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Otras pistas sobre Nicaragua -- Antonio Zugasti

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En un artículo sobre la situación en Nicaragua publicado hace unos días, Nacho Dueñas nos invitaba a una reflexión serena, para lo cual nos daba algunas pistas. Estoy muy de acuerdo en lo de la reflexión serena, algo siempre muy necesario y bastante olvidado. Pero creo necesario aportar algunas otras pistas.

Ciertamente la prensa mundial, que ya sabemos bien en que manos está, nos ha informado favorablemente sobre la riada de estudiantes protestando por una medida antisocial del gobierno de Daniel ortega. También informó de que dichas movilizaciones se toparon con una cruenta represión, unos 43 muertos provocados por esa represión de la policía de Ortega. Pues esa prensa mundial, que con su consabida unanimidad nos habla de estas movilizaciones, también unánimemente guardaba silencio sobre el gobierno de Ortega durante los once años que lleva en el poder, sin embargo atacaba ferozmente al gobierno de Venezuela. ¿Cuál puede ser la razón? ¿Será porque en Venezuela la oligarquía está radicalmente enfrentada al gobierno de Maduro, mientras que en Nicaragua Daniel Ortega ha gobernado en estrecha alianza con el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP)? ¿Será que ahora el COSEP ha comprobado la impopularidad de Ortega y se aparte de él, ahora ya se pueden sacar los trapos sucios de su gobierno?

Pero no es sólo la prensa mundial la que nos transmite esa información. Son informaciones llegadas directamente de Nicaragua las que nos hablan de esas movilizaciones y esa represión. Onofre Guevara, un veterano periodista, que escribe “desde la autoridad moral que me da el dolor por haber perdido a dos hijos de los cuatro que participaron en la lucha insurreccional contra la dictadura somocista; y ese dolor revive en mí, con cada joven asesinado por las fuerzas represivas de Ortega”, continúa afirmando: “Los sucesos violentos y trágicos que están ocurriendo en Nicaragua, son causados por el cúmulo de atropellos a los derechos de nuestro pueblo por las ambiciones de poder y riqueza de elementos salidos de la lucha revolucionaria, pero absorbidos por sus propios vicios en la práctica del poder”.

En los años ochenta del siglo pasado, con el FSLN en el poder, pero sumido en un sangriento enfrentamiento con La Contra -el movimiento guerrillero antisandinista apoyado por los Estados Unidos-, por todo el mundo se levantó un amplísimo movimiento popular de apoyo a la Revolución Sandinista. En mi empresa, IBERIA, formamos un Comité de Solidaridad con Nicaragua, uno más entre los cientos de organizaciones que se montaron con el objetivo de apoyar a los sandinistas. Sin embargo, a pesar de ese apoyo internacional la Revolución fue derrotada. Y no fue eso lo peor, sino que empezó a ser traicionada. Al principio no nos lo podíamos creer, pensábamos que podía haber algunos fallos, eso es humano e inevitable, pero que fundamentalmente se trataba de una campaña de desprestigio del sandinismo. Sin embargo las noticias y las informaciones de nuestros contactos siguieron llegando, y cada vez reflejaban un panorama más sombrío. Con la vuelta al poder de Daniel Ortega el volumen de la corrupción se hizo insufrible. Y más insufrible todavía ver como esa corrupción de trataba de justificar, o por lo menos ocultar con un discurso de un izquierdismo falso y empalagoso, en lo cual es especialista la esposa de Ortega y actual vicepresidenta del país, Rosario Murillo.

No sólo Onofre Guevara denuncia lo que está pasando en Nicaragua. Medio centenar de antiguos sandinistas se pronuncian de una manera contundente:
1)      Expresamos nuestro apoyo a la juventud de Nicaragua, especialmente a las y los estudiantes universitarios, quienes con su admirable, valiente y aleccionadora protesta iniciada el 18 de abril en las calles de todas las ciudades del país, desenmascararon el carácter sanguinario de la dictadura orteguista y pusieron en evidencia la necesidad urgente de cambio del régimen político.
2)      Condenamos el baño de sangre que ha cubierto Nicaragua por la matanza de más de 40 personas, la mayoría jóvenes, y señalamos como responsables a:
a) Daniel Ortega y Rosario Murillo, pues desde su llegada al poder han convertido a las fuerzas del orden y seguridad, en aparatos que operan directamente bajos sus órdenes, y para la defensa de sus intereses, en especial el de perpetuarse en el poder.

