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Renta básica universal y trabajo libre -- Plataforma de Sevilla y provincia por una RBU

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El movimiento de las Marchas de la dignidad sigue siendo el punto de encuentro de todos los colectivos, organizaciones, agrupaciones y movimientos que hicieron realidad las movilizaciones populares del 22 de marzo del 2014. El lema adoptado: “PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD” sigue siendo adecuado para seguir uniéndonos por encima de nuestras difrencias, pero la PLATAFORMA SEVILLANA POR UNA RENTA BASICA UNIVERSAL cree que se nos queda hoy un poco corto a la vista del amplio abanico de necesidades sociales que se vienen sucediendo. Por lo mismo, queremos proponer en este documento nuestra propuesta de una RENTA BASICA UNIVERSAL E INCONDICIONAL, como un medio, entre otros, del Programa que las Marchas de la Dignidad deben desarrollar para realizar un cambio social efectivo en nuestra sociedad. Nuestra propuesta pretende desarrollar las dos reivindicaciones de PAN y TRABAJO, como RENTA BASICA UNIVERSAL Y TRABAJO.

El trabajo remunerado, el medio para ser libres (1)

Ordinariamente se ha considerado al trabajo remunerado como el medio para tener cubiertas las necesidades básicas de la vida: comida, vestido, techo, tanto individuales como familiares. Es cierto que, además del trabajo remunerado y asalariado, existen otros trabajos, como el doméstico y el voluntario, que no son trabajos remunerados, pero si productivos que atienden al cuidado de las personas, desarrollando la afectividad y la creatividad y son, por ello, expresión del talento, de la cooperación humana, otorgando dignidad a las personas que los practican. Pero ha sido siempre el trabajo asalariado el que se ha considerado propiamente como trabajo o empleo. Sin embargo el concepto de trabajo ha tenido, en nuestra historia, diversos significados.

En la antigüedad clásica y Edad Media el trabajo productivo se considera un sufrimiento y un castigo, siendo objeto de desprecio. Etimologicamente trabajo es el trepalium impuesto a los esclavos o el realizado por los siervos de la gleba. Trabajo servil frente al liberal del ágora o el público del funcionario, del sacerdote o militar. En la Edad Media y en el Renacimiento nace la “burguesía” o “clase media” entre los señores y los siervos, la cual al dedicarse al comercio y manufactura cambia el significado del trabajo productivo. Para esta clase media la producción de bienes manufacturados o servicios es su medio de vida y promoción humana, lo considera digno y lo ensalza, no es ya un castigo. Posteriormente, por influencia del Protestantismo, particularmente del calvinismo, que predica el ahorro y la sobriedad, se fomenta y ensalza al trabajo profesional, como medio de obtener los bienes para vivir y dar dignidad a la persona, con lo que el trabajo deja de ser un sufrimiento y un castigo (2).

Al triunfar la burguesía en Europa con la Revolución francesa y la revolución industrial en Inglaterra, el trabajo remunerado adquiere de nuevo su antiguo significado. El modo de producción burgués se transforma en capitalista, basado en la propiedad de los medios de producción por unas pocas personas y la compra de la fuerza de trabajo de las grandes masas de empleados, fueran niños, mujeres u hombres. El empresario capitalista es quien da y crea el trabajo o empleo, que se considera fuente de riqueza, dando origen al capitalismo, para el que el valor del trabajo asalariado se mide por la utilidad del producto, que podrá cambiarse o venderse obteniendo el máximo beneficio. El trabajo asalalriado deja entonces de ser un derecho de la persona y se transforma en una obligación, un castigo más que un medio de vida, porque el trabajador no podrá negarse a trabajar, so pena de morir de hambre.

Carlos Marx es quien critica este modo de producción capitalista, sosteniendo que el trabajo en si es una actividad humana digna, que dignifica a la persona que lo realiza, porque mediante él se trata de humanizar a la naturaleza, de ponerla a su servicio mediante su creatividad y talento. Si embargo, será alienante por las circunstancias externas de las relaciones sociales de producción que se establecen en el capitalismo burgués. El capitalista posee los medios de producción, a través de los que se apropia de “la plusvalia” del trabajador, por lo que, el trabajo asalariado e, además de una olbigació, una explotación, es la moderna esclavitud. En el siglo XX, Nicholas Georgescu-Roegen, padre de la bioeconomía o economía ecológica, base de la teoria del Decrecimiento, advierte que, como en todo movimiento de energía siempre hay una parte de ella que se degrada, en todo trabajo humano existirá siempre una degración de la naturaleza, por lo que el trabajo humano deberá ser equilibrado ecologicamente. Esta tesis la admitió el marxismo desde el principio (3), pero no el capitalismo, pues éste será siempre “productivista”, al buscar el máximo de produccion para el máximo consumo y el máximo beneficio y “crecentista”, porque no repara en la devastación del patrimonio natural que puede ocasionar. Y hoy, para el capitalismo neoliberal y globalizador, el trabajo remumerado y asalariado no solo es un castigo, una explotación de la persona y una degradación de la naturaleza, sino que, además, dejará de ser el medio de subsistencia. ¿Por qué?

