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La amiga del obispo argentino rompe su silencio: «Con Bargalló no me fui de vacaciones, viajé a ver a una amiga» -- Agustín Gallardo

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Perfil

María de las Victorias Martínez Bo rompe el silencio y habla por primera vez del affaire del ex obispo de Merlo. La empresaria cuenta su verdad sobre el viaje a México y dijo que con él mantiene una amistad.
Viaje. Estas fotos se tomaron en enero de 2011 y, en junio de 2012, se hicieron públicas. Ella dijo a PERFIL que estaba en México visitando a una amiga, y allí se encontró con Bargalló.

“Quiero que se sepa: no soy esa mujer que aparece en las revistas!” Resulta complejo creer la afirmación del otro lado de la línea. Sobre todo, teniendo en cuenta aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Pero la indignación de María de las Victorias Martínez Bo, en diálogo con PERFIL, no se refiere al momento específico e in fraganti que protagonizó, y del que todo el mundo habló y habla, sino a las habladurías que se dispararon sobre ella.

“No soy la mujer frívola que dicen, trabajé toda mi vida y con mucho esfuerzo, me dediqué a criar a mis hijos”, resalta Marivi, como la llaman sus amigos.

Es jueves por la noche, y la mujer que puso en jaque la carrera pastoral del obispo de la diócesis de Merlo-Moreno, Fernando Bargalló, decide hablar por primera vez luego del escándalo que produjo la publicación de unas fotos donde se la ve junto al religioso chapoteando y abrazados en las cálidas aguas de una playa mexicana del Pacífico.

Mucho más relajada que la última vez que este diario alcanzó a dialogar unos segundos con ella –“Estamos viviendo una situación cuasipeligrosa”, se limitó a decir entonces–, Bo acepta conversar con PERFIL. La publicación de las fotos (tomadas en enero de 2011) hizo que Bargalló renunciara de inmediato frente al papa Bendicto XVI a su labor como obispo de la diócesis de Merlo-Moreno. En su lugar asumió provisoriamente Jorge Casaretto.

Ahora Marivi cuida muchos sus palabras y elige un concepto, algo que siente y quiere que quede claro desde el primer tramo de la charla telefónica: “Ese viaje, del que todo el mundo habla, fue para acompañar a una amiga que estaba enferma de cáncer, se llamaba Beatriz y falleció hace poco”.

—¿No fueron unas vacaciones con Fernando Bargalló?
—¡No!, él había ido por su cuenta.
—Pero el momento en el que se vieron existió. ¿Piensa que los quisieron extorsionar?
—No te voy a responder esa pregunta. No soy la persona indicada.

—¿Siente al menos que lo quisieron perjudicar al ahora ex obispo?
—Sí, pero no sólo a él, también me terminaron perjudicando a mí. Pero no sé por qué me siguen llamando…
—Esta semana salió publicada una carta escrita por Santiago, uno de los hermanos de Fernando, donde lo defiende. (Ver recuadro “Por intereses…” en página 49). Queríamos saber si tenía algo para decir usted también.

Marivi se sorprende y no responde. Después dice que no tiene conocimiento de ese texto que apareció publicado en el medio cristiano Valores Religiosos. Se queda en silencio y luego pide, amable, si se le puede mandar por mail la carta. Del otro lado del teléfono pareciera que contiene su emoción.

La siguiente pregunta vuelve entonces a incomodarla: ¿Sigue teniendo una relación con el obispo? “No te voy a contestar eso”, contesta con tono seco y seguro esta mujer, quien nació en San Isidro, donde conoció a la familia de Fernando Bargalló a los 12 años, con quien mantiene una vieja amistad y con quien también compartió veranos familiares en Córdoba. Sin embargo, en este ida y vuelta entre la duda de hablar y callar, Martínez Bo agrega enseguida: “Lo que te puedo decir es que tenemos una muy buena relación de amistad, desde chicos que nos conocemos y eso es todo. Yo no quiero hablar más, el día que lo haga será más adelante, pero ahora no.

—Sin embargo ahora lo está haciendo…
—Porque me interesa rescatar este dato falso que salió en todos lados: dijeron que fueron unas vacaciones de amor, ¡y nada que ver! Yo viajé para ver a mis amigos. Me interesa que se publique que yo no soy ninguna mujer fashion: trabajé toda mi vida 12 horas por día, críé sola a mis tres hijos, me costó mucho esfuerzo ser una mujer sola con un hijo discapacitado a quien tuve que sacar adelante.

—¿Qué fue lo que más bronca le dio de esta situación?
—Que no soy esa mujer que dicen, la frívola que va al gimnasio como me ponen; la señora bien y millonaria. Trabajé toda mi vida y mantuve siempre a mis hijos, ya te digo.

