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Feliz cumpleaños -- Carmelina, Verónica y Deme

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Normalmente celebramos los cumpleaños referidos a nuestro nacimiento, o celebramos los 25 o los 50 años de casados. Nosotros hoy celebramos un cumpleaños especial: 20 años de transplante renal.
Nuestro cuerpo es una maravillosa y compleja máquina, en un equilibrio difícil y delicado de sustancias químicas que interactúan, del que no somos conscientes cuando todo va bien y funciona normalmente.

Normalmente hay pequeños desajustes del que el cuerpo avisa con síntomas: dolor, fiebre, malestar; y que normalmente se curan con remedios más o menos pequeños: qué maravilla que una pastillita nos quite o dolor de cabeza o nos ajuste la tensión. Pero hay roturas de ese equilibrio que pueden ser determinantes incluso de vida o muerte: un tumor que se reproduce, un riñón que falla o un fallo cardíaco… Millones de veces, diariamente, la vida gana la batalla a la muerte siempre cercana y amenazante. Una sola vez la muerte biológica gana la batalla, y aun esa muerte “corporal” decimos los creyentes que no tiene la última palabra.

En otros tiempos, (y aún hoy en bastantes países, desgraciadamente) un fallo renal solía ser el preludio de una muerte próxima e inevitable. Afortunadamente la ciencia médica ha avanzado “una barbaridad” y ha sido capaz de que una máquina haga la función que el riñón ha dejado de hacer. La diálisis es un milagro técnico que hace posible la vida de una persona con fallo renal, con limitaciones y molestias, con dependencia de una máquina, pero que hace posible una vida más o menos normalizada…

Y más maravilla es aún la posibilidad del transplante (en nuestro caso renal): una persona donante salvó dos vidas atadas a la máquina de diálisis. Qué importante es la generosidad de personas donantes ( o sus familiares cuando ya han fallecido); desde la más asequible donación de sangre, a la donación de órganos, a veces múltiples, o incluso de todos los órganos posibles al fallecer en determinadas circunstancias.

Y la suerte (en nuestro primer mundo, y en nuestro país, pionero en cuestión de transplantes) de un sistema público sanitario y una organización nacional de transplantes, que hace posible muchos pequeños o grandes milagros de vidas que se salvan o cambian sustancialmente de calidad de vida.

El día 2 de Julio de 1992 Carmelina recibió un riñón transplantado del que nos daban esperanza de 10-12 años, quince como mucho. Hoy cumplimos 20 años y lo celebramos con sentimientos de gratitud, de alegría, de admiración y de solidaridad. Como un verdadero cumpleaños especial.

Alegría y gratitud a Dios y a la vida por estos 20 años de vida “normal” a pesar de las muchas visitas médicas, mucha medicación, algunos trastornos y limitaciones, y también un deterioro corporal asumible en comparación de las ventajas disfrutadas. 20 años acompañados de nuestra hija Verónica, acogida aquel mismo año 1992; 28 años de matrimonio, más de 30 de comunidad, y toda la vida con familia y amigos.

Alegría acompañada de solidaridad, pensando en la suerte que hemos tenido y otros no tienen en otros países, y pensando en el sistema público de salud hoy amenazado por unos recortes injustos y abusivos (por ejemplo a las personas inmigrantes que queden en situación irregular), y una privatización que hace de la sanidad no un servicio sino un negocio. Protestamos por esos recortes y animamos a comprometerse por una sanidad pública digna; y animamos a la generosidad de la donación de órganos, empezando por la donación de sangre.

El transplante ha significado para nosotros un “sacramento de la vida”, con su sentido transcendente a la vez que realista: estamos en manos de Dios, pero también estamos en manos de los médicos y de la ciencia, y estamos en nuestras manos, en el sentido de que hemos de cuidarnos a nosotros mismos y mutuamente, y valorar y apreciar la vida y lo que la vida nos da.

Ahora que el riñón ha dado lo que podía dar de sí y próximamente toca volver a la diálisis, es ocasión de mirar atrás con gratitud por lo vivido, y mirar adelante con esperanza. Es otra etapa de la vida, con sus más y sus menos, y habrá que vivirla con esperanza, con ilusión, con su punto de paciencia y abiertos a lo que la vida nos vaya deparando. Siempre dando gracias a Dios por todo.

Julio 2012

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