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Le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros -- Francisco Javier Sánchez González, Capellan cárcel de Navalcarnero y párroco Sagrada Familia de Fuenlabrada

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Este era el texto del evangelio del cuarto domingo de adviento que, como todos los sabados leimos en la eucaristía del pasado sábado en Navalcarnero, y una vez mas este texto se hizo presente de modo especial allí, en la cárcel, cobró una mayor transcendencia porque Dios se hizo presente como El sabe hacerlo, desde la sencillez de cada uno de los chavales que allí estaban, desde sus peticiones, desde sus oraciones, sus abrazos, Dios estuvo con nosotros en esa Eucaristia como lo esta en cada momento de nuestra vida y como está cada mañana del sábado entre nuestros presos.

En la primera Eucaristia fue además un muchacho que se llama asi “Enmanuel”, y que cuando yo dije desde el principio que el evangelio nos hablaba de eso, enseguida dijo “que casualidad, por eso he venido yo a misa hoy”, pero lo dijo con tal sencillez que además de sonreírnos yo creo que todos captamos esa especial presencia de Dios en El. Enmanuel es un chaval de unos treinta años, toxicómano, con muchos años de prisión al hombro, con una madre anciana, y que cada dia que voy al modulo siempre lo único que quiere es que se le haga caso, que se le dedique un tiempo, que le escuche. A veces es gracioso, pide y pide cosas, y cuando se da cuenta de todo lo que esta pidiendo el mismo sonríe y dice “bueno son muchas cosas pero usted me trae lo que pueda”; en Enmanuel se ve la sencillez de un hombre pobre, de un hombre comido por la droga que solo quiere y necesita en el fondo una cosa: cariño, ese cariño que el mismo Dios le da cada dia y que además hace honor a su nombre “Dios con nosotros”; pues ya desde el principio tuvimos a Dios con nosotros en este chaval, en Enmanuel.

Rezamos el Salmo juntos como cada dia y luego cada uno va repitiendo la palabra o la frase que mas le ha tocado y juntos nos unimos en esa oración; este es un momento especial de densidad, de silencio, de oración, donde cada uno va repitiendo su frase o su palabra, frase o palabra que escuchada en la voz de un reo tiene siempre un sentido mas especial. Una de las frases decía “Tu nos has explicado que Dios no es juez que nos juzga por lo que hemos hecho mal, sino un padre que nos quiere siempre”, y al escuchar que tanto Tomas como Victoriano lo repetían me volvió a llenar de emoción; Dios es Padre pero que alguien condenado a prisión lo reconozca me parece lo mas bonito del mundo, que alguien condenado a prisión reconozca que Dios sigue estando a su lado, que le ayuda, que no le condena me parece una gracia de Dios.

Y así lo comente también yo después, ojala, les dice, que siempre descubrieran que Dios nunca les condena, que Dios les quiere, que Dios les apoya, que Dios es ese Padre bueno y misericordioso que siempre les acompaña. Pero había mas frases, como “queremos acogerte, abrazarte y darte todo nuestro cariño”, que una vez mas en aquel lugar donde a veces la acogida es complicada también cobra un sentido muy especial.

Leimos el evangelio y de nuevo las palabras que nos decían que estaba Dios presente entre nosotros, que esa era su esencia fundamental, que Dios no podía desentenderse de cada uno de nosotros y que especialmente nos quería y nos quiere profundamente porque somos sus hijos, que en Navidad lo recordamos de modo especial, pero que esta presente siempre. Y después de leer el evangelio les volvi a insistir en lo mismo, citando las palabras del papa Francisco a los capellanes italianos: “les pueden decir esto: el Señor está con ellos, El es un prisionero, todavía en prisión…

El está ahí llorando con ellos, trabajando con ellos, y su amor paternal y maternal llega a todas partes…no se queda fuera de su celta, no se queda fuera de la cárcel, que está en el interior, que esta ahí”, reconozco que cuando lo estaba diciendo se me hacia un nudo en la garganta de la emoción; al mirarlos y recordar estas palabras sin duda que sentía la misma presencia de Jesús en cada uno de ellos, y sentía además que era el mismo Dios el que me invitaba a comunicárselo, el que me invitaba a luchar por ellos, a trabajar a su lado, a acariciarlos, a acogerlos, a hacerles presente toda la misericordia y todo el amor de Dios. Ese Dios “Enmanuel” un dia mas se estaba haciendo presente en cada historia de cada uno de los que allí estábamos, se estaba haciendo presente en sus historias personales, en sus familias, en sus luchas, en sus alegrías, en sus esperanzas, en sus proyectos, en sus sufrimientos, pero a la vez también nos pedia a nosotros que le hiciéramos presente y que le llevaramos a todos los lugares de aquella horrenda prisión llena de vida y de ternura.

