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Panamá: expulsión del equipo misionero de la Costa Abajo y El Lago -- Comunidades Eclesiales de Base de la Costa Abajo y El Lago

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Con el término del año 2007 se ha consumado la expulsión del equipo misionero de la Costa Abajo y El Lago, compuesto por claretianos y misioneras seglares por orden del nuevo Obispo de la Diócesis de Colón Audilio Aguilar. El motivo: el equipo acompañaba a los campesinos de la zona en sus luchas; antes contra la ampliación del Canal de Panamá que inundará sus tierras y ahora contra la Minera Petaquilla que está inundando de muerte toda la zona.
Nuestra misionera, Ito Maraver, de la comunidad parroquial de San José Obrero, ya ha vuelto tristemente a El Puerto de Santa María con nosotros.

En estos días ha recibido el siguiente comunicado elaborado por Benancio Hernández y asumido por los coordinadores de la Comunidades Eclesiales de Base de Costa Abajo y El Lago en el Encuentro de Coordinadores celebrado el 26 y 27 de enero. Benancio es un campesino panameño que a su vez es Delegado de la Palabra de la comunidad Vista Alegre 4 Calle, presidente del Sector de Toabré de Coordinadora Campesina Contra los Embalses y unos de los fundadores de la Coordinadora Campesina por la Vida y del Comité pro Cierre de Petaquilla. Aunque él sólo se presenta como misionero por la Justicia y la Paz.

“Nadie podrá callar la voz de la justicia, que es la voz de Dios”

Ex 3. 7-8ª, Jn 15.18-23, Mt 28. 20

Las comunidades campesinas de la Costa Abajo, de la que fuera Diócesis Misionera de Colón–Kuna Yala, ahora Diócesis de Colón, Kuna Yala, hemos tenido luchas por: carreteras, mejoras a la vivienda, por salud, por los impuestos, luchas por el derecho a la tierra, luchas fuertes por los Embalses y la Ley 44, tenemos actualmente la gran lucha contra la minería de Petaquilla en la Zona de Coclesito Toabré, sostenida por el contrato ley 9 de 1997 y amparada por el Ejecutivo.

Hemos enfrentado luchas y nos hemos integrado a nivel nacional e internacional a grandes gritos por la justicia, contra las políticas neoliberales: TLC, ALCA, P.P.P., luchas concretas contra las hidroeléctricas en Río para la Vida, denunciando los futuros proyectos hidroeléctricos, que abarcan más de 117 ríos, muchos de ellos en estudio y sin orden de proceder.

Nos hemos encontrado con experiencias de hermanos y hermanas en América Latina y Centro América, que nos dan ánimo y razones para resistir cristianamente. “El Pueblo Quiché en Guatemala“. En todo este largo caminar de 35 Años de las CEBs, hemos sufrido tanto que ya no nos extraña los ataques irresponsables de aquéllos que quieren quitarle la vida a los que tienen la vida en abundancia, y sabemos que estos mal intencionados no están en otros lugares y países y no son seres sobrenaturales, son de nuestro propio pueblo y nuestros propios hermanos, muchas veces en iguales condiciones que nosotros.

En verdad se trata de luchas justas, que reclaman el derecho. No admitimos el enfrentamiento entre hermanos y hermanas, pero defendemos el derecho y la dignidad humana. Nuestra fuerza está en la Palabra de Dios, “Vayan que yo los envió como ovejas en medio de lobos.” Lc 10, 3. Intentamos que nuestro trabajo sea signo y presencia de las primeras comunidades cristianas, a quienes Jesús dignifica, organiza, forma y envía y promete su Espíritu. “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Mt 28.20b.

