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Ingreso básico -- Antje Schrupp, Christof Arn, Dorothea Markert, Ina Praetorius, Michaela Moser, Ursula Knecht-Kaiser, Angela Berlis, Maria K. Moser (Lista de discusión digital “Buena Vida”)

Publicado en

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Estimadas amigas y estimados amigos:
Tardes y buenos.
Una amiga, Frida, colombo-alemana, que hace parte de la Red Internacional, SOMOS IGLESIA, me envió las notas que les adjunto.
También el texto definitivo de las teólogas alemanas, como aporte al tema, fundamental, del INGRESO BÁSICO, en estos tiempos neo-liberales, en que se despoja a millones de personas, de los mínimos vitales para vivir-muriendo y morir-en-vida.
Ustedes pueden re-enviar el texto, con toda libertad, a sus amistades.
Un abrazo,
Héctor Alfonso Torres Rojas, Bogotá-Colombia.
Para toda comunicación:
utopias@colnodo.apc.org

21 de agosto de 2012

Hola Héctor,

espero que este mensaje te encuentre bien. Acabo de traducir al castellano un texto de unas teólogas feministas de habla alemana que me parece de gran actualidad. Trata de economía política y ética social.

Te lo estoy enviando con la solicitud de que lo leas y me digas si quedo claro el pensamiento o si hay algo que te parezca que deba corregir para que todo quede claro. Veras que el lenguaje del documento es «fácil», aunque sea un texto fruto de mucha discusión y de trabajo de varios años de reflexión y en el fondo contenga de manera condensada muchos conceptos de gran transcendencia que no se ven a primera lectura.

Tienes que saber que aquí en la Europa de habla alemana se esta discutiendo mucho el tema del INGRESO BÁSICO INCONDICIONAL. En Suiza ya lanzaron una petición para recoger firmas para que el Parlamento discuta introducir esto en la Constitución del país. También a nivel de la Unión europea ya se lanzo otra petición similar (aquí se requieren 1 millón de firmas de ciudadanos de 14 países miembros para que la Unión europea lo acepte como iniciativa popular…)

El 14-16 de Septiembre se celebrara un Congreso internacional sobre el tema en Munich. Participara gente de varias partes del mundo, pues esto ya es una iniciativa internacional.

Te agradecería que revises este documento. Me gustaría enviarlo a Madrid para el Congreso de Teología de la Juan XXIII que este año trata de El Mercado. Y claro, compartirlo con otra gente interesada (como los que tu tienes en tus listas) Invitaron a Madrid como uno de los ponentes a Enrique Dussel.

Un abrazo y mil gracias de antemano.
Frida

*Segunda nota*

**

*Desde Alemania, 22 de agosto de 2012*

Como te explicaba, se trata de una corriente de pensamiento «pos-patriarcal» que está dedicada a construir desde ya la nueva organización del convivir. Es una forma de resistencia a la brutalidad del sistema (aún) reinante, que propone alternativas y utopías.

Lo del Ingreso Básico Incondicional no recuerdo si ya te había enviado anteriormente el documental suizo (con títulos en francés) realizado por uno de los grupos promotores de la idea. Se encuentra en YouTube. Es bien interesante y muestra que se trata de una revolución cultural que se esta gestando. Pienso que es muy bueno, pero el texto este que traduje enfoca la cuestión esencialmente desde la ética feminista (y yo diría cristiana), sin desarrollar lo puramente técnico de la cuestión.
Eso se encuentra en este documental, por lo que lo completa.

http://grundeinkommen.tv/?p=846

CONVIVIR CON SENTIDO EN EL OCASO DEL PATRIARCADO

Argumentos para un ingreso básico independiente de todo rendimiento y reflexiones adicionales en torno al tema dinero, trabajo y sentido

1. Cuando un niño nace, por lo general sus parientes le dan la bienvenida. Esto quiere decir que se le considera como miembro de la raza humana que depende y seguirá dependiendo de que se le satisfagan determinadas necesidades básicas. Y se le recibe como a un primerizo: él o ella vivirá todo por primera vez y enriquecerá y renovará el convivir de los demás, que ya estaban presentes antes de que él o ella llegara. Para que la vida de los recién nacidos se pueda lograr, les prometemos alimento, techo, cercanía humana, posibilidades de desarrollo corporal y espiritual, una vida en dignidad.

