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Puerto Rico -- P. Luís Barrios (New York-EE.UU)

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Luis Fortuño; por ese rotito es que se escapa la presión, si se lo tapas explota…
No es idéntico expresar la fe en un Dios de vida cuando se ha nacido en circuitos de empobrecimiento sin esperanza (social),que cuando se pertenece a sectores medios que cultivan el mito de la movilidad vertical (ascenso social e integración) apoyada en la educación, la iniciativa empresarial o el trabajo político. Helio Gallardo en Abisa a los Compañeros Pronto-p. 159

Introducción:

La realidad socio-económica, política y espiritual que vive Puerto Rico en estos momentos tiene que ser situada dentro del contexto que vivimos de ser una colonia, de lo contrario, estaremos buscando la fiebre en la sábana con medidas asistencialistas que son ineficaces. Podríamos comenzar a utilizar como punto de partida el parámetro de buscarle respuesta a la pregunta que nos ayude a entender en qué momento fue que a Puerto Rico lo comenzaron a joder.

Esto lo enfatizo porque en materia de administración gubernamental, nada pasa en Puerto Rico sin que antes se consulte a los amos de la colonia en Washington. De aquí el que por un lado, las medidas llevadas a cabo por la administración del gobernador colonial, Luis Fortuño, reflejan asimismo la crisis socio-económica y espiritual que se está viviendo en Estados Unidos. Esto es muy simple, en materia de política colonial, Washington se toma un refresco y eructan el gas en Puerto Rico. Por otro lado, están los estilos antidemocráticos e intransigentes de personas como Luis Fortuño que entienden que supuestamente sabe lo que el pueblo necesita, sin necesidad de consultar con el pueblo.

Dios es justicia:

Permítanme comenzar por aclarar que la experiencia con Dios dentro de la historia de la humanidad siempre ha estado identificada por la causa de la justicia: Yo, Yahvé, te he llamado por causa de la justicia (Isaias 42:6). De aquí el que el modelo de liberación es manifestado en todas la facetas que como seres humanos representamos: liberación social, política, económica, cultural, racial, étnica, género, sexual, etc. A esta liberación es a lo que podríamos identificar como salvación. Por lo tanto, el proyecto Iglesia-Pueblo (o Comunidad de Fe-Pueblo) debe de caracterizarse por tener la capacidad de rescatar de la opresión, de la exclusión y de la injusticia. La única manera de expresar esta vivencia lo sigue siendo el amor solidario, el sacramento más importante.

En medio de la crisis que se vive en Puerto Rico –al igual que en otras partes del mundo, muy particular aquí en Estados Unidos- nunca faltan quienes predican y promueven la mal llamada teología de la prosperidad. Con la misma se adueñan de los fundamentos básicos de la doctrina neoliberal del capitalismo haciendo a nuestra Diosa responsable de los males o avances económicos. En otras palabras, si estas en la prosperidad tu relación con Dios es buena, si estas comiéndote un cable o en las ruedas de atrás, tu relación con esa divinidad no es la mejor. De aquí el que no puedas ver y disfrutar de los resultados de una prosperidad económica.

Por desgracia, este mercadeo religioso está llevando a la gente en Puerto Rico ha recurrir a soluciones mágicas esotéricas fuera del contexto de nuestra realidad socio-política, económica y espiritual de por lo menos darle una interpretación crítica a lo que se nos dice en el libro de Levítico: Ninguno/as de vosotros/as oprima a sus conciudadanos/as, antes bien teme a Dios pues yo soy Yahvé, vuestro Dios (Levítico 25:17). O sea, que la opresión viene de una serie de personas que han organizado unas maneras de administrar la creación que no es la correcta. Han creado una especie de desorden que ahora se lo quieren atribuir a nuestra Diosa.

