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Entrevista a Emiliano de Tapia Pérez, Cura de Buenos Aires, de Florida de Liébana y Pino de Tormes. Presidente de Adecasal y coordinador de Asdecoba

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Ciudadrodrigo.net

Emiliano, Buenos días. Bienvenido a este foro.
Como charro lígrimo, como conocedor del medio rural y el urbano «menos elegante» de nuestra Salamanca, como pateador de base de los problemas de la gente más humilde y agobiada, nos `puede decir ¿cuales son, en tu opinión, las CAUSAS CLAVES de la desastrosa pendiente por la que discurre la situación social decadente de esta `provincia. Ya se que es difícil, pero para empezar puede ser interesante tu punto de vista.

Gracias, antes de nada, por la oportunidad que significa pensar juntos y juntas en este momento tan preocupante; pero, a la vez, por ser difícil, se presenta como un reto para apostar por lo mejor; un cambio profundo en nuestra sociedad.
Permitidme creer, por que así estoy convencido, y así ha sido históricamente, que después de otros intentos fallidos, Salamanca ha tenido, tiene y tendrá su futuro, solamente ligado al medio rural y campesino.
Hemos intentado que la Universidad o el turismo, urbano y rural, sea el futuro de Salamanca, y la realidad nos indica que cuando hemos abandonado los pueblos, con la tierra y sus gentes, hemos perdido lo mejor de nosotros y de nosotras.
El turismo o la universidad podrán ser una parte necesaria, importante, pero no definitiva como ha sido y tendrá que ser el volver a la economía campesina.
Evidentemente, son otros tiempos, pero social y económicamente, el futuro de esta tierra ha de ir ligado a los pueblos, al mundo rural, a la realidad campesina, que lamentablemente ha perdido, por causas inconfesables, su papel más importante, que no es otro que el de producir alimentos para la humanidad.

Buenos días, tal como está la situación ¿cree que es adecuada la huelga del a4 N? Y si la entiende que sí ¿qué razones puede apuntar? Gracias.

Creo que es, no solamente adecuada, sino necesaria. Hay que dar visibilidad a las situaciones que estamos viviendo de esta y de cuantas maneras podamos. Debemos manifestar nuestro rechazo a cuanto está sucediendo; a este Sistema socioeconómico que cada vez excluye más, produce más dolor y genera más empobrecimiento. Hay que manifestar el engaño que supone este modelo de sociedad hecho solamente para unos cuantos.

En los últimos cinco años hemos pasado de ocho millones de personas en el umbral de la pobreza a doce millones de personas. Muchas de estas gentes están entre nosotros. Sin embargo, al contrario, ha aumentado la riqueza de los pocos y la separación entre los más ricos y los más pobres , nos dicen los datos, que ha crecido escandalosamente, existe una brecha mucho mayor. Y lo que es más grave, no conocemos a nadie de la clase política que controla el poder, o de las personas que controlan los grupos financieros más poderosos, que hayan puesto o estén poniendo en cuestión el sistema actual, el modelo actual; antes al contrario, continúan reforzándolo. Será que a ellos les continúa yendo bien.

Una parte importante de esta sociedad, unidos a muchos pueblos de la tierra a los que nunca les ha ido bien, siente y vive con angustia el momento actual. Probablemente será uno de los tiempos en los que la generación actual no podremos dejar un mejor futuro a la generación que viene detrás de nosotros. Y todo esto no sucede por falta de recursos y de riqueza; sucede, porque el sistema capitalista actual necesita que seamos más pobres muchos de los ciudadanos. Cuantos más pobres, más dependencia; y cuanto más dependencia, más sometidos y menor autonomía tendremos.
¿No son motivos más que suficientes para manifestar nuestra repulsa y nuestro desacuerdo a esta manera de proceder?

Le vemos en diversos frentes, todos con una mirada muy social. ¿Qué resultados ve en todos estos proyectos?

Los frentes en los que estoy situado no son más que aquellos que me llevan a estar de una manera activa en los lugares donde vivo. Y digo de manera activa, porque los tres ámbitos en los cuales me muevo, son ámbitos que están determinados por una situación de exclusión y empobrecimiento; y ante estas situaciones la vida no puede estar en actitud contemplativa.

El barrio donde me sitúo desde hace casi 18 años, es un espacio utilizado para ser un lugar de negocio; forma parte de esa cadena del narcotráfico que se ha convertido en el segundo gran negocio de nuestro mundo. Como consecuencia del negocio, hay víctimas, sobre todo niños y niñas, consumidores, muchas familias del propio barrio que sentimos que un lugar preparado para la convivencia, no la podemos disfrutar y ejercer porque nadie de quien les corresponde están interesados en frenar y cambiar la situación. Quienes estamos viviendo una realidad tan difícil, ¿cómo no vamos a implicarnos? A muchas personas nos puede el derecho al cambio, la transformación y la dignidad.

En otro momento de mi vida, ya estando en el barrio, comienzo a estar y acompañar en la cárcel a personas privadas de libertad. El tiempo me va confirmando la inutilidad de las cárceles y por lo tanto, también, la de Topas. Hago mía la afirmación de alguien que ha dicho «si quieres conocer una sociedad, visita sus cárceles». ¿Qué hacen más de 25.000 personas enfermas mentales en las cárceles del Estado español?. ¿Porqué hemos tenido que llegar en los últimos 30 años a almacenar en las cárceles, como sucede en este momento, entorno a 70.000 personas presas? Y, ¿Porqué más del 80% de ellos provienen de contextos y ambientes pobres?.

Igualmente, más del 82% están relacionados en sus delitos con el negocio de las drogas; no puede ser casualidad. El problema de los extranjeros; el después de la cárcel; la propia estancia en la cárcel; el coste de una persona en un centro penitenciario; la reincidencia; la mentira del fin rehabilitador que la Constitución le adjudica al Sistema penitenciario;… problemas sin fin, que seguro que a ti y a muchas personas no nos dejan indiferentes. Pero, ¿no sabremos encontrar otros caminos para solucionar nuestros conflictos? ¡Qué difícil acompañar para que quien ha pasado por una cárcel pueda reconstruir su vida!

De esta mirada, me surge solamente una actitud, ¿qué hacer como parte de esta sociedad que con tanta indiferencia mira a las cárceles y que en gran medida ella misma ha llenado? Si algo tengo claro, es que muchas personas nos necesitan fuera, en la calle; que les queramos, que les acojamos, que les defendamos, que junto con ellos hagamos que la sociedad les vea de otra manera y a la vez sientan que la sociedad no es sino un espacio para todos y todas, también para ellos y ellas.
Mientras todo esto pasaba en mi vida, he tenido ocasión de volver a los pueblos, al medio rural.

