InicioRevista de prensaiglesia catolica"Cien clavos", la última película de Ermanno Olmi

«Cien clavos», la última película de Ermanno Olmi

Publicado en

Sagrera

Lo dije hace tiempo: antes de empezar la fotografía principal sobre CENTOCHIODI, sabía que ésta sería mi última película narrativa. Seguiré haciendo documentales como hacía cuado empecé mi carrera hace más de cincuenta
años. Acepten mi decisión como una elección personal, tomada con tranquilidad. No ha sido una decisión forzada, ni tomada por vanidad. Los sentimientos no han tenido nada que ver. Para mí, hoy, es algo natural: una consecuencia de mi transformación con el paso de los años; una transformación que, en este preciado momento de mi vida conocido como edad “avanzada”, me lleva hacia otros objetivos.

Me he pasado la vida contando historias en la pantalla. He hecho que las cosas y los personajes actuaran y hablaran según mi imaginación y mi voluntad, tratando siempre de ser honesto con mis interlocutores. Es un pacto que no he roto nunca, ni cuando la película era un éxito, ni cuando las cosas no salían bien del todo.

Pero, ¿qué significa saber que estás haciendo algo por última vez? En primer lugar, eres consciente de que tu último trabajo resume el significado de toda tu existencia. Y en ese caso, la pregunta clave que me hacía era: ¿qué historia estoy contando? ¿De qué estoy hablando? Y, sobretodo, ¿de quién estoy hablando?

Cada historia debe tener un protagonista que se convierte en un ejemplo ideal para nosotros: hombre o mujer, enamorado apasionadamente, o lleno de odio, para bien o para mal. Drama o comedia: no importa.

Así pues, ¿de QUIÉN debo hablar? ¿De entre los grandes hombres de la historia, a QUIÉN he conocido que haya dejado huella en mí? ¿A QUIÉN debo recordar, entre tantos, como ejemplo de total humanidad ¿A quién me dirijo en mis momentos oscuros en busca de apoyo y esperanza?

¿Es demasiado predecible decir a “Cristo”? Sí: Cristo el hombre, uno de nosotros, a quien podemos encontrar cualquier día de nuestra vida; en cualquier momento, en cualquier lugar. El Cristo de la calle, no el ídolo del altar y el incienso. No se trata del Cristo que encontramos en los libros, cuando los libros y los altares se convierten en cómoda ortodoxia, una hipócrita comodidad o incluso en una excusa de abuso de poder. ¿Son palabras duras?

¿Exageradas? Sin embargo, nos llegan gritos de guerra y dolor de todas partes, como si se tratara de un
tributo que hay que pagar a un absurdo Dios de la destrucción; un Dios que planta la semilla de la destrucción entre los hombres. ¿Dónde está el Dios de la paz?
Ermanno Olmi

Últimos artículos

Tamayo alerta contra «la alianza internacional del odio» entre ultraderecha y cristianos extremistas -- José Landi

La Voz del Sur El escritor y catedrático de Teología de la Universidad...

Consternación del Papa por las víctimas de los atentados en Burkina Faso

Vatican News El domingo 25 de febrero se produjeron en Burkina Faso varios atentados terroristas...

La Iglesia manipuló cifras para excluir a más de 300 víctimas en su informe sobre pederastia

Publico El documento presentado en diciembre pasado, publicitado por los obispos como "el más completo...

Noticias similares

Tamayo alerta contra «la alianza internacional del odio» entre ultraderecha y cristianos extremistas -- José Landi

La Voz del Sur El escritor y catedrático de Teología de la Universidad...

Consternación del Papa por las víctimas de los atentados en Burkina Faso

Vatican News El domingo 25 de febrero se produjeron en Burkina Faso varios atentados terroristas...

La Iglesia manipuló cifras para excluir a más de 300 víctimas en su informe sobre pederastia

Publico El documento presentado en diciembre pasado, publicitado por los obispos como "el más completo...