InicioRevista de prensaespiritualidadEl Salvador: Elogios papales a Monseñor Óscar Romero##Carlos Ayala Ramírez, Director de...

El Salvador: Elogios papales a Monseñor Óscar Romero -- Carlos Ayala Ramírez, Director de Radio Ysuca

Publicado en

Adital

Oscar Romero.jpgCuando Juan Pablo Segundo vino por primera vez a El Salvador, en su plegaria ante la tumba de Monseñor Romero dijo: «Reposan dentro de sus muros (de Catedral) los restos mortales de monseñor Romero, celoso pastor a quien el amor de Dios y el servicio a los hermanos condujeron hasta la entrega misma de la vida de manera violenta, mientras celebraba el Sacrificio del perdón y reconciliación» (El Salvador, marzo, 1983). Y en su homilía pronunciada horas más tarde expresó:»¡Cuántas vidas nobles, inocentes, tronchadas cruel y brutalmente!

También de sacerdotes, religiosos, religiosas, de fieles servidores de la Iglesia, e incluso de un pastor celoso y venerado, arzobispo de esta grey, monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien trató, así como los otros hermanos en el Episcopado, de que cesara la violencia y se restableciera la paz» (El Salvador, marzo, 1983).

Benedicto XVI, en el discurso que dirigió recientemente a los obispos de la Conferencia Episcopal de El Salvador, con motivo de la visita ad limina; manifestó que el pueblo salvadoreño se caracteriza por tener una fe viva y un profundo sentimiento religioso. Ello, gracias a los primeros misioneros y al fervor de «pastores llenos de amor de Dios, como Monseñor Óscar Romero» (cfr. Discurso con motivo de la visita «ad limina», 28/02/08).

Estos elogios papales confirman lo que la fe viva del pueblo ha sostenido durante años, es decir, que Monseñor Romero fue un obispo testigo del Evangelio para la esperanza de El Salvador. Y lo fue de forma muy concreta. Acompañando y orientando al pueblo en sus anhelos de libertad: «Por eso pido al Señor, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento» (23/03/80).

Consolando a las víctimas: «No me interesa la política. Lo que me importa es que el Pastor tiene que estar donde está el sufrimiento, y yo he venido, como he ido a todos los lugares donde hay dolor y muerte, a llevar la palabra de consuelo para los que sufren» (30/08/77). Siendo voz de los que no se les permitía tenerla: «Con este pueblo no cuesta ser buen pastor. Es un pueblo que empuja a su servicio a quienes hemos sido llamados para defender sus derechos y para ser su voz» (18/11/79). Arriesgando y dando su vida: «Como pastor estoy obligado por mandato divino a dar la vida por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aun por aquellos que vayan a asesinarme» (entrevista, marzo 1980).

Juan Pablo Segundo antes y Benedicto XVI hoy, con sus elogios ponen de manifiesto de que en Monseñor Romero, tenemos un pastor ejemplar. Es, precisamente, lo que ha creído el pueblo de Dios. Por eso uno de sus más sentidos clamores ha sido «Queremos obispos como Monseñor Romero». Si hombres y mujeres de fe han hecho ese pedido y si los dos últimos papas reconocen de que Monseñor Romero ha sido un celoso y venerado pastor, lleno del amor de Dios, ¿por qué ese modo de ser pastor no inspira, predominantemente, en la elección de nuevos obispos?

Si pastores como Monseñor Romero son los que han posibilitado una fe viva y un profundo sentimiento religioso entre el pueblo, ¿por qué no se cultivan y favorecen esos rasgos en los futuros jerarcas de la Iglesia?

El padre Ellacuría sostuvo en su momento, que a lo mejor nadie olvida a Monseñor Romero, pero no todos lo recuerdan como resucitado y presente. Y agregaba: «Hasta puede considerarse (Monseñor Romero) un pasado glorioso, un pasado del que vana-gloriarse, pero que no ha de seguir dándose, por cuanto son otras las circunstancias». A los que así podían pensar Ellacuría les replicaba: «pueden ser distintas las circunstancias y la situación, pero es más clara aún la ausencia del Espíritu, la pascua o paso del Señor, como se dieron en monseñor Romero». (Cfr. Memoria de monseñor Romero, Carta a las Iglesias, nn.493-494, 2002).

Ese paso de Dios en monseñor Romero es lo que se elogia con toda razón, pero, más importante que el elogio, es hacerlo presente en los criterios para elegir a los nuevos pastores, es darle continuidad en el modo de ser obispos. Los desafíos actuales de la Iglesia en El Salvador, señalados por el propio papa Benedicto XVI, también lo exigirían: la situación de pobreza que lleva a muchos salvadoreños a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, el problema de la violencia y sus víctimas cotidianas, la necesidad ineludible de mejorar las estructuras y condiciones económicas que permitan llevar una vida digna. Esos desafíos, entre otros, plantean la necesidad de una Iglesia y de unos pastores cuidadores de su pueblo, cercanos, solidarios, críticos y compasivos.

No se trata sólo de llevar a los altares a Monseñor Romero, tampoco de limitarnos a elogiar virtudes, sino de dejarnos inspirar por su ejemplo en la consecución de las causas que siguen vigentes: el Reino de Dios y su justicia, la opción por los pobres, la compasión con las víctimas, la indignación profética. Esas también deberían ser las causas de los nuevos pastores.

Últimos artículos

Comunicado de Somos Iglesia Internacional sobre Dignitas Infinita

Incapaz de autorreflexión crítica Publicado: 15 de abril de 2024Categoría: Últimas Noticias Respuesta a la carta del...

Relación actualizada de los colectivos que forman Redes Cristianas

Alandar Asociación Teológica Juan XXIII Católicas por el Derecho a Decidir Comités Óscar Romero Comunidades Cristianas CEMI Comunidades de...

‘La Iglesia debe ser profética’

Reflexión y Liberación Según +Pedro Arrupe, la Iglesia no podía dar la espalda a las...

Noticias similares

Comunicado de Somos Iglesia Internacional sobre Dignitas Infinita

Incapaz de autorreflexión crítica Publicado: 15 de abril de 2024Categoría: Últimas Noticias Respuesta a la carta del...

Relación actualizada de los colectivos que forman Redes Cristianas

Alandar Asociación Teológica Juan XXIII Católicas por el Derecho a Decidir Comités Óscar Romero Comunidades Cristianas CEMI Comunidades de...

‘La Iglesia debe ser profética’

Reflexión y Liberación Según +Pedro Arrupe, la Iglesia no podía dar la espalda a las...