El caso de Puerto Rico:

Les confieso que quedé asombrado al ver la manera en que la policía de Puerto Rico siguió las órdenes de atacar a manifestantes que solo estaban dejando sentir su frustración y coraje ante medidas represivas que les ha dejado sin trabajos o salarios decentes. Tener un trabajo, es un derecho constitucional que en cualquier proceso democrático debe respetarse y garantizarse. Ahora mismo en Puerto Rico Fortuño ha dejado en la calle, sin empleos, a más de 16,000 empleados/as del sector público.

Lo que la administración de Fortuño hizo –y sigue haciendo- me recordó una de las anécdotas en mi vida cuando en una ocasión en que mis hermanos y yo en Puerto Rico, al regresar de un fiestón de parrandas navideñas se nos ocurrió ponernos a sancochar unos pasteles en una olla de presión. Para que estuvieran más rápidos, mi hermano Carlos, que no tenía mucha materia gris en la cabeza y además estaba borracho, se le ocurrió taparle a la olla de presión la válvula de escape.

¿Qué pasó? La maldita olla explotó tan escandalosamente que los vecinos se asustaron llamaron a la unidad especial de explosivos de la policía de Puerto Rico porque creían que estábamos preparando bombas para tumbar el gobierno colonial. Mi gente en menos de 5 minutos habían policías por todo Santurce; hasta en helicópteros. Muchachos al fin, nos dieron una golpiza y una reprimenda y nunca se me olvida cuando uno de los policías nos decía: por ese rotito es que se escapa la presión, si se lo tapan explota. La moraleja es que el gobernador colonial Fortuño quiere reprimir al pueblo tapando la válvula de escape y la olla le está explotando en la cara.

Recuerdo unos días atrás en medio del problema con el Departamento de Educación en Puerto Rico cuando nos dijo: Voy a hablar como padre, no voy a hablar como Gobernador… Esto por supuesto suena muy interesante. Primeramente, yo soy de los que cree que quien habla como padre, actúa como padre. Hay padres (y madres) que creen y practican la democracia representativa y participativa. O sea, escuchan a sus hijos e hijas y les permiten -como medida de anular la exclusión- el que puedan participar en la búsqueda de soluciones a los problemas existentes. Otros, recurren a una dictadura sin apoyo popular y se caracterizan por sus medidas antidemocráticas que validen el autoritarismo y justifiquen acciones represivas, con toques de queda, para contrarrestar la resistencia de sus hijos/as –entiéndase el pueblo- que surge como válvula de escape.

Este asunto de que estamos en una crisis me parece interesante. Ahora bien, aquí hay dos grupos con crisis. Por un lado las crisis de la gente rica siguen siendo que no están ganando o acumulando la cantidad de dinero que calcularon poseer para disfrutar. Por otro lado, está la crisis de la gente pobre. Un dato curioso me parece que sigue siendo el informe preparado por Tendenciaspr.com, quien publicó en su portal la siguiente información: la pobreza ha aumentado en Puerto Rico entre 2005 y 2007, pasando del 44.9 por ciento al 45.5 por ciento de la población situada bajo el nivel de pobreza, según los datos de la Encuesta a la Comunidad del Censo (margen de error +/- 0.7 por ciento).

Para mí la definición de pobreza por un lado debe de incluir la realidad de poder vivir adecuadamente en su país. Es un derecho el poder tener algo para comer, tener un hogar, tener un trabajo con un salario a tono con la inflación económica, tener garantías de acceso a una buena educación y lo mismo son los servicios médicos, etc. Pero a la misma vez, por supuesto, otras realidades que pueden ser catalogadas y garantizadas dentro de lo que llamamos seguridad ciudadana. Me refiero a la igualdad y derechos de género, raciales, sexuales, culturales, étnicas, religiosas, etc.

