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RDC:Por una lectura de la realidad del Kivu

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Umoya

Las multinacionales por un nuevo orden mundial
Nkunda, gendarme de los poderosos grupos opuestos a la entrada de China en el Congo
« Es necesario poner fin al comercio de minerales que financia la guerra desde hace 10 años en el Congo »“
¿El rebelde Nkunda protector de los tutsi o peligro para su comunidad?
Las multinacionales por un nuevo orden mundial

Hoy todos son conscientes de que la guerra en el Congo está motivada por el deseo de extraer las materias primas (diamantes, oro, coltan, niobio, cobalto, cobre, uranio y petróleo). En el Congo, la explotación por parte de las multinacionales occidentales se realiza de una manera que no tiene precedentes y se estima que 6 millones de dólares – únicamente de cobalto bruto, elemento esencial a las industrias nucleares – salen cada día de la RDC.

Cualquier análisis de la geopolítica en el Congo exige una buena comprensión del crimen organizado perpetrado por las multinacionales. Ello permite comprender razón por la que el pueblo congoleño padece una guerra incesante desde 1996.

Los recursos mineros en otras partes del mundo están fuertemente explotados, si no agotados, y los que se siguen explotando presentan costos muy elevados. Los grandes financieros de este mundo, cazadores de riquezas mineras, tienen los ojos apuntados sobre África Central, donde los yacimientos descubiertos están todavía vírgenes o mal explotados y susceptibles de abrir mercados a los grandes capitales.

Con cerca un tercio de las reservas de materias primas del planeta, abandonados por las antiguas potencia metropolitanas, que progresivamente se descuelgan tanto desde el punto de vista de la cooperación (dejada en manos de las ONG) como desde el punto de vista militar, los países africanos se han convertido en presa fácil de las sociedades multinacionales. Poseedores de enormes capitales, los grandes industriales han iniciado una lenta mutación que ha alcanzado su maduración a mitades de los años 1990. En efecto, las sociedades multinacionales no se contentan hoy ya con dictar sus leyes a los gobiernos del mundo, incluso a los más poderosos, ni con controlar esos Estados.

Alimentan en adelante la ambición de fundar un nuevo orden mundial, procediendo a la creación de nuevas entidades estatales que serían su emanación y funcionarían como sifueran uno de sus órganos. Los medios militares1 que estos grupos poseen y manipulan les permiten imponer su voluntad a instituciones nacionales así como a gobiernos, tomar posesión de un Estado, comprarlo y aniquilarlo igualmente. Desmantelar sus estructuras y erigir en su lugar una nueva entidad estatal que funcionaría como una filial, como un vulgar centro o un banal almacén. Estas potencias extranjeras han emprendido la reconquista y la remodelación de los países del mundo, trazando nuevas fronteras y forzando la creación de nuevos Estados.

La tentativa de apropiación del Congo por medio de la guerra debería permitir a estas multinacionales mineras apoderarse de las riquezas mineras y hacer un uso de ellas acorde con sus intereses.2

Tres hipótesis para la RDCongo

La degradación de la situación en el Congo y la amenaza real de partición del país colocan a la Unión Africana en uno de sus mayores dilemas. Una proyección realista a partir de datos fiables de la situación, no ofrece más que tres hipótesis razonables:
La primera y la más amable, conduciría a traer efectivamente la paz aniquilando las ambiciones de partición del país. Ello supone que los movimientos rebeldes y sus apoyos sean apartados del campo de juego y pagados con concesiones diversas en la ecuación política concreta, Evidentemente la clave en esta hipótesis pasa por controlar Ruanda, sobre el que únicamente USA puede ejercer con éxito una presión.

La segunda consistiría en avalar una partición de hecho, en un Congo democrático convertido en república federal o en su defecto en país constituido por regiones con amplia autonomía. En este caso hipotético estamos en un planeta político realista que muchos analistas han impulsado teóricamente en el pasado. Bastaría con redactar una constitución cortada a la medida para agradar a todos. Evidentemente, la opción federalista o de amplia autonomía implica la existencia en el este del país de un Estado independiente de hecho a sueldo de Ruanda.

La tercera hipótesis por fin es la de la opción brutal que impondría al poder actual de Kinshasa una partición del país y el reino de un relativo desorden. Es indiscutible que estaríamos muy pronto sujetos en este caso a un golpe de Estado militar, sobre el que habría que reflexionar en cuanto a los propiciadores y ejecutores del mismo.

