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Jesús y las mujeres -- Paqui Cueto

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Somos Iglesia de Andalucía

El hecho es incontestable. Caifás y los suyos vieron la necesidad de quitar de en medio a Jesús y hacerlo de una forma que sirviese de escarmiento para todos, porque lo que decía y la forma de comportarse ponía patas arriba todo el orden establecido. Y una de las cosas que más subvertían ese orden establecido era su relación con las mujeres. Ellas siguieron a Jesús desde el principio escuchando su mensaje, aprendiendo de él y siguiéndole de cerca lo mismo que sus discípulos varones y en esta estación vemos como, cuando todos le abandonaron, solo ellas estuvieron en el momento en el que lo clavaron en la cruz como un sedicioso. En Galilea no se había conocido nada igual.

¿Por qué esa aceptación incondicional de las mujeres rompiendo todos los moldes establecidos por Jesús? ¿Que encontraron en El?¿Que les atraía tanto? ¿Por qué se aventuraron algunas a abandonar su hogar y subir con él a Jerusalén?

Las mujeres encontraron en Jesús alguien que rompía con todos los estereotipos vigentes en aquella sociedad machista , en la que ser mujer significaba estar destinada a vivir en un estado de inferioridad y sumisión a los varones. El condenaba los roles que la sociedad había impuesto a la mujer: tener y cuidar de los hijos, prepararla comida, adesentar la casa y proporcionarle una ayuda adecuada al varón. Ser considera fuente de tentación y ocasión de pecado. Sentirse propiedad sin limitación alguna del varón. Verse ritualmente impura durante su menstruación y como consecuencia del parto. Obligada a vivir recluida en el hogar y retirada de la vida pública. No les estaba permitido hablar en público, no podían sentarse junto a los hombres en los banquetes, ni en el templo, ni en las sinagogas, donde debían de estar separadas de los varones y colocadas detrás de ellos. De hecho tenían prohibido alejarse de casa sin ir acompañadas por un varón y sin ocultar su rostro con un velo

En estas circunstancias las mujeres encontraron en Jesús alguien que las respetaba, las defendía, se oponía radicalmente al criterio de moralidad que se usaba para enjuiciar de manera desigual al varón y a la mujer, que luchaba por su igualdad total con los hombres. “Lo que Dios a igualado, que no lo desiguale el hombre” decía. Jesús se acercaba a ellas con una mirada diferente y las acogía con una simpatía desconocida, incluso las ponía como ejemplo ante los hombres. Nunca escucharon de sus labios expresiones despectivas. Nunca aparecen palabras de condena. Nunca le oyeron exhortaciones a vivir sometidas a sus esposos, ni al sistema patrialcal vigente

Resultaba sorprendente y provocativo ver a un grupo de mujeres, en algunos casos sin compañía de sus maridos, algunas de ellas antiguas endemoniadas, viudas indefensas , sin recursos, poco respetadas y no de muy buena fama, sentándose a comer , viajando por el campo y durmiendo en descampado en un plano de igualdad junto a los hombres que también le seguían

Con una sensibilidad nada habitual en aquella sociedad Jesús tenía la costumbre de hablar explícitamente de las mujeres haciéndolas “visibles” y poniendo de relieve su valía como persona. Las presentaba como modelo de fe, de generosidad y de entrega desinteresada. No sentía temor a que una mujer impura le tocase, todo lo contrario, defiende su dignidad como persona y le dice que lo que ha hecho no es algo indecoroso, sino una prueba de su fe. La sirofenicia es una mujer por la que Jesús se deja enseñar y convencer . La escena de Jesús en la última cena lavando los pies a algunas mujeres, nos resulta de lo más lógico entendiendo a Jesús, pero su impacto debió de ser tan grande, que han sido suprimidas por completo de esa última reunión de despedida de Jesús con sus más íntimos.

Con Jesús termina definitivamente el machismo, los privilegios de los varones sobre las mujeres. Nadie puede en adelante en nombre de Dios defender o justificar la prepotencia de los varones, ni el sometimiento de la mujer a su poder patrialcal. A partir de Jesús ya no es posible pensar en organización alguna que prescinda en su seno de la mujer. Jesús lo subvierte todo al promover unas relaciones hombre-mujer fundadas en que todos somos por igual hermanos y hermanas.

Es perverso por tanto todo lo que pueda tener visos de dominación de unos sobre otros, ni de una jerarquía establecidas por los varones en las que se prescinda de las mujeres. El trato de Jesús los más pobres e indefensos y, sobre todo con las con las mujeres, es lo más original, escandaloso, revolucionario y provocativo que encontramos en los evangelios. Y fue la causa por la que los dirigentes religiosos decidieron que debía morir, e instaron a Pilatos para que le quitara de en medio con una muerte que sirviese de ejemplo para todos de que no se podía cambiar el orden establecido con la mujer

En nuestros días estamos disfrutando con leyes como la Igualdad de Género y de la Pariedad , y estamos inaugurando una etapa nueva de la historia, a nivel mundial, en pro de la igualdad plena entre hombre y mujer. Estamos contemplando el fructificar la esta semilla sembrada por Jesús de Nazaret, que ha estado en hibernación durante siglos.

Tenemos que lamentar que, hayan sido y sigan siendo las religiones, las frenantes y retardantes de la historia en este proceso en pro de la igualdad entre hombre y mujer. Y nos resulta vergonzoso que nuestra Institución Eclesial, siga siendo fundamentalmente machista, con una exclusión total de la mujeres dentro de ella, repitiendo aquello por lo que Jesús luchó hasta dar su vida.

Y somos muchas las mujeres que vivimos en la contradicción de decir que queremos seguir a Jesús como referente de nuestras vidas, y, al mismo tiempo, seguimos yendo a los templos en una actitud sumisa ante nuestros dirigentes religiosos, manteniendo con nuestra postura todo aquello por lo que Jesús luchó, y que motivó que se diese aquel primer viernes santo que hoy recordamos.

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