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Alteridad y compromiso social -- Juan Parrilla Canales

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Este artículo, no pretende ser más que un ensayo sobre la situación de nuestra sociedad desde la perspectiva de “exclusión del otro” fijando como premisa nuestro compromiso social, pues no en vano, somos seres sociales por naturaleza.
“Cogito ergo sum”, es decir “Pienso luego existo” del racionalista René Descartes, es un pensamiento quizá poco aplicable hoy, porque pensar, pensamos, pero ¿realmente existimos para ciertos grupos de gente? Seguro que no y me refiero a los lobbies financieros y políticos.

De la catástrofe del mundo que han hecho estos canallas, sólo nos queda rebelarnos ante ella, pues aunque la mayoría estamos desahuciados económica y socialmente, hay que sacar fuerzas de flaqueza y luchar contra ellos, los que detentan el poder, sin el más mínimo escrúpulo, sin la más mínima decencia… quizá porque nunca la tuvieron. Fueron educados como máquinas de matar las ilusiones. Es curioso que todavía en el S. XXI tengamos que soportar una recesión moral, ética, de valores para retroceder acaso al Pleistoceno (Casi tres millones de años) y no soy pesimista, porque ésta es la realidad.

Pero con esta situación hay que comprometerse, pues nos va todo en ello.

Quizá la mejor forma de compromiso, es la presencia en la calle y la denuncia pública de esta vorágine, en los medios de prensa porque es lo único que se puede hacer, que ya es bastante hoy por hoy. Ahora toca estar en la calle, con la pluma o la pancarta, sin violencia, convoque quien convoque, para demostrar a la autoridades, al Gobierno y a la Oposición que no estamos adocenados, que no somos un pueblo ramplón ni mediocre y que cada vez estamos más hartos de las autoridades europeas, (marcándonos las exigencias y directrices a obedecer) y de nuestros políticos nacionales, que hacen justo lo contrario de lo que predican. No hemos de olvidar que el enemigo está, no en la gente que piensa diferente, por decirlo claro, entre la gente de izquierdas y de derechas, porque entiendo que esto debe y debiera ser ya un debate superado; la ciudadanía sabe perfectamente dónde ubicar el peligro.

La plasmación y la indignación social manifestada en la calle tenía que haberse dado mucho antes, ante la incompetencia, el desgobierno y las mentiras de Zapatero. De Rajoy, no voy a decir nada, ya lo estamos viendo. Los dos partidos no tienen nada que reprocharse, pues los dos han actuado igual. Unos de una forma y otros de otra. Pero ahora no toca lamentarse, es hora de estar hombro con hombro, de aprender del pasado y del presente, las derechas y las izquierdas, intentando de momento olvidar las diferencias insalvables, porque es mucho lo que nos jugamos.

Un pueblo no es soberano cuando vive permanentemente hipotecado, cuando su Estado es dependiente de otros Estados. Entre unos cuantos listos se han repartido Europa, la Europa de los pueblos, de la solidaridad, de la decencia, llevándola exclusivamente a la Europa de los mercaderes. Pero este reparto no es de ahora, es de bastantes años atrás. Hemos sido secuestrados por ellos, además de por otros indecentes que meten la mano en el cajón de nuestro país. Todos tenemos en nuestras cabezas los nombres.

Me sentí emocionado con las manifestaciones en Madrid, Barcelona y las grandes capitales, porque recordé la manifestación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
También con aquella, cuando asesinaron a los abogados laboralistas en Madrid en el despacho de la calle Atocha y también la que tuvo como respuesta la condena al golpe de estado del 23-F de 1.981. Toda la gente en aquellos años, y ahora, demostraron, han demostrado, y siguen demostrando, ser una sola persona…sin manipulaciones partidistas, con una solidaridad exultante
El 15-M, ha sido la viga maestra que soporta la arquitectura de los indignados del mundo entero, desembocando en un Movimiento Cívico generalizado en defensa de la verdad y la justicia. En España, se ha demostrado que somos un pueblo tolerante, paciente, pero cuidado, que no nos venga el Santo Job en forma de desesperación, porque aquí se lía la de Dios es Cristo.

Toca en estos momentos dejarse de ideologías, de mutuos reproches, acusaciones, insultos… Ahora es el momento de un diálogo sincero y constructivo porque está ocurriendo en España, algo muy serio para el futuro.
Oscuro se atisba el presente y futuro de la democracia. Los pueblos tienen que hacer ver a sus políticos que otra economía es posible y que es necesario democratizar esta economía para globalizar la democracia, porque si no, entraremos en un agujero negro que todo lo devora.

