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La causa de la enfermedad es la acumulación… Gabriel Sánchez (Montevideo-Uruguay)

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Por qué está condenado al fracaso el paquete de estímulos económicos
David Harvey
Sin Permiso
No tiene pocas ventajas ver la crisis de nuestros días como una erupción superficial generada por derivas tectónicas profundas en el dispositivo espacio-temporal del desarrollo capitalista. Las placas tectónicas están ahora acelerando su desplazamiento, y casi con toda seguridad se incrementará la probabilidad de que las crisis del tipo de las que han venido ocurriendo más o menos desde 1980 se hagan más frecuentes y más violentas.

El modo, la forma, la espacialidad y el momento de esas disrupciones superficiales resultan prácticamente imposibles de predecir, pero se puede afirmar casi con certeza que se repetirán con frecuencia y profundidad crecientes. De manera, pues, que los acontecimiento de 2008 hay que situarlos en el contexto de unas pautas de mayor calado. Que esas tensiones sean internas a la dinámica capitalista (sin excluir acontecimientos dañinos aparentemente externos, como una pandemia catastrófica), es el mejor argumento, según dejó dicho Marx, “para que el capitalismo desaparezca y se abra camino algún modo de producir alternativo y más racional”…

…En noviembre de 2008, poco después de la elección de un nuevo presidente, el Consejo de Inteligencia Nacional de los EEUU (NCIS, por sus siglas en inglés) hizo públicas sus estimaciones délficas sobre cómo sería el mundo en 2025. Acaso por vez primera, un organismo norteamericano casi oficial predecía que en 2025 los EEUU, aun manteniendo su papel de actor poderoso, si no el más poderoso, de la política mundial, ya no sería la potencia dominante. El mundo sería multipolar y menos monocéntrico, y crecería el poder de los actores no estatales.

El informe admitía que la hegemonía de EEUU había tenido en tiempos pasados sus más y sus menos, pero que ahora lo que estaba desvaneciéndose de modo sistemático era su predominio económico, político y hasta militar. Sobre todo (y vale la pena notar que el informe estaba ya listo antes de la implosión de los sistemas financieros norteamericano y británico), “la deriva sin precedentes que, en lo tocante a riqueza y poder económico relativos, observamos ahora en dirección Oeste-Este seguirá su curso.”…

…Pero la deriva tectónica que está dejando atrás el predominio y la hegemonía estadounidenses de los últimos tiempos es cada vez más visible. La tesis de una excesiva financiarización añadida a la tesis de la “deuda como predictor principal de la hegemonía de una potencia mundial” ha encontrado un eco popular en los escritos de Kevin Phillips. Los intentos ahora en curso de reconstruir el predominio de los EEUU mediante reformas en la arquitectura del vínculo entre las finanzas nacionales y globales parece que no están funcionando. Al propio tiempo, las exclusiones impuestas a las tentativas del grueso del resto del mundo por reconfigurar esa arquitectura provocarán con casi total seguridad fuertes tensiones, cuando no abiertos conflictos económicos….

Derivas así se han dado ya antes en la larga historia del capitalismo. En el concienzudo repaso que de la misma hace Giovanni Arrighi en su libro El largo siglo XX podemos ver cómo la hegemonía se desplaza desde las ciudades-estado de Génova y Venecia en el siglo XVI a Amsterdam y los Países Bajos en el XVII, para concentrarse en la Gran Bretaña a partir del siglo XVIII, antes de que los EEUU tomaran el control después de 1945. Arrighi destaca unos cuantos rasgos comunes a todas esas transiciones que son pertinentes para nuestro análisis. Cada deriva, observa Arrighi, se dio en la estela de una rotunda fase de financiarización (cita aquí con aprobación la máxima del historiador Braudel, según la cual la financiarización anuncia el otoño de alguna configuración hegemónica).

