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Serán mi Pueblo y yo seré su Dios (Jr. 32, 38) -- Gabriel Sánchez (Montevideo-Uruguay)

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Entrevista a Atilio Borón
“En Latinoamérica hay que fortalecer nuestra autonomía nacional mediante acuerdos de integración”
Marcelo Colussi
Argenpress
Atilio Borón, argentino, sociólogo, profesor universitario y autor de numerosas publicaciones, es hoy uno de los más destacados analistas políticos surgidos en Latinoamérica.

Con una rigurosa formación académica (en Argentina, Estados Unidos y Chile), su posición política ha sido inclaudicable a través de largos años, siendo en la actualidad uno de los baluartes teóricos más importantes del pensamiento crítico, del pensamiento de izquierda –marxista, para decirlo sin cortapisas, aunque eso pudiera habérsenos hecho creer recientemente que estaba «pasado de moda»–.

Con gran hondura analítica, y al mismo tiempo con un atractivo discurso que invita a la charla amena –¿quién dijo que lo profundo debe ser pesado y aburrido?– habló con Argenpress, por medio de su corresponsal Marcelo Colussi, de temas relacionados con América Latina, de nuestro futuro como Patria Grande, de las estrategias continentales de Washington.

Como dijo el Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, «el único país del continente que tiene una estrategia hemisférica coherente es Estados Unidos. Aunque ella no es, precisamente, la que necesitamos cada uno de los países del área». ¿Qué hacer en estos tiempos de tratados de libre comercio y bases militares estadounidenses diseminadas por toda nuestra región? ¿Para dónde va Latinoamérica?

Argenpress: Después del triunfo electoral de Barack Obama en Estados Unidos, ¿qué podemos esperar en América Latina?

Atilio Borón: América Latina tiene que darse cuenta que no debe esperar nada de afuera, y mucho menos de un gobernante de Estados Unidos, porque éste va a estar siempre fuertemente condicionado por los factores permanentes de poder que son independientes de los resultados electorales y que son los que determinan los grandes lineamientos de la política exterior de Washington hacia todo el mundo y en particular hacia América Latina.

Esto no quiere decir que Obama no pueda tener algunos gestos, algunas pequeñas iniciativas que sean importantes, que hay que valorar en su justa medida; pero pensar de que desde Estados Unidos con Obama puede venir un cambio muy significativo para la región, me parece que es un error mayúsculo. Creo que si hay algo, puede ser que se relajen alguna de las absurdas restricciones que puso el presidente Bush para el intercambio entre familiares cubanos residentes en Estados Unidos y en la isla. Tal vez relaje algo el tema de las remesas y algunas pocas cosas más, pero no veo mayores cambios en materia de inmigración.

Obama estuvo a favor de la construcción del muro entre México y Estados Unidos; no creo que revea eso, y si no estuvo a favor explícitamente, por lo menos no se opuso en forma abierta. Puede ser que insista en no firmar el TLC con Colombia, lo cual ha sido una promesa de campaña, por las flagrantes violaciones a los derechos humanos que tienen lugar en ese país, igual que por la agresión al medio ambiente que se consuma a diario ahí. Pero me parece que mucho más que ese tipo de cosas, no podemos esperar; incluso: no debemos esperar.

El imperio tiene una lógica que prescinde mucho de las características de los emperadores de turno, de manera tal que me parece que lo mejor que podemos hacer en la región es plantearnos seriamente nuestra propia estrategia de desarrollo, nuestra propia estrategia de profundización democrática, de avance en las grandes reformas sociales que necesita este continente, para no hablar de la revolución que necesita.

Aunque para hablar de revolución social obviamente no están dadas hoy las condiciones ni objetivas ni subjetivas; tal vez sí las objetivas, pero en el terreno de las ideas, en el terreno de la conciencia, de la ideología, todavía estamos sometidos a la dictadura del neoliberalismo. Por lo tanto me parece que para los procesos revolucionarios esas condiciones no se dan en este momento en América Latina, aún en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador en donde sí se están registrando procesos sumamente alentadores de reformas sociales, económicas y políticas.