A lo largo de todos los 35 años de Comunidades Eclesiales de Base, hemos encontrado muchos rostros hermanos, rostro y presencia de Jesús, organizaciones, instituciones, O.N.G. Por mencionar algunos: La Pastoral Social-Cáritas Panamá; bajo la coordinación del Lic. Héctor Endara, CEASPA, CEAL, Cáritas Internacional, Organismos Internacionales Cristianos, los Misioneros Claretianos y la Hermanas Laicas Españolas, personas amigas, como: Héctor Endara, Maribel Cuervo de Paredes, Julio Yao, María Virginia, Hnas. de Cañita de la Zona Urbana, Las Hnas. Reparadoras, Hnas. de Chilibre, entre otras.

La historia es el referente más nítido para atender el nuevo mal y al nuevo problema que promete ser el más largo y controversial, se trata del problema religioso y que tiene su origen en el cambio de Obispo, de nuestro hermano Mons. Carlos María Ariz al nuevo Obispo, Audilio Aguilar. Este pueblo campesino en su mayoría, de la Costa Abajo, es un pueblo, por tradición, religioso, y en su gran mayoría Católico, que cree en Dios y ama su Iglesia, que cree en la Palabra y ama a sus Pastores, pero que en estos momentos se siente profundamente confundido y avergonzado con el nuevo estilo pastoral de la diócesis y, sobre todo por la prepotencia y autoritarismo del nuevo Obispo, que no admite la libertad prometida de los hijos de Dios y que tiene sus raíces en las Comunidades Eclesiales de Base, “Que se reunían en casa, compartían, eran solidarios, oraban en comunidad y no tenían necesitados entre ellos.” Hch 2.44.

Toda esta experiencia descrita, es nuestra fuerza, sin posiciones de jerarquía. La Biblia está llena de humillaciones a los hijos de Dios, pero también de respuesta de Dios. “Hipócritas anulan la luz de Dios por preceptos humanos”; “Pobre del que haga daño a los inocentes”.

Todo el año 2007, fue un año de amenazas y persecuciones a la zona campesina y a las Comunidades Eclesiales de Base, hechas por la jerarquía de la Iglesia Panameña del Opus Dei, especialmente de la Conferencia Episcopal Panameña, la Nunciatura Apostólica, que ha sentenciado a 4 años para que muera las CEBs en la Costa Abajo y del Obispo de Colón, Audilio Aguilar, que intentó callar a los misioneros claretianos y misioneras laicas, sin logro afirmativo.

Ellos, los misioneros, se hicieron nuestra voz y asumieron nuestra humillación y nuestro dolor, es así como entendieron nuestra realidad, viviendo en carne propia la realidad como profetas de hoy. Será una razón más para resistir, después de la orden inapelable del obispo de Colón en carta al provincial de los Claretianos de América Central, en junio de 2007, en donde se pide terminar con la presencia claretiana en la zona. Fue una etapa difícil, de incertidumbre, saber que hay muchos ojos que les miran, muchos dedos que les señalan, muchas lenguas que lo divulgan, muchos pies que los siguen, y no para aprender de ellos, sino para hacerles daño y para acabar con ellos.

En definitiva, a finales de 2007, los hermanos Claretianos tienen que entregar la zona de misión con mucho pesar, no por ellos, sino por los ciento de miles de campesinos(as) que quedamos como ovejas sin pastor, heridos de muerte, ahora más expuestos a ser marginados, masacrados, enmudecidos, invisibilizados, ahora es el momento amargo del camino de Jesús al Gólgota, es la cima de la calavera, el momento del tengo sed de Jesús.

Preguntamos a los hombres y mujeres de buena voluntad: ¿Será éste el estilo de la Iglesia de Cristo? ¿El nuevo Obispo tiene autoridad para imponerse sobre las comunidades? ¿Para ser fiel cristiano hay que aceptar las injusticias? ¿Qué puede hacer la comunidad cristiana nacional e internacional para impedir que se destruya la Iglesia de Cristo?

Los misioneros claretianos y las misioneras laicas, salen de la zona muy tristes por la forma en que deben abandonar las áreas de misión, pero muy felices por haber podido aprender de los pobres, un poquito del Evangelio de la Vida, haber aportado a la obra de la dignificación de los pobres, seguir la escuela de Jesús de Nazaret, “He venido a proclamar la Buena Noticia” Lc 4,18-55.