…Pero las derivas tectónicas de este tipo no se producen por arte de magia… Arrighi no ofrece un análisis en profundidad de los procesos generadores de tales derivas. Es verdad que menciona la “acumulación sin tregua”, y por consiguiente, el síndrome del crecimiento (la regla del 3% de crecimiento compuesto) como elementos críticos explicativos de la deriva…

…En los EEUU, cualquier tentativa de hallar una adecuada solución keynesiana ha sido condenada de partida, levantándole unas barreras económicas y políticas prácticamente imposibles de franquear. Para funcionar, una solución keynesiana precisaría de una financiación masiva y duradera con déficit. Se dicho con razón que el intento de Roosevelt de regresar a un presupuesto equilibrado en 1937-38 es lo que volvió a hundir a los EEUU en la depresión y que fue la II Guerra Mundial lo que salvó la situación, y no el timorato proyecto rooseveltiano de financiación con déficit que fue el New Deal. Así pues, aun si las reformas institucionales y unas políticas más igualitarias pusieron los fundamentos de la recuperación posterior a la II Guerra Mundial, el New Deal como tal fracasó en punto a resolver la crisis en los EEUU.

El problema para los EEUU en 2008-09 es que parte de una posición de endeudamiento crónico con el resto del mundo (ha estado tomando préstamos a un ritmo de más de 2 mil millones de dólares diarios en los últimos diez o más años), y eso significa una limitación económica para las dimensiones del déficit extra que puede permitirse ahora. (Lo que no fue un problema serio para Roosevelt, quien empezó con un presupuesto equilibrado.)

Hay también una limitación geopolítica, puesto que la financiación de cualquier déficit extra depende de la disposición de otras potencias (principalmente del este asiático y de los Estados del Golfo) a prestar. Habida cuenta de ambas limitaciones, hay que dar por prácticamente seguro que el estímulo económico factible en los EEUU no será ni lo bastante amplio ni lo bastante duradero como para subvenir a la tarea de reflotar la economía. Este problema se ve exacerbado por la reluctancia ideológica de ambos partidos a aceptar los enormes montos de de gasto deficitario requeridos para salir de la crisis…

Como ha dicho Paul Krugman, el primer abogado público de una solución keynesiana, los 800 mil millones de dólares votados a regañadientes por el Congreso en 2009, aunque son mejor que nada, distan mucho de ser suficientes. Se necesitaría una cifra del orden de los 2 billones de dólares, una cantidad excesiva dado el nivel actual de partida del déficit estadounidense.

La única opción económica posible sería cambiar el débil keynesianismo de los excesivos gastos militares por un keynesianismo mucho más fuerte abocado a programas sociales. Recortar a la mitad el presupuesto norteamericano de defensa (acercándolo a los niveles europeos en porcentaje de PIB) podría resultar técnicamente útil. Huelga decirlo: quienquiera proponga semejante cosa cometerá suicidio político, dada la posición política mantenida por el Partido Republicano y por tantos Demócrata.

La segunda barrera es más puramente política. Para funcionar, el estímulo ha de administrarse de forma tal, que se asegure su gasto en bienes y servicios para que la economía recupere alegría. Eso significa que hay que dirigir todas las ayudas a quienes harán efectivamente uso de ellas y se gastarán los dineros, es decir, a las clases sociales más humildes, porque las clases medias, puestas a gastar algo, lo más probable es que lo hagan pujando al alza por valores de activos (comprando casas hipotecariamente ejecutadas en subasta, por ejemplo), y no comprando más bienes y servicios. En cualquier caso, en los malos tiempos mucha gente tiende a usar los ingresos extraordinarios inopinadamente recibidos para cancelar deudas o para ahorrar (como ocurrió en muy buena medida con el reembolso de 600 dólares propiciado por la administración Bush a comienzos del verano de 2008).

Lo que parece prudente y racional desde el punto de vista del presupuesto doméstico resulta dañino para el conjunto de la economía. (Análogamente: los bancos han procedido racionalmente al servirse del dinero público recibido para atesorarlo o para comprar activos, antes que para prestarlo.) La hostilidad, preponderante en los EEUU, a “diseminar la riqueza” y a gestionar cualquier ayuda pública que no sean los recortes fiscales a los individuos, viene del núcleo duro de la doctrina ideológica neoliberal (focalizada, pero en modo alguno confinada en el Partido Republicano), según la cual “los hogares saben más”. Esas doctrinas han llegado a gozar en los EEUU de amplia aceptación, como si de un evangelio se tratara, tras treinta años de adoctrinamiento político neoliberal.

