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¿Quién viene a nosotros? ¿Cómo, cuándo, dónde, porqué? -- Germán Sánchez M., misionero laico (Bolivia)

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Comienzo este artículo con preguntas, sólo preguntas,… Porque lo que estamos preparándonos para vivir (la Navidad) nos tiene que llenar de interrogantes, ¿porqué?, porque si la fe no nos invitara a interrogarnos, realmente no serviría para nada creer ni para crecer.
La fe es un don dinámico, que cambia la dirección de nuestra vida y nos sitúa en la figura de Jesús de Nazareth. Y Belén es el lugar privilegiado para acercarnos a Jesús.

En estas líneas no pretendo compartir conceptos, teorías,… sino mi pobre experiencia, y quizás no la mía, sino la que durante muchos años me han transmitido las personas con las que he compartido la vida, especialmente los que injustamente viven en medio de situaciones de pobreza, violencia y exclusión. No puedo escribir desde lo que no vivo ni transmitir sólo lo que lea o sepa. Estamos comprometidos a dar razón de lo que vivimos, desde la Fe y quiero empezar conmigo mismo esta invitación.

BELÉN, LUGAR DE FE Y DE COMPROMISO CON LOS MÁS POBRES

¿Qué es Belén?

Cuando pongo mi mirada en las condiciones en las que nació Jesús, en la que Dios se encarnó en nuestra realidad humana, únicamente pasa por mi cabeza las muchas personas y situaciones con las que me encuentro a diario, de personas que viven en la más absoluta exclusión y pobreza y pienso: “seguro que ellos-as pueden situarse más fácilmente que yo en la figura de Jesús”; y la invitación diaria es vivir mi fe como compromiso real y acercarme cada día a Belén.

Hace dos semanas nació una bebé en una de las casas de acogida que tenemos en Cochabamba. Su madre tiene 16 años y ha vivido los últimos cinco en la calle. La bebé es preciosa y su madre trata de estar en la casa especialmente para que le enseñemos cómo atender a su hija, pues ella no cuenta con madre, padre o familia a la que poder pedir consejo. Pero lo grandioso es que la que “ha venido”, su bebé, ha sido la única capaz de provocar que su madre deje la calle y el consumo de drogas. Algo tan pequeñito de apenas dos kilos de peso ha producido un impacto tal en su mamá adolescente que le ha cambiado la vida, al menos por el momento. Es realmente compleja e injusta la vida de esta adolescente, pero la vida que ha engendrado le ha ofrecido otras razones por las que vivir.

Belén entonces no refleja la pobreza, sino lo injusto de la pobreza. ¿Porqué tantos seres humanos no disfrutan de unas condiciones de vida mínimas que le posibiliten proyectarse en la vida, realizarse,… finalmente ser felices?.

¿Cómo es Belén?

Quizás lo más importante del escenario de Belén no es si había buey o mula o si no lo había.

Belén es la reivindicación más grande realizada por Dios para con los más excluidos. Esto nunca caduca y desgraciadamente siempre se actualiza en cada época. Jesús y María andaban buscando un lugar donde dar a luz (de ahí las famosas posadas). Era la época del Censo y José tuvo que regresar a su ciudad natal como mandaba su ley. En el camino (unos 150 km de distancia, es decir, alrededor de 5 días de viaje) y con María a punto de dar a luz, carecían de seguridades, no tenían casa, ni médico, ni nada que pudiera garantizar cierta comodidad en la que Jesús pudiera llegar a este mundo. Pensemos en los miles de desplazados, en los miles de refugiados, en los cientos de hermanos que llegan en pateras (muchas de ellas mujeres embarazadas), sin casa, ni techo,… sólo la ropa que llevan puesta. En mi realidad de cada día pienso en los cientos de niños de la calle que buscan donde reposar su cabeza.

El otro día me contaban que con las primeras lluvias, tuvieron que correr de debajo del puente para que la corriente no se los llevara. Todas sus pocas pertenencias sí las arrasó el agua. Igual recuerdo a la última señora que llegó a la casa de acogida, con sus dos hijos, sin más pertenencias que su ropa, huyendo de su pareja que en esta ocasión le había dejado su cuerpo literalmente morado. Felizmente encontró posada y hoy, aunque en la casa de acogida, está intentando construir un proyecto de vida nuevo, junto a sus dos hijos.

Muchas veces pienso que Jesús realmente conoce el sufrimiento de las personas porque vivió experiencias muy parecidas. María y José igualmente fueron “desalojados” por el administrador de la posada porque ya no tenía dinero. Y al final fue un establo, según dice el Evangelio, junto a animales quizás, donde acondicionaron un pesebre y ahí nació Jesús, el Hijo de Dios. Y de remate, los primeros en visitarle fueron lo que en aquel entonces era la escoria de la sociedad judía, los pastores, quienes no tenían poder alguno político, social, ni cultural.

Y ellos fueron los primeros!!!.