Los congoleños y la UA ante una posible división del país.

A largo plazo, no hay ninguna posición que pueda movilizar mejor a los congoleños que una partición de hecho de su país orquestada por Paul Kagame. Contrariamente a lo que se podría pensar a juzgar por la indolencia de la población, existe un verdadero nacionalismo congoleños poderosos y atento, encarnado por la nueva generación de 25-35 años. Esta generación es capaz de reinventar un vigor patriótico similar al de los años 1960. Por otra parte, es una generación que sale poco a poco del complejo de esclavo y de ciudadano vencido en el que la había instalado la larga dictadura, oscurantista y sanguinaria de Mobutu. Son jóvenes que no reconocen legitimidad alguna a Kabila, no tienen ninguna confianza ni en la ONU ni en ninguna gran potencia.

El dilema para la UA se encuentra exactamente en una alternativa que pondría en acción sea un golpe de Estado nacionalista sea una división de hecho bajo el patrocinio disimulado de las grandes potencias. No sólo ninguna de las hipótesis es aceptable, sino, algo más grave, la opción federalista, fruto de una negociación a partir de las posiciones sobre el terreno o impuesta por la fuerza de las armas bajo el cayado de Kagame, suena como la muerte de algunos Estados presionados por reivindicaciones autonomistas.

El problema hutu – tutsi

Se reconozca o no, el problema hutu- tutsi existe hoy en la subregión del los Grandes Lagos: en Ruanda, Burundi, RDCongo y Uganda. En tanto los dirigentes ruandeses puedan tranquilamente e impunemente navegar sobre las músicas del genocidio, se permitiran cualquier fechoría.. Por consiguiente, es urgente examinar este problema en profundidad. Ser supervivientes del genocidio o descendiente de víctima del genocidio no confiere de ningún modo derecho a dedicarse a actos de discriminación, de guerra y de odio, asimilables al crimen contra la humanidad.

Los millares de congoleños que son arrojados hoy a la calle y huyen en todos los sentidos sin alimentos ni cuidados, son víctimas de Kagame con el mismo título que las víctimas del genocidio de 1994. Cuando el Tribunal especial para Ruanda haya saldado sus cuentas, ciertamente habrá que poner en pie el Tribunal especial para el Congo para juzgar a los autores de los crímenes en curso. Es en este marco donde Kagame y el FPR deberán responder ante los tribunales nacionales e internacionales. En fin, habría que recordar a cuantos estaría tras la planificación geopolítica, de la que Kagame es el vil instrumento y cuya finalidad es mantener separadas del poder la etnias mayoritarias, que las enseñanzas históricas prueban abundantemente que están abocados a la derrota, la perdición y la vergüenza3.

Nkunda, gendarme de los poderosos grupos opuestos a la entrada de China en el Congo

Al día siguiente del encuentro Obasanjo-Nkunda, el 16 de noviembre en Jomba, la opinión ha tratado de conocer las reivindicaciones reales de Laurent Nkunda. Son éstas:
Negociaciones directas con Kinshasa.

Renegociación de todos los contratos firmados por el gobierno congoleño con empresas chinas.
Cese de cualquier cooperación entre las FARDC y los rebeldes hutu de las FDLR.
Petición de protección para todas las minorías étnicas de RDC.
Promoción del buen gobierno y lucha contra la corrupción.
Integración de los elementos de la CNDP en el ejército nacional.
Integración en la administración congoleña de policías y funcionarios que trabajan en territorios rebeldes.

Integración de Laurent Nkunda en el ejército.
Se recordará que en la conferencia de Goma, el CNDP había presentado 8:
Restablecimiento de la Comisión “Verdad t Reconciliación”.
Neutralización y repatriación de las FDLR exFAR/Interahamwe, LRA y FLN/Palipehutu
Retorno de los exiliados y expatriados congoleños y regreso de J-P Bemba.
Retorno de los desplazados internos a sus hogares.
Formación de un ejército nacional y republicano.

