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Respuesta a Benjamín Forcano -- Anxo Ferreira Currás

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Amigo Benjamín Forcano,

Necesito compartir contigo y dialogar sobre tu escrito de ayer, 3 de diciembre, sobre la Guerra Civil, aparecido en el diario Público y reproducido en Redes Cristianas. Pues no sé como empezar porque así a bote pronto parece un artículo que todos deberíamos aplaudir y compartir. Pero pensándolo un poco resulta algo sospechoso. Hay que reflexionarlo y vamos a ello.. Tu escrito es como un derroche exuberante de palabras que te salen a vuela pluma para pacificar y amigar entre los de arriba y los de abajo, entre los vencedores y vencidos, los creyentes y los ateos, los muertos y los vivos, los libres y los encarcelados, los rojos y los nacionales que unos y otros mataron, que unos y otros odiaron, unos y otros se equivocaron. Pues ya está bien, venga a amarnos ya. Y aquí paz y después gloria. Basta, con perdón amigo Forcano, para mí todo el escrito es como en estas tardes de otoño que caen las hojas secas de un árbol que no ha dado fruto, como de la higuera del Evangelio que un año y otro y otro vamos a buscar fruto y sólo hay hojarasca. Como si estuviésemos en un tiempo de trampa. Mira la diferencia.

Cuando en el mismo día aparece en Redes tu Carta al Vicario episcopal para la Vida Consagrada, don Joaquín Martín Abad, reprochándole la prohibición con amenazas a los padres de San Agustín para que éstos no admitiesen la Asamblea de Redes Cristianas a celebrar los días 10 y 11 de noviembre pasado. Ah, aquí se ve el Forcano teólogo que pone en claro la falta de responsabilidad y de caridad cristianas del vicario, que debería tener el Evangelio como base de su actuación pastoral de diálogo. Nosotros creemos en el Evangelio y por eso nos alegra cuanto en la Iglesia es testimonio de la vida de Jesús y nos duele cuanto en ella es oscurecimiento del proyecto que El nos legó.

Pues esa es la línea que, a mi modo de entender, deberías haber utilizado también en el segundo escrito de la Guerra Civil. Porque tú eres teólogo y cura de esta Iglesia española nuestra, que todavía no ha pedido perdón ni se ha arrepentido, salvo individuales, oscuros, y tímidos intentos con excusas de mal pagador, de haber colaborado en primera línea con el terror y el verdugo franquista. El Estado, franquista claro, ha resarcido con creces a la Iglesia todo lo que pudo resarcirse, una vida nunca se puede pagar!, durante muchos años. asesinados, eliminados, cuneteados, años de terror durante los cuales el general Franco ha utilizado la estrategia del dominio y de la represión1. En los primeros años no necesitaban ni tribunales, ni justicia, sus huestes funcionaron muy bien en la eliminación sin señales. Ya sabes, amigo Forcano, después vino los juicios por Rebelión militar hasta el 63. En la justicia del Evangelio no sirve la balanza, sino que la Justicia de Jesús es defender al pobre, al preso, al huérfano y a la viuda. Y vayamos comparando, amigo Forcano.

Porque no es lo mismo que unos durante los primeros meses del levantamiento militar con rabia encolerizada acumulada en su corazón hayan masacrado eliminando a los que les querían arrebatar la criatura que acababa de nacer, la República, y por la que habían luchado siglos para salir de la pobreza, porque la de entonces sí era pobreza y miseria, del proletariado y campesinado!. Y los otros que querían eliminar la República que según ellos amenazaba sus posesiones y privilegios.

