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Sociedad laica, estado laico -- Comisión de Laicidad de Iglesia de base de Madrid

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Con objeto de contribuir al debate sobre la Laicidad, que aún pervive entre los cristianos, teñido de prejuicios y actitudes temerosas, aportamos nuestra visión desde las Comunidades de Base de Madrid.
Construir una sociedad laica y consolidar un Estado laico es el reto de una ciudadanía adulta. Buscamos dos cosas claras: un Estado que sea de verdad laico, y una Sociedad que entre en un proceso auténticamente laico.

1º) Un Estado laico
A) Tiene un fundamento jurídico: En nuestro país el Estado es formalmente aconfesional y por tanto laico. Está claramente expresado en el Art 16,3 de la Constitución de 1978: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Un Estado laico, claramente a-confesional, quiere decir que ni en sus instituciones, ni en su legislación, ni en sus manifestaciones culturales y políticas, se doblega ante credos o éticas exclusivamente religiosas.

B) Sin embargo, ese principio constitucional se viola sistemáticamente porque mantiene unos privilegios con la Iglesia católica claramente expresados en los Acuerdos de la Santa Sede-Estado español de 1979, que son de dudosa validez jurídica, por ser pre-constitucionales. Y además, según voces autorizadas, la Santa Sede no era un sujeto adecuado para firmar un tratado internacional como instrumento normativo para regular las relaciones Iglesia-Estado. Estos acuerdos otorgan a la Iglesia católica unos privilegios que no tienen ninguna otra religión. No se puede decir, por tanto, que el Estado sea neutral, sino que favorece colmadamente a la Iglesia católica, discriminando a las demás. Es una incoherencia jurídica y política mantener estos Acuerdos.

C) Son suficientes los 30 años de Constitución y de los Acuerdos para empezar a revisarlos, modificarlos y liberarnos de esa mentalidad propia del nacional-catolicismo de la que están empapada esos Acuerdos. Este sistema político-religioso fue el que marcó la vida de los españoles durante 40 años, y todavía sigue vigente en amplios sectores de la sociedad civil.

D) Además, no sólo hablamos de neutralidad del Estado frente a las religiones, sino también frente a las cosmovisiones de los no creyentes, agnósticos y ateos que tienen planteamientos no religiosos. Y aquí entra la laicidad o laicismo del Estado laico. El Estado se ha traicionado a sí mismo, no se ha tomado en serio su propia laicidad.

E) ¿A qué esperamos para tener un Estatuto de Laicidad del Estado? El principio de laicidad nos dice que no se puede financiar con dinero público un bien religioso particular, privado, como si fuera un bien público, propio del Estado. Somos adultos y la sociedad es lo suficientemente adulta como para sacar las consecuencias de esta laicidad del Estado.

2º) Una sociedad laica:
A) Una sociedad laica se caracteriza por la independencia y autonomía de cualquier tutela religiosa. Es decir, construir la Historia sin acudir a la religión. Queremos una sociedad que sea de verdad independiente de toda tutela religiosa, pero no contraria a la religión. La sociedad vive hoy cambios muy profundos y seguimos viviendo un proceso de secularización que es imparable. El progreso social y la conciencia colectiva avanzan lentamente y no a golpe de ley.

B) Vamos caminando hacia una sociedad laica, de ninguna manera en contra de ninguna religión, sino creando una sociedad civil independiente y respetuosa con lo religioso. Pero, también respetuosa con lo no religioso, con los ateos, agnósticos o indiferentes. Caminar significa que la sociedad avanza, que no es inmovilista, que no está atada a esquemas religiosos obsoletos. Una sociedad que va madurando, que para andar no necesita las muletas de lo religioso, que va saliendo del infantilismo hacia una madurez cívica. ¿O acaso no aceptamos todavía el espíritu de la Ilustración? Kant (siglo XVIII) decía que esta etapa histórica consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad y llega a la mayoría de edad.

C) Una sociedad en la que se pueda vivir de verdad como laicos, asumiendo que somos ciudadanos y no súbditos, y por tanto, no queremos volver a someternos a ese catolicismo en el que el Estado vertebraba la sociedad con las normas impuestas y emanadas de la Iglesia católica, ya sea en la escuela, en la economía, o en las expresiones públicas de la fe católica. Y el laico no se define por oposición a clérigo, es una distinción clerical. El laico es el ciudadano de a pie. Y lo laico es aquello en lo que coincidimos todos los Seres humanos, es lo más universal y propio de cualquier sociedad, es lo común. Lo laico es lo que iguala a todos y a todas por nuestros orígenes más radicales, somos seres humanos, lo religioso es lo particular, es lo que divide.

D) Lo propio de una sociedad laica viene dado por leyes laicas, como la Ley de libertad de conciencia (no una Ley de Libertad religiosa) que sitúe en pie de igualdad a todas las creencias y convicciones, sean de origen religioso o no, que reconozca y respete la independencia y preeminencia del poder político y por tanto de lo público y de todos, frente a lo que debe ejercitarse en el ámbito privado y particular de un grupo, que representan las religiones.

D) Una sociedad orientada por el laicismo. Pero lejos de sentir el laicismo como ajeno, deseamos que los ciudadanos y ciudadanas perciban que con su defensa lo que está en juego es la calidad de nuestra convivencia democrática, el fomento del pluralismo ideológico y nuestra propia condición de ciudadanas y ciudadanos libres e iguales en derechos.

E) Una sociedad de verdad laica es la que camina hacia una educación laica, es decir, exigir al Estado una Escuela pública laica en la que no se enseñe ninguna Religión, ni haya profesores de religión ni en escuelas públicas ni concertadas

Exigir una sociedad de verdad laica en la que no haya ningún símbolo religioso (crucifijos, biblias) en edificios públicos: Congreso, Ayuntamientos, Escuelas, Ministerios, Hospitales, Cárceles, etc.

Que no haya Funerales de Estado por los muertos en acto de servicio de militares muertos en Afganistán o en otros países.

Que ninguna autoridad civil o militar esté presente en los actos públicos religiosos: procesiones, funerales, bodas, etc.

Exigir un respeto para todo lo público. No admitir en la TV pública las noticias referentes a procesiones católicas de Semana Santa, los actos del Pontífice en Roma: Misas en el Vaticano, Bendición Urbi et Orbi, etc.

Revisar el calendario de fiestas, en su mayoría de origen religioso, pero con efectos civiles, de vacaciones, “puentes”, santos patronos, “semana santa” (¿por qué santa?), ramadán, etc.

15 de Octubre de 2010

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