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), en una entrevista concedida a El País afirma: “Yo ya venía calibrando el nivel de descomposición al que esta gente había llegado, pero nunca pensé que fueran capaces de querer seguir gobernando sobre cadáveres. Daniel Ortega hubiera parado esta situación el primer día, cuando se registraron los primeros tres muertos, pero él más bien ha propiciado (la violencia) y la ha impulsado. Estamos frente a unas personas que no tienen comparación”. Vilma, superviviente de una de las masacres perpetradas por el somocismo contra estudiantes en 1959, reconoce que: “Lamentablemente en estas circunstancias (Ortega) es peor que Somoza”

Para no prolongar más los testimonios que llegan de Nicaragua termino con la revista ENVÍO, de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, que en su número de mayo, comienza una amplia información sobre los últimos sucesos con este párrafo: “Nadie presintió este estallido, pero eran incontables las razones que anunciaban que ocurriría. La juventud universitaria lo inició y a la juventud la siguió la gente, muchísima gente, cada vez más gente. Desde hacía años había muertos y terror en las zonas rurales y Managua parecía dormida. Y al despertar Managua, levantó al unísono al país entero. ¿Cómo fue posible? No por una conspiración desde fuera, sino por la mucha lava acumulada dentro. Los volcanes no avisan”

No cabe duda de que una buena parte de la población sigue fiel a Ortega. No en vano parte de la copiosa ayuda venezolana ha sido empleada de una forma clientelar para formar una masa de estómagos agradecidos, con los cuales se forman los grupos de choque de la juventud sandinista, para oponerse violentamente a cualquier manifestación popular de descontento. Pero apelar a las elecciones ganadas por Ortega sin tener en cuenta todos los manejos del gobierno para controlar totalmente el poder judicial y el Consejo Supremo Electoral, y, a partir de ahí, todas las artimañas para dejar fuera de juego a las fuerzas políticas de la oposición, es ignorar uno de los aspectos esenciales de la corrupción gubernamental.

Y no podemos dejar de referirnos al demencial proyecto del Canal Interoceánico, que ha despertado un gran movimiento de oposición entre los campesinos, y supone una inconcebible cesión de soberanía realizada totalmente entre mentiras y de espaldas al pueblo.

Naturalmente Ortega se defiende acusando de la violencia a los manifestantes, pero los testimonios directos aseguran que no ha sido así. Además la violencia que se ha dado en Nicaragua en los últimos tiempos ha sido protagonizada por una juventud “sandinista” fanatizada o pagada por el gobierno para imponer su “orden” en las calles y los campos. Actualmente ¿quién podría organizar en Nicaragua un enfrentamiento de la magnitud y la violencia que se han registrado? Por supuesto no la derecha económica amistosamente unida a Daniel Ortega, ni otras fuerzas políticas muy debilitadas. Lo único que parece razonable es la explosión de un pueblo con un descontento reprimido durante mucho tiempo, que se lanza a la calle a protestar y la violencia la ponen los elementos que tienen el monopolio de la fuerza: la policía y los grupos paramilitares del gobierno.

Lo problemático es el futuro. Si cae la falsa izquierda de Ortega ¿quién le puede suceder? A la izquierda no hay una fuerza organizada y con capacidad de liderazgo para regir el país. Lo más probable es que las fuerzas económicas potencien partidos de derecha que alcancen el poder. Y lo peor es que eso no pasa sólo en Nicaragua, en todo el mundo los partidos de izquierda se muestran cada vez más incapaces de controlar un capitalismo triunfante y arrasador. Como dice el historiador José Fontana para terminar un breve y jugoso artículo sobre el Mayo del 68 publicado en El Salto: “Para enfrentarse al capitalismo, que ha dominado por completo el mundo en los 50 años que han seguido a la frustración de 1968, habrá que cambiar de proyecto y explorar nuevos caminos”.
Antonio Zugasti

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