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Nicaragua: Encuentro en la frontera con nuestros hermanos hondureños -- Arnaldo Zenteno S.J., de las Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua

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Adital

Ya son más de 1200 hermanos en la Frontera.
El lunes 27 de Julio en nuestra reunión de las CEB reflexionamos con perspectiva histórica cómo hemos vivido nuestro compromiso social político que brota de nuestra Fe en diversas etapas de la Historia. Trabajamos en 4 grupos:

a) La Etapa de la Insurrección contra la dictadura somocista;
b) La Etapa de la lucha, enfrentando la guerra con la Contra, financiada por Estados Unidos;
c) la Etapa de los 16 años de los gobiernos neoliberales;
d) La Etapa actual, con un gobierno sandinista.

En cada etapa analizamos los hechos en que se manifestó ese compromiso, los criterios con que actuamos, y luego vimos cómo todo esto nos ilumina en sus aciertos y fallas para el Actuar hoy y mañana.

Llamados al Compromiso

Al final de esta reunión, al estar hablando del Actuar, pensamos en la situación actual que vive nuestro pueblo hermano hondureño y en lo que estamos haciendo o deberíamos hacer solidariamente. Vimos que no bastaba con el Comunicado que hicimos al comienzo del conflicto, ni con los análisis que hemos hecho, ni con las Oraciones que hacemos por la paz con justicia y el restablecimiento del gobierno constitucional de Zelaya. Reconocimos que nos ha faltado más beligerancia ante esta situación.

Visita de pequeña Comisión

Movidos por esto una pequeña comisión de 3 personas: Kora Martínez, Ignacio Morraz y yo nos dirigimos a la frontera, en el paso Las Manos, a 250 km. de Managua. Y en el camino recogimos a Saida Torres, joven de Comunidades y que vive cerca de esa zona fronteriza. Llevamos un poco de ropa para compartir con los hermanos hondureños, pero sobretodo llevamos el deseo firme de encontrarnos con ellos, y escuchar de ellos sus anhelos, su voluntad de seguir luchando, y también sus necesidades. Tener información de primera mano y plantearnos qué hacer.

Lo que encontramos:

a) Una fila de unos 70 o más tráileres-furgones estacionados esperando poder pasar la frontera. Los choferes y ayudantes estaban en sus hamacas o en el suelo bajo los furgones esperando un tanto desesperados, poder seguir su camino.

b) Los periódicos de acá, que suelen atacar o ver mal la concentración de hermanos hondureños en Ocotal o sus alrededores, sacaron hoy titulares escandalosos: «Ocotal (ciudad fronteriza) tomada por los Zelayistas». Pero en Ocotal en las calles que recorrimos hasta el centro no los vimos, y de policía que cuidara todo esto vimos solamente a un motociclista y a dos policías de a pie. O sea, todo muy tranquilo.

c) La alegría de ver un pueblo en marcha. Caminamos unos dos kilómetros de donde pudimos dejar la camioneta y, en medio de un paisaje precioso de Pinos, fuimos avanzando hasta la raya de la Frontera. Y en el camino fuimos encontrando a los hermanos hondureños. El contraste con los furgoneros era evidente. Unos dormidos y aburridos, otros alertas, despiertos y atentos a todo lo que estaba pasando, y muchos de ellos en continuo movimiento. La aguja de la frontera está en un planito, rodeada de pequeñas lomas. Y como si estuvieran en sus nidos, allí estaban muchos de los campesinos hondureños viendo y registrando todo con paciencia, y también con impaciencia pues les habían dicho que esa tarde llegaría la esposa del presidente Zelaya. Pero no llegó, por los retenes y trabas que le ponen en el camino.

1200 campesinos. A simple vista podríamos decir que cerca de la raya fronteriza habría unas 600 personas. Luego platicando con los organizadores supimos que entre la gente que estaba allí y en los refugios había ya de 1,200 a 1,500 personas. Y para hoy esperaban a otras 500 -todas han venido por veredas y cañadas, por pasos ciegos de la Frontera. En total, con apoyo también de unos finqueros cafetaleros, se están instalando en total 14 campamentos en los alrededores de la frontera.

d) Platicando con la gente. Decidimos separarnos para irnos mezclando con la gente y platicar con ellos e ir recogiendo como esponjas todo lo que nos compartieran. Pasamos la aguja de la frontera sin que nadie nos detuviera o preguntara nada. No había policías, ni soldados, solo los oficiales de migración. Kora, Saida y Nacho llegaron hasta en frente de los soldados hondureños, y lo que más les llamó la atención fue que casi todo ellos son muy jóvenes, casi adolescentes.
Yo me regresé al lado nica y empecé a platicar con los primeros que me topé junto a la aguja. Me preguntaron que por qué estaba allí.

