InicioRevista de prensatemas socialesBancos españoles que financian armas##Nicolás López Torres

Bancos españoles que financian armas -- Nicolás López Torres

Publicado en

Enviado a la página web de Redes Cristianas

EL ENTRAMADO PUBLICO Y PRIVADO QUE SE LUCRA CON EL NEGOCIO DE LA GUERRA
1. El negocio de las armas, en alza
La industria armamentística es eminentemente privada y su auge en la última década en España convierte a nuestro país como uno de los mayores exportadores de armas del mundo. A partir de 2006 un notable crecimiento colocó al sector de producción militar nacional en el top 15 mundial de exportadores, y en el sexto país de la Unión Europea con mayor número de ventas a terceros países. Formar parte de este ranking de dudosa honorabilidad no sería posible sin la sostenibilidad de un entramado financiero de naturaleza tanto privada como pública; en ella se incluye todo tipo entidades y modos de financiación las cuales permiten que la industria armamentística siga in crescendo con un nivel de endeudamiento de un 73% de media.

La banca española es, por lo tanto, vital para la fabricación de armas en nuestro país y su posterior exportación a todo tipo de estados y conflictos; además, los datos sugieren que el crecimiento en los últimos años en este sector no es fruto de la casualidad, sino de una apuesta conjunta de las entidades financieras y la administración pública en hacer negocio de la guerra, obviando otro tipo de innovaciones tecnológicas desamparadas de financiación por la crisis económica.

Una práctica generalizada
La banca tradicional ha sufrido grandes cambios con la llegada de la crisis, reflejado mayoritariamente en fusiones y absorciones de entidades. Sin embargo, las inversiones en la industria armamentística española no han cesado ni disminuido, sino que la financiación persiste y aumenta desde los bancos y cajas, independientemente de tamaño, localización y también, nacionalidad. El presente estudio se focaliza en las empresas de producción militar nacionales, pero no se excluye a la banca extranjera, pues opera también en el territorio español con ciudadanos españoles como clientes.

Recientes investigaciones realizadas por la federación SETEM señalan a las entidades BBVA, Banco Santander, Bankia, Banca March, LiberBank, CatalunyCaixa, Banco Sabadell-Atlántico, Banco Popular-Pastor y Caja Rural como las sociedades financieras que mayor capital aporta a la industria española de armas -en orden descendente-. Sorprende el alto número de cajas de ahorros que protagonizan esta lista, que a pesar de haberse transformado en bancos en el pasado, han mantenido en estos años a políticos regionales como rectores y su actividad social debiera ser primordial en sus ejercicios. Cabe destacar el caso de Bankia, compuesta por siete cajas de ahorro, siendo Bancaja y Caja Madrid las más potentes antes de la fusión en 2010; hasta entonces ambas fueron de las entidades con mayores participaciones y créditos a empresas fabricantes de armamento militar.

En términos generales, mediante las participaciones accionariales, fondos de inversión y créditos, son más de 1.300 millones de euros los desviados desde el sector financiero privado y público a la industria armamentística entre los años 2007 y 2011.

Ranking de entidades financieras españolas
Fuente: Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), Centro de Estudios por la Paz JM Delàs de Justícia i Pau y Setem.

Otro tipo de cajas, llamadas sociedades cooperativas de ahorro y crédito, con fines orientados a la prestación de servicios de sus socios y a ámbitos rurales y laborales, también forman parte de esta lista negra: Caja Rural, Caja de Arquitectos, Caja Laboral y Caja de Ingenieros invierten igualmente en la industria militar, contradiciendo su reconocimiento social como entidades éticas.
En cuanto a bancos extranjeros que operan en España, Grupo BNP Paribas, Grupo Intesa SanPaolo, Deutsche Bank, BlackRock, UniCredit Group y JP Morgan Chase son las entidades top en el ranking internacional, en el cual el BBVA está en séptima posición.

Pero no solo de bancos y cajas se compone el entramado que sostiene la producción masiva de armas en España, también empresas de seguro e intermediarios financieros no bancarios participan a modo de créditos y fondos de inversión. En el caso de las aseguradoras, son Mapfre y Allianz las más representativas.

Fuera del sector privado también encontramos responsables de gran calado, como es ejemplo la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que con la compra a Bankia del 20% accionarial de Indra -empresa con actividad de producción militar-, ejerce una financiación a niveles similares del Banco Santander.
También damos con el intermediario financiero público ICO -Instituto de Crédito Oficial-, sociedad que concede créditos a empresas de armamento con condiciones muy favorables y con un nivel total de financiación al nivel de entidades como Liberbank.
Por casos como estos es por lo que se considera de carácter público-privado el entramado que permite subsistir a la industria militar, con un lucro conjunto e incesante del suceso internacional de conflictos armados. Más adelante veremos que no sólo con emisiones económicas directas, el Estado tiene tratos de favor con la producción militar en nuestro país.