Si nos situamos en los pueblos pequeños, yo personalmente así lo siento cada día con más fuerza, veremos que el desmantelamiento de todo cuanto les ha sido vital para crear una forma de vivir, se lo están cargando. Producir para alimentar, ya no es importante, es más importante abandonar para hacer negocio: La educación rural, la sanidad y la salud, los servicios sociales, se planifica para que desaparezcan; el poder más cercano a través de los ayuntamientos, es necesario terminar con él, hay otras intenciones. Cómo pasar de realidades tan duras, que están generando soledad, abandono, desierto,… en definitiva, injusticia. Nada de todo esto es ingenuo.
Los resultados de todos los proyectos puestos en marcha no importan mucho. Me importa mucho más saber que estos proyectos, cuando menos, han pretendido provocar relaciones más humanas y algo de todo ello pueden haber logrado.


¿Cómo ve la actitud de la Iglesia en la respuesta que tendría que dar a sus fieles, y los que no lo son?

Creo que sería mucho más acertado decir que existe una parte de la Iglesia que no acaba de enterarse que el evangelio es, ante todo y sobre todo, «anunciar una Buena Noticia a los más pobres». Probablemente, entre esta Iglesia, se encuentre gran parte de la estructura y jerarquía eclesial. Tampoco, estas mismas gentes y grupos, se han dado cuenta que el Evangelio hoy nos está exigiendo mucho más diálogo con la cultura, con la ciencia y con la sociedad; que no podemos continuar manteniendo ciertas actitudes dogmáticas y de condena; que estamos llamados más a servir que a dominar.

La respuesta prioritaria, para un momento como el actual, es una respuesta que cuide defender siempre y ponerse siempre a favor de los que viven con mayor precariedad. Los más pobres necesitan que esa Buena Noticia que la Iglesia debe de anunciar, tiene un aquí y ahora. ¿Cómo hacer esto? Poniendo, en primer lugar, nuestras personas y bienes, casas y propiedades, con sencillez, astucia e inteligencia a su servicio. Saliendo, en segundo lugar, a la opinión pública, a denunciar las agresiones en reducción de derechos fundamentales que se están llevando a cabo con una actitud y determinación injustificable, demostrando con estos hechos que queremos acabar con la connivencia con la que la Iglesia se manifiesta a veces con los más poderosos y demostrando, con hechos, de parte de quien está. En tercer lugar, cuidando una de las dimensiones más importantes del ser Iglesia, estar dispuestos a generar medios, espacios y actitudes que nos lleven a todos y a todas, creyentes, cristianos o no, a pasar de lo individual a lo comunitario.

En el momento actual solamente lo comunitario hará que podamos salir junto con muchas personas y colectivos empobrecidos a disfrutar unas nuevas relaciones. Lo comunitario es luchar por el reparto de la riqueza, empezando por la misma Institución eclesial, a través de las Rentas Básicas, universales y comunitarias, por ejemplo. Comunitario es caminar a terminar con las ayudas individuales, para pasar a generar servicios comunitarios. Comunitario es abrir nuestros espacios para acoger a las víctimas de desahucios o a los sintecho. Y, en cuarto lugar, que como Iglesia, como personas y como Institución, nos hagamos presentes de manera prioritaria en los espacios más empobrecidos, pueblos pequeños, cárcel, Barrios marginales, enfermos crónicos, víctimas de cualquier tipo,.. sobre todo, apoyándoles en sus derechos y en sus reivindicaciones ante un sistema tan agresivo. En estos caminos debemos ir encontrándonos con muchos grupos, colectivos, hombres y mujeres de buena voluntad. Solamente, de esta manera, podremos hacer creíble hoy y aquí el evangelio.

Excluidos, presos, pobres, mayores, es el tipo de personas por las que trabaja día a día. ¿Qué le hace pensar que habrá resultados?

Ya he apuntado antes parte de por donde intuyo que puede ir la respuesta, o por lo menos por donde la veo y la siento. El momento actual, no es un tiempo de resultados, me parece a mí; es tiempo de saber mirar, acompañar, acoger, buscar juntos y juntas, a riesgo lógico de unas veces acertar y otras no tanto; pero con el convencimiento de hacer posible unas relaciones nuevas con esta sociedad que urge la solidaridad.
No obstante no nos valen mucho los estereotipos que hemos utilizado en el pasado; actuaciones que hemos realizado; compromisos que hemos llevado a cabo; el pasado nos va a valer de poco.

El mejor resultado que debemos buscar en el trabajo de este momento, es el de haber sabido encontrar respuestas para disponernos a vivir en otro modelo de sociedad.
A las personas presas no podemos hacerlas volver a la misma sociedad que les provocó la causa de su condena; a los mayores no podemos continuar condenándolos a la soledad de una fría residencia; a quienes buscan ayudas individualizadas, no podemos alimentarles soluciones en la misma dirección,…
Trabajar bajo este talante y permaneciendo, seguro que habrá resultados.

En las formas de actuación la Iglesia, la que manda, no parece preocuparse por la sociedad como parece que debería. ¿Comparte el amiguismo de la Conferencia Episcopal hacia el poder (político, económico) o cree que debería ser más crítica? Gracias.

Siempre, pero mucho más en este momento, estoy convencido que la Iglesia debiera ser mucho más crítica con el poder económico y político, venga de donde venga. La Iglesia está llamada, principalmente, a compartir, con preferencia la causa de los más empobrecidos; y esta postura, nada neutral, lleva consigo ponerse frente a quienes causan con gran escándalo marginación y exclusión. La Iglesia debe renunciar a todo poder.

No podemos olvidar que el sistema actual capitalista que nos dirige y domina, necesita de los pobres para poder funcionar. Y si el propio sistema genera la exclusión, al tener que ponernos necesariamente de parte de los excluidos, en nombre del Evangelio, y contra las causas de esta exclusión; esta postura nos sitúa en claro rechazo a la riqueza, a la acumulación y todo aquello que provoque dolor, a las leyes por encima de las personas o al rechazo radical del negocio y el mercantilismo como herramienta en las relaciones entre las personas.

De los proyectos en los que trabaja ¿puede decirnos los resultados positivos de ellos, y en cuáles no y por qué?

Lo más positivo de todo cuanto me sucede es que comparto mi vida desarrollando la tarea en la que creo y quiero de corazón. Dicho esto, suelo decir cuando me preguntan que, cómo va todo, que va mal; pero que no importa porque estoy poniendo el alma en aquello que quiero y creo; que tengo la suerte de acompañar y querer a personas, de vivir con ellos la grandeza y la pequeñez del ser humano; y no solo yo, sino también muchas más personas que trabajamos y vivimos comunitariamente. Desde aquí que diga que el valor más interesante de todo está en poder trabajar y acompañarnos en equipo y comunitariamente; nada de cuanto compartimos con situaciones y personas en dificultad puede afrontarse sin esta dimensión comunitaria; de aquí que resalte el resultado más positivo de todo cuanto llevamos a cabo mucha gente.

