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Los conflictos en América -- P. Pedro Serrano García

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I – Dificultades y progresos
Los pueblos de América Latina y el Caribe están pasando, en líneas generales, por grandes dificultades, pero también por situaciones esperanzadoras.
Entre las dificultades tenemos:
-La pandemia. Como en la mayoría de los países del mundo, es la pandemia del coronavirus, la que está afectando a unas naciones más (como Brasil, Chile, Perú, Ecuador y otros) y a otras menos (como Costa Rica, Nicaragua, Cuba y alguno más). Hay gobiernos que aprovechan el confinamiento de los ciudadanos para potenciar formas autoritarias; otros como autopropaganda electoral; y bastantes para ocultar la corrupción y sus deficiencias. En general, las instituciones de salud públicas y los sanitarios que las atienden se encuentran con escaso material para prevención y curación frente al Covid-19.

-La economía. En situación de crisis. El deficiente y desordenado desarrollo económico debido al abuso de las multinacionales, y la contaminación ambiental, hegemonía de los poderes financieros sobre los Estados, implantación del narcotráfico, la delincuencia, y la trata de blancas. Estados fallidos, corrupción estructural y violencia desmedida, entre otros males.

-La exclusión. La opresión, marginación y explotación que padecen los sectores humanos humildes, extorsionados por empresarios sin escrúpulos; políticos y policías abusadores; paramilitares, delincuencias y maras violenta. Además, la situación del trabajo precario, ventas ambulantes míseras y gran desempleo. Hay constantes asesinatos de líderes y obreros del campo y la ciudad, no cesa el patriarcado y el machismo contra las mujeres. La salida para muchos americanos es la emigración, pero también es abusada por mafias sin escrúpulos y rechazada por EEUU y otros países desarrollados a donde se encaminan.

-La dependencia. Trata de la dominación que ejerce Estados Unidos sobre las naciones latinoamericanas al considerarlas como integrantes de su “patio trasero”. Siempre que algún gobierno de la región ha intentado cierta soberanía y justicia social para su pueblo, el Imperio ha respondido con asesinato de sus gobernantes (Allende en Chile), invasiones (en Panamá y Granada), golpe de Estado (como actualmente en Bolivia), destitución de su presidente (a Manuel Zelaya en Honduras), encarcelamiento de líderes políticos molestos (Lula en Brasil), bloqueos económicos y diplomáticos (en Cuba y Venezuela). Para ello Washington se ha valido de oligarquías sumisas de los países latinos, ejércitos de la región preparados por La Escuela de Las Américas para mercenarios defensores de los intereses yanquis; políticos y partidos conservadores corruptos adictos y gustosos con la dependencia.

-La religión. Dado que los pueblos de la región latinoamericana son muy creyentes, los dirigentes y pastores de las iglesias reformadas y evangélicas, por un lado, y las jerarquías de la Iglesia Católica, por otro, tratan de convencer a los pueblos de la importancia de sus respectivos credos, al mismo tiempo que contemporizan con los poderes económicos y políticos de sus correspondientes países y con la hegemonía de Estados Unidos. Tal vez por debilidad, las cúpulas de las iglesias cristianas (salvo honrosas excepciones), se muestran incapaces de cumplir con el consejo de JESÚS: “no se puede servir a Dios y al dinero”. Si falta la defensa de la justicia, la evangelización en vez de ser liberadora, se transforma en instrumento de sometimiento de las mayorías populares, al servicio de los poderes económicos y políticos.

Pero no todo es negativo en la región; pues a su vez, los pueblos de América Latina y el Caribe, están pasando por situaciones esperanzadoras de progreso:

-Consolidación democrática. Desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, (1989-1990) y por intereses geopolíticos de Estados Unidos, el proceso político en Latinoamérica va cambiando. Frente a las dictaduras represivas manejadas por la ideología de la Seguridad Nacional en tiempos de la Guerra Fría y enfrentadas a movimientos insurgentes de izquierda, se han ido implantando democracias formales -aunque desgraciadamente sometidas al Imperio-, y los movimientos guerrilleros se han ido transformando en partidos políticos mediante acuerdos de paz. Si bien la represión y genocidios antipopulares han descendido, la explotación capitalista contra la clase trabajadora permanece y en algunos países se agudiza.

-Movimiento popular. En general y a pesar de las dificultades, se han fortalecido. No obstante, las diversas organizaciones populares, más fuertes en unos países que en otros, van consiguiendo pequeños triunfos en derechos humanos y laborales. El objetivo es transformar las democracias burguesas dependientes en democracias populares soberanas. Es cierto que algunos sindicatos de trabajadores y grupos campesinos, se mantienen debilitados, pero otros alcanzan un buen nivel de lucha popular reivindicativa, aun a pesar del asesinato de líderes y obreros íntegros del campo y la ciudad. A ello contribuyen las organizaciones de derechos humanos, ONGs, movimientos feministas y honrados periodistas democráticos.

-Conciencia antiimperialista. Las generaciones de ciudadanos y ciudadanas en la actualidad latinoamericana y caribeña, van adquiriendo conciencia de que mientras no se termine con la dependencia del imperialismo norteamericano, nunca se podrá conseguir un Estado social que respete los derechos de las mayorías, ni unas democracias participativas, justas e igualitarias. Van comprendiendo que las oligarquías y sus partidos conservadores concentran sus intereses en el sometimiento a EEUU para frenar las reivindicaciones populares. A su vez observan que, los movimientos y partidos de izquierda -aun con sus deficiencias-, enfrentan a las fuerzas conservadoras y derechistas para favorecer el bienestar de la clase trabajadora y luchan, a su vez, por la soberanía nacional frente al Imperio del norte.