Financiaciones ocultas al público

Los procedimientos para que el dinero engrase la máquina de producción armamentística son diversos, y todos ellos con las particularidades convenientes para que se mantengan ocultos a los ojos de la sociedad. Los medios son los siguientes:
– Emisión de bonos y pagarés
– Participación accionarial
– Concesión de créditos y préstamos
– Fondos de inversión
– Financiación de exportaciones

Los métodos más eficaces para mantener encubierta la financiación son debido a que la mayoría de las empresas no cotizan en bolsa, recurriendo con asiduidad a emisiones de bonos y pagarés así como a fondos de inversión. Los bancos se convierten en mediadores y beneficiarios de las inyecciones de dinero privado a la industria. Los fondos de inversión agrupan todo tipo de financiadores de armas, pues tanto los bancos, como cajas de ahorro y aseguradoras participan en las ofertas abiertas por las empresas militares. La compañía Indra, especializada en la guerra electrónica y fabricación de barcos y aviones de combate, es la única que cotiza en bolsa; aún así mantiene el fondo de inversión de mayor volumen, con más de 200 millones de euros por curso.

EADS y Santa Bárbara (General Dynamics) -especializada en armas ligeras, bombas y todo tipo de explosivos-, son junto a Indra los receptores más comunes de las pequeñas entidades como Caja Ingenieros, Caja Rural, EVO o Banco Caminos debido a la alta rentabilidad y fácil accesibilidad que la industria armamentística ofrece a partir de estos fondos.

El modo más recurrido por la opacidad que ofrece es a través de colectividades empresariales con denominaciones diferentes a las entidades financieras asociadas. Un ejemplo es el Grupo Inverseguros, compuesto por AXA y Zurich, las cuales financian a Indra mediante esta colectividad. Lo mismo sucede con Ahorro Corporación, compuesto por la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorros) y entidades como Bankia, Unicaja Banco, Novagalicia Banco, Caixabank y así otras nueve sociedades. Estos métodos permiten la ocultación al público de actividades económicas que bien podrían disuadir al cliente para operar con estas entidades, por lo que nunca aparecerán en las memorias y cuentas anuales de los bancos que se lucran en la guerra.

Las participaciones accionariales brindan a los bancos tener poder de decisión en las empresas de producción militar además de financiar su producción. Como sucede en la mayoría de los casos, las más considerables participaciones se esconden tras empresas de inversión intermediarias. Como ejemplo mostramos este esquema de Banca March, que posee participaciones accionariales de Indra por hasta tres diferentes vías.

Fuente: Inversiones que son la bomba. Justicia i Pau y SETEM. 2012
Un crédito sindicado para bombas de racimo que batió récords
Como explicábamos en la introducción, que los bancos se estén beneficiando de las guerras es apuesta conjunta del colectivo financiero para potenciar la fabricación de armas en nuestro país. La explicación del sistema de concesión de préstamos y créditos a la industria militar ilustra la inviabilidad de la misma sin el apoyo ferviente de los bancos. Se expone a continuación uno de los mejores ejemplos.
Nos situamos en 2007, cuando aún las bombas de racimo no estaban prohibidas, 19 entidades bancarias se ponían de acuerdo para sindicar un crédito de 300 millones al

Grupo Maxam como destinatario, corporación de explosivos que tiene como filial a Expal, empresa española fabricante de las bombas de racimo. Se trata del mayor préstamo sindicado desde que estallara la crisis en España, y fue coordinada por Banco Santander y BBVA, persuadiendo a otras entidades nacionales como Bancaja, Banco Valencia, Banco Popular, Banco Sabadell, Banco de Vasconia, Bankinter, Caixa de Catalunya, Caja de Burgos, Caja Madrid y Caja Vital.

La voluntad bancaria para conceder este descomunal préstamo al fabricante de bombas de racimo supuso el crecimiento de facturación hasta los 989 millones de euros en el presente año, sorteando la recesión económica y saldando finalmente el préstamo emitido seis cursos atrás. De este modo, la apuesta de los bancos españoles colocó a la empresa de armas de más dudosa ética entre las tres más potentes de Europa.
Intereses públicos focalizaron también su apuesta por el crecimiento de la empresa que fabricó las bombas de racimo mientras gobiernos y ONG’s condenaban su uso. El grupo de Expal recibió un millonario crédito, concretamente de 47, por parte del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en el año 2010. Ese mismo año, Caja Madrid concedió otro de 2 millones de euros para financiar las ventas de sus armas a una compañía de exportación.

2. En la vanguardia de las armas más devastadora
s
Uno de los productos que impulsó a ciertas empresas, y con ellas a España, para que entraran en el top de países de mayor producción militar es la anteriormente nombrada bomba de racimo. Fue en diciembre de 2008 cuando un centenar de gobiernos firmaron su prohibición en el Tratado de Oslo, incluido el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Los motivos para la realización de esta cumbre en el país nórdico, a la cual no acudieron naciones como Estados Unidos o China, fueron objeto de lucha de multitud de organizaciones por los derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch debido al daño que produce las bombas de racimo entre la población civil.

Las bomba clúster o de racimo son artefactos que se lanzan desde el aire y que incluyen pequeñas bombas llamadas submuniciones, o bombetas, del tamaño y forma de pelotas de tenis o latas de refrescos. Al llegar a cierta altura, la bomba libera alrededor de 300 bombetas; así se obvia el problema de la precisión logrando atacar grandes áreas con tan sólo uno de estos artefactos. Esta propiedad perjudica a las poblaciones civiles, que se ven colateralmente afectadas por la lluvia de bombetas en sus calles, que no siempre llegan a explotar al momento; resulta que tienen un rango de fallo del 5% al 30%, por lo que las zonas atacadas se ven minadas por estas submuniciones, las cuales explotan con facilidad. Su peculiar forma aparentemente inofensiva hace que los niños y jóvenes manipulen o golpeen inconscientes las bombetas, produciendo numerosas víctimas décadas después del ataque.