Se alegraron cuando les dije que para conocer más su lucha y acompañarlos. Y se alegraron más cuando les dije que veníamos de Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Me hablaron de su firme decisión al venir para acá por la montaña. Y me comentaron como la TV, Canal 2, que es de derechas, les filmaba los pies con sus botas como diciendo ustedes son militares, pero ellos le comentaron al reportero: estas botas se consiguen por todos lados en Honduras, y cómo cree que podemos pasar atravesando la montaña sin botas o zapatos firmes. Y como pueden ver, nosotros estamos pacíficos y no traemos armas.

Y así fuimos de grupo en grupo. En todos fuimos encontrando una firme decisión de seguir luchando y permanecer allí el tiempo que hiciera falta y decían esto sin echar rollos ni discursos politiqueros. Cuando algunos me preguntaron y les dije que era sacerdote, se alegraron y me decían: qué bueno que vinieron ustedes, pues el Cardenal está con los golpistas. Les comenté como los dominicos y otros religiosos han sacado comunicados apoyando su lucha justa y denunciando el golpe como violación a derechos fundamentales de la ciudadanía hondureña.

Atendiendo a los enfermos. Dando vueltas, dimos con un pequeño local donde estaban en el suelo descansando unos 30 campesinos, y allí estaban 1 doctora y 2 doctores cubanos que atendían a los enfermos. Su cajita de medicinas era muy pequeña. Su atención muy atenta y tranquila con cada paciente. Les pregunté qué tipo de medicinas más necesitaban. Me respondieron para asma y enfermedades bronquiales, para conjuntivitis, para bajar la presión, para diarreas y otras infecciones estomacales y para enfermedades de la piel.

Cerca de allí un viejito nicaragüense con un guitarrita tan viejita como él, cantaba canciones nicas revolucionarias y un buen grupo lo escuchaba con atención y le aplaudía cuando cantaba a Sandino: «allá va el general con su estado mayor….»

Los organizadores de la atención en Nicaragua. Buscando, dimos con Dolores y con Lucas, compañeros del Movimiento Social Otro Mundo es Posible con el cual trabajamos anteriormente. Nos dimos un fuerte abrazo con mucha alegría. Ella es una de las organizadoras de la labor con los compañeros hondureños. Nos mostró un campamento: Un toldo de plástico donde pueden dormir y defenderse de la lluvia, y junto una cocinita donde preparan los alimentos. Susana, una señora de la Casa de la Mujer les daba un pequeñito papel con unas letras, y esto era su bono para la comida. Les decía: «primero los que durmieron aquí; pero habrá para todos», y con todo orden recibían su papel o se iban para regresar.

Le pregunté a Dolores qué es lo que más les urge, si podemos apoyar desde nuestras Comunidades, y ella me dijo: plásticos (para que no duerman en el suelo y /o para defenderse de la lluvia), alimentos, medicinas y quizá un poco de ropa, pues muchos solo vinieron con lo que traen puesto-y por allí veíamos cómo estaban lavando su ropita. Y a uno de los responsables le entregamos un saco de ropa que llevamos y un poco de dinero de las CEB para apoyar la compra de plásticos.

Nuestro testimonio como Cristianos/as

Ya pensaba que nos vendríamos de regreso, pues queríamos regresar a Managua y llegar a la Mesa de Participación Ciudadana e Incidencia Política para ver de concretar lo que vamos a hacer en adelante. Pero nos detuvo Dolores: «es importante que hablen por el micrófono y que la gente sepa que ustedes como cristianos han venido y los respaldan». Fuimos al sonido junto a un camión de redilas y hablamos un poquito: Saida, la joven les habló de la solidaridad de los grupos juveniles de su zona. Kora les compartió su alegría al estar con ellos y conocer su lucha, y hacerla nuestra y respaldarla. Yo les hablé del Dios liberador del Éxodo, del camino del Pueblo de Israel y de su camino por la justicia y por liberarse de los faraones, y les hablé de Mons. Romero y de su compromiso hasta dar la vida.