Según he argüido en otra ocasión, “todos somos neoliberales ahora”, las más veces sin saberlo. Hay una aceptación tácita, por ejemplo, de que la “represión salarial” –un componente clave del problema presente— es un “estado normal” de las cosas en los EEUU. Una de las tres patas de una solución keynesiana –mayor capacidad de negociación de los trabajadores, salarios al alza y redistribución favorable a las clases bajas— es hoy por hoy políticamente imposible en los EEUU. La sola sugerencia de que un programa así equivale al “socialismo” hace temblar al establishment político.

Los trabajadores organizados no son lo suficientemente fuertes (tras treinta años de ser machacados por las fuerzas políticas), y no se ve ningún otro movimiento social lo bastante amplio como para presionar por una redistribución a favor de las clases trabajadoras.

…En otras palabras, una estrategia de inversión en infraestructuras ha de orientarse a la sistemática recuperación del crecimiento del 3% a través, pongamos por caso, del metódico rediseño de nuestras infraestructuras y nuestros modos de vida urbanos. Eso no puede funcionar sin una refinada planificación estatal añadida a una base productiva ya existente que pueda aprovecharse de las nuevas infraestructuras.

También aquí, el dilatado proceso de desindustrialización experimentado por los EEUU en las últimas décadas, así como la intensa oposición ideológica a la planificación estatal (elementos, éstos últimos, incorporados por Roosevelt al New Deal, y que persistieron hasta los 60, para ser abandonados tras el asalto neoliberal de los 80 a este particular ejercicio del poder del Estado) y la obvia preferencia por los recortes fiscales frente a las transformaciones públicas de las infraestructuras, torna imposible en los EEUU la puesta por obra de una solución plenamente.

En China, por otro lado, se dan realmente tanto las condiciones políticas como las económicas para una solución plenamente keynesiana, y hay allí rebosantes signos de que esa será probablemente la vía a seguir. Para empezar, China posee una gran reserva de excedente extranjero en efectivo y resulta más fácil financiar la deuda partiendo de esa base que de unos gastos de deuda ya acumulada como en el caso de los EEUU. Vale la pena notar también que desde mediados de los 90 los “activos tóxicos” (los préstamos que no funcionan) de los bancos chinos –algunas estimaciones los sitúan en el 40% de todos los préstamos en 2000) han desaparecido de la contabilidad bancaria merced a ocasionales inyecciones de excedente en efectivo procedente de las reservas del comercio exterior…

… Análogamente, no hay allí la menor barrera ideológica para una generosa redistribución de recursos a favor de los sectores más necesitados de la sociedad, aunque puede haber necesidad de vencer lo acorazados intereses de los miembros más ricos del partido y de una incipiente clase capitalista. La imputación, según la cual eso sería tanto como el “socialismo”, o todavía peor, el “comunismo”, apenas si despertaría en China sonrisas divertidas…

… A comienzos de 2009, esa política redistributiva parece encaminada en primera a revitalizar las atrasadas regiones rurales a las que regresan los trabajadores emigrantes que han perdido sus empleos, frustrados con la constatación de la escasez de puestos de trabajo en las zonas manufactureras. En esas regiones, en las que faltan infraestructuras sociales y físicas, una robusta inyección de recursos por parte del gobierno central contribuirá a aumentar los ingresos, a expandir la demanda efectiva y a dar el tiro de salida para el largo proceso de consolidación del mercado interno chino…

Los gastos en infraestructuras, siempre que se hagan a una escala lo suficientemente grande, son de largo aliento y sirven tanto para canalizar el trabajo excedente como para reducir las posibilidades disturbios sociales, contribuyendo ellos también, además, a impulsar el mercado interior…
. El dinamismo que de ellos resultará en el interior de China (contrastable con las condiciones de recesión duradera que prevalecerán en los EEUU) atraerá a más y más productores de materias primas a la órbita comercial china y erosionará la importancia relativa de los EEUU en el comercio internacional. El efecto global de todo lo cual será la aceleración del desplazamiento de la riqueza de Oeste a Este en la economía mundial y la rápida alteración de los equilibrios de poder económico hegemónico.