El cumplimiento de estas promesas y la provisión de los recursos necesarios para lograrlo, no son solo asunto de los padres sino de toda la sociedad. Constituye la tarea primordial de la política. Pues política significa tratar con cuidado el espacio vital de la Tierra y todo lo que tiene vida y organizar la convivencia humana de tal manera que todos y todas puedan vivir con la mayor seguridad, autonomía y pertenencia posibles y puedan contribuir cada una y cada uno con sus aportes inconfundibles, para realizar una convivencia buena. La política siempre tiene un lado simbólico y uno económico. Por un lado está la pregunta por el significado, por visiones, deseos y esperanzas, y por otro el intercambio y la redistribución justa de bienes, víveres y otros recursos. No se deben separar los dos aspectos de la política.

2. La mayoría de las personas anhelan vivir una vida provista de sentido: quieren hacer algo que sea portador de significado para terceros y para ellas mismos, quieren ser reconocidas y amadas en su singularidad, no tener que sufrir necesidades sino gozar la existencia. En cuanto a los detalles concretos, una vida con sentido difiere de persona a persona, y lo que es considerado buena vida puede cambiar a lo largo de una biografía. Sin embargo casi todas las mujeres y todos los varones, cuando se sienten bienvenidos e incluidos en el “tejido relacional de los asuntos humanos” (Hannah Arendt), están dispuestos, a largo plazo, a aportar su grano de arena inconfundible para hacer posible la buena vida para todos.

3. Existen diversas maneras de organizar la convivencia humana para que en este sentido todas y todos puedan vivir bien. No hace mucho tiempo los seres humanos inventaron el dinero como instrumento para simplificar los actos de intercambio. Hoy en día el dinero se convirtió en un “medio para vivir”, indispensable para todas y todos y adquirió un significado simbólico fuerte: a quien carece de dinero no solo le faltan los recursos materiales necesarios para sobrevivir sino que se le considera una persona fracasada. En cambio denominamos “ricas” a las personas que disponen de mucho dinero. Vivir una vida con sentido no significa siempre, aun en estas condiciones, tener la mayor cantidad de dinero o llegar a ser famoso.

Pero en una sociedad en que el dinero es indispensable para sobrevivir, cada mujer, cada varón y cada niño requieren disponer de cierta cantidad de dinero para poder vivir dignamente. Cuando reflexionamos hoy en día sobre una organización sensata de la convivencia, es decir cuando hacemos política, no podemos omitir el reflexionar – a pesar de toda la crítica respecto a la dominación del dinero – sobre su distribución. Al hacerlo hay que tener clarísimo que los flujos del dinero no son leyes naturales. Y en cambio, que el significado político del dinero se mide en la utilidad que tenga para lograr una buena organización de la convivencia.

4. En nuestra sociedad sigue prevaleciendo la doctrina que solo recibe dinero quien produce algo. Pero en realidad este principio nunca se ha cumplido, estrictamente hablando, y hoy menos que nunca: la mayor cantidad de dinero se gana hoy especulando en la bolsa, con la industria del entretenimiento de poco fondo y con la del armamento. Al mismo tiempo siguen recibiendo por su trabajo una retribución nula o muy insuficiente, las personas que crían a las nuevas generaciones, cuidan a los ancianos y enfermos y realizan otros trabajos indispensables para la sociedad.

La creciente desarticulación entre la economía del dinero y la cuestión de una convivencia que tenga sentido ha quedado patente. Si en el futuro el dinero debe seguir siendo el instrumento de regulación oficial de la convivencia, y actualmente no vemos otra alternativa, entonces hay que invalidar el mito de la justicia salarial regulada por el mercado. Al mismo tiempo hay que iniciar una reflexión sobre cómo la distribución del dinero puede servir para lograr una convivencia portadora de sentido. Así con el tiempo se desvanecerán las rígidas separaciones entre trabajo asalariado, trabajo doméstico y familiar, y voluntariado, que hoy nos parecen casi naturales, aunque no son más que una forma histórica de clasificar las actividades humanas en categorías y valorarlas (con un vínculo latente de género).