Pensé que allí terminábamos en medio de vivas a Nicaragua y a Honduras. Pero ellos no estaban satisfechos con eso, y trajeron una camioneta para que Kora y yo hablaros en alto desde donde todos los que estaban por allí pudieran vernos. Y hablamos con emoción del Éxodo, de la zarza (que es el pueblo que no se consume), de Dios que escucha el clamor del Pueblo en Egipto y ahora. Hablamos de Jesús y su mensaje liberador. Todo esto lo íbamos intercalando con aclamaciones, como por ejemplo «Porque creemos en el Dios de la Vida, luchamos por la Vida». O las palabras de Mons. Romero: «Nadie puede decir no me meto, no me comprometo, porque sería mal cristiano y mal ciudadano». Y la gente coreaba las aclamaciones y aplaudía. Fue un momento de mucha comunicación y ánimo. Y les dijimos que ellos, con su lucha, nos animan y fortalecen y nos llaman a luchar también con mucha firmeza.

Terminamos ese espacio entre aplausos, vivas a Honduras, vivas a Nicaragua y luego el canto de la Consigna… «El Pueblo no se detiene…»

Al bajar de la camioneta, alguna gente se nos acercó para pedirnos más información de Mons. Romero y de su muerte, o para comentarnos del P. Guadalupe Carney, jesuita que mató el ejército al entrar a Honduras en los años 80. Y algunos decían «que bueno que ustedes vinieron para ver grupos cristianos que están con nosotros. No como el cardenal que es golpista».

Platicando aquí y allá nos enteramos que en Ocotal había otros 4 refugios. Allí en Ocotal está en un pequeño hotel el presidente Zelaya. Pero los organizadores del grupo de la frontera ven eso como un error. Pues en Ocotal los campesinos están aislados, pierden motivación.

Expectativas

La gente de la Frontera espera y desea que Mel Zelaya decida entrar a Honduras ahora que tiene el respaldo de más de 15,000 hondureños. Antes hubiera sido un error. Pero tendría que entrar en estos 3 o 4 días siguientes, pues toda esa gente así lo espera y no pueden estar muchos días allí en la frontera lejos de sus familias, de sus tierras y sin un plan definido. ¿Qué decidirá Zelaya? Ahora tiene esta fuerza, y la fuerza de las organizaciones populares dentro de Honduras. Sin duda hay mucho riesgo de que lo apresen si entra ahora, pero seguiría en pié y con fuerza su lucha, y se mostraría la injusticia de los usurpadores. En principio se ve difícil que el ejército dispare a esta multitud desarmada. Pero todo puede pasar.

Por otro lado los políticos de derecha de Nicaragua han visitado a la Asamblea hondureña y su principal vocero, el banquero Montealegre, ha dicho que «ha entendido que lo que ha pasado en Honduras es una sucesión presidencial constitucional», y a ese coro otros personeros de derecha dicen que hay que pedir que Zelaya se vaya del país, que viola la constitución etc.…Varios canales de TV, el Periódico La Prensa, claramente están con los golpistas y claman en tono alarmante.

En la Radio La Primerísima especialmente, y también Radio Ya, Radio Sandino están con esta lucha del Pueblo y dan mucha y buena información y con frecuencia transmiten en vivo entrevistas de los campesinos y también de los que organizan la logística del lado nica de la frontera.

Qué vamos a hacer nosotros

El día de hoy empezamos la recolecta de plástico para protegerse de la lluvia, medicinas, ropa y alimentos. El Volante que repartimos comienza así: «Ante el golpe militar no podemos callar. Ya son más de 1200 hermanos hondureños en la frontera Honduras-Nicaragua, luchando por sus derechos, exigiendo la restitución de su presidente Manuel Zelaya. Y si la situación persiste así, este próximo sábado iremos en caravana un buen número de personas de las Comunidades para compartir un día con los hermanos hondureños allí en la frontera. Y de nuestras Comunidades y de las organizaciones sociales a que pertenecen los que viven cerca de la zona fronteriza llevarán también lo que en su pobreza están recolectando para compartir».

Qué nos llevamos para Managua

Los rostros de estos campesinos hondureños pacíficamente firmes; los pies dispuestos a caminar lo que haga falta por ríos y montañas y ciudades con tal que se respeten sus derechos, su corazón y voluntad calladamente ardiente por una Honduras justa donde los Pobres sean sujetos de su historia. Están allí porque se restituya a Zelaya como su presidente; pero, más allá de Zelaya, están allí por la Honduras que sueñan con verdadera democracia, con justicia, reforma agraria real, salud, educación, tierra y trabajo para los Pobres.

Allí en la frontera no hallamos ricos hondureños, sino una multitud de Pobres luchando por sus Derechos. Y encontramos una alegre fraternidad Nica-Hondureña de los Pobres luchando por la Justicia y resonando con los cantos y el corazón de Sandino.

Unidos en la Solidaridad, fuerza y ternura de los Pueblos,

Arnaldo Zenteno CEB-CNP.Nicaragua. 28 de julio 2009.

* Del Equipo de Servicios CNP. Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua

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