Y por supuesto, el que podamos resolver conflictos estúpidos de solo definir la nacionalidad como vínculos jurídicos entre una persona y el Estado, o la ciudadanía como los derechos que esa nacionalidad te otorga, lo cual solo ha servido para excusar y ocultar la xenofobia, el etnocentrismo y el nacionalismo imperialista, llamando a mi hermano y a mi hermano ilegal. Que no se nos olvide, el paraíso comienza aquí donde estamos viviendo en este momento. Por lo tanto, nadie va al cielo sin pasar por esta tierra consecuentemente nuestra vivencia debe de ser en el plano de la práctica de la justicia: Porque yo tuve hambre y me diste de comer, estaba desnudo/a y me abrigaste, enferma/o y me curaste, sin techo y me alojaste en tu casa. Por cuanto lo hiciste con cada uno/a de estas personas más débiles, lo hiciste conmigo, dijo Jesús. (Mateo 25:35). Este modelo de economía popular está en toda la Biblia, y la misma es una contradicción muy seria a la economía de mercado que nos están presentando.

Ahora bien, la pregunta que surge es: ¿hemos creado un sistema de gobierno que produce estas garantías humanas? Para mí estos son derechos humanos y cuando un gobierno no los puede garantizar está en violación y este gobierno no sirve porque no responde a los intereses del pueblo. Esto es lo que está ocurriendo en Puerto Rico en este momento. Las excusas de recesión económica, crisis monetaria o conflictos financieros, son solo jergas discursivas de la clase dominante. Si es que no podemos distribuir la riqueza, entonces coño vamos a distribuir la pobreza de una manera equitativa

¿Crisis económica o crisis espiritual?:

Yo no soy economista, pero lo que veo y siento me basta para saber que hay una especie de desorden social, económico y político el cual a mi juicio puede ser descrito como una crisis espiritual que la produce, entre otras cosas, la idolatría económica. Eso es lo que estamos viviendo en particular Puerto Rico en este momento y en general en el resto del mundo. Por desgracia, en mi patria Puerto Rico todo se agrava y el que tengamos que reconocer que nuestra crisis espiritual diferentes a otros lugares, es de carácter colonialista.

En la búsqueda de soluciones, el activismo o la movilización del pueblo es sumamente importante el tomar en consideración la vanguardia religiosa. Lo he dicho y lo repito de nuevo; tenemos la necesidad de crear también militantes espirituales y me preocupa porque de este tipo de militancia se habla poco o nada. Esa militancia espiritual debe de ser radical y la misma debe de estar caracterizada por una experiencia de empoderamiento solidario que busque por un lado, el despertar de la conciencia crítica y de clase, para que podamos entender nuestras realidades sociales, sexuales, de género, raciales, étnicas, políticas, económicas, históricas, religiosas, sin tener que recurrir a respuestas mágicas enajenantes de nuestras responsabilidades. En fin, ¡Dios no creó este desorden, por consiguiente, nos corresponde a nosotras/os arreglarlo!

Yo reconozco que hay liderato religioso diabólico, traicionero y perverso. De la misma manera que reconozco que también hay liderato político, estudiantil, sindicalista, ecologista, artístico, cultural, feminista, ateo, etc., diabólico, traicionero y perverso. Esto por desgracia es el factor humano que no podemos evitar, aunque podemos disminuir. Ya lo dicen por ahí: hay de todo el la viña del Dios. Por lo tanto, vamos a dejarnos de escusas estúpidas que lo que hacen es excluir y vamos a trabajar con todas a aquellas personas que creen y practican la justica. Estamos para sumar gente a nuestro movimiento, no para excluir.

Por otro lado, también esta militancia de una espiritualidad radical nos debe hacer partícipes de un poder que nos lleve a la formación que persigue dejar como resultado la organización socio-política de nuestras comunidades. Esto posibilitará la transformación de circunstancias opresoras en experiencias de liberación. Debemos reconocer que esta espiritualidad radical tiene dimensiones sociales y políticas.