El movimiento tectónico que operará en el equilibrio del poder capitalista global intensificará todo tipo de ramificaciones económicas y políticas impredictibles en un mundo en el que los EEUU dejarán de estar en una posición dominante aun cuando sigan manteniendo un poder importante. La suprema ironía, huelga decirlo, es que las barreras políticas e ideológicas puestas en los EEUU a cualquier programa plenamente keynesiano contribuirán seguramente a acelerar el derrumbe del predominio norteamericano en los asuntos globales, a pesar de que las elites de todo el mundo (incluidas las chinas) preferirían preservar ese predominio el mayor tiempo posible…

… No es ésta una idea precisamente alentadora, pero tener en mente la posibilidad de una perspectiva de este tipo podría acaso contribuir a despertar a buena parte del mundo occidental y a percatarse de la urgencia de la tarea que tiene enfrente; a que sus dirigentes políticos dejen de predicar banalidades sobre restaurar la confianza y se pongan a hacer lo que hay que hacer para rescatar al capitalismo de los capitalistas y de su falsaria ideología neoliberal. Y si eso significa socialismo, nacionalizaciones, robustas directrices estatales, forja de colaboraciones internacionales y una nueva y harto más inclusiva (“democrática”, si puedo avilantarme a decirlo así) arquitectura financiera internacional, pues que así sea.

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LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD ES LA ACUMULACIÒN…

La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. Kart Marx

Montevideo, 19 de febrero de 2009 – Gabriel Sánchez

Un reconocido analista norteamericano, ha tomado el informe de perspectivas hasta 2025 del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos que en un trabajo titulado global trends 2025: the National Intelligence Council’s

2025 Project- que analiza en profundidad las perspectiva mundiales para hasta el año antes citado «Global Trends 2025: A Transformed World» (http://www.dni.gov/nic/PDF_2025/2025_Global_Trends_Final_Report.pdf ) , firmado por el C. Presidente de Thomas Fingar, Consejo de Inteligencia Nacional. Este informe, culmina con algunas frases que parecen ser el punto de partida del análisis de Harvey, y son las siguientes; –“Individualmente y en conjunto durante los próximos 15-20 años, los líderes probablemente son cruciales para como los acontecimientos resulten, en particular en términos de asegurar un resultado más positivo. Como hemos acentuado, las tendencias de hoy parecen dirigirse hacia un mundo potencialmente más fragmentado y en estado de desacuerdo (confrontación-) durante los próximos 15-20 años.-”

Es interesante constatar que tanto el Economista, Sociólogo y Profesor de la Johns Hopkins University Giovanni Arrighi, reconocen una serie de hechos y desarrollan una serie de afirmaciones que en la actualidad resultan perturbadoramente reveladoras…

En primer lugar el reconocimiento obvio de que estamos en una deriva…es decir un mundo donde el poder económico…se ha vuelto multipolar y donde la acción económica de muchas partes determina el comportamiento del todo…es decir como lo reconoce el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, un mundo multipolar…que obviamente al efectuar los reacomodos necesarios, se generan situaciones conflictivas e incluso limites.-

Si China deja de comprar bonos de deuda estadounidense, podemos encontrarnos en ante una debacle del dólar…

Si los países productores de energía…producen menos crudo, nos encontramos en una situación conflictiva, si China logra un mercado nacional autosuficiente nos encontramos en un escenario conflictivo…Lo que no dice Harvey, es que las leyes que conocimos de la economía no resultan viable, porque lo que pasa es que el papel moneda y su equivalente en producción real, sólo podrán mantener su artificial correlación, si se continua con la expropiación intensa y extensa de los incrementos de valor que produce el trabajo…y como consecuencia se seguirá constantemente con una, “acumulación sin tregua” y la regla del 3% de crecimiento compuesto, que justamente son las causas que mencione el Economista Italiano, como causas de la deriva…