Procesos todos estos, en algunos casos con avances muy profundos, que hay que valorar en su justa dimensión. Yo diría que esas son las tareas ahora, y que el cambio de gobierno en Estados Unidos no debe alterar este plan. Por tanto deberíamos fortalecer la propuesta de ir avanzando en una creciente integración de los pueblos y de los gobiernos de América Latina, superando obstáculos y mezquindades que hacen por ejemplo imposible todavía la plena integración de Venezuela al MERCOSUR, la cual sigue siendo vetada por el Senado brasileño ante no sé si llamarle negligencia o pasividad del gobierno de Lula.

Hay que remover eso, hay que avanzar en los grandes proyectos estratégicos que el presidente Hugo Chávez ha planteado para América Latina: el Banco del Sur, el gasoducto del Sur, armar la PETROSUR, todo este gran conjunto de ideas que implican el proyecto de autonomía regional latinoamericana que está contenido en los planteamientos que hace el presidente bolivariano. Y me parece que independientemente de eso, se debe negociar con Estados Unidos o con la Unión Europea, que quiere establecer con América Latina un acuerdo comercial que es tan lesivo para los intereses nacionales y para el bienestar popular como el ALCA que impulsara Washington. En ese sentido no hay que pensar que la Unión Europea tiene un esquema muy diferente al que tenían los norteamericanos con el ALCA

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=77089—————————————————————————-
SERAN MI PUEBLO Y YO SERE SU DIOS (Jr. 32, 38)
Montevideo, 6 de diciembre de 2008 – Gabriel Sánchez
Sin lugar a dudas, Boron tiene razón…el recoge algo que se ha transformado en un análisis consustancial a los pensadores de izquierda, y es que el motor de salida en el proceso Latinoamericano, lo constituye la integración de los Pueblos y de los gobiernos, destacando como motor de este proceso, el pensamiento Bolivariano (que es mucho más que Chavéz, más allá de la importante coincidencia que sintamos con él), y que se inserta en el marco de una elaboración ideológica típicamente Latinoamérica que muchos han dado en llamar el socialismo latinoamericano.-

Los obstáculos parecen marcados por el mismo Boron (son los gobernantes supuestamente progresistas) que trancan el proceso, porque entiende que es mejor firmar un comunicado con el imperio que con las naciones Latinoamericanas…

El Banco del Sur, debe transformarse en un eje económico de desarrollo que aliente una modalidad del mismo que en si misma sea distributiva, por ejemplo Venezuela en nuestro país financió dos emprendimientos gestionados por lo obreros de fabricas cerradas, esto permitió realizar un nuevo tiempo de planteamiento de distribución de la riqueza, el colectivo de trabajadores son a la vez obreros y empresarios…

Si llevamos esta experiencia a la tierra, a otro tipo de emprendimientos industriales, podemos cambiar la cara de las economías nacionales, algo muy temido por el fuerte empresariado brasileño, que es quien realmente gobierna Brasil, un empresariado que tiene terror a situaciones como las que se dieron en Bolivia, donde tenían un ilimitada fuente de energía a la tercera parte del precio internacional y de la noche a la mañana sus fuertes intereses en las zonas de la media luna Boliviana se vieron fuertemente afectados, así como los intereses de las transnacionales más notorias de la energía…

No se vió con buenos ojos la suba de precios del Gas Boliviano, veremos con que ojos se ve el pedido de Lugo en Paraguay de crear una relación más justa en los emprendimientos comunes en el rubro hidroeléctrico.-

Esta integración financiera dada por el Banco del Sur, y la integración energética, dada por el gasoducto del Sur y la Petrosur…implicarían un nivel de intercambio del comercio exterior diferencial…Esto traería un proceso de empoderamiento de los pueblos y de justa distribución de la riqueza y de la renta, así como lo que el general Artigas llamaba la Publica Felicidad…

Convertiría a esta zona del mundo en una Patria Grande y Justa…parece que hoy deben ser los pueblos exigiendo a sus dirigentes y removiéndolos de ser necesaria, mediante el consiente uso de la democracia…los que levanten las banderas de esa Patria Grande y Justa en donde todos los colores, todos los ritmos y todos los sabores, tendrán un lugar en la mesa.-

(Información recibida de la Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base)

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