Otro aspecto muy positivo es que en el caminar de muchos años, nos vamos dando cuenta de qué es lo que nos sirve realmente como personas; las realidades que tocamos nos interpelan de tal manera, que es muy importante darnos cuenta de que no todo vale para conseguir aquello que pretendemos, sentirnos todos y todas parte de una sociedad que tantas veces excluye y margina; y nosotros, yo mismo, también formo parte de ella.

Valoramos que, no sin riesgo de habernos y haberme equivocado, todas las iniciativas económicas han sido sin ánimo de lucro y pretendemos que continúen siendo; es más, estamos poniendo los medios para que lo económico sea simplemente un instrumento más del esfuerzo por salir adelante solo comunitariamente. Un ejemplo; la empresa de Catering Algo Nuevo, lleva mucho tiempo aportando gratuitamente la comida al centro de acogida y acompañamiento donde vivimos permanentemente una media de 20 personas, a quienes la recibimos nos toca corresponder.

Siempre hemos planteado que nosotros no damos trabajo; quien así lo desee, se incorpora a un proyecto comunitario, con muchos fallos, pero desarrollado con mucho gozo, responsabilidad y aportación en común. Poder tener esta mirada es una suerte y un valor altamente positivo, desde mi punto de vista. Lo social, con los espacios de acogida; lo cultural, con el acompañamiento compartido; lo económico, con las actividades laborales que tenemos; lo participativo, con el esfuerzo que hacemos por estar en red con otros colectivos; son cuatro patas, que en igualdad, sostienen un proyecto comunitario, dispuestos a hacer de él una forma de vivir. Y la valoración de todo esto es inmensa. Por eso lo cuidamos con todas nuestras energías.

Quiero valorar, también, muy positivamente la riqueza de aportaciones y relaciones humanas. Han pasado, en los 15 ó 16 años de nuestro camino, más de 2000 personas de muy diversas procedencias. Hemos compartido vida, angustias y alegrías; ilusiones y fracasos; problemas y soluciones. Qué suerte, haberlo podido vivir y continuar viviéndolo, siempre con los pies firmes en saber responder al momento y tiempo que vivimos.

Quiero valorar´, igualmente, la implicación colectiva de personas, colectivos sociales, ayuntamientos, (como es el caso del medio rural), instituciones; aportando juntos con responsabilidad, el papel que cada uno puede tener en un proyecto común con los recursos que les corresponde.

Solamente, desde la experiencia, podemos decir que el único camino para dar visibilidad y poder acompañar y caminar a las personas en exclusión y precariedad, está en lo comunitario. Es una lección aprendida que muchas veces nos cuesta comunicar y contagiar. Hemos sido educados de otra manera, con otras claves.
Si tuviera que poner nombre a la gran barrera que dificulta poder conseguir objetivos palpables y evaluables; esta es la que viene del propio sistema socioeconómico que nos envuelve y aguantamos, incluso con el que colaboramos con más o menos conciencia.

Quien ha provocado la exclusión y la pobreza, nunca posibilitará luchar contra las causas. Qué difícil resulta trabajar así; y luchar contra las causas tiene que ser objetivo y tarea sí o sí. La resignación y la impotencia; la falta de información o de conciencia colectiva; la renuncia a apostar por un modelo distinto de estar y vivir; aquí radican gran parte de nuestros porqués al haber fracasado o no haber conseguido causas planteadas.

Buenas tardes. En su opinión ¿qué necesita Ciudad Rodrigo (y su comarca) para mantenerse y no perder población, ilusión…?

Buenas tardes, igualmente. Ante todo, entiendo que hay que creer en la comarca. Ciudad Rodrigo solo, no tiene futuro asegurado, como no lo tiene Salamanca, capital, sin la provincia. Ciudad Rodrigo y su comarca se necesitan mutuamente. Y la razón es muy sencilla; la historia de Ciudad Rodrigo va unida al campesinado de la zona, y, por lo tanto, van marcados ambos separada y conjuntamente por la agricultura la ganadería y por sus gentes.

Una vez dicho esto hay que añadir que para este momento hay que optar por una línea de trabajo rural lejos de los planteamientos de las políticas agrícolas comunes de la U.E., ya que estas han sido las verdaderas culpables de tanto desierto y envejecimiento. Por el contrario, el campesinado y sobre todo los pueblos pequeños, deben hacer suyo el planteamiento de la Soberanía Alimentaria; toda un filosofía y unos planteamientos de vida que defienden la permanencia de la población y el cuidado de la tierra en el fin más original, que la tierra produzca alimentos sanos para todas las personas. Aunque con ésto no bastaría; es necesario abrir canales locales, cortos y cercanos de comercialización con productos llevados directamente al consumidor con la confianza que dan las relaciones personales e incluso vecinales.

Los canales globales de comercialización, responden solamente al negocio y a la mercantilización en que se ha convertido la actividad agraria propiciada por los grandes grupos de la alimentación. Lo importante, no es que haya alimentos para todas las personas; lo importante es hacer negocio con ellos; así funciona y así piensan quienes posibilitan que un producto de la alimentación recorra miles de kilómetros y éste, al final, sea más barato para el consumidor que el producido al lado de tu domicilio.

La creación de las redes de comercialización de circuitos cortos entre productores y consumidores es absolutamente necesario para asegurar el futuro con una mínima rentabilidad económica. No sería imprescindible el cooperativismo, sería absolutamente imprescindible el cuidado de la calidad y la confianza en la producción y en la transformación de sus productos.

Un pueblo, solo, no tiene asegurado el futuro; por esta razón, respetando el sentir de cada uno, se ha de trabajar en pequeñas o medianas comarcas, repartidos y diversificados los servicios entre los pueblos que deciden hacer camino juntos. Servicios necesarios en educación, en salud, en servicios sociales, en atención a mayores que quieren permanecer en su propio medio o de cualquier otro tipo, no deben centralizarse, antes al contrario, que se ubiquen de forma descentarlizada, pues ahí estaría su propia riqueza y la rentabilidad, (y no me refiero a la económica), de su utilización.

Finalmente, no puede haber futuro sin comunicaciones, pues si algo nos identifica a este tiempo es el crecer favoreciendo todas nuestras relaciones con el resto de la humanidad.

¿Se ha sentido alguna vez traicionado por gente a la que ha ayudado? Y de ser así, ¿qué lección ha aprendido?

