diosenlafrontera
En un mundo que solo cree en la fuerza, la vida de Ramón Casadó revela una verdad más honda: es en la fragilidad donde Dios escribe sus historias más grandes.
Tengo la suerte de llamar amigo a Ramón Casadó, y no es una palabra que utilice a la ligera. Es, ante todo, un hombre bueno: siempre educado, siempre agradecido, siempre dispuesto a tender la mano.