Un claro ejemplo es el de Laos, que pasados 30 años de su guerra civil -en la que participaron Estados Unidos, la Unión Soviética y China- las bombetas provenientes de las bombas de racimo lanzadas entonces se siguen cobrando 2 o 3 víctimas mortales al mes. Actualmente son importantes las campañas de concienciación y advertencia que se realizan sobre la población civil para que no sean damnificados por los explosivos. En Afganistán no se aplicaron a tiempo, provocando numerosas víctimas cuando los habitantes de varios pueblos no controlados por el ejército norteamericano confundían los paquetes de alimentos de ayuda humanitaria con las bombas de racimo BLO-97/B que coincidían en color y tamaño, y que ambas habían sido lanzadas por los estadounidenses.

Expal y las bombas de racimo
Explosivos Alaveses S.A (EXPAL) pertenece al grupo Maxam. Esta sociedad fue la beneficiaria de los 300 millones de euros en el crédito sindicado por la banca española en el año 2007, cuando aún era legal la producción y exportación de las bombas de racimo. Expal era una de las mayores productoras de bombas clúster hasta entonces, y tal préstamo permitió un gran crecimiento y la posibilidad de resistir ante la prohibición de estas armas.

Además del mayúsculo crédito de la banca española, el Banco Santander y Royal Bank of Scotland tenían decisión directa sobre las acciones de Expal, pues junto con Portobello Capital, poseían hasta 2011 el 49’9% de las acciones del grupo al que pertenece. La senda del lucro a través de la bomba de racimo es dictamen y responsabilidad del banco de Emilio Botín, además de los destinos de esta arma.
Las bombas de racimo fabricadas fueron vendidas a Israel, quienes las utilizaron para atacar Gaza y el Líbano. También fueron vendidas a países como Mauritania y Angola, además de que sus minas terrestres infestan Colombia y el Sáhara Occidental; la hasta hace poco colonia española es una de las más perjudicadas por las bombas clúster.

La codicia de esta empresa destroza cualquier principio ético hasta el punto de que fue investigada por las Naciones Unidas tras conocer que la Iraq de Saddam Hussein utilizó armas químicas (gas mostaza) en carcasas fabricadas por Expal.
Unas de las últimas noticias acontecidas sobre Expal y las bombas de racimo alarman de nuevo a los grupos de presión contra este tipo de artefactos. La compañía española ha firmado un acuerdo a finales de 2012 con la empresa brasileña IMBEL. Lo preocupante es que el país sudamericano no firmó el Tratado de Oslo y no alberga restricciones en la fabricación de bombas clúster, siendo uno de los mayores productores a nivel mundial. Manuel García Sañudo, director general de Expal, no quiso especificar sobre las funciones del convenio con IMBEL en una entrevista concedida a Infodefensa.com. “El marco de cooperación se basa en el suministro de componentes de munición de varios calibres (…). Se les está suministrando muchos componentes que ellos necesitan para terminar sus productos en Brasil”, declaró García Sañudo, quien aseguró “multiplicar la facturación por dos y por tres en los próximos años” gracias a este acuerdo.

La prohibición fue un negocio redondo
La voluntad de los gobiernos españoles de prohibir las bombas clúster comenzó a principios del presente siglo, cuando se sucedieron reuniones de diversos países para marcar los pasos hacia una restricción legislativa internacional. Sin embargo, durante todos esos años se fabricaron este tipo de artefactos y se otorgaron licencias para su exportación.

La fecha definitiva para la firma del acuerdo se fijó un año antes de producirse, sin embargo, y con el impulso de los créditos millonarios bancarios, Expal continuó produciendo estas bombas conscientes del futuro acontecimiento. Así, en 2008 y tras cerrarse el Tratado de Oslo, la empresa de origen alavés acumuló 5.500 municiones de racimo.

La Ministro de Defensa Carme Chacón, otorgó la licencia de destrucción de las bombas de racimo por valor de 5 millones de euros, a la empresa que continuaba fabricándolas pese a ser conscientes de que era imposible la venta de las mismas.
El contrato se realizó a través de la filial FAEX con sede en Extremadura, la cual llevó a cabo el último negocio tras muchos años de enriquecimiento a merced de esta arma devastadora entre la población civil. El ex almirante de la Marina, Francisco Torrente, era presidente de la compañía desde hacía sólo dos meses, pues precisamente estuvo ejerciendo hasta entonces como Secretario General para la Política de Defensa del Ministerio de Chacón.

Instalaza pidió indemnización tras el Tratado de Oslo
La mayor productora de bombas clúster es Instalaza, la cual ha recibido créditos de Banco Popular, Banco Sabadell, Bankinter, Barclays Bank, CaixaBank, Caja Rural, Deutsche Bank, Ibercaja-Caja3, y Unicaja por valor de 12 millones de euros.
La empresa, con sede en Zaragoza, vendió a la Libia de Muammar al-Gaddafi un total de 1.055 MAT-120 (con 22.155 bombetas) en agosto de 2006 y a finales de 2007 bajo autorización gubernamental. La operación fue legal ya que se cerró antes de que España ejecutara la prohibición.

Posteriormente en 2011, durante la guerra civil en el país magrebí, Gadafi lanzó entre la población civil -como así confirman las municiones encontradas con sello Instalaza- las bombas de racimo españolas financiadas por la banca y auspiciada por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero.

