Malditos desahucios, benditos jóvenes -- Miguel Ángel Mesa Bouzas

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Era noche cerrada y comenzó a llover en la Puerta del Sol. Ya se habían extendido
muchas lonas para proteger las tiendas y a sus ocupantes, pero la actividad no se detenía
entre los activistas.
Se había convocado una asamblea, para decidir las actuaciones a realizar según se
fueran sucediendo los acontecimientos. Después de varias intervenciones, un hombre
pidió la palabra.

“Hola, buenas noches, me llamo Jesús. Yo vengo del centro pastoral San Carlos
Borromeo de Entrevías, y participo en la Red Interlavapiés en la acogida a inmigrantes,
entre otros grupos.

Estuve en la manifestación y en la posterior puesta en marcha de esta acampada. Quiero
deciros que resuena en mí otra acampada que se realizó hace ahora 15 años y que tantas
esperanzas nos despertó por entonces. Aquella alegría la estoy reviviendo también estos
días. Sobre todo por la cantidad de chicos y chicas jóvenes que participan en esta lucha
tan acertada y generosa. Renováis mis creencias y mi confianza en que otro mundo más
justo y fraterno/sororal es posible.

Reflexionando sobre todo esto, he escrito unas líneas esta noche pasada en la tienda, que
querría leeros ahora, si me lo permitís”.

Y le dieron su pleno consentimiento.
“El profeta Isaías decía entre el siglo octavo y séptimo antes de Cristo: ¡Malditos
quienes acaparan casa tras casa, hasta que no hay nadie que las pueda habitar, excepto
para ellos mismos en toda la ciudad! (Is 5,8).

Y yo digo hoy:
Malditos los fondos buitre, pues son auténticos buitres sin corazón y sin medida, pues
solo saben especular con las viviendas que adquieren, buscando el aumento de sus
beneficios sin importarles quiénes se quedan sin casa por no poder pagar las subidas
draconianas que les imponen.

Malditas las sociedades de inversión en el mercado inmobiliario, que concentran miles
de viviendas en grandes ciudades, inflando los precios del alquiler hasta consumir más
de la mitad del salario medio de las personas trabajadoras para poder pagarlos.
Malditos los poderes públicos que miran hacia otro lado ante el drama de los
desahucios, a quienes solo les importa que se cumpla la ley, por injusta que sea, quienes
no se esfuerzan por crear una nueva legislación que impida los desalojos a la gente más
vulnerable, ni invierten en la construcción de pisos asequibles, para que los y las
jóvenes puedan adquirir una vivienda asequible, quienes no impiden que se discrimine
al posible comprador por su color de piel, su procedencia, su cultura.

En cambio os digo a vosotros y vosotras, admirado ante vuestro compromiso diario y en
concreto hoy, aquí en Sol, para que estas injusticias tengan una auténtica solución:
Felices quienes se esfuerzan y luchan cotidianamente para que otras personas puedan
vivir humanamente en una vivienda, con dignidad, con perspectivas de futuro y con
alegría de vivir.

Felices quienes se unen a la lucha contra los desahucios, quienes protegen a las
inquilinas e inquilinos a los que se les quieren desalojar, quienes unen sus brazos y se
acuerpan para que no puedan echarles. Solo con el esfuerzo colectivo se puede hacer
realidad la esperanza.

Felices quienes con medidas audaces y no violentas, como esta hermosa acampada en
Sol, crean y recrean nuevas formas de reivindicación, con el fin de que se apliquen las
medidas oportunas para que los desahucios tan inhumanos, como el realizado a

Maricarmen y a tantos miles de ciudadanos vulnerables, acaben de una vez para
siempre.

Felices quienes comprenden, junto a otras muchas personas que están viniendo estos
días a esta plaza, que la lucha contra los desahucios y por una vivienda digna, debe ir en
conjunto a otras luchas de tanta gente empobrecida, marginada y excluida. Porque todo
está interconectado. Todos, todas, dependemos unos de otras. Sigamos adelante con
audacia y sensatez. Hoy la vida adquiere un nuevo sabor, un nuevo color, una agradable
sensación llena de ilusión desde esta Puerta del Sol.

Que la Luz de la justicia y del amor verdadero os guíen en todos vuestros pasos.
Muchas gracias a todos, a todas”.
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