-Cristianismo liberador. Hacia los años 60 y 70 del siglo XX, ante la fuerte explotación y represión de las dictaduras de América Latina durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, a muchos trabajadores y campesinos -la mayoría de ellos cristianos-, no les quedó más remedio que organizarse en movimientos insurgentes unos por convicción y otros para librarse de la represión. Así surgieron las guerrillas en Argentina, Uruguay y otros países sudamericanos. En Centroamérica aparecen insurgentes en Guatemala y El Salvador. En Nicaragua lograron el triunfo los sandinistas, pero tuvieron que combatir fuertemente a la “contra” organizada y financiada por Estados Unidos. En Honduras, hubo una fuerte represión y genocidio contra los trabajadores y campesinos, por lo que no lograron organizar un bloque combativo.

Los pastores de las denominaciones evangélicas son favorables a la dominación norteamericana, salvo un resto defensor de la justicia. En la Iglesia Católica, la mayoría de obispos conservadores preferían callarse o apoyar la estrategia de Estados Unidos y de las oligarquías que mantenían las dictaduras. Pero bastantes sacerdotes y teólogos comprendieron que esa actitud era inadmisible desde el Evangelio de JESÚS. Gustavo Gutiérrez desde el Perú y otros teólogos brasileños, chilenos, y centroamericanos inician la Teología de la Liberación, que servirá de apoyo y criterios para muchos cristianos comprometidos en las organizaciones populares e insurgentes contra las dictaduras capitalistas y dependientes del imperialismo. Las sanciones y destituciones por parte de obispos, curia romana y el mismo papa Juan Pablo II contra teólogos y sacerdotes que optaron por los pobres, no cambió la firmeza de sus convicciones. En la actualidad, el profético papa Francisco se ha encargado de rehabilitar a los presbíteros sancionados. El movimiento cristiano progresista sigue firme en su quehacer histórico por la liberación, aunque las estructuras eclesiales y jerárquicas apenas cambien.

II – Avances y retrocesos

Los pueblos de América Latina y el Caribe progresan lentamente, mediante flujos y reflujos históricos, etapas de avances y etapas de retroceso.

En la primera década del siglo XXI, destacan algunos logros políticos conseguidos:

Una vez superados los periodos de bipolaridad (durante la Guerra Fría) y unipolaridad (con la crisis soviética y desaparición de la URSS), actualmente existe una fuerte competencia total multipolar por la hegemonía mundial, principalmente de EEUU contra China-Rusia. Además, las luchas por la hegemonía de potencias locales en países árabes y otras regiones del planeta, están marcando los signos políticos en el presente siglo. En este marco mundial, los sectores populares y sus organizaciones sociales y políticas de América Latina, han conseguido ciertos avances democráticos en algunos países de la región; destacando Venezuela, Bolivia, Ecuador, también nuevamente en Nicaragua (con sus dudas). Asimismo, los partidos progresistas ganaron elecciones en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y República Dominicana; incluso un liberal populista triunfó en Honduras. Al mismo tiempo se forman organizaciones regionales soberanas sin contar con el aval de Washington, como el ALBA, Mercosur Bancosur y otras. En este proceso soberanista, la colaboración y ejemplo de Cuba, tuvo su influencia y apoyo necesario.

Posteriormente, las fuerzas conservadoras latinoamericanas aliadas a EEUU, nuevamente van consiguiendo éxitos hegemónicos poco democráticos. Así tenemos que, se han dado golpe de Estado militar en Honduras y Bolivia; en Brasil, Ecuador y Paraguay se arrebata el poder a la izquierda mediante golpes judiciales; y se pierden elecciones en Uruguay. En Argentina, aunque perdió la izquierda las ha vuelto a ganar. En Nicaragua, a pesar de los errores, permanece en el poder los sandinistas -aunque muy denostado su presidente acusado de autoritario-; Haití sigue ocupada por los soldados yanquis; en Cuba, nuevamente Washington está cerrando más el bloqueo económico y diplomático. Pero es en Venezuela donde el Imperio radicaliza un cerco brutal, (a su vez político, económico, militar y diplomático), con el concurso de la oligarquía local y el gobierno colombiano y la OEA. Maduro ha conseguido frustrar varios golpes de Estado.

Resistencia popular

Aunque los medios de comunicación suelen callar o informan deficientemente, las mayorías trabajadoras y campesinas de bastantes países latinoamericanos y caribeños con sus organizaciones populares, están manifestando una resistencia heroica contra la explotación capitalista neoliberal con miles de huelgas, marchas, manifestaciones, concentraciones y denuncias contra los gobiernos conservadores corruptos y las oligarquías reaccionarias y explotadoras. Sin desalentarse ante la represión que encarcela, tortura y asesina a líderes y manifestantes, tanto en Chile como en Ecuador, en Guatemala como en Honduras, en Perú, Bolivia y Colombia, entre otras naciones de la región, los sectores populares resisten heroicamente y siguen con tesón en sus luchas por la conquista de sus derechos para lograr el bien común, libre de colonialismos imperiales, tanto políticos como económicos.

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