He rechazado siempre la palabra traición, pues no creo en las traiciones de nadie. Una vez dicho esto, reconozco que ha habido desavenencias, falta de entendimiento, pero probablemente porque yo no haya sabido llegar a la persona en concreto u otras razones comprensibles, debido a las distintas sensibilidades y maneras de ser de los seres humanos.

Siempre hay alguna razón para actuar como actuamos; unas las llegamos a comprender otras no, pero ahondar en las causas de nuestra manera de comportarnos es fundamental. Cuántas historias de vida existen detrás de las personas que pasan por los lugares donde compartimos nuestras vidas. Muchas de estas historias están llenas de incomprensiones por todas partes, de fracasos de todo tipo, de dolor, en definitiva.
Quien sabe si lo que yo considero falta de entendimiento o situación inadmisible, sin embargo, es solo falta de escucha o paciencia por no haber sabido acompañar, por no haber respetado el tiempo que requieren unas relaciones humanas distintas que tendremos que descubrir juntas las dos personas.

No obstante, he aprendido que hay momentos donde las relaciones no deben forzarse; los procesos no debemos alargarlos en demasía. Reconocer juntos y juntas, a veces, que ni el tiempo, ni nuestras personas, ni los recursos, no dan más de sí es muy acertado y necesario.
El mundo de la exclusión es muy complejo, ya que la causa principal nace de situaciones externas a la persona, y estas no las controlamos. El empobrecimiento y la marginación es fruto de causas externas de las que muchas veces, la persona que lo sufre, es ajena, pero protagonista a la vez. ¿No será ya bastante el sufrimiento como para cargarle con más causas? Paciencia activa, amigos.

¿Por qué es usted sacerdote?

Soy una persona con muchos defectos, naturalmente; pero apasionado por la vida y por el seguimiento de Jesús de Nazaret; y para cualquier cristiano esto es fundamental, entiendo yo. A los diez años comencé mi camino en un seminario fruto de la educación profundamente religiosa recibida de mis padres. Y en el camino de los años, e ido descubriendo que, como sacerdote, era la mejor de las maneras para ser testigo del evangelio.

Fui creciendo y aprendiendo a vivir de esta manera en los años que estuve en Las Arribes con tanta gente que me acompañó y me enseñó a seguir a Jesucristo. Continué aprendiendo esta lección entre la gente del barrio de Buenos Aires, de la cárcel o de los pueblos; que, como en Pino y Florida, continúo sirviendo el evangelio.
No entiendo el sacerdocio como una casta o una clase social y religiosa; no puedo entenderlo como un estatus de poder con el que a veces podemos aparecer, no lo entiendo como aquel que se dedica al culto. Entiendo mi sacerdocio como servicio al evangelio con las personas mas pobres. Así intenté vivirlo en Villarino con jóvenes o con mayores compartiendo mi propia casa; o así lo continúo entendiendo compartiendo también mi vida y mi casa con personas de la calle, de la cárcel, o simplemente, con quien llama a la puerta porque necesita de alguien. Y fruto de este caminar comunitario y compartido, intento anunciar y comunicar la vida, no sé si de la mejor manera, pero con todas mis fuerzas. (Gracias por hacerme pensar y reflexionar un poquito en medio de los barullos del día).

Si lo que tenemos en estos momentos de crisis ¿son problemas de hechos puntuales o es el sistema que ya no funciona? Y si el sistema no funciona ¿que maneras hay de abordar esto?

No son hechos puntuales, ni problemas puntuales. El sistema se nos ha venido abajo. Esto ya no funciona. Cuando nos decían que «pleno empleo», ahora resulta que nada de eso, menos y menos y menos. Cuando nos han hablado de sociedad más justa, incluso económicamente; resulta que nada de nada; más separación entre ricos y pobres, la brecha se hace cada vez más enorme.
Nos han hablado, han llegado los grandes gobiernos del mundo a acuerdos para acabar con el hambre en el mundo; así nos lo han dicho, escrito y acordado; pero, una vez más, engaño tras engaño; hemos pasado de 850 millones de pobres hambrientos a 1200 millones de personas en los últimos años.

Muchos más datos y situaciones podrían ser utilizados como referencia, pero, sólo estos, nos llevan a afirmar que el problema de fondo es un problema estructural.
Un sistema que necesita crear y generar pobres, exclusión y marginación, para subsistir y funcionar no puede ser el mejor de los sistemas posibles; y muchas veces hasta lo bendecimos o nos hacemos cómplices.

Un sistema donde las leyes pasan de las personas o están por encima de las personas, es un sistema inhumano y para recibir la más grande de las condenas. ¿Ponemos el ejemplo de los desahucios?, o ¿el ejemplo de las cárceles y del sistema penal?, o ¿cómo ponemos en la base de nuestro funcionamiento económico negocios como el de las armas, o el de las drogas, o el tráfico de personas?, o ¿Cómo condenamos a pueblos, a barrios enteros a la marginalidad?, o ¿cómo es posible que haga de la alimentación un negocio para controlar la población?, o… qué cantidad de estupideces y de aberraciones lleva a cabo este sistema, que es el que conocemos.

¿Cómo abordar este gran problema? Demos tiempo al tiempo. Hagamos una espera activa sabiendo que esta forma de hacer tiene que caer, y más pronto que tarde. Pero, ayudemos a que caiga cuanto antes, estrepitosamente.
Denunciemos y visualicemos, en primer lugar, sus atrocidades; aquellas que sufren tantas personas, tantos y tantos pueblos.

Creemos, en segundo lugar, estructuras de apoyo mutuo; para ejercer de manera concreta y viva la solidaridad, los valores de una sociedad nueva y distinta. Siempre desde los espacios comunitarios.
Apoyemos, en tercer lugar, las redes con otros colectivos que crean, como nosotros, en el reparto de la riqueza; creando instrumentos concretos como las rentas básicas universales, o la banca ética o el empleo comunitario con empresas de empleo comunitario

. Será una de las formas de ir ensayando otras maneras de ser y de vivir. Necesitamos coordinar esfuerzos de personas y grupos en estas direcciones; con un pensamiento común, propiciando autonomía y comunitariedad y relaciones horizontales entre las personas. Ensayemos.

– Reconforta encontrar a quien piensa y cree en el ámbito rural, en quien repara en los recursos que deben utilizarse. ¿Pero no hay acaso un problema esencial para que esas posibilidades puedan salir adelante: el envejecimiento de la población? Las políticas, junto al tirón del medio urbano, han asolado los pueblos para dejarlos desprovistos de juventud, lo que establece un corte decisivo para la continuidad. ¿No es ese un problema clave que, evidentemente, no se ha afrontado –ni parece que vaya a hacerse– institucionalmente para favorecer la permanencia de gentes con edad adecuada para poder contar con futuro en el medio rural?

