza que tanto los bienes, el conocimiento o el talento son energía, y si esta se estanca se pudre, por lo que exige su transmisión y movimiento para un estado saludable…”

Una cultura mas contemplativa que fabricadora podría decir, con Ravi Shankar:.

“Cuando estás disfrutando una tarta de manzana que ya has comido antes, te dirás «ya la he disfrutado antes»; «he comido esta tarta antes.» Así que la memoria reconoce las experiencias y las guarda en su memoria. Luego viene el ego.
El ego es: «Yo soy algo; yo soy inteligente, yo soy estúpido, me gusta esto, no me gusta aquello, soy rico, soy muy pobre, soy feo o soy hermoso, yo soy alguien.» «Yo soy»… eso es el ego. Cuando comprendes todo esto, ¿quiere decir entonces que lo que sientes es «la» cosa?

¡No! Después de entender el ego, también queda algo más… ¿Y qué es eso? Eso es el Ser. La torta es hermoso que exista que el ego la pueda disfrutar con seres queridos es extraordinario pero después lo más bello es este darnos cuenta como decía monseñor Derissi “que somos porque Dios no piensa y existimos porque nos ama.

A mi entender, eso es vivir con seguridad; pertenecer al todo, limpiar tu campo de interacciones, ser amor y auto-comprendernos desde los que nos trasciende: Dios.

Dr. Leonardo Belderrain. Responsable de la capilla Santa Elena

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