Todorov, filósofo y escritor búlgaro, nacionalizado francés, cuando huyó del comunismo, dice en el prólogo que el periodista Albert LLadó hace respecto de su libro “Los enemigos íntimos de la Democracia son el Mesianismo (los llamados salvapatrias ), el ultraliberalismo y la xenofobia”. También, las actuaciones abusivas de los gobiernos respecto a sus ciudadanos.

La palabra libertad, base de la auténtica democracia, ya se ha desvirtuado. Todos hablan de libertad hoy. Desde el extremista Partido de la Libertad en Holanda, pasando por el tolerante Partido de la Libertad austríaco, hasta llegar al transparente Pueblo de la Libertad, de Berlusconi.

Sigue diciendo Teodorov: “La democracia está enferma de desmesura, la libertad pasa a ser tiranía, el pueblo se transforma en masa manipulable…” No hay más que ir al fenómeno social del Nacional Socialismo alemán.

En el prólogo del libro La Economía y el Mercado de Joaquín Estefanía, puede leerse: “Un sistema no fracasa si no puede ayudar a sus bancos etc… Lo hace en cambio si no puede asegurar el bienestar de sus ciudadanos, si los hijos no pueden vivir mejor que sus padres”. Y el sistema puede estar dentro de la legalidad, pero entonces, esa legalidad no nos sirve. La justicia, lo justo, tiene siempre que ver con la alteridad, con el reconocimiento del “problema del otro”.

Pues bien, esto pasa con los países y las culturas, que si los países no se entienden, el más fuerte provoca la eliminación del otro y/o el abuso hacia el otro en las relaciones mutuas y así nacen los excluidos y los oprimidos, cuyo clamor sordo o ruidoso a nadie interesa.

Así, casi sin darnos cuenta, hemos llegado a un mundo multicultural en el que en los años sesenta, la relación entre capitalista y proletario, era la causa de todas las injusticias. Hoy esa relación ha cambiado, porque ahora la fuente de la injusticia es capitalista-parado y la cifra subiendo vertiginosamente.

A Francia,Inglaterra, Alemania, Benelux etc., no le interesan países productivos en el Sur de Europa que le puedan hacer la competencia industrialmente, sino países articulados en torno al sector turístico, para que san sumisos servidores. Ellos los señores y a nosotros nos ven como siervos. Es decir, que nos tienen para “llevar el botijo”. Me acuerdo ahora del programa de José Mota en “El Cansino Histórico” cuando decía por las pintas de cerveza: “Ete a la mierrrrrrrd”.

La aristocracia en Roma, mantenía el pueblo alejado de los foros de decisión con el “pan y circo”. Ahora seguimos teniendo el “circo” pero sin pan para muchos.
Hemos llegado a la cultura del miedo al cambio; hoy se habla de la ideología del TINA (There Is No Alternative) . Y la no alternativa se convierte en la negación de la Alteridad, en la negación del progreso en valores personales, sociales y humanos mutuos.

Cayó el Muro de Berlín, cayó el comunismo soviético, llegó el neoliberalismo imponiendo la “idolatría de Mercado” y podría inferirse, que hemos pasado de la existencia de oprimidos a excluidos, de explotados a parados, a pasar “del derecho al trabajo” al “privilegio del trabajo”, magnificando, reverenciando, adorando el “evangelio del mercado” El falaz dogma neoliberal, dice que “los excluidos, lo son por su culpa”. ¡Pero qué hipócritas!

No sólo necesitamos más democracia, sino salvar la escasa que nos queda en primera instancia, escasez que reflejaba Saramago diciendo que “por la democracia doblan las campanas”. No sólo urge luchar por una mejor economía, sino salvaguardar lo conseguido en este campo.
En un mundo globalizado, en el que se ha globalizado el capitalismo, también se ha globalizado la pobreza y el hambre, el Estado del Bienestar y la exclusión más abyecta.

La esclavitud de la política respecto de la economía, ha provocado la reticencia del “sistema” hacia los logros sociales conseguidos en décadas anteriores. El “sistema” no quiere ni oir hablar de los derechos laborales, humanos…
Si estas tendencias no comienzan a invertirse y empezamos a adquirir una conciencia humana y planetaria común, no podremos llegar a construir una conciencia global democrática.

Fuentes: “Aldea Global, Justicia Parcial”. Centre d’Estudis Cristianisme i Justicia. Fundación LLuis Espinal. Talleres Editoriales Cometa. Barcelona. ISBN 84-9730-0358-0
-Autores y obras citados en el contexto del artículo.

Linares-28-07-12

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