Evidentemente que el envejecimiento de la población es un problema, y un problema que hay que enfrentar. No solo porque económicamente tiene que ser la población joven quien la reactive, sino porque en los últimos 30 años el equilibrio entre la población joven y mayor se ha roto, y el tejido necesario entre mayores y jóvenes en unos espacios de vida pequeños es absolutamente imprescindible.

No solo no hay personas jóvenes y preparadas para afrontar el problema del futuro del campo, salvo excepciones muy importantes, sino que no hay escuelas porque no hay niños y niñas, no hay jóvenes, y sin embargo los mayores son absoluta mayoría.
Las relaciones humanas en los pueblos pequeños son fundamentales, tanto como la economía, la transmisión de saberes, de la experiencia de vida entre generaciones; pero estas debieran alcanzar un nivel importante de equilibrio no solo entre jóvenes y mayores, sino también entre mujeres y varones, pues qué problemas se generan en muchos pueblos con la soltería, por ejemplo.

Afrontar estos problemas es una tarea en la que ya están empeñados muchos grupos y colectivos que trabajan por el desarrollo; se han dado pequeños pasos, pero importantes y significativos. Por otro lado, con iniciativas individuales, se están incorporando también muchas personas al medio rural, sobre todo, y esto es muy importante, en iniciativas campesinas alternativas.

Hace pocas semanas tuve ocasión de participar en el VIII foro por un medio rural vivo, organizado por la Plataforma rural y celebrado en Guernica; y es esperanzador, en este sentido, que de las 300 personas participantes, casi la mitad eran personas jóvenes del País Vasco ya incorporadas al medio rural a través de la diversidad de la actividad agrícola o estaban con interés inmediato de incorporarse.
El próximo impulso debe venir da la puesta en marcha real de experiencias económicas, sobre todo, a través de la transformación y de las redes de comercialización de los productos de calidad. Y el paso siguiente tendrá que ser el apoyo con recursos de lo público y de la iniciativa privada; no solo en la actividad económica, sino también en el mantenimiento de los servicios públicos.
Con esta dinámica, seguro que veremos incorporarse a personas jóvenes al medio rural y campesino.

¿Cómo responde el colectivo con el que trabaja ante una huelga? ¿La hacen, cómo? ¿Los presos tienen postura concreta con la huelga? Gracias.

Me parece que ya he dicho que la cárcel es reflejo de la sociedad. Pues, si esto es así, dentro de la cárcel ocurre lo mismo que en la sociedad; hay personas que la entienden y la comparten y otras que no es así. Con un agravante, muchas de las personas que llenan las cárceles están muy cansadas de la vida, hartas, desilusionadas, tristes; que no han sabido afrontar y disfrutar, o que no han podido o sabido superar las barreras que se le han presentado; viviendo personalmente con toda la fuerza las consecuencias de la situación, de las causas y del después que no sabe cómo será, pero, probablemente muy oscuro.

Qué difícil es estar viviendo así y tener una postura ante la vida, que por otra parte entiende que se le ha ido o se le está yendo de las manos. Pensemos que la media de edad está entre 38 y 40 años. Parte de mi trabajo y del de otras personas y colectivos, en esto fundamentamos nuestra tarea; cómo acompañando posibilitamos y ayudamos a descubrir que toda vida tiene sentido.

Las personas que ya están en la calle y que compartimos juntos la vida llegan a descubrir la necesidad de acciones para visibilizar, reivindicar y plantear alternativas a las situaciones que parecen que no tienen ya futuro. En el día a día se va tomando conciencia de estas necesidades, pero, a pesar de todo, viven con mucha desilusión, desesperanza y desconfianza estos momentos; sienten que en esta sociedad, ellos, ya no tendrán cabida.

Ya que le han preguntado sobre el sacerdocio me gustaría que nos dijera si el rito que la Iglesia sigue diariamente es imprescindible o se podría adaptar a los tiempos y necesidades. Gracias.

Ahora, que estamos celebrando los 50 años del inicio del Concilio Vaticano II, y sobre todo, reconociendo la gran riqueza que ha supuesto para la iglesia, incluso, que en muchos aspectos no está aplicado y vivido en toda su profundidad; si supuso una adaptación de la Iglesia a los nuevos tiempos, a la nueva cultura, a la nueva mentalidad y a la nueva sociedad; hoy, y después de los cambios tan tremendos que hemos vivido en estos años, los que estamos viviendo y, sobre todo, los que se nos avecinan, creo que todavía es tiempo para continuar poniendo el concilio en nuestra manera de ser Iglesia de Jesús en el mundo, incluso de abrir nuevas apuestas que los hombres y mujeres de hoy están reclamando.

Quiero sugerir, desde mi punto de vista, tres temas y preocupaciones, en los que la Iglesia debe estar más abierta al evangelio en medio del mundo. El compromiso y la cercanía con los más pobres, en primer lugar, debería llevarnos a crecer en la manera de disponer de nuestras riquezas y en la manera de vivir y compartir con ellos. Poniendo todas nuestras fuerzas en el anuncio del Reino de Dios, en segundo lugar, creo que nos exige el estar dispuestos a un diálogo mucho más abierto con el mundo, con la cultura, con la ciencia, con otras religiones, en definitiva con todas las preocupaciones del hombre y mujer de hoy, con la actitud de quien está convencido que no tiene la única y suma verdad.

Y, en tercer lugar, en saber incorporar a toda la inmensa tarea de la Iglesia a tantos colectivos diferentes, cuya lejanía de algunos ámbitos de la Iglesia, aparece con claridad. La mujer, los homosexuales, los sacerdotes casados, los teólogos condenados, los separados, etc. No obstante, dicho esto, solamente nos es imprescindible la Fe en Jesús y su Evangelio. Ojalá podamos y aprendamos a prescindir de muchas cosas más que tenemos y no necesitamos.

Reflexionaba y dialogaba hace muy pocos días con un grupo de adultos sobre cuantas telarañas han dejado el paso de los siglos y de los años sobre el rostro vivo de Jesucristo, incluso hasta desfigurarle. Es urgente la tarea de restaurar su rostro para que nosotros y el mundo entero lo reconozca.

— El barrio de Buenos Aires, a pesar de su tarea intensa para cambiar las situaciones, es un mundo peculiar. En ese sentido, ¿en qué manera está repercutiendo «la crisis» en ese ámbito? No sólo me refiero al mundo de la droga, si baja o sube, sino, por ejemplo, a las situaciones relacionadas con la escolarización –tan importante en ese punto–, con las necesidades de apoyo a familias, etc.

El barrio de Buenos Aires, como otros muchos barrios, forman parte de esos espacios elegidos desde finales de los sesenta y principios de los años setenta, Buenos Aires en los ochenta, para ir acumulando los problemas, la marginación, la exclusión y el negocio del propio Sistema. Estos barrios, con el paso del tiempo, arruinaron las esperanzas de aquellos primeros momentos en los que muchas familias, por lo menos, ya podían disponer de una vivienda.