—Entonces le interesa eso, salir de esa imagen frívola…
—¡¡¡Es que no lo soy!!! He mantenido toda mi vida con un bajo perfil, he trabajado toda la vida, trabajé en puertos, en agencias marítimas, trabajé 12 horas al lado de mujeres que no mantenían a sus hijos como yo. Incluso cuando me separé los seguí manteniendo. Hoy viven dos conmigo, entre ellos Jaime, que tiene una discapacidad. Para mí es un orgullo saber que él llegó a hacer una vida súper normal y llegó a donde llegó porque puse un esfuerzo inmenso en su vida: fue abanderado en el colegio, terminó la facultad, tiene un trabajo estable, cría a su hijo. Para mí esos son los valores de las personas, las cosas que valen… Ningún tesoro ni riqueza.

—¿Y cómo hizo para que todo eso que construyó no quede ensuciado con estas fotos?
—Yo soy una persona muy espiritual… (piensa). Así es mi vida. Estoy rodeada de gente que quiero y me quiere. La gente me ha apoyado, saben qué clase de persona soy y eso es lo que me deja tranquila. A ellos les pedí que se mantengan en silencio para que esto no sea un conventillo.

La charla llega a su fin. “No quiero hablar más, disculpame”, dice Marivi.

—La última pregunta: ¿siente que se equivocó en algo en su relación con Bargalló?
—No te voy a contestar eso… Todos nos equivocamos en la vida, es un tema muy complicado.

“Por intereses mafiosos se hizo público todo esto”

En Valores Religiosos, un suplemento que sale una vez por mes en Clarín, el pasado 17 de julio se publicó una carta firmada por Santiago Bargalló, uno de los hermanos del ex obispo. La misma fue escrita, según se deduce en un párrafo, a la semana de haberse publicado las imágenes del clérigo en México. Los que siguen son algunos fragmentos:

“Como hermano quiero compartir con toda persona de buena voluntad cuáles han sido las vivencias de la familia, junto con Fernando, a partir del escándalo. El tema presenta muchas aristas, que van desde lo que debió ser un acto privado, hasta lo que, lamentablemente y por intereses mafiosos, se hizo público, y por momentos hasta de consumo masivo.

La trascendencia que tiene y el impacto que produce este hecho en las diferentes personas es sumamente disímil. Todas las posiciones son respetables. Pero es lógico atender especialmente a aquellos que formando parte activa de la Iglesia sienten más profundamente lo ocurrido. (…) Con el correr de las horas y gracias a una cercanía fraternal con Fernando, y junto con él, llegamos a la conclusión de la necesidad de correr cualquier velo y presentar la verdad desnuda, por más dolorosa que fuera. (…). Ojalá que las autoridades de la Iglesia tomen las decisiones que correspondan, sin eufemismos, y haciendo frente a la situación con justicia en primer término y también con misericordia. La renuncia de Fernando a su cargo de obispo está puesta a disposición desde el primer momento.

Para los demás, que estamos en el llano, los invito a trascender la investidura y a contemplar con mucho amor a un ser humano más (…). Quiero aclarar (…) que en nada se utilizó dinero de Cáritas ni de la Iglesia. Fernando, por ser del clero secular, no ha hecho votos de pobreza y tiene su propio patrimonio, aun cuando ello no trascienda ya que durante toda su vida ha vivido con una gran austeridad. Más allá de que varios estamos convencidos de que estos hechos serán a la larga una bendición para el camino espiritual de Fernando; esperemos, por el bien de nuestro país, que se pueda llegar a saber qué intereses que se oponen a la libertad y discernimiento de los más débiles y vulnerables, son los que llevaron a cabo esta persecución, invasión a la intimidad, y sobre todo, manejo extorsivo primero y después arteramente tiempista para sacar a la luz las fotos comprometedoras, y correr del medio a un obispo que seguramente les es molesto.”

Ya hay remplazo en Cáritas

Monseñor José Luis Azuaje, obispo de El Vigía–San Carlos (Venezuela), fue elegido nuevo presidente del Secretariado Latinoamericano y Caribeño de la Pastoral Social Cáritas en reemplazo de monseñor Fernando Bargalló. La elección se produjo tras la aprobación del presidente de Cáritas, cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga. En su nota informativa, el coordinador regional de Cáritas América Latina y el Caribe, presbítero Francisco Hernández, expresó gratitud a monseñor Bargalló por el servicio prestado durante este tiempo, con “sabiduría, disposición total al Señor, oración profunda y compromiso sólido en favor de la fe, la esperanza y la caridad”, sentimientos de gratitud a los que adhirieron varios obispos responsables de Pastoral Social en los países del continente sudamericano.

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