InicioRevista de prensatemas socialesContra la masacre en Gaza. Declaración de la APDHA de Sevilla

Contra la masacre en Gaza. Declaración de la APDHA de Sevilla

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Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía

Declaración delegación Sevilla, APDHA. 2 de enero de 2009
La Delegación de Sevilla de la Asociación Pro Derechos de Andalucía, ante la matanza que durante ya una semana viene perpetrando el ejército israelí en sus bombardeos contra la población palestina de Gaza, cree que es un deber no sólo de solidaridad con las víctimas sino de humanidad y justicia alzar la voz para denunciar a los culpables y cómplices de estos crímenes y para exigir el inmediato cese de la agresión armada.

La APDHA, Delegación de Sevilla, considera que debe unir su voz a la de todas aquellas organizaciones y ciudadanos que, en todo el mundo, demandan tanto la terminación de la injustificable guerra actual como la anulación del inaceptable bloqueo y ocupación del territorio que han impuesto los sucesivos gobiernos israelíes.

Es una vergüenza que debería sonrojarnos la impunidad con la que el Estado de Israel humilla y asesina a quienes define como enemigos y “terroristas” según conviene a sus intereses: a cuantos palestinos no se avienen a aceptar su política delirante y etnocida encaminada a construir el “Gran Israel” sobre toda Palestina y otros territorios de países árabes.

Es una vergüenza la impunidad y arrogancia con la que el Estado del Israel, desde su creación hace sesenta años, se burla de la legalidad internacional y viola sistemáticamente los Derechos Humanos. El Estado de Israel ignora sistemáticamente todas las resoluciones de Naciones Unidas y contraviene todos los principios de la Convención de Ginebra, que establece, entre otras regulaciones para situaciones de guerra, que el país ocupante de otros territorios tiene la obligación de salvaguardar la integridad y derechos de la población ocupada.

Es una vergüenza que un Estado como Israel, que practica sistemáticamente una política terrorista, cuente con el apoyo directo e incondicional de los Estados Unidos, que se ufana de ser la primera democracia del mundo. En este sentido, el sospechoso silencio del nuevo presidente electo, Obama, hace temer que nada importante variará en un próximo futuro respecto a este apoyo.
Es una vergüenza que la Unión Europea haya firmado y mantenga acuerdos preferenciales y estrechas relaciones de todo tipo –comerciales, culturales, diplomáticas y militares- con Israel sin que estas hayan sido supeditadas a un giro radical en la política expansionista de dicho Estado y al cumplimiento por este de las resoluciones internacionales.

Es una vergüenza el carácter de la mayor parte de las declaraciones de responsables políticos internacionales y de muchos líderes de opinión que hacen un llamamiento “a las dos partes en conflicto” sin distinguir entre la agresiva y sistemática violencia del agresor –el Estado de Israel-, que cuenta con una superioridad militar y tecnológica desmedida, y la violencia defensiva y ocasional del pueblo agredido -el palestino-.

El macabro marcador de muertes en esta última semana –más de cuatrocientas frente a cuatro- refleja la distancia objetiva entre ambas formas de violencia. Aunque la APDHA se reafirma en su opción por los medios de actuación pacíficos, considera también que es obligado, en este como en otros casos, denunciar la supuesta “equidistancia entre las partes” como una inaceptable forma de apoyo al agresor.

Es una vergüenza el silencio de organizaciones políticas, sindicales y de otros ámbitos, así como el de no pocos intelectuales y ciudadanos, tanto en Andalucía como en España, Europa y el mundo, que parecen temer ser acusados de “antisemitismo” si condenan las prácticas e ideologías etnocidas y genocidas del Estado de Israel.

Es necesario dejar muy claras las diferencias entre antisemitismo (que es una variante inaceptable de racismo) y antisionismo (que es una posición ideológica que rechaza el objetivo del “Gran Israel” y de la hegemonía política judía en el Oriente Próximo).

Los actuales bombardeos sobre Gaza están destruyendo infraestructuras básicas –algunas construidas con fondos de ayuda europeos-, mezquitas, universidades y viviendas con el consiguiente resultado de cientos de muertos, de todas las edades, a veces de familias enteras. Ni la población palestina ni sus autoridades –que fueron democráticamente elegidas hace dos años- cuentan con medios para hacer frente a la maquinaria de guerra israelí, que amenaza con una invasión terrestre que multiplicaría el número de víctimas.

Es preciso detener la catástrofe. Y como, en el mejor de los casos, los gobiernos, tanto el autónomo andaluz como los de España, la Unión Europea e incluso los de países árabes, no pasan de retóricos llamamientos a un “alto el fuego”, hemos de ser los ciudadanos y ciudadanas demócratas del mundo, aquellos que tenemos como objetivo hacer posible la paz y la justicia, quienes nos movilicemos y tratemos de movilizar a la opinión pública para exigir a todos los gobiernos:

1.- Que suspenden todas las relaciones y acuerdos con el Estado de Israel, en todos los ámbitos, hasta que dicho Estado rehúse a la actual agresión armada contra Gaza, se retire de los territorios palestinos ocupados -desmantelando todas las colonias ilegales que ha instalado en Cisjordania y Gaza para fragmentar y hacer inviable un estado palestino soberano-, levante su inhumano bloqueo que mantiene en condiciones intolerables –sin apenas alimentos, medicinas, combustibles y electricidad al millón setecientas mil personas que habitan en el pequeño territorio de Gaza- y se avenga a cumplir las resoluciones y convenios internacionales garantizando todos los Derechos al pueblo palestino, incluido el de establecer un Estado viable y soberano sobre su territorio y elegir libremente a sus autoridades políticas.

Sólo tras el cumplimiento de estos puntos básicos debería ser tratado Israel como un país democrático, digno de pertenecer a la comunidad internacional. Sólo tras rehusar al terror y el expansionismo como forma de actuación política puede legítimamente Israel plantear el derecho a su propia seguridad y a una convivencia pacífica con el pueblo palestino y con sus otros vecinos árabes. Porque la Paz no puede conseguirse si no es como resultado de la Justicia y la garantía del ejercicio de los Derechos Humanos.

2.- Que, de forma inmediata, asistan a la población palestina de Gaza, protegiendo a esta y llevándole la ayuda humanitaria imprescindible para que las matanzas actuales no lleguen a convertirse en holocausto genocida. Esta intervención debe efectuarse urgentemente, incluso si contraviene la voluntad del gobierno de Israel. Suficientes medios de presión poseen los gobiernos y organizaciones internacionales para llevarla a cabo si hubiera la suficiente voluntad política para ello.

La APDHA de la delegación de Sevilla se compromete, en la medida de sus posibilidades, a colaborar estrechamente con las plataformas y asociaciones de solidaridad con el pueblo palestino y con cuantas organizaciones apoyen los justos derechos de este y actúen para conseguir los citados objetivos.

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