Inmigración: efecto de una deuda impagada(I)

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1. La mayoría de los inmigrantes llegados desde hace ya años a tierras
españolas procede de América del Sur y del continente africano
Todos ellos tomaron la decisión de abandonar el suelo natal, renunciando al
cobijo de cultura, casas, familia y amigos. Arriesgaron, muchos incluso la vida,
recorriendo miles de kilómetros en busca de una vida digna.

1.1. Les movía la certeza de que su osado atrevimiento merecería la pena
Porque la mayor parte de ellos escapaban de situaciones de hambre, miseria,
persecución y ausencia de protección, estima y futuro. Se embarcaron en tan
incierto viaje convencidos de poder sortear el fracaso y cumplir sus modestos
sueños.

1.2. A pesar de la enorme distancia entre los dos continentes
de donde proviene el grueso del movimiento migratorio, este brota desde una
sola raíz escondida en la hondura del olvido; una vergonzosa historia sustituida
por otra fraudulenta y arrogante como camuflaje de una deuda impagada.

2. A finales del siglo XV, una vez alcanzada la orilla desconocida del
océano Atlántico, se consolidó en Europa la idea de que este continente ocupaba el centro del
mapa terrestre.

2.1. Y no quedó ahí la ignorante desfachatez, se pensó que en torno a este pequeño conjunto de naciones orbitaba toda la historia. El fraude queda al descubierto cuando se conoce la ubicación de la primera civilización conocida: la sumeria, de hace seis mil años.

2.2. Está comprobado documentalmente que allí,
en el hoy Irak, adonde el inculto trío de las Azores llevó la destrucción, allí
comenzó la historia.

3. La soberbia de Europa no ha tenido escrúpulos en extender como un
dogma que la imprenta nació en Alemania en el siglo XV
Y se oculta el hecho de que artesanos chinos imprimían ya sobre papel desde
el siglo VI mediante bloques de madera. Allí había billetes de papel desde el s.
VII y el primer libro se editó igualmente en China hacia mitad del siglo IX.

Estando situado el centro geográfico en Asia, el continente europeo era la
esquina occidental del mapamundi. Los romanos llegados al cabo gallego que
llamaron Finisterre (‘finis terrae’: ‘fin de la tierra’) declararon así el margen
occidental del atlas.

4. A finales del siglo XV, la expedición capitaneada por Cristóbal Colón
alcanzó el límite desconocido del Atlántico

Finisterre dejó de significar a partir de entonces lo indicado por su nombre.
Colón falleció creyendo haber llegado a las costas de Asia. Se equivocaba.
Américo Vespucio, sin embargo, estaba en lo cierto. Se trataba de un nuevo
continente habitado por originarios de esas tierras. Cristóbal Colón no
descubrió América.
El continente americano había sido ya descubierto por gentes de Asia hace
alrededor de 25.000 años.

5. A partir del gran hallazgo, comenzó con los recién desembarcados lo
que se convirtió durante algunos siglos en una constante realidad:
la invasión paulatina de aquellas tierras por los europeos, especialmente de
españoles y portugueses, e ingleses en la zona norte.

5.1. El oro y la plata acrecentó la ambición de los invasores
hasta transformarse en obsesión. El expolio de estas riquezas pasaba por
aniquilar a los indígenas que osaban ofrecer resistencia y oponerse a los
desmanes cometidos contra su cultura, sus tierras y su patrimonio. Cayeron los
más fuertes.

5.2. El resto de la población fue empleada en régimen de esclavitud en las
minas y en las plantaciones agrícolas
Porque además del formidable capital representado por los metales preciosos,
los europeos llegados a aquellas tierras descubrieron el inmenso valor de los
productos del campo, tales como el café, el algodón, el tabaco, los tubérculos o
verduras desconocidas a este lado del océano.

ANTONIO DE MONTESINOS

6. La esclavitud de los indígenas americanos tuvo amparo en teólogos
que la justificaban en base a la bastarda e infame concepción de una natural
desigualdad humana entre indígenas y europeos. Estas teorías teológicas
tranquilizadoras de conciencias fueron muy bien acogidas por los colonos que
patroneaban a los esclavizados y administraban sus trabajos, su producción y
sus vidas.

6.1. Un domingo de diciembre de 1511
el dominico Antonio de Montesinos manifestó su oposición radical a la sedación
inyectada en los colonos por una teología cómplice del orden injusto. En su
homilía, Antonio de Montesinos arremetió contra el sometimiento a esclavitud
de los indígenas. Entresacamos una parte de sus palabras:

“Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible
servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan
detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y
pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos
habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles
de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos
trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los
matáis por sacar y adquirir oro cada día?”.

Las palabras del dominico levantaron tal polvareda que obligó a la autoridad
religiosa a intervenir como se esperaba.

6.2. Lo hizo amenazando bajo pena de excomunión a Antonio de
Montesinos a no abrir otra vez la boca con esos imprudentes discursos
El planteamiento de Montesinos se oponía a la actividad de evangelizar. La
institución religiosa demostraba una vez más que el significado del verbo de
tinte religioso ‘evangelizar’ estaba lejos de la expresión usada por Jesús:
‘Proclamar la Buena Noticia’.

– Evangelizar significa transmitir una doctrina, unos ritos, unas normas y
unos dogmas.
– Proclamar la Buena Noticia declara estar en marcha una sociedad
alternativa donde reina la libertad, la igualdad y la fraternidad.

6.3. Pero la cosa no acabó ahí
La exposición de Montesinos caló entre los diversos sectores de la sociedad.
La polémica circuló por vías e instituciones civiles y religiosas. El debate se
prolongó durante años y fue haciendo mella en la legislación, que evolucionó
afortunadamente en forma algo beneficiosa para los indígenas.

6.4. A finales del primer tercio del siglo XVI una bula papal
declaraba la igualdad entre oriundos de América y europeos, prohibiendo hacer
esclavos a los indígenas. A l parecer, los colonos se pasaron por el forro la bula
y sus vetos. LO confirma el hecho de otras dos declaraciones papales, una un
siglo después y otra después de dos siglos, que revalidaban lo indicado por la
bula de Pablo III en 1537.

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS

7. Pero lo de Montesinos sí generó en algunos teólogos y laicos la sólida
determinación de destinar todas sus energías a la defensa de los
indígenas
Atacarán, pues, con fiereza las atrocidades cometidas contra ellos por los
colonos, el trato inhumano que recibían en su forzado trabajo diario y la
esclavitud a la que se les había sometido.

7.1. En esa tarea destacó un dominico que, años antes, había sido un
colono opresor y maltratador: Bartolomé de las Casas
Este comprendió el daño causado con su forma de actuar y cambió
radicalmente de actitud. Tras hacerse sacerdote e ingresar en la orden de los
dominicos, se entregó apasionadamente a reivindicar la libertad hurtada a los
indígenas. Implacable contra la esclavitud, se batió con brío frente a los
teólogos patrocinadores de las teorías de la desigualdad entre humanos y la
inferioridad de los indígenas.

7.2. Llegó a tal punto en su propósito de acabar con el sometimiento de
los antiguos oriundos de América que planteó una medida que resultó más tarde tan descabellada que dio origena una situación mucho peor de aquella a la que Bartolomé de las Casas se
había opuesto con todas sus fuerzas. Al dominico se le ocurrió que las
penalidades sufridas por los indígenas y la falta de mano de obra para hacer
frente al trabajo en las plantaciones agrícolas tendrían solución llevando a
América negros de África.