El fin del trabajo remunerado como medio de vida

Ante todo, porque la crisis económica que padecemos desde el 2008, agravada por la politica de austeridad de la Unión Europea y aplicada en España por las sucesivas reformas del PSOE y el PP, solo ha servido para abaratar el despido, acrecentar el ejército de reserva que busca un empleo y aumentar la productivdad devaluando el salario, creando la sociedad del precariado. De un puesto de trabajo fijo, se crean tres temporales. Y porque esta situación social se acrecentará por la cuarta revolución industrial, que puede dar lugar al fin del trabajo para los humanos, anunciada ya por Jeremy Rifkin, en 1995, en su libro: El fin del trabajo. El declive de la fuerza del trabajo global y el nacimiento de la era posmercado. Según él: «entramos en una nueva fase de la historia mundial, en la que será necesario un número cada vez menor de trabajadores para producir los bienes y servicios requeridos por la población mundial”. Los robots inteligentes harán esos trabajos con más efectividad, rapidez, precision y con menos errores que los humanos. Esta sociedad del fin del trabajo está ya cercana, tal como lo confirmaba un estudio reciente de Oxford, al afirmar que el 47% de los empleos serán robotizados en los próximos 20 años. El sector elitista de fabricantes de robots, aunque cree otros muchos puestos de trabajo, no será nunca suficiente para absorber a los millones de parados de la agricultura, la industria y servicios actuales. La cuarta revolución industrial trae consigo el fin del trabajo humano, en mayor medida que las revoluciones industriales anteriores, por lo que el trabajo productivo y asalariado dejará de ser el medio adecuado de adquirir los bienes necesarios para vivir y de procurarnos dignidad y valor a las personas. En tal supuesto ¿qué soluciones podemos encontrar?

Las solución propuesta por algunos partidos de izquierda y sindicatos del Trabajo garantizado (TG)(4), no parece ser efectiva. Es cierto que, a pesar de los robots, se podrán crear diversos puestos de trabajo, en las áreas de tecnologias no contaminantes y en sectores que dificilmente podrán ser ejercidos por los robots: artísticos, creativos, políticos etc., tal como nosotros proponemos más abajo, pero parece difícil alcanzar un pleno empleo y que el Estado ofrezca un TG a todos. Una medida más razonable será la reducción de la jornada laboral y el reparto del trabajo existente, manteniendo el mismo salario, pero creemos que es insuficiente, ya que si desaparece en gran medida el trabajo humano, mal podemos repartirlo y aumentar la retribución del trabajo, pues en esta cuarta revolución industrial todo el beneficio irá cada vez más al capital, propietario de los robots, los nuevos esclavos. Ante este panorama, nosotros apostamos por la instauración de una Renta Básica Universal e incondicionada.

La Renta Básica Universal (RBU) y el trabajo libre y opcional

En la definición de RB que propone la Red Global de Renta Básica (Basic Income Earth Network: BIEN(5), aceptada en España por la Red de Renta básica (6) se afirma que es el Estado quien paga un ingreso periódico, por encima del umbral de la pobreza, a tod@ ciudadan@, independientemente de sus fuentes de renta y sin importar con quien conviva. La Renta Básica tiene, pues, estas características: es Universal, Individual, Incondicional y Suficiente para vivir dignamente. Se diferencia pues, tanto del TG, como de las Rentas condicionadas. Las Rentas condicionadas otorgadas por las Comunidades Autónomas, como el Salario social, las Rentas Mínimas de Iinserción etc, se conceden exclusivamente a las personas que prueban haber agotado todas las prestaciones sociales y se encuentran en situación de pobreza, pero están en situación de buscar empleo. Esa es la finalidad de la ILP que, el pasado dia 2 de febrero, el Parlamento español aprobó tramitar a propuesta de los sindicatos mayoritarios, otorgando 426 € para más de 2,4 millones de personas sin recursos (7). La RBU se diferencia claramente de estas Rentas llamadas básicas. Aunque va también contra la pobreza, a ésta la considera no solo como carencia de bienes materiales, sino sobre todo como dependencia de los demás y exclusión social del que la padece, por lo que la RBU tiene un carácter preventivo de la pobreza y exclusión social, al otorgarse a tod@ ciudadan@ para que no caiga en ella. Evita la estigmazación social al percibirla toda la población y no solo un grupo de personas pobres y su simplicidad administrativa supondrá un ahorro importante de gestión y de racionalización de las políticas sociales, según la Red de Renta Básica