¿Quién se olvidará de la Hermanas Laicas, Angelines Torres e Ito Maraver? ¿Qué campesino se alegró con sus despidos? ¿Quién olvidará a los Claretianos? ¿En la Zona de Coclesito Toabré y Costa, quién dudó del andar profético del P. Jorge Aguilar, c.m.f.?

A todos ellos, los campesinos les estamos agradecidos como pastor y rebaño, al mismo tiempo, agradecimiento al hermano Obispo de los pobres, Mons. Carlos María Ariz, c.m.f. y a todos los misioneros que en los más de 80 años de presencia misionera en la Costa Abajo, nos enseñaron con su testimonio y nos contagiaron con su entrega por el Evangelio leído desde la vida.

Todos sabemos, entre los campesinos, las razones por la que Mons. Audilio Aguilar, sacó a los misioneros de esta zona y, si pensó que nos quedaríamos en silencio, se equivocó. Su amiguismo con el poder es evidente, nadie olvidará el 31 de julio a las 9:00 a.m., 2007, en Coclesito. Un Obispo que aprueba un proyecto de destrucción y de muerte que atenta contra la vida de miles de personas, que destruye la naturaleza y contamina el ambiente y las fuentes de agua, que acaba la vida humana y del ecosistema en la zona de Coclesito, Toabré y Costa, no puede estar en nombre de la verdad y del Reino de Dios y su justicia. Los pobres creemos en otro Dios, no ese dios que abraza el nuevo obispo, dios del poder, del dinero, dios de muerte. Nuestro Dios, es el Dios que se compadece de los pequeños, que engrandece la actitud de la viuda, que sana a los poseídos de espíritus y leprosos, que se sienta a la mesa con los excluidos, que proclama y se autopresenta como mensaje de liberación para los oprimidos. Lc. 4.18

El 10 de enero de 2008, llegan muy felices a Vista Alegre de 4 Calles, en su último recorrido por la zona de Coclesito y Toabré, Angelines e Ito. Siendo la 5:30 p.m. Trabajando unidos en comunidad, sentimos la dicha que nos proporcionó su visita. En el momento de agradecerles por su entrega y por las tantas veces que pusieron en peligro sus vidas por nosotros, los pobres, ellas no ocultaron en sus rostros, las santas lágrimas que nos hacen fuertes, sólo el amor lo arriesga todo…

No sientan pena por nosotros(as), sabemos cuánto nos aman, si el Señor lo ha permitido, es que sabe para qué las necesita y en qué lugar las llevará. Le dijimos; nos une el amor por el Evangelio de la vida y la esperanza en la liberación de todo el ser humano, unidos con justicia, en paz y sin resentimiento. Otras visitas hicieron.

El 14 de enero, a la 1:30 p.m., hora de Panamá, ya estaban en Madrid, España. Unidas esta vez espiritualmente a la inauguración y bendición de nuestra nueva Iglesia, que había sido destruida por las inundaciones de noviembre de 2006, y que no había sido reparada, sino hasta ahora, quedó muy bonita y sobre todo, santos recuerdos de nuestros hermanos misioneros. Este 14 de enero, P. Jorge Aguilar, c.m.f., bendice la capilla, y allí se proclama, Lc. 12.32 “No tengan miedo ovejas mías, ustedes son pocas, pero el Padre, en su bondad, ha decidido darles el Reino. Con un cartel hecho en homenaje a los claretianos, a las hermanas laicas y a las Comunidades Eclesiales de Bases, iniciamos la nueva misión.

Nadie podrá callar el grito por la justicia, que es la Voz de Dios. “Fuertes en la Fe” y con este testimonio nos mantendremos vigilantes, pendientes a los signos.

Colón 27 de enero de 2008

Panamá

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