Ahora entenderán porqué nos tenemos que hacer tantas preguntas!!!. La fe es una realidad profunda y plenamente dinámica que nos indica un camino diferente y nos obliga a situarnos y descubrirnos en medio de Él.

Belén es el lugar donde nuestra fe tiene que recobrar sentido auténtico. Acercarse a Belén es acercarnos al lugar donde, con seguridad, nuestra vida cambiará, pues se verá totalmente impactada. Igual que siempre se nos invita a ver en la Cruz de Jesús a todos aquellos crucificados de nuestros días, yo les invito a acercarse a Belén para poner nuestro corazón, mente, brazos y todo nuestro ser en la vida cotidiana de los más pobres.

¿Cuándo y dónde se sitúa Belén en nuestras vidas?

En nuestra vida de fe, como vicencianos o vicentinos, siempre se suele escuchar el encuentro con los más pobres como impacto fundamental en nuestra vida que cambia la trayectoria de nuestros planes y nos sitúa en seguir al Dios de Jesús desde el servicio a los demás. Esto es fundamental y es riqueza para nuestra propia Iglesia. Incluso los que llevamos muchos años viviendo una opción de servicio a los demás, ésta se renueva cada día en el encuentro con los demás, especialmente con aquellos que sufren la injusticia de haber nacido en la pobreza o vivir situaciones de violencia y exclusión.

Ayer fui a un módulo policial porque varios chicos de la calle llamaron diciendo que la policía se había llevado a varios de sus compañeros sólo porque estaban limpiando vidrios de los autos en uno de los semáforos de la ciudad. En una celda de 2 x 2 estaban hacinados 8 muchachos. Después de discutir con la policía, al final los pude llevar. No había denuncia en contra de los chicos y no había motivo entonces para que estuvieran encarcelados. Cuando me acerqué a la celda los rostros de estos chicos parecían romper el alma de cualquiera. Una vez en el auto, todo era fiesta y agradecimiento. Pero la escena real de la celda de nuevo son episodios de extrema injusticia que tiene que convertirse en respuestas de fe por nuestra parte. De nuevo aparece el cuándo y dónde se sitúa Belén en nuestras vidas y cómo esto nos afecta de tal manera que genere respuestas donde no imaginamos que puedan surgir. Sólo desde la fe podemos generar estas respuestas.

Jesús nos invita claramente: “¿Qué buscan?”. Ellos responden con otra pregunta: “Maestro, dónde vives?”. Y Jesús les dice: “Vengan y lo verán”. Jesús nos dice VENGAN, porque la fe implica movimiento, es un proceso dinámico que transforma la vida. Y dice “LO VERÁN”,… contemplar la vida desde la reflexión y la oración… San Vicente también hace oración de ello y nos dice: “Denme una persona de oración y será capaz de todo”.

BELÉN NOS INVITA A CREER,… PORQUÉ, CÓMO, EN QUIÉN

Como seres humanos tenemos la necesidad de CREER en algo, en alguien,… en nosotros mismos. Siempre la vida nos lleva a creer. Si yo no creo en mi, en mis planes, en mis sueños, en mi proyecto de vida,… no podré llegar a realizarme, a sentirme, a valorar mis esfuerzos,… y comenzarán a aparecer en mi interior “fantasmas” que me impedirán SER con autenticidad.

Si no creo en lo que vivo, no puedo vivir plenamente. Si un huevo se rompe desde afuera, la vida termina. Si se rompe desde adentro, la vida comienza. Las grandes cosas siempre comienzan desde el interior, desde nosotros mismos.

Creer en y con los demás. Siempre he pensado, creído y vivido que si no creemos y confiamos en quienes nos rodean, con quienes trabajamos,… difícilmente podremos vivir plenamente junto a los demás. Tenemos necesidad de creer en los demás porque el ser humano siempre busca referentes y siempre es referente para la vida. Y la confianza es uno de los aspectos más importantes de la fe.

La fe, si bien parte de una experiencia personal con Dios, ha de vivirse desde una dimensión comunitaria, pudiéramos decir, como Iglesia. Vivir la fe como Iglesia no es sólo asistir a la Eucaristía, celebrar los sacramentos y los tiempos litúrgicos,… Vivir la fe en su sentido más comunitario significa pertenecer a un grupo de fe, compartir mi experiencia de servicio a los pobres no como una acción donde yo “hago el bien” y el otro “recibe el bien”. Eso sería rozar lo injusto. Servir a los demás es establecer una relación de fe – compromiso donde, con seguridad, el primer beneficiado voy a ser yo, pues dando es como se recibe. Qué recibo yo cuando comparto mi vida con los demás?. Lo más importante es que mi vida cobra un sentido único y extraordinario. No olvidemos cómo San Vicente encuentra sentido a su vocación cristiana. Por ello soy el primer beneficiado-a. La dimensión comunitaria de la caridad nos invita a creer en y con los demás y esto incluye a las personas más pobres.

