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El Vaticano condena la clonación humana y la investigación con embriones -- Miguel Mora

Publicado en

El País

La Santa Sede presenta el documento ‘Dignitas personae’ sobre bioética.- El texto señala que el origen de la vida del ser humano tiene su «auténtico contexto en el matrimonio»
El Vaticano ha presentado hoy la instrucción Dignitas personae sobre bioética, obra de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirige el cardenal Joseph Levada.

Se trata del catálogo más moderno y completo de recomendaciones y prohibiciones publicado hasta ahora por el Vaticano sobre el asunto. En 28 folios sin espacios, la Santa Sede actualiza toda su doctrina sobre el embrión. Los principios básicos de la instrucción son dos, «el respeto del ser humano desde su concepción, y el respeto de la transmisión de la vida a través de la unión entre los cónyuges».

El documento reitera el no a la investigación con células estaminales embrionarias; se opone a la conservación de embriones congelados, y condena el uso de la píldora del día después, las espirales y todos los anticonceptivos considerados responsables «más o menos explícitos» de abortos. La instrucción no admite la clonación humana en ningún caso, ni siquiera con fines terapéuticos, ni para realizar diagnósticos genéticos previos al embarazo. Y admite por primera vez la procreación asistida, pero únicamente «dentro del matrimonio» y «en el respeto a la dignidad de las personas» (por lo que rechaza todo tipo de fecundación artificial).

El texto desaprueba además las técnicas de ingeniería genética «porque nunca el hombre puede sustituir al Creador», y lanza una advertencia a los científicos: «Los investigadores no deben colaborar con el mal».

El Vaticano se pone en guardia también contra los padres que quieren mejorar o potenciar la »dotación genética» de sus hijos, porque, dice, «esas manipulaciones favorecen la mentalidad eugenésica, y pueden convertirse en un estigma social para los menos favorecidos genéticamente».

Actualiza la ‘Donum vitae’

El documento firmado por Levada actualiza la instrucción Donum vitae de 1987, en la que los expertos del Vaticano decidieron no definir el embrión como persona «para no empeñarse en una afirmación de índole filosófica». Ahora, el texto incluye esa precisión, obligada a juicio de la Santa Sede «por el desarrollo de las técnicas de fecundación, reproducción y clonación».

Según el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Rino Fisichella, el documento no supone injerencia alguna de la Iglesia, ya que «entra en un ámbito específico, el de la experimentación con embriones». El portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, ha aclarado que no se trata de un catálogo de prohibiciones, sino de «un discernimiento ético seguro sobre toda una serie de situaciones complejas, muy discutidas hoy».

«Son principios que pueden ser comprendidos por todos, y que están apoyados por la visión cristiana del hombre», ha añadido el portavoz. «La Iglesia considera que tiene que ser valiente y decidida para afirmarlos. La continuidad del desarrollo del ser humano desde su concepción no deja espacio a la incertidumbre en la defensa del embrión y de su dignidad», ha explicado.

La filosofía general es que «todo ser humano tiene derecho a nacer de la unión de dos padres y a no ser el producto de un laboratorio y de la capacidad técnica de un médico». «Es una posición a favor de seres humanos pequeños y débiles, que no tienen voz y que hoy -en realidad- no cuentan con muchos que hablen a favor suyo», concluyó el portavoz vaticano.

Las recomendaciones fundamentales son las siguientes:

-No a los embriones congelados. Si el embrión es persona, no se puede admitir su conservación, pues presupone una posible producción in vitro y los expone a graves riesgos de muerte o daño. El problema de los embriones ya congelados en los laboratorios es «un daño irreparable» y sin alternativa. Ya que no pueden ser adoptados, no deben ser producidos. Sí se considera lícito, en cambio, congelar ovocitos, para evitar el mal mayor.

-Células estaminales. Condena firme. «El uso de células estaminales del embrión, eventualmente conseguidas eliminando embriones o en el mercado, pone serios problemas desde el punto de vista de la cooperación con el mal y el escándalo». Según el Vaticano, ese tipo de investigación no está «al servicio de la humanidad».

-No al diagnóstico genético de embriones in vitro. Otras técnicas condenadas son la reducción embrional -que a veces se utiliza en la procreación artificial para evitar embarazos múltiples- y el análisis genético de los embriones antes de su implante en el útero materno. La primera es «una eliminación deliberada y directa de uno o más seres humanos inocentes». La segunda, presupone la muerte del embrión designado como sospechoso de defectos cromosómicos o genéticos.

-«Clonación ilícita». La clonación es «intrínsecamente ilícita» para la Santa Sede, porque da lugar a abusos y manipulaciones gravemente lesivas de la dignidad humana. La condena vale para la clonación con fines reproductivos, definida como una forma de «esclavitud biológica», y para la terapéutica, ya que «crear embriones para destruirlos, incluso con la intención de ahyuad a los enfermos, es incompatible con la dignidad del hombre».

-«La contracepción es aborto». Las técnicas de control de la natalidad son como el pecado de aborto y «gravemente inmorales». La espiral y la píldora del día después «interceptan el embrión antes desu implante en el útero». Y la RU 486 (la pastilla abortiva) lo eliminan tras el implante. Admitiendo la posibilidad de que «los interceptadotes no provoquen un aborto», el Vaticano cree que «la intencionalidad abortiva está generalmente presente».

-Sí a la fecundación asistida, cuando sea entre cónyuges. Apertura respecto a la Donum Vitae de 1987, que declaraba ilícitas todas las técnicas. Ahora, «son lícitas todas aquellas que respeten el derecho a la vida y a la integridad física de todos los seres humanos y de la unidad del matrimonio». Admitidas, por ejemplo, las que eliminan los obstáculos a la fertilidad de la pareja. Prohibidas la fecundación artificial tanto si es homóloga (con semen de la pareja) como heteróloga (semen de un donante).

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