Esta fue una de las últimas operaciones realizadas por Instalaza antes de la cumbre de Oslo en 2008. Por aquel entonces, el actual Ministro de Defensa Pedro Morenés era consejero de la entidad, a la cual accedió en 2005. Tras restringir la producción de las clúster, Morenés y su consejo solicitaron al Gobierno una indemnización de 40 millones de euros por “daño emergente y lucro cesante” debido a la prohibición. En 2012 abandona la actividad privada y el político vasco retorna a la administración como Ministro tras haber sido Secretario de Estado en tres ocasiones durante los Gobiernos del Partido Popular.

Armas nucleares

El Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) entró en vigor en el años setenta, pero se reservó un permiso a los países con derecho a veto en la ONU para que puedan poseer armamento atómico: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.

Dos empresas europeas que abastecen a estos países con armamento nuclear y de uranio empobrecido, son grandes beneficiarias de fondos de inversión de las siguientes entidades españolas:
– Banco Madrid – Banca March
– Banco Popular – Bankinter
– Banco Santander – BBVA
– Bankia – Caja Arquitectos
– Caja Rural – Banco Valencia

Las compañías BAE Systems y EADS, británica y francesa respectivamente, están especializadas en la fabricación de misiles nucleares para aeronáutica y tanques. Como veremos en el siguiente apartado, los presidentes de BBVA y Banco Santander negarían tales conexiones con la fabricación de energía nuclear.

3. La Responsabilidad Social Corporativa
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) ha sido siempre seña de identidad de las Cajas de Ahorro por una labor que en su origen era puramente social, donde se rehusaba la posibilidad de ánimo de lucro. Llegada la democracia se eliminaron las restricciones legales a su actividad, pero continuaron con su condición de entes sociales, por lo que contaban con beneficios fiscales y eran controladas por designaciones políticas de las Comunidades Autonómicas.

Sin embargo, progresivamente la labor social de las diferentes cajas se reducía a una RSC que se asemejaba cada vez más a las del resto de entidades netamente privadas: una mera contribución voluntaria al progreso social y medioambiental pero con únicos objetivos de mejora competitiva y valoración pública. Llegados a nuestros días, podemos decir que los informes anuales de bancos y cajas sobre su Responsabilidad Social son publicidad a efectos prácticos, pues los principios, valores y pretensiones que en ellos se reivindican acaban siendo papel mojado. Y como muestra con un botón basta, ejemplificamos esta realidad con el tema que nos concierne, la financiación de armas.

Créditos para armas en contra de los informes RSC

Son las cajas las que más explícitamente hablan de las inversiones éticas, incluyendo en éstas la ausencia de financiación a la industria armamentística. Un caso llamativo es el de Ibercaja, que en su informe de Responsabilidad Social de 2005 no había ninguna referencia a la financiación de armas. Al año siguiente, cuando se produce el boom nacional en este sector, los informes señalan una misma declaración de principios repetidamente hasta el informe de 2010, donde se podía leer:

Informe Anual Ibercaja 2009
Durante esos años, mientras servía planes de empleo considerándose así como una entidad de actividad social responsable, Ibercaja participó en el crédito sindicado a Instalaza por valor de 12 millones de euros o al de Maxam de 300 millones. Junto a su accionariado en empresas como Tecnobit, Aciturri o Ibérica del Espacio y financiaciones a Indra y Santa Bárbara, su aportación total ronda los 20 millones de euros en esos años. Cuando la caja se transforma finalmente en Ibercaja Banco, las referencias a la producción militar directamente desaparecen de sus informes.

El Banco Sabadell también afirmó en las memorias de 2005 y 2007 su negativa a invertir “productoras de tabaco, empresas de suministro de piezas para la fabricación de armamento o de producción de energía nuclear” como ejemplo de actividad “socialmente responsable”, por lo que lleva a entender que realizar lo contrario es un ejercicio de irresponsabilidad social. Pues bien, dentro de la banca comercial de esta entidad, tan sólo el BS Plan Ético y Solidario (2005) y SICAV Urquijo cooperación (2007) se rige bajo compromiso con la sociedad, pues en el único servicio que Banco Sabadell asegura restricciones en estos aspectos.

De una excepción (un único plan de pensiones responsable) se pretende vender un principio básico de una entidad que financió la industria armamentística entre 2007 y 2011 con una cantidad aproximada de 25 millones de euros.

Algo similar ocurre con la RSC de CaixaCatalunya, que en el año en el cual fue partícipe del crédito sindicado a Maxam por valor de 200 millones de euros, “excluye la inversión en valores de compañías productoras de tabaco, productoras de sistemas de armamento, centrales nucleares y compañías involucradas en la extracción y el procesamiento de uranio”, únicamente en su Plan Colectivo Caixa Catalunya VIII.

Palabras vacías y los Principios del Ecuador
Las entidades bancarias de mayor importancia según sus activos, tienen otra política en el tratamiento de estas cuestiones. La utilización de la retórica en sus informes con la pretensión de no establecer axiomas concretos y precisos causa una ausencia casi total de referencias a la industria armamentística.

Pese a que la Responsabilidad Social Corporativa consiste en una voluntad que debe ir más allá del cumplimiento de las leyes y normas, el Banco Santander y el BBVA se remiten únicamente a la “la prohibición de participar en aquellas operaciones cuyo objeto esté relacionado con las bombas racimo y armas de destrucción masiva”, como así indica un informe -el único- de la entidad presidida por Emilio Botín. Con esto quieren decir que su compromiso social viene a ser únicamente el cumplimiento de la legislación vigente.