Restauración de la dignidad del Congo y de los congoleños por la no-extradición hacia jurisdicciones supranacionales (internacionales) de los autores de crímenes cometidos en territorio nacional.
Anulación de los mandatos de arresto emitidos contra Laurent Nkunda
La no creación por parte del gobierno de milicias complementarias a su ejército.
Comparando las reivindicaciones de enero con las de noviembre, se entiende enseguida que efectivamente Laurent Nkunda “baila él solo el tango”4.

El juego táctico de Nkunda
Nkunda sabe jugar tácticamente. Por un lado, amplía su zona de influencia militar en la parte oriental del Congo y por otro trata de tejer nuevas alianzas nacionales e internacionales entorno a reivindicaciones sociales y políticas.

Al imponer la guerra, Nkunda ha logrado hacer cambiar las prioridades del gobierno. Al atacar los contratos chinos, quiere reducir a la nada los 5 “chantiers” o ambiciosas obras sobre las que el presidente Kabila fundamenta sus esperanzas para no presentarse tristón ante el pueblo en las elecciones de 2011. Al pedir la relectura de los contratos firmados por Kinshasa con las empresas chinas, ¿no busca atraerse la simpatía del FMI y del BM y la de numerosas capitales occidentales irritadas por est nuevo tipo de partenariado, llamado “ganador – ganador”? Actuando de esa forma, ¿no acaricia a la oposición política que había boicoteado en el pleno de la Asamblea Nacional la aprobación de los contratos chinos5?

El tiempo que va pasando desvela poco a poco pero seguramente la cara oculta del inceberg de la guerra que el disidente ruandófono Nkunda lleva a cabo contra el régimen de Kabila: el rebelde aparece como el hombre fuerte que occidente utiliza ahora para obligar el poder establecido de la RDC a que le deje seguir gozando de las riquezas del país. Cuidado con distraerse: Nkunda omite en sus reivindicaciones los contratos mineros sometidos a revisión que concierne esencialmente a firmas occidentales. Hay que concluir en consecuencia que la guerra impuesta a los congoleños por parte de Nkunda tiene la bendición de occidente y que la cuestión hutu- tutsi es muy secundaria en la aventura de Nkunda6.

Gendarmes al servicio de intereses internacionales.
El 23 de noviembre, el Forum Internacional por la Verdad y La Justicia en África de los Grandes Lagos denunció en Madrid el hecho de que las milicias del general rebelde actúan como “gendarmes” al servicio de grandes intereses internacionales que a partir de Ruanda se oponen a la entrada de China en RDC para la explotación minera. El senador Pere Sampol declaró en una conferencia de prensa que esta nueva guerra en el este del Congo “ha sido presentada como un conflicto étnico o tribal cuando el problema esencial ha sido el control por grandes grupos europeos y norteamericanos de los recursos naturales del Congo”. “Es justamente en el momento en que el Congo ha tratado de establecer contratos comerciales con China para explotar el cobre y el coltan, con contratos muchos más ventajosos para el Congo, cuando las multinacionales, con la complicidad de las grandes potencias han provocado este conflicto”, afirmó el senador.

“El gobierno de Paul Kagame”, prosiguió Joan Carrero, presidente del Forum, “se está apropiando de la mayor parte de los minerales estratégicos que se encuentran en el este del Congo y en especial de una variedad muy especial de coltan, un compuesto de colombita y tantalio en la industria de las telecomunicaciones. Ruanda es un gran exportador de coltan y no tiene coltan en su territorio”.
Por otra parte, según declaraciones hechas por un testigo « cualificado » en la instrucción abierta por el jez español Fernando Andreu contra el régimen ruandés por genocidio, el ex-presidente Laurent-Désiré Kabila, padre del actual presidente congoleño, habría sido asesinado por orden del presidente de Ruanda, Paul Kagame, para impedir su acercamiento a China y Venezuela. El objetivo de este crimen era “conservar el control de la explotación de las riquezas mineras del Congo por las grandes empresas que habían obtenido licencias de explotación gracias a la invasión del país”7.

“Hay que poner fin al comercio de minerales que financia desde hace 10 años la guerra en el Congo”

¿Hasta cuándo será tomada como rehén la población del este del Congo? ¿Cuántos muertos serán necesarios todavía? ¿Cuántas mujeres y muchachas deberán todavía sufrir violación, como sucede desde hace más de diez años? ¿Cuántos refugiados deberán seguir huyendo bajo las balas? ¿Por qué todas estas humillaciones? ¿Cuándo estas poblaciones serán por fin escuchadas?