Y dice algo revelador, la economía de los Estados Unidos se aproxima a un quiebre profundo a menos que logre sostenidamente distribuir grandes cantidades a lo sectores asalariados más empobrecidos de la población…

Y me atrevo afirmar que eso sólo es posible financiarlo por tres caminos, que uno imagina deben hacerse conjuntamente para conseguir el volumen de los recursos necesarios- más deuda publica- un sistema tributario que permita la transferencia amplia de recursos de los vórtices de acumulación de dinero hacia los asalariados y la notoria disminución del presupuesto militar…

Y que esos recursos que se calculan por eminentes expertos y personeros del gobierno de Obama en por los menos 2 billones de dólares y yo me ánimos a decir que se necesitara una transferencia de por lo menos el doble de lo que se anuncia, durante un periodo consistente de tiempo y el mecanismo debe ser doble, no basta con crear inversiones que creen empleo, sino concomitantemente se deberá liberar parte de la expropiación del incremento de valor que genera el trabajo, es decir bajar los índices de plusvalía que los capitalistas se llevan, esto necesariamente terminaría con los economistas llaman acumulación sin tregua y la regla del 3% del crecimiento compuesto…Es decir con los vórtices de acumulación del capitalismo…

Harvey se apresura a decir y personalmente comparto plenamente la afirmación, que las condiciones políticas, económicas, sociales e incluso militares, no le permitirán a Obama obrar de tal manera…

Extrañamente China ya casi lo esta haciendo, la creación de una inversión consistente en la zona rural, que moverá toda la economía…pero como hemos dicho en algún escrito anterior, estos recursos, harán disminuir el talante exportador de China…y seguramente esto bajará notablemente los negocios de comercio exterior.-

Aquellos países que dependan exclusivamente de la colocación de sus productos en el exterior, materias primas(como alimentos, combustibles fósiles, metales sin procesar…) verán notoriamente disminuidos sus precios y los volúmenes de compra…Lo peor que le podría pasar a esos (nuestros) países es que la extracción, explotación y comercialización de sus materias primas este en manos de gobiernos extranjeros o de multinacionales…eso condenará a todos los países que explotan esa materia prima a la inanición…

Ejemplo, muy grafico, Argentina tiene prácticamente expropiado su petróleo por multinacionales, esto pondrá a la baja el producto, perjudicando a todos los países que tengan ese elemento no renovable entre sus “riquezas”, el único camino es el que toma China…el control estatal de la banca, un férreo control nacional de las materias primas y una fuerte inversión con la finalidad de crear un importante núcleo de consumo nacional de productos nacionales…y esto volcando una buen porcentaje (notoriamente incrementado el actual) de la plusvalía que se genera, es decir del porcentaje que reciben los asalariados del incremento de precio que crea su trabajo en el valor agregado…

Quien no haga esto caerá en el área de la deriva que pierde recursos y transfiere capitales, que eso es lo que esta pasando entre el Oeste y el Este…

Para América Latina, el único camino es el de la nacionalización de sus recursos naturales, cambiar sus reservas en monedas más consistentes que el dólar, socializar la banca, crear grandes corriente de redistribución de la riqueza y apostar al mercado y a las producciones regionales… y a la diversificación productiva hacia grandes extensiones de producción de alimentos e industrialización del mismo(agroindustria), la riqueza del futuro será el alimento, la tierra, el agua y las semillas criollas y en esto estará la diferencia entre la vida y la muerte de los pueblos…evitar la enajenación de los tierras fértiles, del agua, es vital para nuestros países…

Si logramos seguir estos caminos, estaremos en un socialismo regional que nos pondrá a las puertas de una época de prosperidad y justicia, de lo contrario, el hambre, la desertificación y la muerte serán nuestro destino…

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