5. Distinguimos dos exigencias: La primera es que las personas que prestan servicios obviamente necesarios para la convivencia deben percibir un ingreso propio que les permita vivir una vida buena. La segunda es que todo varón, toda mujer y todo niño deben vivir dignamente, aun cuando no tengan la capacidad o la voluntad de prestar servicio alguno que a los ojos de terceros tenga sentido. Al menos en las sociedades (post)modernas terciarias es posible responder a ambas exigencias. Lo que falta no es el dinero, ya que no hay escasez de dinero. Además, siendo el dinero un instrumento producido por el ser humano, es posible organizarlo de manera humana. Tampoco faltan los recursos naturales y sociales, ya que se ha demostrado que alcanzan para hacer posible una vida buena para seis billones de habitantes de la Tierra. Hoy viven muchas personas en la abundancia mientras otras mueren de hambre. Lo que falta para corregir este desequilibrio es la voluntad política y el valor político para repartir de manera nueva la abundancia existente.

EL INGRESO BASICO

6. La idea de un ingreso básico se tornó realidad en la mayoría de los Estados europeos desde los años setenta del siglo pasado, cuando se introdujeron diversas formas de lo que se denomina “bienestar”: éste debía conducir, en el caso de incapacidad personal para subvenir a la propia subsistencia y bajo determinadas circunstancias, a tener el derecho de recibir subvenciones o prestaciones económicas bajo forma monetaria directa. Pero para cualificar para estas subvenciones o prestaciones había que demostrar encontrarse en una situación excepcional de “necesidad”. Además se establecieron mecanismos de control a través de modalidades burocráticas de concesión y otras vejaciones, que no tienen significado material sino solo simbólico y que convierten el sistema del bienestar estatal en algo cuestionable. Este modelo refuerza el mito de que solo se recibe dinero por rendimiento. Se suministra la prestación como “limosna” que estigmatiza a “los débiles” y “necesitados” y exige de ellos gratitud.

7. De manera muy distinta aparece el modelo de un ingreso básico independiente de cualquier rendimiento y por lo tanto incondicional, que parte a la vez de la premisa de que cada persona es fundamentalmente necesitada y de la premisa de que cada persona está dispuesta a contribuir para que todas y todos puedan vivir una vida buena (cf. punto 1). La primera vez que hubo un compromiso político con este modelo fue con la publicación de “Agrarian Justice” (Justicia agraria) de Thomas Paine en 1796. Lady Rhys-Williams propuso en 1943, un ingreso básico bajo forma de un dividendo social. Esta idea fue recibida entre otros por Milton Friedman que desarrolló en 1956 el concepto del Impuesto negativo sobre la renta.

Es decir que el tema de un ingreso básico independiente de todo rendimiento surge una y otra vez a lo largo de la historia y desde la crisis de los años 1970 se discute con mayor intensidad hasta en los programas políticos de algunos partidos. Pero en ninguna parte se ha implementado hasta la fecha actual. Debido a su orientación simbólica, opuesta al mito de que “solo se recibe dinero por rendimiento”, se rechaza este modelo en muchas partes. Con frecuencia se adelanta a nivel político el argumento de la “imposibilidad de financiarlo”. Pero el significado político de un ingreso básico incondicional no se basa en el cálculo de su financiabilidad, sino que se fundamenta en la cuestión de saber si queremos una sociedad en la que todas las personas dispongan de suficiente dinero para vivir dignamente.

8. Nosotras respondemos afirmativamente a este interrogante, junto con muchos otros grupos y organizaciones, como partes de la socialdemocracia, de las Iglesias, del movimiento ecológico y del movimiento alter-globalización. Que el consenso a favor del ingreso básico incondicional que reina en partes importantes de la sociedad haya tenido tan poco impacto hasta la fecha se explica, a nuestro parecer, por el hecho que sus defensores y defensoras argumentan ante todo con razones materiales.

Se desgastan demostrando la financiabilidad del ingreso básico incondicional, cuando esta demostración ya se ha realizado muchas veces. Y mientras tanto la oposición al modelo se mueve ante todo en el nivel simbólico, difamando por ejemplo a las personas que reciben subsidios del bienestar como holgazanes que se permiten vivir en la abundancia a costo de los demás. Estamos convencidas que se logrará implementar el ingreso básico, el día que se determine su significado político en el sentido que hemos expuesto en los puntos 1-5.

TRABAJO DOMESTICO Y FAMILIAR

9. La humanidad no puede sobrevivir sin el trabajo doméstico y familiar. Mientras los trabajos básicos necesarios cada día – la preparación de la comida, el aseo de la casa y de la ropa, la recreación, etc., – están organizados, tratándose de personas adultas con buen estado de salud, en un principio como dones mutuos libremente consentidos, en el caso de los niños pequeños, de muchos ancianos y de las personas discapacitadas, su sobrevivencia se vería amenazada si otras personas no las cuidaran.