Esta es la única vía de respuesta a las múltiples críticas que reciben ambas instituciones por su constante apuesta por la industria de las armas. Emilio Botín se remitió a una de ellas in situ, cuando dos representantes de la plataforma ‘Banco Santander Sin Armas’, Annie Joh y Jordi Calvo denunciaron en la Junta General de Accionistas del Banco Santander las inversiones constantes en el negocio de la guerra con el respaldo de 300.000 acciones delegadas. El presidente contestó lo siguiente:

“Quiero decir que cuando estudiamos estas operaciones hacemos un análisis muy completo de este tipo de operaciones como de otras, consideramos los aspectos sociales, los ambientales y que se cumplan las convenciones y tratados internacionales. Y quiero decirles que la política del consejo del Banco Santander es absolutamente clara en estos temas; no financiamos ni comercialización, ni fabricación, ni distribución de minas antipersonas, ni bombas de racimo, ni submarinos, ni armas nucleares, ni armas químicas, ni armas biológicas. Nada de nada. Estamos entre los bancos internacionales más activamente responsables en todo lo que son cuestiones conectadas con el armamento”.

Emilio Botín. Junta General de Accionistas del Banco Santander 2011
Podemos asegurar, que además de una reivindicación falaz de un compromiso destacado en estas cuestiones, el presidente miente en su afirmación sobre submarinos, ya que financia la fabricación de los Submarinos Trident Clase Vanguard, que además están equipados con misiles nucleares Trident II D5 Balisticos a través de la compañía británica BAE Systems.

También cabe destacar la curiosa alegación a responsabilidad social y medioambiental al no financiar la producción de bombas de racimo, ya que simplemente el cese de las ayudas a este producto militar se debió a la prohibición internacional del mismo, y no por convicciones éticas.

El representante de Justicia i Pau, Miguel González Roselló, planteó en la Junta General de Accionistas de BBVA de 2010 con el respaldo de medio millón de acciones delegadas, las contradicciones con su política de responsabilidad social al financiar a la empresa EADS, fabricante de misiles nucleares como los M51 a través de su filial Astrium. Acto seguido, el presidente de la entidad Francisco González, contestó lo siguiente:

“Somos el banco del mundo que más está trabajando en este tema. Estamos trabajando de acuerdo con las ocho reglas de la Unión Europea, con las normas de la cátedra de la Unesco de la Universidad de Barcelona, hemos firmado los Principios del Ecuador, estamos controlando cualquiera de las operaciones que hacemos. Le garantizo que cumplimos con todas las normas, incluso más que la media de los bancos en el mundo. (…) Comenta el nombre de un cliente concreto (en referencia a EADS), que no nos consta que tenga ninguna conexión con armamentos nucleares ni de ese tipo”.

Francisco González, Junta General de Accionistas del BBVA 2010

Los citados Principios del Ecuador, a los que se remiten constantemente entidades como Banco Santander, Caixabank o el propio presidente del BBVA, son unos acuerdos firmados por 74 entidades financieras de 35 países del mundo entre los que se encuentran los nombrados bancos españoles, más Banco Sabadell y Banco Popular.
Estas pautas de conducta financiera están orientadas a políticas sociales, relacionadas con cultura y educación, y a políticas medioambientales. En ningún momento, y pese a ser muy recurrido por dirigentes bancarios, los Principios de Ecuador hacen referencia alguna a la polémica de inversiones armamentísticas.
Además, el acuerdo no cuenta con ningún apoyo ni supervisión de instituciones públicas internacionales ni organizaciones no gubernamentales. Multitud de ONG’s han denunciado incumplimientos constantes por parte de bancos firmantes, sobre todo en materia medioambiental, olvidando unos principios que son estandarte de responsabilidad social por varios bancos españoles, pero que ni siquiera está traducido oficialmente por ningún idioma que no sea el inglés.

4. Exportaciones financiadas e ilegales
Que los negocios hacen extraños compañeros de cama es una afirmación más que corroborada en un mundo económicamente liberalizado; en el negocio de las armas de nuestro país se da un caso ejemplificador, pues el partido del Gobierno declara como enemigo ideológico número uno a la Venezuela chavista mientras que el Ministerio de Defensa lo considera “gran amigo de España” por ser el primer importador de la industria armamentística nacional. Los problemas aparecen cuando las contradicciones en esta compraventa de armas vienen acompañadas por incumplimientos legislativos comunitarios y nacionales, y esta práctica es constante gracias a gobernantes, banca y empresas armamentísticas. Los artículos vulnerados en cuestión son los criterios 2, 3 y 4 de la Posición Común de la Unión Europea así como el artículo 8 de la Ley Española 53/2007 de Comercio de Armas, que prohíben tajantemente otorgar licencias de venta armamentísticas a países con conflictos internos o que vulneren los Derechos Humanos.

El procedimiento de venta de armas por una empresa de equipamiento militar consiste en la solicitud de licencias. La compañía pide licencia al Gobierno para exportar su producto, posteriormente la administración la estudia y la acepta si está acorde con la legislación actual. Los bancos y cajas, además de formar parte de la composición accionarial, participan en la financiación de exportación, fundamental para que se lleven a cabo las ventas.

