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El rostro femenino de Dios -- Deme Orte

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Moceop

Los días 28 de Febrero y 1 de Marzo de 2009 se celebró en Valencia el XXI Fòrum “Cristianisme i món d’avui” que reunió a unas 700 personas en torno al lema “Descobrim el rostre femení de Déu”,
con tres ponentes de primera: Lucía Ramón, Teresa Forcades e Ivone Guevara.
Estas son algunas notas a partir de su exposición.

EL ROSTRO FEMENINO DE DIOS QUE NOS DESVELA JESÚS.

o hay teología neutral; La teología tradicional se ha caracterizado por ser andro-céntrica (centrada en el varón) y antropocéntrica (centrada en el hombre, en el ser humano), y ha configurado una cosmología y una cristología desde la lógica patriarcal. Pero cabe otra teología ecofeminista que desarrolle una nueva antropología y una cosmología de cooperación, cuidado y amor mutuo. Ella ayudará a retejer el mundo, sanar las heridas y reconectar la trama rota por una lógica de desigualdad y dominio.

Jesús promovió la salud integral de las mujeres como un signo del Reino. La predicación de Jesús contiene un lenguaje inclusivo con metáforas femeninas y parentales (no patriarcales), que muestran la imagen de Dios Padre-Madre. Jesús se identifica con la parturienta que gesta una nueva creación, en la que su Espíritu (Ruah) asiste como comadrona a la madre y al hijo. Del dolor nace la vida. El cuerpo de la mujer no es “ocasión de pecado” sino ocasión de ser mediadora de gracia, dadora de vida.

Más allá de la imagen de Cristo como “Pantocrátor” que significa una cristología del poder, expresada en metáforas patriarcales del Señor, Rey, Buen Pastor…, hay metáforas femeninas en la Biblia y en la tradición que expresan un rostro femenino de Dios, como la panadera que amasa el pan, la anfitriona que recibe en casa, el ama de casa que barre y busca lo perdido, la gallina que cubre con su alas los polluelos, o el seno materno que acoge y amamanta. Ser mujer es ser imagen de Dios, sin necesidad de proyectar en Dios los tópicos o estereotipos femeninos. Cristo es la “Sophia”(Sabiduría) de Dios, y “nuestra madre”(Juliana de Norwich)

El “Abba” de Jesús tiene poco del padre patriarcal que justifica el patriarcalismo. En la nueva familia de Jesús sólo hay un padre, el del cielo, que es un padre-maternal.

No hay más padres; sólo hermanos y hermanas. El movimiento de Jesús es un discipulado de iguales, signo de la nueva humanidad. Jesús aprendió de las mujeres. La samaritana, Magdalena, la sirio-fenicia, Marta y María y otras mujeres eran discípulas que luego fueron también apóstoles, anunciadoras, portadoras y primeras testigos del Reino y de la Resurrección. La tradición patriarcal procuró desdibujar el protagonismo de estas mujeres para resaltar el de los varones, pero está claro que la actitud y el comportamiento de Jesús tuvieron una importancia primordial.

EL SECUESTRO PATRIARCAL DEL MENSAJE DE JESÚS.

La “patriarquía” constituye una sociedad patriarcal en la que se establecen unas relaciones no igualitarias, de predominio de los varones sobre las mujeres. Esa sociedad patriarcal nos hace vivir un patrón infantil de inmadurez y de dependencia. El mensaje de Jesús es de superar esa etapa y llegar a ser personas en plenitud, a base de amor y libertad. El que “en Cristo ya no hay hombre o mujer” no es que se desdibujan las diferencias sino que el punto de llegada final es la plenitud humana personal, más allá del sexo.

Jesús invita a ir más allá de nuestras dependencias, apostando por la apertura a la libertad radical, que es Dios, puro amor y pura libertad. “¿Quiénes son mi madre, mis hermanos y hermanas…?; quien hace la voluntad del Padre”(Mc 3,32-35). “Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí”(Mt 10,37) “quien no me prefiere a su padre, a su madre, a su mujer y a su hijos, a sus hermanos y hermanas y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío” (Lc,14,26). Pero el que deja casa, padre, madre, hermanos…por mí y por la buena noticia…, recibe ahora cien veces más…y en la edad futura vida eterna”(Mc 10,29-31).