(8). Y respecto al TG, aunque en éste y en la RBU es el Estado quien tiene la obligación de garantizar su prestación, existe una diferencia fundamental entre ambas. En la tesis del TG, el Estado podrá garantizar un puesto de trabajo remunerado a la ciudadanía, si posee los medios de producción, todos como en el colectivismo o si tiene capacidad para forzar al capital a que garantice esos puestos de trabajo, postura difícil, hoy por hoy, de instaurar. En la tesis de la RBU, en cambio, el que el Estado pueda otorgar la RBU no supone que éste posea la propiedad de todos los medios de producción, sino unicamente que tenga la capacidad de recaudar suficiente capital para otorgarla a cada ciudadan@. Diversos autores de la Red de Renta Básica (9), expusieron, ya en el 2014, su viabilidad financiera, con una reforma del IRPF, sin que hasta ahora hayan sido desmentidos. Y, curiosamente, en este año crecerán los experimentos en muchos países para instarurar la RBU (10), siendo el mismo Foro de Davos quien recomienda su implantación (11). Si la financiación de la RBU en nuestro país es factible y su implantación va ganando adeptos en muchos países ¿basta con su implantación y nos olvidamos del trabajo en la era de los robots?

No, ciertamente. Es cierto que la implantación de la RBU se proyecta como el medio ordinario de obtener los bienes básicos de subsistencia, el derecho básico de propiedad de cada persona, el derecho a la subsistencia, a la vida, tal como lo afirman los arts. 3 y 25,1 de la Declaración de los Derechos Humanos, que el trabajo asalariado ya no puede garantizar. Sin embargo, sobre este derecho básico se levantarán posteriormenete el resto de los derechos humanos: derecho a un trabajo digno, al descanso y unas vacaciones, a la vivienda, a la enseñanza, a la sanidad, a la protección de la dependencia. La RBU no suple, en modo alguno, la conquista de los derechos ya adquiridos y admitidos en la sociedad. Sin embargo, la implantación de la RBU nos hará más libres, transformando el empleo y cualquier trabajo humano en libre y optativo. Cada uno podrá elegir el trabajo que más le guste, porque con la RBU se podrá sobrevivir, lo que no quita que se aspire a más. Se crearán, por ello, muchos nuevos empleos autónomos gratificantes, culturales, artísticos, musicales etc, que posiblemente no puedan hacer los robots.. Y los empleos ingratos, penosos, peligrosos y aburridos, los harán ellos o se cotizarán a un salario más alto. Sobre todo, desaparecerá el miedo al paro, es decir, el miedo a la dictadura del empresario que puede darnos trabajo o condenarnos a morir de hambre, la RBU es el colchón económico que nos respalda. Se facilitará también la contratación de los convenios colectivos y el cumplimiento de las condiciones de empleo fijadas en ellos, apoyará a las luchas obreras, a las huelgas etc. YlLa mujer podrá exigir igual salario a igual trabajo y desaparecerá su dependencia del varón que aporta el salalrio famiilar.

Se promocionará asimismo un decrecimiento más sostenible y ecológico, al no estar el empleo condicionado por el impulso capitalista del máximo beneficio y el expolio y devastación de la naturaleza. Los jóvenes tendrán mayores oportunidades de promoción, estudio y de salida anticipada del hogar familiar. Y el “ocio” se convertirá de objeto de ganancia y consumismo capitalista, en un ocio más libremente elegido, haciendo un uso del tiempo libre de forma mucho más creativa que antes: recuperando “il dolce far niente o la satisfacción de la pérdida de tiempo”, de los paises mediterráneos, ya sea trabajando a tiempo parcial o interrumpiendo la carrera, cuidando de los hijos o retomando los estudios, realizando trabajos voluntarios o dedicándose a cuidar de su propio jardin.

Es cierto que el establecimiento de la RBU no acaba con el capitalismo neoliberal, pero es sin duda un paso más hacia un nuevo paradigma, hacia el socialismo, en el cual, al conseguir la propiedad común de los medios de producción (los robots), se garantizará a todos los bienes y servicios gratuitos y pocas horas de trabajo libre, eliminando (gradual o rápidamente) la ley del valor (precios y salalrios), como sostiene Michael Roberts (12). Con ello, aparece claro que el establecimiento de la RBU no prestende arrinconar al trabajo, sobre todo al asalariado, sino que lo hace libre y optativo, le quita el estigma de necesario, obligatorio y esclavizador del sistema capitalista. La implantación de la RBU y el trabajo libre y optativo es la antesala de ese nuevo paradigma que perseguimos.
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Sevilla 10 de abril 2017

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