Existen dos modos de ayudas, que son compatibles:
– Pre-financiación: Cuando se trata de encargos de armas, el banco aporta los costes de fabricación al exportador para que sea viable el negocio.
– Post-financiación: Una vez realizada la entrega del equipamiento militar, el banco abona al exportador el montante total o parcial de la venta, para saldar posteriormente y a plazos la deuda con el comprador.

Como se puede observar, la simbiosis de los tres actores -Estado, banca y empresa- permite el quebrantamiento de las leyes que acaba dotando de herramientas para matar a gobiernos opresores, homicidas o a bandos beligerantes de cruentas guerras civiles. Se puede considerar al Gobierno culpable último al no respetar las leyes y otorgar licencias ilegales, y a la banca como culpable ético al financiar este tipo de exportaciones, ignorando su código de Responsabilidad Social Corporativa.

Indra arma al ejército genocida de Israel
Según la Real Academia Española de la Lengua, genocidio es el “exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad”. Este término, en uso constante e incorrecto por muchos ante derramamientos de sangre en conflictos internos, sí se le puede atribuir sin reprobaciones al ejército de Israel, y por consiguiente a su Ministerio de Defensa y Gobierno, debido a las continuas masacres que sufre el pueblo palestino, sin discriminar mujeres y niños, por su única condición de nación, raza y religión propia. El genocidio israelí al pueblo palestino, que vive en su particular Apartheid, se ha perpetrado en los últimos años gracias a tecnología militar española.

En el verano de 2008, España vendió material bélico por valor de un 1,5 millones de euros a Israel, en el que se incluían “armas de cañón de ánima lisa con un calibre inferior a 20 milímetros” definición que incluye, entre otros, fusiles, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores. Indra, siendo entonces Bankia propietaria de un 20%, compartiendo accionariado con Liberbank y BBVA, fue la empresa más beneficiada de aquella venta. Aquel mismo año recibió de Banco Sabadell un crédito de un millón de euros.

Meses después, en el invierno que dio paso a 2009, el ejército israelí atacó la franja de Gaza durante todo un mes dejando 1.314 muertos, la mitad de ellos civiles y otros 258 niños, y más de 5.300 heridos. Once soldados muertos y tres civiles fueron las bajas de Israel. Aquellos ataques difícilmente pueden considerarse una guerra y sí un genocidio, pues la disparidad de agresiones es abismal. Esta desigualdad es propiciada, en parte, por Indra, la banca y el Estado español.
Tras estos asesinatos, seis meses después, Indra recibió un crédito de 36 millones de euros emitido por Caja Madrid y La Caixa.

Y es que Indra, empresa con sede en Alcobendas, colabora aportando su tecnología a varios gigantes estadounidenses que fabrican tanto para el ejército americano como para el israelí. Entre ellos está Lockheed Martin, con quienes fabrican el F-16 Fighting Falcon, famoso caza que tiene su variante israelí llamado F-16 Sufa, capaz de disparar misiles a 500 km. de distancia y que son los que mayor daño producen en los edificios civiles de Gaza. Además, Indra también colabora con Israel Weapons Industry (traducido como “Industria de Armas Israelí”), cuya labor es la fabricación de fusiles para francotiradores, rifles de asalto y ametralladoras.

Bankia se deshizo de sus acciones de Indra por 337 millones de euros en una venta al Estado, que se convierte en la propietaria del 20% de la empresa a través del SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).

El Gobierno de Rodríguez Zapatero, que en 2007 y 2006 ya otorgó licencias a empresas armamentísticas españolas para la venta de productos militares por valor de 2 millones de euros, volvió a incurrir en una contradicción legislativa y ética en 2010. El ataque de Israel a la Flotilla de la Libertad, compuesta por 600 activistas que pretendía llevar 10.000 toneladas de ayuda humanitaria a Gaza para dar un respiro a la población que sufre el bloqueo israelí, fue condenado duramente por el Ejecutivo español. Sólo palabras. En la primavera de ese mismo año, ambos Ministerios de Defensa firmaron un acuerdo de cooperación militar donde destacaba un pacto para la protección de información clasificada relativo a la colaboración armamentística mutua.

Mientras se condenaban las acciones del ejército que tiene en jaque al pueblo palestino, se firman convenios top secret para seguir haciendo negocio a base de vidas inocentes.

Gadafi lanzó bombas de racimo Made in Spain

La venta de bombas de racimo fabricadas por Instalaza al régimen de Gadafi, aparece constantemente en este estudio al ser el paradigma de la impudicia en el entramado público y financiero que se enriquece a partir del negocio de la guerra.
El nombre de Instalaza, que recibió créditos de Banco Popular, Banco Sabadell, Bankinter, Barclays Bank, CaixaBank, Caja Rural, Deutsche Bank, Ibercaja-Caja3, y Unicaja por valor de 12 millones de euros, figuraba en las bombas clúster lanzadas en por el régimen de Gadafi en su intento de frenar a sus opositores durante la Guerra de Libia.

España venía trabajando desde 2003 para la prohibición de las bombas de racimo, que se consiguió finalmente en 2008; no obstante, continuaba otorgando licencias para ventas internacionales. Esta incongruencia no vulnera ninguna ley pero si manifiesta un doble rasero en sus pretensiones, doble rasero que se desnuda por completo al autorizar una venta a Libia de casi 20.000 bombetas clúster meses antes de dar su voto para la ilegalización en la cumbre de Oslo. Pero la exportación, auspiciada por el gobierno y financiada por la banca, sí quebranta la ley comunitaria y la española, que impiden vender armas a gobiernos que no respeten los Derechos Humanos como era el caso del de Gadafi.