El trabajo doméstico y familiar constituye la base indispensable para la economía, pues él asegura el desarrollo de nuevas generaciones, la reproducción diaria de la fuerza de trabajo remunerado y la vida digna de aquellas personas que (ya) no pueden desempeñar un trabajo remunerado. Mientras se puede negociar libremente el trabajo doméstico y familiar que realizan los adultos, uno para el otro, en intercambio directo, ese trabajo doméstico y familiar que hay que realizar para aquellas personas que no lo pueden realizar ellas mismas, debe reconocerse de tal manera que le permita a la persona que lo realice vivir una vida digna.

10. Un ingreso básico independiente de todo rendimiento no reemplaza el reconocimiento adecuado del trabajo doméstico y familiar realizado a favor de niños, enfermos, ancianos y discapacitados. Pues un ingreso básico podría ocultar el hecho que las amas de casa y los amos de casa realizan hasta la fecha un trabajo indispensable para la sociedad sin recibir contrapartida adecuada. Globalmente se invierten más horas de trabajo en el trabajo doméstico y familiar que en el trabajo remunerado. La introducción de un ingreso básico que asegure la subsistencia no debe opacar esta situación y no debe reforzar la opinión tradicional según la cual, el trabajo doméstico y familiar es un asunto privado y una ocupación de tiempo libre marginal.

El problema de la discriminación que sigue existiendo del trabajo doméstico y familiar debe por lo tanto resolverse por otro camino que el del ingreso básico. Pero un ingreso básico disminuye al menos el impacto del trato injusto que se le da a los trabajos básicos económicos tradicionalmente “femeninos”. Así por ejemplo las madres cabeza de familia dejarían de caer estructuralmente en la pobreza gracias a un ingreso básico.

11. Hasta hace poco parecía que las mujeres tenían hijos independientemente de que pudieran vivir dignamente como madres. Hoy se evidencia que eso ya no es así: cada vez hay un número mayor de mujeres que no están dispuestas a ser madres si para ello deben renunciar a su profesión, al reconocimiento y a la participación social y a poner en riesgo su independencia financiera o hasta arriesgarse a caer en la pobreza. En una sociedad que ha elevado el egoísmo económico en la máxima central para todos, es comprensible que ellas también prefieran organizar su vida de acuerdo a esta máxima. Aquí reside una de las razones esenciales del tan lamentado “envejecimiento” de las sociedades postindustriales. También el así llamado estado de emergencia del trabajo de cuidado.

Y de manera concomitante la situación precaria de los seguros de salud y de cuidado se deben a que las mujeres se oponen a seguir realizando trabajos necesarios gratuitamente o contra mala remuneración y que son socialmente mal reconocidos. Una sociedad que le quiera proporcionar a todos sus miembros una vida digna, debe repartir su dinero según una lógica que permita retribuir de manera innovadora y adecuadamente el trabajo doméstico y familiar y las actividades de cuidado; debe reemplazar para todas y todos la máxima del egoísmo por una visión del mundo que parta del principio de la libertad en la relación.

TRABAJO REMUNERADO

12. Hoy está organizado como trabajo remunerado la producción y la venta de mercancías y servicios vendibles (panaderas, banqueros, concesionarios de automóviles…). Por otro lado, aquellas actividades que una colectividad considera necesarias, las financia de manera colectiva, por ejemplo, mediante impuestos (maestras, policías, jueces…). Si bien la segunda categoría de trabajo es más o menos reflejo de un interés general y es controlada por la colectividad, la producción y el intercambio en el denominado mercado libre, se ha alejado mucho de su objetivo genuino debido a que la satisfacción de las necesidades reales ha sido relegada desde hace siglos a las esferas de producción gratuita de los hogares privados.