Las potencias occidentales observan, hacen declaraciones diplomáticas, se contradicen y no adoptan decisiones adecuadas para poner fin a una guerra injustificada. ELCNDP se bate para conservar sus ventajas, en concreto para ejercer el control de las minas de niobium (coltan) heredadas del RCD/Goma). Explotado por Krall Metal, una firma australiana, el yacimiento situado en Lueshe en el Masisi en Kivu-norte, constituye la principal fuente de financiación de la guerra de Nkunda. El coltan es un mineral a partir del cual son extraídos metales como el columbium (también llamado Niobium) y el tantalio. El tantalio es utilizado sobre todo en la fabricación de condensadores para aparatos electrónicos como los teléfonos móviles y los ordenadores8.

Ruanda, gran exportador de lo que no tiene

La guerra en el Kivu no es una guerra étnica ni política. Se trata claramente de una guerra económica y geoestratégica por el control del estaño, oro, coltan, nobium… Todo gira en realidad entorno a las riquezas del Congo. Son los recursos naturales del país los que interesan, más que las vidas humanas. Cualquier iniciativa de paz que no consistiera en arrancar el control de estas minas de las manos de los grupos armados estaría abocada al fracaso.

En un informe que acaba de publicar SARW, Observatorio de recursos naturales en África Austral, un proyecto de OSISA, pone de relieve que el 2008 Ruanda a exportado coltan por un valor de 250 millones de dólares, cuando no es un productor de este mineral. La investigación iniciada desde el año 2000 acusa a todos los grupos armados, incluídas todas las tendencias, por prestarse a este juego malsano y criminal. Así, se ha constatado que en cuanto al NOBIUM es una sociedad italo-americana, entre otras, la que se encarga de comprarlo y hacerlo salir vía Ruanda. Este mineral que interviene en la fabricación de teléfonos móviles está concentrado precisamente en la parte sólidamente controlada por el CNDP de Nkunda9

Inmediatamente después del desencadenamiento por parte del CNDP de las hostilidades el 28 de agosto, Global Wittness, una organización internacional de derechos del hombre, volvió a la carga: “La participación directa de grupos armados y del ejército nacional de la RDC en la explotación de minas de estaño y oro en el este del paz.
10

Las tentativas de mantenimiento frágil del programa de paz podrían fracasar si no se tienen en cuenta las dimensiones económicas del conflicto. Global Wittness subraya que “los almacenes que compran estos minerales no pueden calmar ser ignorantes. Todo el mundo sabe pertinentemente qué grupos armados controlan qué territorios y qué minas. Al aprovisionarse de estos grupos criminales, los responsables del almacenaje les aportan un apoyo efectivo”. La ONG británica es categórica: el comercio de minerales sostiene la guerra desde 1998. Los principales grupos armados realizan un comercio ilegal y en total impunidad.

En su último informe, Global Wittness subraya que “este conflicto que ha costado la vida a ás de 3,5 millones de congoleños está alimentado principalmente por el comercio ilícito de los recursos naturales. A pesar de la reunificación del país, una gran parte del Kivu-norte sigue permaneciendo bajo el control del grupo pro-ruandés, antes el RCD-Goma y ahora el CNDP, que ha tomado el relevo. Por el hecho de la institucionalización del fraude en las fronteras con Ruanda, importantes cantidades de casiterita y de coltan abandonan la RDC sin ser registradas y sin pagar tasas. De ahí las pérdidas para la economía congoleña”.

Human Rigths Watch, aportando cifras, indica que « Ruanda podría haber importado una cantidad importante de casiterita en el transcursos de los cinco últimos años; alrededor de 500 toneladas por año en el periodo de 2000-2002 y 1.400 toneladas en 2003 y otras tantas en 2004”. De este modo, este tráfico mantiene un peligroso comercio de minerales que amenaza efectivamente la paz en RDC, especialmente en Kivu. La prueba está en que los combates se desarrollan lo más frecuentemente entorno a las zonas mineras, con vistas al control de las rentas lucrativas que salen de las minas, para mantener “economías de guerra”.