Porque no es lo mismo quemar tempos, destruir los símbolos religiosos, arrojar los crucifijos de las aulas. Porque Jesús también anunció la destrucción del templo, él está más a gusto en la calle aun a riesgo de ser pisoteado que en las aulas o curias hipócritamente adorado. Joan Maragal cuando la semana trágica de 1909 decía imaginando el sermón del cura en la misa en una iglesia destruida, escribe: “Entrad, entrad, la puerta está abierta, vosotros mismos os la habéis abierto con el fuego y el hierro del odio; y ahora he aquí encontráis dentro el misterio más grande del amor redivivo. Destruyendo la Iglesia habéis restaurado la Iglesia, la que se fundó para vosotros, los pobres, lo oprimidos, los despreciados… Y como ahora la veis cerrada, enriquecida por dentro, amparada por los que venían a ella para adormecer su corazón en la paz de las tinieblas, vosotros con vuestra pobreza y vuestra rebelión y vuestra desesperación, habéis embestido su puerta, y en sus muros tan firmes habéis abierto la brecha, y os la habéis reconquistado..” (Esta artículo publicado el 18 de diciembre de 1909 en la Lliga La veu de Catalunya, recobraba toda su actualidad a los treinta años). Y los otros destruir y quemar casas del pueblo, fusilar escuelas, y centros culturales.

Porque no es lo mismo que unos actúen por medios democráticos y con el gobierno legítimamente constituido y que otros apoyen la sublevación militar y en algunos casos de la jerarquía de la Iglesia participen en la misma raíz de la sublevación. Vista pues la legitimidad del gobierno republicano, en la sublevación hubo “ilegalidad” y falta a los deberes ciudadanos. Por consiguiente los católicos que se sumaron a él no se condujeron conforme al espíritu de la Iglesia, faltando a sus deberes cristianos. Conculcaron la doctrina pontificia y los documentos colectivos del episcopado de los años 1031 y 1933. (Luis de Sarasola, 1937:“Sacerdotes de Cristo” Queman , roban y asesinan … en tu nombre”.

Porque no es lo mismo que unos pretendan una legislación social para la liberación de los pobres del proletariado y campesinado y los otros de la Iglesia guarden silencio y no apoyen las medidas de una justicia social. Está claro que durante el bienio negro los de la derecha no se preocuparon del malestar del proletariado y despreciaron las doctrinas sociales de los pontífices. “Cuando el Sr. Jiménez Fernández, católico, presentó a la Cámara un proyecto de reforma agraria, basado en las doctrinas sociales de la Iglesia, toda Castilla se encolerizó, y gritaba así: “A nosotros los mismo nos da que nos roben en nombre de Cristo que en nombre de Lenín” y otro diputado manifestó: “Si se siguen citando las encíclicas de los papas, los defensores de la propiedad privada nos veremos en la necesidad de declararnos cismáticos”

Porque no es lo mismo un Estado laico, cuyo art. 26 de la constitución fue muy conflictivo para la Iglesia y que con los buenos modales de Vidal i Barraquer no llegó a llevarse a cabo en su totalidad, donde la libertad de conciencia y de credo se respetaba. Y los unos impusieron un falso catolicismo de la España de los sublevados. Se había producido por la fuerza las prácticas religiosas con una finalidad política y propagandista. Había conversiones en masa, pero sólo respondían a la necesidad de escapar a la represión, “quien no cumpla con la Iglesia es sospechoso de pertenecer al lado contrario”. Los actos religiosos menudeaban por todas partes. Las santas misiones (no las pedagógicas acabadas para siempre jamás) en las que los padres franciscanos, o jesuitas etc. predicaban sobre las postrimerías, muerte, juicio, infierno, y gloria, y sobre el pecado. Y proclamaban que los ateos, comunistas, anarquistas, marxistas, “doctrinas de demonios”, en un alto porcentaje muchos de ellos en las cárceles antes de ser fusilados se había confesado. Es el sarcasmo obsceno de que la diferencia de unos y otros está en que “nuestros obispos se sentían satisfechos de poder decir: ´Sólo un 10% de estos amados hijos nuestros han rehusado los santos sacramentos antes de ser fusilados por nuestros buenos oficiales` Jaume Botey Memoria Histórica en la revista Topo de noviembre 2007, citando la Carta Colectica del Episcopado)
No es lo mismo que unos destruyan imágenes y símbolos religiosos, se burlen con vestimentas litúrgicas, fusilen el sagrario, y el sagrado Corazón de Jesús etc.; y que otros construyan el Valle de los Caídos, por ejemplo, con trabajos forzados de los presos y que unos frailes benedictinos custodien la tumba del dictador. No, no, no es lo mismo.