A través de la explotación de la fuerza de trabajo, no solo en las empresas industriales sino ante todo en las familias, ha sido posible llegar a considerar erróneamente la producción de armamentos y de bienes de lujo prohibitivos, o la mera multiplicación de dinero independientemente de toda producción, como trabajo “útil”, remunerándolo por lo consiguiente muy bien. Debido al rechazo creciente de las mujeres a seguir proveyendo “altruistamente” una convivencia organizada de esta manera con los descendientes, se está haciendo evidente hoy la disfuncionalidad de una sociedad, que entroniza como patrón y pauta, el principio del mercado presuntamente imparcial de la demanda y la oferta, callando su dependencia de un trabajo invisible, la mayoría de las veces femenino: Hay muchas personas que no pueden permitirse intercambiar bienes en el mercado, a pesar de que estos bienes sean producidos cada día por más máquinas en vez de seres humanos. Al mismo tiempo se excluye cada vez, a más personas, del trabajo remunerado.

13. Si la subsistencia queda asegurada por un ingreso básico y el trabajo doméstico y familiar realizado para las personas que no lo pueden realizar ellas mismas, es pagado, volverá a ser posible integrar de manera sensata el trabajo remunerado en la convivencia humana: pues quien no necesita afanarse por su subsistencia podrá buscar con tranquilidad un puesto de trabajo sensato y adecuado, podrá experimentar cosas nuevas en prácticas o trabajos voluntarios o capacitarse para un trabajo determinado. El temor a perder su puesto de trabajo dejará de ser un obstáculo para ponerse a buscar y crear trabajo sensato, en el sentido de buenas condiciones de trabajo, de un buen clima empresarial y de productos y servicios con sentido.

Que hoy en día haya muchas personas que se contenten con puestos de trabajo que no han elegido libremente o que no corresponden a sus anhelos de desempeñar un trabajo con sentido, por el que reciban reconocimiento y respeto social, y cuyos productos y servicios no correspondan a las necesidades sociales, proviene del hecho de que se haya hecho la subsistencia humana dependiente del trabajo remunerado, y que por lo consiguiente, el ser persona humana se defina por el trabajo remunerado. Son precisamente aquellas personas cuyos cónyuges o compañeros e hijos dependen de su trabajo remunerado quienes se ven obligadas a aceptar trabajos insensatos, aplazando la vida “real” para los fines de semana y para cuando les llegue el tiempo como pensionados. La constante disminución de puestos de trabajo remunerado incrementa el temor, promueve el servilismo, obliga a las personas a vivir en situaciones laborales que detestan o hace caer en paro a otras que quisieran trabajar.

Esto tiene un impacto negativo sobre la totalidad de la sociedad y sobre el rendimiento de los que tienen un trabajo remunerado. La solución no la brindan los recortes fiscales y por lo consiguiente los recortes del gasto público y la mención absurda de futuros puestos de trabajo remunerado, sino la exigencia nuestra de una redistribución de los recursos según el principio de una convivencia buena en dignidad.

TRABAJO VOLUNTARIO

14. El ingreso básico garantizado y el reconocimiento adecuado del trabajo doméstico y familiar también son la condición para que muchas personas puedan involucrarse de manera libre y diversificada en actividades voluntarias. Pues solo quien no esté totalmente ocupado con el cuidado y la consecución de los medios de subsistencia para sí mismo y para los suyos, tiene la oportunidad de realizar libremente cosas que no sean necesarias, en el sentido estricto de la palabra, pero sí esenciales para una reconfiguración innovadora del mundo.

El trabajo voluntario es portador de potenciales importantes de innovación y de desarrollo creativo, pues puede traer al mundo ideas nuevas sin la necesidad de que estas sean “rentables”, en el sentido de tener que asegurar la subsistencia, y por lo tanto de verse limitadas. Mientras el trabajo remunerado y el trabajo doméstico y familiar tienen a cargo la continuidad de lo logrado, el trabajo voluntario contribuye ante todo a la reconfiguración creativa del mundo.

Hay que negociar y volver a negociar nuevamente una y otra vez la relación entre trabajo remunerado y no remunerado, teniendo en cuenta el interés de la buena convivencia entre todas y todos, de manera tal que no sufran ni la salvaguardia y la continuidad de lo logrado ni la innovación creativa del todo. Ni el trabajo doméstico y familiar, ni el trabajo remunerado ni el trabajo voluntario deberán tratar de imponer sus propias pautas a los otros tipos de trabajo, sino que deberá contribuir cada cual a su manera a la convivencia digna – hasta que la actividad humana se haya reorganizado en el sentido de un orden de convivencia pos-patriarcal.

Francfort / M., Scharans, Friburgo i. Br., Krinau, Utrecht, Viena, Zurich.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base

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