Una vez mas aquel lugar de sufrimiento se teñia de amor y de alegría, una vez mas aquel lugar de cruz se seguía transformando en la pascua del Señor resucitado; el Jesús de Belén pobre y necesitado nos seguía necesitando en cada uno de los que celebrábamos la eucaristía en esta mañana del sábado, también contaba con nosotros para vendar heridas, para acoger corazones doloridos, para hacer presente el año de gracia y de misericordia de parte de Dios. Confieso que fue un momento especial de densidad divina, fue reconocer de modo muy fuerte la presencia y el envio de parte de Jesús de Nazaret, de nuevo una fuerte llamada a la responsabilidad que como capellán y como voluntarios tenemos todos los que cada dia pisamos el suelo sagrado de la cárcel.

Les hable también de Mandela y de cómo este hombre había también sentido la presencia de Dios, cómo el mismo contaba que durante los 27 años que estuvo en prisión recitaba una oración cada noche, en su celda, y como sentía profundamente en su corazón y en su vida esa presencia de Dios, y cómo esa presencia de Dios le había mantenido fuerte en todos aquellos años a pesar de la terrible injusticia que con el se estaba comentiendo

Siguieron como siempre las peticiones, el momento de oración por todo lo que nos parece necesario; siempre son peticiones especialmente solidarias, por los compañeros que salen de permiso, por familiares que lo están pasando mal, por las familias que pasan necesidad en la calle… es una familia que le habla a Dios de sus necesidades mas profundas y es un Dios que sentimos que especialmente nos acoge y nos llena de vida. Pedimos también por las familias que tanto sufren por ellos, hablamos del encuentro que tuvimos con las madres en la parroquia la semana pasada, de sus llantos, de sus sufrimientos llenos de vida… reconocimos que Dios es también como cada una de esas madres que sufren por nosotros y cada dia acompañan nuestra vida….

En el momento del “brindis” con el cuerpo y sangre de Jesus fueron también dos chavales los que levantaron el caliz y la patena, y al hacerlo siempre se llenan de alegría; ese dia brindaron Valentin, un muchacho rumano que cumplia al dia siguiente 24 años y nuestro Enmanuel, ellos brindaron en nombre de toda la comunidad al Dios de la vida por la vida y para la vida, en ellos ese pan y ese vino se transformo en el cuerpo entregado y en la sangre derramada del maestro.

Siguio el momento de la paz como siempre, un momento especial de encuentros y de abrazos, todos nos saludamos, todos nos preguntamos como estas, todos nos deseamos lo mejor, nadie queda fuera de ese saludo, ni el blanco ni el negro, ni el que huele mal ni el que huele bien, y si alguien se queda sentado todos los demás van en su busca para ver que le pasa y darle también el abrazo fraterno. Es el abrazo redentor que cada Eucaristia tenemos en la cárcel de Navalcarnero, es el abrazo que nos hace presente sin duda el abrazo de Dios. Es un abrazo que a todos nos conmueve porque todos nos sentimos iguales, con la misma dignidad, no hay ni presos, ni voluntarios, solo hay seres humanos con necesidad de abrazarse y de sentir cariño, incluso en algunas ocasiones un funcionario participa en las eucaristías y por supuesto participa también de ese abrazo redentor, de ese abrazo divino porque es el mas humano y sentido de los abrazos.

Y después de comulgar, rezamos juntos la oración final de acción de gracias que también nos invitaba a creer en esa presencia de Dios en nuestra vida “te damos gracias porque tu presencia en nuestras vidas es real, la sintamos o no… que también nosotros alarguemos nuestra mano al que lo necesite”, cercanía, abrazo, bondad, misericordia de un Dios que nos visita un año más en el Niño de Belén, indefenso, débil y tierno; una cercanía que nuestros chavales de Navalcarnero captan cada dia, y una debilidad que nosotros también cada descubrimos en cada uno de ellos y en sus situaciones de sufrimiento y de dolor.

Enmanuel, Dios con nosotros, esa fue la visita de Jesus en esa mañana de sábado, ojala que también nosotros podamos cada dia descubrir esa presencia en cada persona que pase a nuestro lado. Ojala que el misterio profundo de la Navidad nos empape permanentemente: que Dios, como dice Leonardo Boff, se ha hecho hombre para que nosotros nos divinicemos, para que nosotros podamos también tener un poquito de Dios. Que descubramos que Dios no se ha desentendido de nosotros y de nuestros problemas sino que camina a nuestro lado, que no solo Dios no sufre con nosotros sino “que consufre”, como sigue diciendo Boff. Y que descubramos que todos tenemos un trocito de cielo en nosotros, que todos a pesar de cómo seamos o como hayamos sido, tenemos en el fondo parte de Dios, porque Dios ha querido hacerse uno de nosotros, ha querido hacerse hombre y desde ahí nos ha divinizado.

Fuenlabrada 23 de Diciembre de 2013

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