Buenos Aires lleva ya mucho tiempo luchando por salir de estas situaciones, pero se nos niega, hasta ahora, toda posibilidad. Ha sido sangrante la huida de los jóvenes, con una actitud normalizada ante la vida, a otros barrios en peores condiciones de vivienda, por ejemplo. Esa riqueza la hemos perdido hace años y no como consecuencia de esta crisis. Que la infraestructura educativa muy digna que tiene el barrio se haya convertido en un espacio de gueto educativo no es culpa de esta crisis.

Que a pesar del fácil acceso a las viviendas, existan en este momento más de medio centenar vacías, incluso, algunas de ellas, como quiosco de drogas, no es consecuencia de esta crisis. Que un barrio hecho para convivir, como así fue en otro tiempo, desde hace años resulte imposible hacerlo, no es culpa de esta crisis. Que hayamos llegado a ver cada día con total indiferencia las situaciones más dolorosas, no es consecuencia de esta crisis. Que seamos el lugar de Salamanca donde con más irresponsabilidad y dejación ha actuado el ayuntamiento, distintos servicios de la Junta de Castilla y León, la Subdelegación del Gobierno y la policía, no es culpa de esta crisis.

En Buenos Aires empezó la crisis hace mucho tiempo porque unos cuantos, demasiados, se empeñaron y continúan empeñados.
El momento actual sirve para que se asomen otras situaciones de empobrecimiento, porque, eso sí, el barrio de Buenos Aires y algunos de sus vecinos, fueron capaces de buscar, encontrar y ofrecer a quien lo necesitara, fuera o no del propio barrio, una parte de lo mejor del ser humano, solidaridad.

Apoyo, autoayuda y búsqueda de alternativas a la exclusión han sido un esfuerzo constante y mucho más está siendo en estos momentos, pues hasta las familias más normalizadas sienten entre sus propios miembros el azote de una realidad de limitación de derechos sin ningún sentido, salvo el que otros quieren poner, llevados por su avaricia.

¿Qué reflexión le sugiere el 14 N, sobre la huelga y las manifestaciones?

Una reflexión muy positiva. Todavía la gente tiene dignidad. Vi a mi lado y pude sentir el cabreo, la indignación, el deseo de dar visibilidad a todo cuanto está ocurriendo, desde jóvenes de la universidad a jubilados, desde familias con sus hijos e hijas a obreros de la construcción o del comercio, desde profesores hasta algunas personas del medio rural. Con mucha serenidad. Me dio la impresión que con mucha resignación, pero con conciencia de lo que podía significar está en la manifestación. Felicidades a esta sociedad que todavía tiene capacidad de revelarse. También es verdad que no estaban los más excluidos y marginados; ni siquiera se atreven a estar ahí; probablemente fruto de su desesperanza total. No obstante, siento que lo que muchos han dicho estos días, es verdad; probablemente esto no sirve para nada efectivo; pero eso ya lo sabíamos de antes; están convencidos de su verdad, o por lo menos eso es lo que aparentan. Por dignidad, habrá que continuar diciéndoles y recordándoles que no tienen la razón, que lo que defienden está caduco y no tiene futuro a largo plazo. Su empecinamiento, solamente lo juzgará la historia.

Hemos vista jornadas, reuniones, proyectos, estudios sobre la Raya, sobre Ciudad Rodrigo… ¿para cuándo hechos prácticos que animen e ilusionen? ¿De quien cree que depende? ¿Hay recelo, miedo…? Gracias.

La Raya, Ciudad Rodrigo, y más y más lugares, son víctimas de esta globalización tan estúpida como interesada que nos lleva dirigiendo y controlando desde hace bastantes años. Metamos en un mismo saco a todo el medio rural víctima de las Políticas Agrícolas Europeas, de lo cual ya he reflexionado en otra pregunta anterior. Mientras no seamos conscientes de esta realidad, no encontraremos apoyo en nuestros pies para poder dar el salto a otro medio rural distinto.

Dicho esto, jornadas, estudios, proyectos, reuniones,… todo, bienvenido sea para afianzar nuestra conciencia en las posibilidades de algo nuevo y distinto. Son la semilla de lo nuevo que surgirá. Nada nuevo si no nos vemos; si no pensamos juntos y juntas, si no proponemos, si no buscamos de manera compartida, si no nos vemos comunitariamente. Todo lo distinto será fruto del camino andado.
Ahora bien, ya es hora de ir viendo frutos prácticos. Seguro que en Ciudad Rodrigo y su comarca ya los hay; al igual que en otras zonas rurales. Probablemente estamos más ciegos de lo que parece.

Seguro que todos conocemos a alguien que hace un queso exquisito y está empeñado en mejorar su calidad; que alguien está comercializando en redes cercanas la carne de sus vacas o los productos de sus cerdos; que el vino que se puede beber de las arribes, no tiene nada que ver con el de hace algunos años; que el aceite de estas zonas está demostrando su calidad; que el turismo se asienta como una ayuda complementaria familiar; que pueblos enteros luchan por defender sus servicios; …es el principio de algo mucho mejor. Verás cuando se incorporen más jóvenes y vean que el futuro de Salamanca y su provincia, de C. Rodrigo y su comarca, está en el mundo rural y campesino.

Entonces se darán cuenta de su equivocación, los reticentes y agoreros de hoy; los que han hecho una política nefasta para las gentes de los pueblos y sus tierras, porque no creyeron en ellos.
Todavía no ha llegado el tiempo en el que se den cuenta quienes manejan los medios y el capital; pero, ojo; están detrás de la gran riqueza que puede significar el negocio de quedarse con la tierra que irán comprando, del agua que intentarán privatizar, o de los bosques comunales que intentarán gestionar.
Como nunca han jugado limpio, estemos muy atentos, porque entonces el miedo o el recelo de ahora estará justificado y no sabremos más que decir, siempre los mismos. Gracias a ti.

Desde su punto de vista, ante el hecho de lo prometido por Rajoy y lo que realmente está haciendo, ¿es un mentiroso que nos engañó sabiendo que no iba a poder hacer lo que prometía? o ¿es un inepto que no tenía ni puta idea de lo que decía?

Nada ganamos, ni con llamarle mentiroso, (que lo ha sido, y mucho), ni con reconocerle su ineptitud. Allá él por la responsabilidad que tiene en este desaguisado que estamos viviendo y sufriendo por su culpa y la de muchos otros. Al fin y al cabo es meramente una pieza de un puzle mucho más complicado. Si se da cuenta de las consecuencias que está generando en tantas personas, y no quiere cambiar, ¡qué insensatez! Y si no se da cuenta, ¡qué ceguera más enorme! En el fragor de la batalla, probablemente está siendo una marioneta. ¡Pobre de él!