Este innoble negocio ratifica que las legislaciones vulneradas tienen un motivo razonable de existencia, pues las consecuencias llegaron en 2011, cuando las armas ilegales vendidas años atrás justo antes de su prohibición, fueron utilizadas contra población civil por un gobierno autoritario que intentaba impedir una transición democrática; todos estos acontecimientos fueron merced a lo denunciado en este estudio.

Además de las ventas en concepto de bombas clúster, diez meses antes del levantamiento popular contra Gadafi, el gobierno libio recibió armamento fabricado en España por valor de 11,25 millones de euros.

Bahrein, ¿licencias azarosas?
Con constantes ejemplos expuestos se puede vislumbrar que las licencias para la venta de armas no atienden a la legislación, sino al lucro de empresas, banco y Estado. Pero el arquetipo definitivo aparece en el caso de Bahrein. En el informe del Ministerio de Economía de las ‘Estadísticas españolas de exportación de material de defensa’ del año 2012, aparece una denegación a la petición de venta de sistemas de observación y tiro para torretas móviles, por vulnerar los criterios 3 y 7 de la Posición Común de la UE. En la revocación se alega que el motivo es la “situación interna del país de destino final, en relación con la existencia de tensiones o conflictos armados”, refiriéndose a los levantamientos populares contra la monarquía absolutista del rey Hamad bin Isa al-Jalifa, quien mitigó el alzamiento causando un millar de víctimas mortales.

Sin embargo, llama la atención que en este mismo año, y así lo ratifica el informe, se autorizaron ocho ventas por valor de 48 millones de euros en concepto de armas con cañón de calibre igual o superior a 20 mm, municiones, bombas, torpedos, cohetes y misiles.

Diplomacia armada: Marruecos y Siria
Las empresas de industria militar busca constantemente exportaciones para su crecimiento económico, y ha encontrado en la diplomacia un nicho de negocio. Un ejemplo claro es el de Marruecos, que recibió en 2008 ocho juegos de lanzadoras de bombas de aviación por el precio simbólico de un euro, pese a estar valorados en
86.848 euros. Ese mismo año también se aportaron por idéntico precio seis torpedos ligeros, en aras de acercar posturas diplomáticas con el país magrebí.
Se vuelve a incurrir en una vulneración de las leyes comunitarias y nacionales, pues el país norafricano infringe derechos humanos en materia de igualdad de la mujer y en derechos civiles y políticos, según estudios de la ONU. Además, este ‘regalo’ armamentístico supone no sólo dar la espalda a la causa del Sahara Occidental, sino favorecer e impulsar su opresión.

Destacable por su inmediata actualidad es el caso de Siria, país que sufre una guerra civil desde los levantamientos de la Primavera Árabe. Atendiendo al criterio tercero del Anexo VI de la Posición Común europea, que no permite “las exportaciones que provoquen o prolonguen conflictos armados o que agraven las tensiones o los conflictos existentes en el país de destino final”, existía un embargo al país gobernado por Bashar al-Asad que prohibía la venta de armas. Ignorando estos términos, los Ministros de Defensa de los países miembros, incluido Pedro Morenés, levantan el embargo en agosto de 2013, con el objetivo de vender armas al Ejército de Liberación de Siria (ELS).

Lo curioso, es que la legislación ya se desdeñó en 2009, cuando Alemania le vendió vehículos militares al gobierno de al-Asad, Grecia aeronaves militares, e Italia cerca de 3 millones de euros en armamento sin especificar. En 2010, hicieron lo propio Reino Unido -municiones, dispositivos y sus componentes- y Grecia -aeronaves militares-. España se limitó a exportar armas de doble uso, productos con fines civiles susceptibles de tener un uso militar.

La Guerra Civil Siria, que ya ha causado más de 100.000 víctimas mortales, presenta bandos beligerantes armados por las mismas naciones, las potencias occidentales que hacen negocio de la muerte en terceros países. Pero parece que no hay rectificación, ya que el levantamiento del embargo y la posible participación de potencias como Estados Unidos o Francia, pueden crear una crisis global e internacional de gran magnitud. Las intenciones vislumbradas echan por tierra el clásico “en la guerra sólo hay perdedores”, pues el provecho de la industria armamentística y sus aliados es más que descarado.

Otros países conflictivos
Listado de licencias admitidas en 2012 potencialmente incumplidoras de la legislación europea y nacional vigente, clasificadas por países y su valor total de euros. Datos recopilados de ‘Estadísticas españolas de exportación de material de defensa. Año 2012’.

Elaboración propia
Alternativas a la banca armada
Es tarea dificultosa sortear las persuasivas campañas de Responsabilidad Social Corporativa de la banca tradicional para poder localizar entidades que realmente tengan un compromiso con la sociedad en sus actividades financieras. La ética y la moral no se muestra en los nombres corporativos ni en campañas publicitarias sino en el desarrollo comercial bajo la coherencia social, el respeto al medioambiente, el impulso cultural y sobretodo en la transparencia, pues al fin al cabo son los clientes los que confían sus ahorros para que sean invertidos acorde a la moral del ciudadano en cuestión y de la imagen que muestra la entidad.