Otro punto importante de esta militancia espiritual es la opción de creer o no en Dios y la obligación de trabajar por la justicia en todas sus dimensiones. Es por ello, que continúo creyendo en la utopía realizable del proyecto de Dios, la que beneficiará a quienes creen o no en esa Diosa; un socialismo democrático para el siglo XXI. Por supuesto, me reafirmo firmemente, que la llamada Iglesia o comunidad de fe, no es un partido, ni mucho menos pretende sustituirle.

De aquí el que en este momento de crisis las Iglesia (Comunidades de Fe) en Puerto Rico en particular y el resto del mundo en general tiene que ser parte de la solución y no parte del problema.

Conclusión:

Quiero concluir primeramente recuperando la esperanza conspiradora. No podemos darnos el lujo de caer en frustraciones que nos llevan a pensar y a sentir que estamos desesperanzados. Hay salida para toda esta crisis, pero tenemos que trabajar en unidad de pueblo.

Del mismo modo quiero recordarle al gobernador colonial de Puerto Rico, Luis Fortuño, que por ese rotito que él está tratando de taparle a la olla es que se escapa la presión. El pueblo está en la calle resistiendo sus medidas económicas que son injustas. Por lo tanto, que no sea necio porque le va a seguir explotando en la cara. En otras palabras, en el nombre de Dios, por favor, que se deje de estar jodiendo al pueblo porque bienaventurados/as serán quienes le tiren huevos.

Asimismo, es sumamente importante recordar que nuestra realidad colonial produce otra variable en Puerto Rico y es que nuestra economía es una artificial la cual es disfuncional porque somos un país que produce lo que no consume y consume lo que no produce. ¡Vaya disparate que se inventó la jodiendología! Esta realidad por desgracia le crea crisis serias a la clase pobre y trabajadora que es en donde está la mayoría del pueblo en Puerto Rico.

De la misma manera se hace necesario el rechazar toda política que al promover medidas asistencialistas y de clientelismo político-electoral, solo buscan la fiebre en la sábana. Comencemos a dialogar sobre un desarrollo sustentable que se cimiente en la autonomía económica, social y política de nuestra patria Puerto Rico. O sea, como medida, aunque sea a largo plazo, hay que incluir en nuestra agenda la descolonización e independencia para Puerto Rico.

Igualmente, esta crisis espiritual que atraviesa Puerto Rico, al igual que lo sucedido en la lucha de Vieques, está comenzando a reagrupar a diferentes organizaciones –particularmente políticas sociales- y a mí me parece que esta es una buena señal. Inclusive, aquí en la ciudad de Nueva York. Lo que debemos de evitar es el repetir los errores del pasado en donde el dogmatismo, sectarismo, asambleísmo, perfeccionismo y protagonismo, por solo mencionar algunos de esos demonios de la dispersión, no nos permitieron superar las divisiones infecundas.

Y por último, cuando estemos buscando soluciones, recordemos que se hace necesario e imprescindible el reconocer que estamos viviendo en un sistema capitalista. Una vez reconocemos esta realidad asimismo debemos de reconocer que el capitalismo con sus medidas neoliberales no está en crisis; el capitalismo es la crisis, por lo tanto tenemos que erradicarlo. De aquí el que lo que vayamos a proponer debe de ser en el contexto anticapitalista.

En resumidas cuentas, si es correcto que la globalización como fenómeno social es inevitable, lo que debemos entonces de tener claro lo que debemos de globalizar. Podemos seguir globalizando la desigualdad, la explotación y la exclusión, o de una vez y por todas decidimos que es necesario globalizar la esperanza de la paz con justicia de una sociedad como dice la Biblia, en donde todo se reparte de acuerdo a las necesidades (Hechos 4:35). Yo creo en esto. Sigamos orando por lo que deseamos y trabajando por lo que queremos. Bendiciones.

P. Luis Barrios

Iglesia de Santa María

New York, New York

3 de octubre de 2009

Lbarrios@jjay.cuny.edu

(Información recibida de la Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base)

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