Nos culpan a la sociedad de ser culpables de la crisis, de «haber vivido por encima de nuestras posibilidades». No sé usted, pero yo me cago en la puta madre de los que dicen eso. Había un presidente del Gobierno que decía «España va bien» y los banqueros nos ofrecían el oro y el moro, se supone que tanto los políticos como los banqueros son gente más preparada que nosotros. ¿Nos engañaron todos? ¿No son culpables los sindicatos que veían lo que veían en los consejos de administración de las cajas, cobraban y se iban tan contentos?

¿No es culpable la Universidad, con sus catedráticos eméritos tan bien pagados, que hicieron doctor Honoris Causa a Mario Conde y no supieron advertirnos de lo que estaba pasando y de lo que vendría? ¿Dónde estaba la Iglesia, callada ante la burbuja inmobiliaria, ante la inmoralidad de los enriquecimientos rápidos, arrimada siempre al poder? Aquí falló todo, pero nos echan la culpa a los que menos la tenemos, los mismos que ahora tenemos que pagar los errores de tantos «listos»: los políticos, los sindicatos, los profesores de Universidad, etc. están igual que antes, con sus economías intactas, incluso algunos mejor que antes, como ejemplo nuestro alcalde y presidente de la Diputación, que antes de entrar en política no tenía nada y ahora es rico, indecente e inmoralmente rico, aunque se haya hecho rico legalmente.

No debo añadir un ápice a tu reflexión. Comparto el fondo de tu discurso, y perdona que te hable de tú. Ya sabes que no todo lo legal es justo, ni todo lo justo es legal. (Va por lo que dices de tu alcalde).
Desde que empezó esto que nos han convencido para llamarlo crisis, este discurso de «haber vivido por encima de nuestras posibilidades», ha sido muy socorrido. Es una hipocresía más de su estilo de ser y de vivir. Intentan poner en práctica la justificación personal, o aquello de que la mejor defensa es un ataque. Lo que pasa es que han utilizado un pésimo ataque. Esta sociedad ya no se cree esas milongas; aunque con tanta democracia ya no sepamos ni como defendernos.

Una de las cosas que más me llama la atención en estos momentos tan duros para muchas personas, es que ninguna institución, ni pública, ni privada, ni económica, ni política, ni religiosa, ni cultural, salga a la plaza pública a pedir perdón por la connivencia con este sistema que tan inhumano está actuando, por ejemplo, o a dar un giro de 360 grados para defender e ilusionar, dar esperanza a los más empobrecidos y pisoteados.

Las personas, individualmente, tenemos en nuestra conciencia y en nuestras manos una enorme tarea; humanizar nuestro estilo de vivir; poner lo comunitario como único compañero de vida; experimentar la solidaridad junto a los empobrecidos; pedir perdón siempre que tenga cabida.

Está Vd. diciendo muchas cosas, de modo muy claro y bien interesante porque demuestra que sabe de que habla… Me centro en «lo rural salmantino», nuestros pueblos, sus gentes y la peculiar idiosincrasia charra (» los siete chalecos»). ¿Podría decirnos algo sobre «sus actuales virtudes y valores» que no es poco (lo positivo que permanece y de lo que hay que partir), y sobre los «demonios familiares», sus defectos y sobre todo «sus miedos», y «sus cálculos», que impiden avanzar?

Cuando en una familia, o en un grupo de amigos alguien lo pasa mal se apartan las diferencias y todos a una intentando estar lo más cercanos posibles. Puede haber diferencias, pero el día que alguien muere, allí están los amigos, los familiares, los más cercanos. Estoy seguro que esta es la suerte,(alguna habrá que tener), de los momentos difíciles. Y en este momento difícil, los salmantinos y salmantinas que vayamos quedando, seguro que vamos a poner en práctica esta lección; que los que quedamos tenemos que compartir y multiplicar,( que se puede), lo que tenemos; que, aunque difícil, no es poco.

Lamentablemente, fruto de aquellas y estas políticas que algunos ya hace tiempo pusieron en práctica, «cuanto menos seamos a más tocamos», estamos viendo la sangría humana que suponen que más de 5 personas, en su mayoría jóvenes, se vayan cada día de nuestra capital y provincia. Esta situación debe hacer valer nuestro orgullo charro para creer que ni antes ni ahora nos podemos dar por vencidos. Vuelvo a repetir que tenemos posibilidades donde siempre las ha tenido esta tierra, en el campo; y ya que somos de mentalidad más bien tradicional y conservadora, volvamos y pongamos todo el saber aprendido durante siglos, y sobre todo en los últimos cuarenta años, para poner en valor actual toda nuestra riqueza. Pero con un añadido importante, los grandes terratenientes no han sido los que han sacado adelante y mantenido esta tierra, sino que han sido los pequeños y medianos campesinos; estos serán, también, no hay otra, los que con nuevas maneras sacarán adelante parte del futuro de esta tierra.

Y volviendo a esa unidad a la que nos obliga el momento, como es necesario que no solamente lo económico nos guie, pues caeríamos en la misma trampa de cuanto ocurre en el momento actual; quien hace esta apuesta rural y campesina, que tenga clara conciencia de que está colaborando con la actitud ética más importante y necesaria en el momento presente; que el campo produzca alimentos por dos razones; primera, porque hay todavía en el mundo personas, (y algunas entre nosotros), que no tienen acceso a la comida; y, segundo, que quienes tenemos la suerte de poder acceder a ella, tengamos muy en cuenta, que quien nos la sirve y controla, cuatro grandes multinacionales en el mundo, no sabemos muy bien donde han dejado la obligación de que los alimentos sean accesibles y sanos. O, ¿no es verdad que tenemos un grave problema con los alimentos y la salud? Seguro que también esto nos interesa a los salmantinos y salmantinas; y aunque nos equivoquemos, que somos humanos, siempre con la conciencia por delante.

Veo que es usted cura párroco de Florida de Liébana. Hoy me encuentro muy lejos de esa tierra, pero hubo un tiempo, hace ya varias décadas, siendo yo casi un niño, en que mi familia trabajó en una finca en ese término municipal, antes llamado Muelas, y le puedo asegurar que las condiciones de los trabajadores eran lamentables, más cercanas a la esclavitud que a una relación laboral como lo podemos entender hoy en día. No he vuelto a saber nada de aquel «amo», no voy a decir su nombre aunque lo recuerdo perfectamente, pero sí me gustaría saber si los trabajadores rurales de esa zona viven hoy en condiciones dignas. Gracias, amigo.