En España existen sociedades que responden a una financia ética de economía social y solidaria; y tras un ejercicio de denuncia, bien se debe ofrecer soluciones y alternativas a la ciudadanía de unas entidades que no cuentan con un soporte publicitario de gran proyección. FETS-Financiación Ética y Solidaria ofrece una lista de bancos éticos, cooperativas de crédito y asociaciones:

FIARE-Bpe:
La Fundación Inversión Ahorro Responsable, FIARE, fue creada en el País Vasco en 2003 a partir de la reflexión de 52 organizaciones del tercer sector y la economía social. Su objetivo es crear una cooperativa de crédito de ámbito estatal que funcione bajo los criterios de la banca ética nacida desde la ciudadanía y desde el tercer sector y que utilice la actividad bancaria para transformar la sociedad, invirtiendo sólo en proyectos sociales, medioambientales, culturales, humanitarias y de cooperación internacional.

Triodos Bank:
Triodos Bank es un banco ético de origen holandés de ámbito europeo con más de 30 años de experiencia que llegó a España en 2004.
Pone en práctica una política de inversión responsable, especializada en los sectores de naturaleza y medio ambiente, sector social y cultura

Coop57
Es una cooperativa de servicios financieros orientada a promover la intercooperación y satisfacer las necesidades financieras de la economía solidaria. Rige toda su actividad sobre la base de los principios de la banca ética.

EnClau
EnClau es una asociación de asociaciones sin ánimo de lucro; creada con la finalidad de promover el desarrollo de nuevas alternativas de financiación de proyectos y actividades socialmente rentables, tanto en el ámbito de, lo que conocemos como tercer mundo, como en lo que conocemos como cuarto mundo.

IDEAS
IDEAS es una cooperativa con sede en Córdoba que tiene la misión de transformar el entorno económico y social para construir un mundo más justo y sostenible, desarrollando iniciativas de Comercio Justo, Economía Solidaria y Consumo Responsable, tanto en el ámbito local como internacional. Todas las acciones de la organización se basan en principios de igualdad, participación y solidaridad.

GAP-Madrid
Grupo de Apoyo a Proyectos (GAP) es una asociación sin ánimo de lucro creada en el año 2000. Su objetivo es dar soporte financiero mediante préstamos solidarios a proyectos sociales. Se trata de un club de inversión como otros que existen por todo el país. Son los socios los que aportan sus ahorros que después son invertidos en proyectos de economía social, excluidos de la financiación tradicional.


Bilbiografía

Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso. Secretaría de estado de comercio. Ministerio de Economía y Competitividad. 2011 y 2012, Informe anual. Ibercaja 2005-2012, Informe Responsabilidad Social Corporativa. Bancaja. 2005-2009, Informe Responsabilidad Social Corporativa. Banco Popular. 2005, 2007-2009, Informe anual. BBVA. 2005-2009, Informe Responsabilidad Social Corporativa. CaixaCatalunya. 2005 y 2010, Memoria de sostenibilidad. Grupo Santander. 2004-2012, Memoria Responsabilidad Socia Corporativa. Banco Sabadell 2007-2012, Inversiones que son la bomba. Justicia i Pau y SETEM. 2012, La banca armada. Inversiones explosivas de bancos y cajas. Justicia i Pau y SETEM. 2012, Don’t Bank on the Bomb: The Global Financing of Nuclear Weapons Producers. Profundo. 2012, Infodefensa.com, Periodismohumano.com, Finanzaseticas.org, Centredelas.org, Bancarmada.com, BBVAsinarmas.org, Bancosantandersinarmas.org, Caixabanksinarmas.org, Elmundo.es, Elpais.com, Publico.com, Maxam.net, Um.es, Fets.com, Bancalimpia.com, Ongd-clm.org, Extraconfidencial.com, Edufinet.com, Instalaza.es
——————
Editor
Alberto J. Revuelta
Responsable impresión
Rafael Budia
Septiembre de 2013
Documento de trabajo producido por
ETTY HILESUM SOCIETAS
COMITÉ DE APOYO A LA JUSTICIA INTERNACIONAL
Rgtro, Nal. Asociaciones 163.401
COMITÉ RENÉ CASSIN
Rgtro. Nal. Asociaciones 124.673/1993
Sede social presidencia: 41002 Sevilla. Relator, 12, bajo
documentacioncassin@gmail.com

Últimos artículos

Sebastián Cózar: «Puedo asegurar que es posible ser sacerdote estando casado»

Religión Digital El presidente de los curas casados latinoamericanos publica 'Poemas de un sacerdote casado'...

Crónica del III Encuentro de Cristianos y Cristianas de Base de la provincia de Cádiz

20 personas venidas de distintos puntos de la Provincia: Cádiz, S. Fernando, Chiclana, Puerto...

Francisco: No ceder a la lógica de la reivindicación de la guerra en Oriente Medio

Vatican News El Papa, en los saludos tras el Regina Caeli, lanza de nuevo su...

Noticias similares

Sebastián Cózar: «Puedo asegurar que es posible ser sacerdote estando casado»

Religión Digital El presidente de los curas casados latinoamericanos publica 'Poemas de un sacerdote casado'...

Crónica del III Encuentro de Cristianos y Cristianas de Base de la provincia de Cádiz

20 personas venidas de distintos puntos de la Provincia: Cádiz, S. Fernando, Chiclana, Puerto...

Francisco: No ceder a la lógica de la reivindicación de la guerra en Oriente Medio

Vatican News El Papa, en los saludos tras el Regina Caeli, lanza de nuevo su...