El secuestro patriarcal del mensaje de Jesús es el que ha creado miedos a la libertad radical, medidas de seguridad, de agarrarse a lo conocido, para no afrontar la perplejidad de lo imposible ni creer en su fecundidad. María y Zacarías son dos ejemplos de confianza en Dios y de creer en lo que parece imposible, más allá del propio entender.

EL SECUESTRO PATRIARCAL
DEL MENSAJE
DE JESÚS…
EN LA HISTORIA.

En la antigüedad las mujeres eran consideradas “menos espirituales”: en el Templo había el “patio de las mujeres”; en la edad media se negaba que tuvieran alma como los hombres…la Iglesia siempre mostró resistencia a aceptar que las mujeres fueran iguales…
Con la modernidad la razón sustituye a la sacralidad, y entonces las mujeres son consideradas más espirituales, pero “menos razonables”.

Con la consolidación de la modernidad y la Ilustración, la libertad se sobrevalora a la razón; pero las mujeres son consideradas “menos libres”
Hoy, con la postmodernidad, el discurso patriarcal es que las mujeres son más amorosas que los hombres, y tienen sus tareas propias a las que dedicarse…
Jesús no lo veía así y no lo dice así.

El patriarcalismo ha procurado inculcar en las mujeres sentimientos de culpabilidad, aunque han ido acompañados de sentimientos de indignación por la evidente injusticia que han sufrido. En lo religioso es infantil buscar a Dios como refugio de nuestros miedos. Dios es liberador, nos llama a ser libres, a superar los miedos, la dependencia y la soledad. Hoy es más posible ir más allá, y aspirar a la plenitud, tanto en la pareja (que no es sólo “media naranja”), como en la familia, vivida en plenitud de complementariedad (por ejemplo en el matrimonio homosexual).

CÓMO VIVIR Y ORGANIZAR
LA IGLESIA
DESDE UNA IMAGEN FEMENINA DE DIOS.

La Iglesia Católica Romana vive y se organiza desde una imagen masculina de Dios. Y esto provoca injusticias con las mujeres.
Cuestionar esto es complejo porque no es sólo cuestión de cambiar una imagen masculina de Dios por una imagen femenina. El proceso es más complejo y requiere abrir nuestra sensibilidad a una perspectiva plural e inclusiva.

Dios no tiene sexo pero sí una cara histórica masculina. Los hombres han hecho una imagen de Dios a su imagen y semejanza; y las mujeres han tenido un Dios con cara de hombre. Jesús mismo vivió este modelo y en él, aunque lo criticó. Y ha sido el modelo de poder recibido en el cristianismo y que nos ha llegado a nosotros.

No es sólo cuestión de lenguaje, sino de contenido. No basta con “travestir” el lenguaje, añadiendo por ejemplo lo femenino a lo masculino, ni sustituyéndolo. Sería cambiar de cara pero con las mismas estructuras mentales; no cambia el corazón de la cuestión.

“DESCUBRIR EL ROSTRO FEMENINO DE DIOS”.

Hoy lo masculino y lo femenino están en acelerada mutación. Ya no son tan claros los atributos clásicos. Los modelos pasados ya no se sostienen en el presente. La cuestión es compleja.
Hoy se habla de feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia. El hecho biológico es también cultural, no aislado. Es la cultura la que adjudica roles sociales. ¿De qué femenino estamos hablando? ¿del modelo occidental patriarcal?

Hay muchas caras y muchas luchas del feminismo. Hay un feminismo teórico, de conceptos, y un feminismo en medios populares, con diferentes luchas: negras, lesbianas, trabajadoras, por la salud…La realidad es compleja. Hay muchas caras del feminismo.

No basta incorporar una imagen femenina de Dios y descartar otra (masculina). Estamos siempre construyendo nuestras identidades. No hay identidades fijas de hombre y mujer. Los roles masculinos y femeninos adquieren movilidad: hay muchos heteros-, muchos homos-, muchos trans-. Es la riqueza y el desafío de nuestro tiempo.