Lamentablemente eso ocurrió en Muelas y en otros muchos lugares. Pero lo más triste e injusto es que muchas de aquellas situaciones permanecen en algunos lugares del campo salmantino. Hoy, la realidad de Florida ha cambiado totalmente, sin hacer más juicio de valor, pues como en tantos pueblos se ha perdido la ruralidad y el sentido de pueblo por muchos motivos. Es una anécdota, pero significativa, ni siquiera ha permanecido en pie la Iglesia del pueblo. Llevo varios años en este pueblo y otros; solo había oído hablar de él; pero como soy de un pueblo cercano, no me es ajena la realidad que veo.

Apenas si hay media docena de familias viviendo del campo junto con alguna más en las fincas que hay en el entorno; toda la agricultura con un estilo que se sostiene en los planteamientos de las Políticas Agrarias Comunitarias, con las subvenciones de la PAC y los planteamientos europeos que todos conocemos, orientados por la OMC (Organización mundial del Comercio), Banco Mundial y FMI (Fondo Monetario Internacional).

El envejecimiento de la población es mayoritario, los jóvenes y los niños son minoría, y al igual que otros pueblos, su futuro va a ir ligado al de la comarca; y la verdad es que no se vislumbra nada nuevo en esta zona, por lo menos a corto plazo. Se puso demasiada esperanza en las urbanizaciones que se podían construir al estar cerca de la ciudad. Todo un error.

El mercado de la droga no solo se basa en lo que podríamos pensar de antemano, con los grandes narcos y toda la cadena que lleva hasta el último camello de barrio. Hay otro negocio «legal», de abogados, de clínicas, de psicólogos, etc. Y por encima de todo están las personas asediadas por esta lacra. ¿Es usted partidario de la legalización de la venta y consumo de drogas?

Soy partidario de ello. Dicho esto, cuidado, las drogas son necesarias para la medicina, para avanzar en muchos campos de la mejora de la calidad humana; pero no olvidemos que el gran problema de la droga para poder convertirse en negocio de cualquier tipo es que se transforma, se desnaturaliza y se prostituye. Cuantos campesinos de la Coca, por ejemplo, que han vivido siempre de esa planta en distintos lugares de América Latina, se les ha quitado la tierra, la producción, su modo de vivir, en definitiva, y grandes grupos han plantado grandes extensiones para controlar el mercado y ofrecerla a las redes, haciéndola llegar a los pequeños consumidores en una calidad ínfima, con mezclas muy preocupantes para la salud. En este barrio se vende droga con apenas un 6 ó un 7% de pureza, con mezclas preocupantes que ocasionan los daños que vemos.

De todas formas sigo creyendo que la legalización, con todos los añadidos que queramos sería un paso importante. Pero, no podemos olvidar que detrás del negocio y consumo de drogas, existe mucha intencionalidad sobre todo de control de personas y de mercantilismo. Es uno de los signos más evidentes en los últimos cuarenta años de hasta donde se juega, explota, negocia y se mata al ser humano. En España, uno de los países del mundo donde el tráfico de drogas es un gran mercado y negocio, pues es lugar de paso y de encuentro de África a Europa y de América Latina y Europa, así como al revés; no se ha luchado ni se está luchando contra estos negocios con todos los medios al alcance, incluso por parte de la Instituciones Públicas, pues, madre mía, cuántos intereses hay por medio; y sin embargo se ha optado por la criminalización y el castigo para los pequeños consumidores y traficantes.

Las cárceles se han llenado de personas víctimas, y sin quitarles la responsabilidad que puedan tener, se les utiliza como cabecillas y paganos de un problema social sin ánimo ninguno de resolver y del que muchos se está enriqueciendo con el blanqueo de grandes fortunas o más pequeñas fortunas. No quiero alargarme más, pero cuantas reflexiones más me brotan de la experiencia de los años compartidos en este barrio y en la cárcel.

¿Tiene datos de los niveles de pobreza en la comarca de Ciudad Rodrigo?

Algunos datos muy preocupantes, pero muy cercanos a la realidad, hablan de que entorno a un 40% de las personas de la comarca de Ciudad Rodrigo están en el umbral de la pobreza. Evidentemente estos datos habría que explicarlos mucho más; y para esto le aporto las dos últimas fuentes de información que tengo. Por una parte, del año 2008 Caritas de Ciudad Rodrigo, de Guarda y de Salamanca publicó un estudio titulado «La Raya…como es». Realidad problemática, futuro de esperanza. Y por otra parte, en el año 2009, Caritas y Finsoa publican otro estudio bajo el título «Observatorio de la realidad de Ciudad Rodrigo». Todo muy preocupante y para no quedarse tranquilos. Gracias.

¿Podría describirme a Benedicto XVI con las palabras que sean necesarias?

No tengo el conocimiento suficiente como para describir quién es Benedicto XVI como persona. No ha sido por mi parte una preocupación a la que haya dedicado el tiempo necesario para tener los datos apropiados. Pero si tengo que dar, como cristiano y católico algún dato voy a dar dos que me preocupan y uno más que me satisface enormemente. Por los datos que conocemos, desde el punto de vista teológico, es, evidentemente, y así lo ha demostrado y lo está demostrando, una persona inteligente y extraordinariamente preparada; con un conocimiento y amor por la Iglesia universal más que suficiente para que pudiera acertar en saber guiar la Iglesia en un momento tan difícil como el actual. No obstante, me parece preocupante la edad avanzada, más de ochenta años, con la que probablemente no le posibilita hacer frente con toda la lucidez necesaria la complejidad de la Iglesia católica en los tiempos que vivimos, pues no deja de ser humano.

Y una cuestión más; No creo que en el momento actual, la Iglesia, en nombre de Jesús y el Evangelio, pueda hablar al mundo y poder decir lo mejor para la construcción del Reino de Dios, desde el Estado Vaticano y, aún menos, el Papa como Jefe de Estado. Yo creo que es un anti testimonio y totalmente fuera de lugar para ponernos como cristianos de parte de los preferidos de Jesús en el momento que vivimos. Lo más preocupante es que no se ve signo alguno de cambio. Y si al mundo y al hombre y mujer de hoy la palabra le dice poco, es momento de gestos importantes y de signos definitivos en favor de los que no cuentan, de los pobres y empobrecidos de la tierra. Alguien lo ha dicho y lo ha testimoniado; no da lo mismo hablar desde un palacio que desde una chabola.

Seguro que el Evangelio proclamado no resonará de la misma manera, desde quien es tan importante en el devenir de la Iglesia. De todas maneras, nada de todo esto impide que el resto de cristianos, sea quien sea, seamos testigos del Evangelio, como así está siendo en muchos católicos. Por supuesto que esa tarea es la que Benedicto XVI está convencido de llevar a cabo desde dónde está; y no seré yo quien le juzgue.

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