Creer en Dios. Con la llegada de la Navidad, con el acontecimiento de Belén, tenemos que tener claro que Dios adquiere un rostro concreto en la persona de Jesús y, por todo lo expuesto más arriba, nos indica con mucha claridad el camino a seguir. A partir de Belén, creer en Dios significa acercarnos a los más pobres, ser una Iglesia que opta por los demás y, junto con ellos y ellas seguir construyendo el Reino de Dios.

Por los dos primeros puntos, podemos decir que creer es vivir como experiencia profunda de Dios la relación conmigo mismo y con los demás.

El Papa Benedicto XVI ha convocado el Año de la Fe, para conmemorar los 50 años del Concilio Vaticano II y con la clara intención de centrar la Vida en la Fe, en clave misionera y con el deseo de proponer la Fe como fuente de Vida, “redescubrir la fe profesada, celebrada, vivida y rezada” (Porta fidei, 9).

BELÉN NOS INVITA A DAR RAZÓN DE NUESTRA FE: EVANGELIZAR

En medio de todas nuestras crisis personales, también de fe, hagamos nuestra la oración de Carlos de Foucauld, que en su crisis más existencial y de fe rezaba “Dios mío, si existes, haz que te conozca”. Es como decir, “no creo, pero me gustaría que me hablaran de Dios”. Y me acuerdo de muchas personas que se han cruzado en nuestro camino, que han conocido cómo vivimos los misioneros, en comunidad, en el trabajo de cada día,… Personas que se acercan y expresan no creer en Dios, peor en la Iglesia. “¿Porqué hacen ustedes lo que hacen?” – nos dicen a menudo. Y les sorprende siempre que la razón de nuestro estar, ser y hacer sea la Fe, el compartir y descubrir la Fe. Y de ahí viene el otro discurso por parte de las personas: “me parece bien, pero la Iglesia no hace esto”. Y les explicamos que… quién es la Iglesia?, quiénes somos la Iglesia?,… Mientras nosotros hagamos lo que creemos que tenemos que hacer, la Iglesia ya lo está haciendo, pues actuamos y vivimos a nombre de la Iglesia, aún con todos nuestros fallos, pecados y miserias. Evangelizar nos tiene que llevar también a descubrir y encontrar nuevas expresiones de ser Iglesia.

Belén nos tiene que invitar a dar razón de lo que creemos y vivimos, a Evangelizar. Hay un elemento importante para nosotros los Vicentinos, y es reconocer que cuando servimos a los demás, son los más pobres quienes nos evangelizan.

Hace unos días bajaba a uno de los muchos puentes de Cochabamba donde viven chicos y chicas que se encuentran en situación de calle. Estaban compartiendo tomate, cebolla, aguacate (se llama K´allu) con pedazos de pan. Todo se mezcla en un recipiente y de ahí se agarra con pan y se come. Cada uno de los chicos y chicas, antes de meter bocado alguno a su boca, dieron gracias a Dios en voz bajita. Yo, al tomar ese alimento, igual me miraban de reojo para ver si rezaba. Es simple orar, pueda parecer, pero dar gracias a Dios en primer lugar, debajo de un puente, con una vida de calle desde los 8 ó 10 años de edad, sin una familia de referencia a la que poder regresar, habiendo sido violentados en multitud de ocasiones, con un alto consumo de drogas,… en todas esas circunstancias y a pesar del hambre que tenían, el dar gracias a dios en primer lugar, a mi por lo menos me transmite muchas cosas. Fue un bonito momento de comunión que recuerdo en lo más profundo de mi alma.

Por ello, por encima de todos los conceptos sobre la Evangelización, les propongo como primer paso el dejarse evangelizar, es decir, hacer de nuestra vida un verdadero compromiso para con los demás. Sólo de esta manera podremos dar testimonio de lo que vivimos. La lectura del Evangelio desde el ejercicio de la Solidaridad adquiere elementos nuevos, se lee de otra manera porque pone nombre y Espíritu a lo que vivimos. Como diría el Obispo asesinado en 1976, Enrique Angelelli, “con un oído en el Pueblo y el otro en el Evangelio”.

Pero para poder Evangelizar tenemos que ser infinitamente creativos. La Nueva Evangelización llega con el propósito de plantear una respuesta a la realidad y situación que vivimos actualmente, como camino para vivir junto al Padre, junto al hijo de Belén y junto a su Espíritu para realizar la experiencia de Dios. Y esto sólo se puede hacer anunciando al Dios de Jesús desde nuestro testimonio y compromiso. Por ello, Evangelizar no es una opción, sino que es un deber para nosotros.

Termino con un canto muy popular en toda América Latina que sintetiza la identificación de este Pueblo con el Hijo de Dios nacido en Belén:

En Belén no había campanas,

en Belén no había alegría,

en Belén un niño lloraba,

mientras su madre sufría.

Y sin embargo en Belén

era Dios el que nacía”.

Que Dios nos acompañe y guíe en acercarnos al Belén de cada día con la actitud de descubrir y renovar nuestra fe y anunciar a todos lo que hemos visto y oído.

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