La invisibilización de las mujeres significa el no reconocimiento social de la mujer en los distintos espacios en los que se desenvuelve. Uno de los ejemplos más claros son las actividades reproductivas, que le solicitan tiempo y esfuerzo, sin que sean valoradas monetariamente.
El trabajo cotidiano de las mujeres en el ámbito público o privado suele ser invisible, no se reconoce su participación. En numerosos textos, las feministas mencionan que la falta información y estadísticas desglosadas por sexo favorecen a la invisibilización de las mujeres.
La invisibilización es definida en las ciencias sociales como una forma de exclusión, un proceso que lleva a omitir la presencia de un grupo social.
Los procesos de invisibilización afectan particularmente a grupos sociales sujetos a relaciones de dominación como las mujeres, las y los niños, las y los indígenas, las personas con discapacidad, entre otros.
Los procesos de invisibilización suelen estar íntimamente relacionandos con procesos destinados a imponer la superioridad de un grupo social sobre otro, como el racismo, el machismo, el eurocentrismo, la homofobia, y los procesos de discriminación en general.
Los mecanismos más antiguo y fundamentales para invisibilizar a un grupo social determinado son la destrucción de sus obras, la omisión de su trabajo, el demérito de sus logros y la no valoración de sus quehaceres. Estos mecanismos han sido utilizados en el proceso de invisibilización de las mujeres.
La invisibilización de las mujeres de las políticas públicas es una de las principales causas de la violación de sus derechos humanos, ya que al ignorar su presencia se exceptúan también sus necesidades.
El no reconocimiento social de las mujeres está presente en distintos espacios, desde la gestión pública hasta el interior de sus hogares.