No se trata de abolir las diferencias sino las injusticias, la abolición de los privilegios establecidos por un orden preexistente. En la Iglesia se habla de una “ley natural” que se cree incambiable, establecida por Dios, y que la Iglesia quiere imponer a hombres y mujeres “por orden divina”.No es tan sencillo.

LA IGLESIA, DESDE UNA IMAGEN FEMENINA DE DIOS.

Al hablar de Iglesia, antes que de organización, hay una eclesiología previa: ¿qué hay en el concepto de Iglesia que molesta tanto a muchas mujeres? De fondo reposa una idea abstracta de Dios masculina y una idea de “salvación” masculina: ¿de qué nos salva?. Al interno reposa la supremacía masculina. El Espíritu no tiene sexo pero se materializa en lo masculino. La cara de la Iglesia, su organización, su “magisterio” y su identidad pública es masculina: Papa, obispos, curas…Se dice “santa madre iglesia” y son todos hombres los que aparecen. La Iglesia no se identifica con un grupo de mujeres cristianas. Las mujeres no tienen ciudadanía pública en la Iglesia.

LA TEOLOGÍA FEMINISTA.

También la teología es masculina. La teología feminista es sólo un apéndice marginal. En la teología de la Iglesia sólo hay “semilla” del Verbo; no hay “óvulos”. Jesús resucita “por fuerza propia”; en cambio María “es llevada” al cielo. Incluso la “mariología” es usada para fundamentar una cristología que confirma el patriarcado. Es una teología indecente, marcada por el oscurantismo filosófico incapaz de salir de conceptos aristotélicos y tomistas

No sabemos quién es Dios. Dios no se puede definir. Hay que “conjugarlo”. Lo pasado hay que valorarlo como pasado. Hoy lo decimos de otra manera. El pasado hay que asumirlo con el presente y valorarlo como tradición que se va haciendo.

De Jesús hay muchas “caras”. El problema no es Jesús sino nuestras representaciones. Una interpretación de Jesús no es Jesús mismo. La Iglesia jerárquica no acepta la cristología feminista. Para ellos la auténtica sólo es la suya. Ajustar la significación de la fe válida para hoy no es una traición a Jesús ni a la fe.

Si entendemos el cristianismo de forma mágica lo hacemos inmutable. Hemos de dejarnos educar a una forma de pensar más compleja, que intenta evitar reducionismos. No hay que reducir todo a lo masculino, tampoco a lo femenino. Todas las formas pueden valer, pero son limitadas y cambiantes. Releer la tradición de Jesús desde otras referencias (feministas, ecológicas, indígenas, negras…) es aceptar cambios y no absolutizar conceptos.

IGLESIA PATRIARCAL… ¿CAMBIOS EN LA IGLESIA?

La Iglesia no es tanto una institución cuanto la comunidad de las personas que tienen un proyecto ético para la historia inspirado en el Evangelio, e involucra la vida de las personas. Podemos decir que “nos robaron la iglesia” (está secuestrada por unos cuantos…).No es cuestión de pedir sino de tomar lo nuestro. Hay que denunciar las injusticias dentro de las instituciones religiosas. “¿qué hiciste con tu hermano/a?”. Los cambios en la Iglesia no son cuestión de voluntarismo, sino de insatisfacción de que lo que hay no nos llena, y sentimos la necesidad de buscar.

La sexualidad no ha de ser raíz de discordia. Somos personas sexuadas, pero de diferentes formas. Somos personas masculinas y femeninas, pero “transcendiendo” lo masculino y lo femenino, no quedándose en ello como un esquema. La sexualidad es una potencialidad que nos anima al amor, a la igualdad, a la libertad, a la plenitud como personas, no contra otras sino con otras. Somos imagen de Dios y somos su rostro visible: masculino y femenino por igual, no sólo masculino; también femenino.

…los hombres han hecho una imagen de Dios a su imagen y semejanza; y las mujeres han tenido un Dios con cara de hombre…

(Resumió,
y por tanto,
manipuló:
Deme Orte)

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