No es lo mismo que unos vivan en democracia y con la ilusión de República cristuriña que acaba de nacer, repito, en Galicia, y en el albor de una nueva Galiza, con sus estatutos plebiscitados, vengan los otros a liquidarla con sangre y destrucción. Allí no hubo unos y otros, amigo Forcano, sólo hubo unos y unos. Claro que sí, que ahora ya la tenemos y hay que olvidarlo. No, amigo Forcano, hay que exigir a esta Iglesia nuestra su responsabilidad en mantener cuanto pudo a Galicia sometida.

No es lo mismo que los unos, agredidos en su autoridad legítima, hayan abusado y sobre todo asesinado a miles, (no tantos como dijeron en los años del nacional-catolicismo, aunque una sola vida ya sería bastante!) entre curas, (los otros también asesinaron a curas, éstos nunca entraron en sus listas) obispos, religiosos, durante esos primeros meses; y los otros, la Iglesia, no haya aprendido la lección del perdón: “El P. Thio Rodés estaba dando unos ejercicios espirituales y llega la FAI y un joven de ellos llega a la sacristía y ve el crucifijo y dice: “tan bueno como eres tú y tan malos como son los que te siguen”. El el padre escondido en el monte estuvo reflexionando las palabras del joven, “¿rechazan a los ministros por causa de Jesús, o rechazan a Jesús por causa de los ministros?”

Podría seguir y seguir, pero no se trata de atiborrarte de historias de la que quizás tú estás al tanto. Se trata de que tenemos que poner las bases mínimas de reconciliación. Y en este caso tenemos el formidable documento PARA CERRAR HERIDAS. COMUNICADO DE LA COORDINADORA ESTATAL DE CCP, A RAIZ DE LA LEY DE MEMORIA. Los cuatro puntos sí que sientan las bases de un diálogo y de una reconciliación muy interesantes. Y que es necesario seguir discutiendo. Mirad, un dato, en las comunidades y parroquias de Madrid, de estas estoy seguro, no se ha celebrado ninguna asamblea de dialogo sobre la Memoria Histórica, salvo en la parroquia de San Estanislao de Koska, cuyos ponentes fueron : J. F. Guijarro y Juan María Laboa, para el primero sólo hubo persecución de la Iglesia y habló mucho de las víctimas religiosas de Madrid; para el segundo hubo víctimas de unos y otros y una responsabilidad grande de la Iglesia. La Asociación Juan XXIII no se atreve todavía a tratar este tema, supongo que para ella hay otros temas más vitales. Tampoco la revista Éxodo, creo yo ¿no?. Otra cuestión, Me decía una participante en la asamblea de Redes “ya estoy cansada de la Memoria Histórica”. Tenemos que darnos cuenta que no pasaron 70 años y pico después de la Guerra Civil; hasta el 63 se mantuvo la Guerra viva, después el TOP siguió funcionando a lo bestia con penas de muerte. La transición y la constitución, fue un avance y un ejemplo maravilloso de diálogo, etc, etc. sí, pero bajo el ánimo posibilista y con la protección franquista, también hay que decirlo. Por consiguiente, amiga, ten paciencia. Porque llevamos sólo unos añitos de intentar resarcir un poquito a las víctimas de unos,, porque los otros tuvieron muchos de honro y gloria. En los Cuatro puntos de Cerrar Heridas hay que añadir el punto de la Iglesia, que para mí parece la más difícil. Si en esta institución hubiese un ambiente de cerrar heridas con arrepentimiento, con humildad, con el perdón, con celebraciones de fraternidad y reconciliación., se iría preparando el camino con el único símbolo de reconciliación

Pues ya está bien para hoy. No obstante, perdona, amigo Forcano, por eso de hojarasca, etc. porque no es ese tu estilo. Lo vienes demostrando maravillosamente a través de tus muchos escritos y testimonios.
Un abrazo de
Anxo Ferreiro Currás

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