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Reglas administrativas dificultan compra de anticonceptivos -- Hypatia Velasco

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La capacidad de un país para obtener el mejor precio posible para un insumo concreto, incluyendo medicamentos y anticonceptivos, depende en gran medida del volumen que se adquiere. Así lo refiere el texto Opciones para la adquisición de anticonceptivos, que fue parte del foro virtual sobre opciones de anticonceptivos en América Latina y el Caribe promovido en diciembre en la página Global Exchange por el sociólogo Roberto López Linares, promotor al acceso universal a servicios de salud, y por Nadia Danette Olson asesora técnica del proyecto Deliver, que fortalece los canales de abastecimiento de los programas sanitarios y de planificación familiar en países en vías de desarrollo.

Países como El Salvador, Honduras, Guatemala, Perú y Nicaragua tienen sistemas para la compra nacional centralizada, con los cuales obtiene economías de escala importantes y sus consiguientes ahorros.

En Perú, una compra centralizada de medicamentos para programas de salud en 2003 generó ahorros de cerca de 9.2 millones de dólares, mientras que en el mismo año El Salvador comenzó un nuevo proceso de adquisición de medicamentos a granel para sus 27 establecimientos de salud, conocidos como el Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi), señala el texto.

Además, El Salvador, Perú y la República Dominicana firma¬ron un acuerdo, también llamado memorando de entendimiento (MDE), con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en donde le eligieron como agente de adquisición, consiguiendo así que la compra de anticonceptivos de calidad fuera a bajos costos y suministrados por fuentes de confianza.

Con el acuerdo, estos países obtienen anticonceptivos a precios competitivos ofre¬cidos en el mercado mundial sin tener que convocar a una licitación internacional o que adquirir directamente de proveedores internacionales que tienen restricciones legales.

No obstante, apunta el texto, uno de los requisitos con el acuerdo del Unfpa es que el Ministerio de Salud (MS) debe efectuar el pago completo de los anticonceptivos antes de adquirirlos y en algunos países no siempre se cuenta con la voluntad política y la capacidad fiscal para comprometer las sumas de dinero necesarias por adelantado para los anticonceptivos.

Como consecuencia, este requisito puede generar una barrera para la adquisición de anticonceptivos a granel con el Unfpa, quien, además, aumenta el costo total en un 5 por ciento por honorarios administrativos. No obstante, sus precios son generalmente inferiores a los de otros proveedores.

Otra opción de adquisición de anticonceptivos es mediante la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) que ya se ha discutido como una opción posible de adquisición para la región de América Latina y el Caribe.

Sin embargo, aún cuando el IPPF parece ofrecer precios competitivos, parecidos a los del Unfpa, los mecanismos de adquisición plantean algunas barreras para las instituciones pues requiere que éstas establezcan un acuerdo de adquisición con las filiales locales del IPPF.

Además, recalca el texto, el IPPF, una ONG privada, exige a las instituciones que cumplan con requisitos fiscales, por lo que podría resultar no competitiva para el sector público.

En este contexto, ha habido países como Chile y Costa Rica que han logrado gestionar la adquisición de anticonceptivos sin ayuda externa reciente, afrontando problemas internos cuando han ocurrido y esforzándose para conseguir eficacia, transparencia y calidad a buen precio.

México

Y México también ha hecho lo propio: la USAID brindó apoyo al programa de Planificación Familiar de México desde finales de los años 70 y lo retiró en 1996.

Por ello, el apoyo del gobierno para la Salud Reproductiva y la Planificación Familiar ha sido institucionalizado mediante el otorgamiento de capacidad técnica y financiera para cubrir las necesidades de Planificación Familiar de la población mexicana.

Sin embargo, las dos principales instituciones de salud pública en México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Secretaría de Salud (SS), tienen diferentes enfoques para cubrir sus necesidades de anticonceptivos.

Es así como muchos establecimientos de la SS comenzaron a experimentar desa¬bastecimiento de anticonceptivos a principios de esta década. Para hacer frente a esta brecha, en 2002, la SS estableció a nivel central un mecanismo “coordinado” para la adquisición de anticonceptivos mediante el apoyo del Unfpa.

Hasta ahora, la SS ha realizado tres adquisiciones anuales consecutivas mediante el Fondo de Población, con lo cuales ha conseguido ahorros de costos significativos para los estados: en 2002, los ahorros estimados fueron de aproximadamente 3.9 millones de dólares, asegura el texto.

No obstante, a pesar de los precios accesibles para comprar anticonceptivos mediante este mecanismo, menos de la mitad de los 32 estados mexicanos han participado en el programa de adquisición debido a los retrasos en la entrega, la reticencia del Unfpa para expedir recibos fiscales como requiere la mayoría de entidades estatales y federales, las estrictas medidas de control de calidad para los insumos importados y requisitos de pago por anticipado.

Este último, el pago anticipado, se ve obstruido porque, dice el texto, muchos estados no reciben sus asignaciones presupuestarias plenamente y no saben con qué incrementos van a recibir sus fondos. Además, algunos estados cuentan con leyes que prohíben que las entidades del gobierno adquieran suministros usando pago por adelantado.

Por ello, el IMSS nunca ha sido totalmente dependiente de los organismos internacionales y adquiere anticonceptivos de los proveedores comerciales desde principios de los años 90, señala el texto.

Y aún cuando el personal del IMSS fue incluido en las primeras discusiones de la SS para identificar opciones de adquisición de anticonceptivos a través del Unfpa, finalmente se negó a participar pues temía por la duración del proceso de adquisición y los posibles desabastecimientos que pudiera crear.

Además, refiere el texto, no estaba seguro de los ahorros en costo reales pues los costos de distribución no iban incluidos en los precios del Unfpa.

Como consecuencia, el IMSS continuó adquiriendo sus anticonceptivos a través de proveedores comerciales a precios que eran considerablemente superiores.

Actualmente, el IMSS “se encuentra bajo una mayor presión para mejorar la transparencia de sus procesos de adquisición y bajo la crítica de que compra demasiados de sus medi¬camentos a compañías farmacéuticas multinacionales”.

Por ello, el gobierno mexicano está optando por la compra de medicamentos genéricos intercambiables. Desde enero de 2006, 321 de estos medicamentos se incluyeron en la lista oficial del gobierno, y hay una modificación recomendada para incluir también varios insumos anticonceptivos.

Y la inclusión de insumos anticonceptivos a la lista de medicamentos genéricos intercambiables presentaría un cambio significativo para las instituciones del sector público y probablemente reduciría considerablemente los costos de la adquisición, concluye el texto.

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