“No sólo la militarización del comercio de minerales amenaza la paz, sino que los congoleños y el país en su conjunto se encuentran privados de recursos que tanto necesitan para la reconstrucción”, concluye Patrick Alley de Global Wittness. Pide “a los facilitadotes y mediadores internacionales implicados en el mantenimiento del procesos que tomen de manera explícita en consideración los intereses económicos de las partes beligerantes”- Ya que, prosigue, “hasta el presente, esta cuestión ha sido evitada, porque ha sido juzgada demasiado sensible o susceptible de hacer fracasar las negociaciones de paz. Se trata por ello de una gestión poco juiciosa a largo plazo.

Si los diálogos internacionales siguen ignorando este aspecto crítico del conflicto, no lograrán encontrar soluciones duraderas”. “En tanto haya compradores prestos a participar en este comercio directa o indirectamente con grupos responsables de graves atentados a los derechos humanos, estos grupos no tendrán razón alguna para deponer sus armas”, explicaba el 10 de septiembre último Patrick Alley.

Soluciones de fachada y verdaderas soluciones
En otras palabras, puede resultar atractivo enviar a Olusegun Obasanjo, Benjamín M’kapa por cuenta de la ONU y a Ibrahim Falla por la UA, se puede poner en marcha una fuerza de interposición europea en el marco de Artemio II, un contingente suplementario de 3.000 hombres de la ONU, se pueden iniciar conversaciones directas o indirectas, pero en tanto se eluda este aspecto económico, este tráfico ilícito de minerales para sostener economías de guerra, las armas seguirán crepitando en el Kivu y en RDC.

La panacea reside en primer lugar en la capacidad de poner término efectivamente a esta guerra, neutralizando a todos, congoleños y extranjeros, que se ocultan en la sombra y manejan los hilos del control de las minas. Luego, perseguir a “los hacedores de conflictos” que compran y venden estos minerales en el mercado internacional de manera ilegal, antes de transferirlos ante la Corte Penal Internacional, recurriendo a incriminaciones de orden económico que serían constitutivas de crímenes de guerra, en aplicación del Estatuto de Roma.

Sobre esta cuestión, major que enviar tropas de la MONUC al frente, habrá que destacarlas en las concesiones mineras para neutralizar a todos estos señores de la guerra. Y como propone Global Wittness y Human Riges Watch, hay que reglamentar la venta de estos minerales. A imagen del tema de la madera y del diamante, habrá que disponer de régimen Kimberley con vistas a conocer el origen, el nombre del país productor y exportador de estos minerales. Habrá que apoyar los mecanismos existentes para ejercer un control real y eficaz, apoyado con sanciones a Ruanda y Uganda por tráfico fraudulento de minerales.

Por lo demás, en tanto el gobierno de la RDC, de manera responsable, apoyado por las organizaciones internacionales, no haya retoma el control de todas estas minas para vender legalmente sus minerales, la paz en RDC será siempre hipotética e inalcalzable11.

El rebelde Nkunda ¿protector de los tutsi o peligro para su comunidad?
En su informe publicado recientemente, la ONG Crisis Group (ICG) escribe que “el jefe rebelde Laurent Nkunda se presenta como protector de los tutsi congoleños, pero es contestado dentro de su propia comunidad, y su acción, lejos de gozar de la unanimidad entre los tutsi del Kivi, avuva las tensiones étnicas en el este de la RDC”.

Nkunda se ha “empleado en reforzar la paranoia entre los tutsi”, con referenacia repetidas a las violencias anti-tutsi y a la inminencia del genocidio, tras el del 1994 en Ruanda vecino, y algunos tutsi “han visto en él un garante último de su seguridad en el caso de que estallaran nuevos conflictos inter-comunitarios”, explica el informe. Sin embargo, no ha habido violencias mayores contra los tutsi por parte de las FDLR estos últimos años en el Kivu-norte donde opera Nkunda.
Los tutsi de la RDC, por otra parte, están repartidos en dos grandes familias, los tutsi del Kiv-norte (Masisi, Rutshuru) y en el Kiv-sur, comúnmente llamados banyamulenge. Los intereses divergen según las familias. Nkunda es apoyado por sus hermanos del Kivu-norte y por los refugiados tutsi de Ruanda y Uganda. No obstante persisten disensiones entre los tutsi locales (bagogwe) de Masisi y los de Rutshuru, donde hay predominio hutu en la población ruandófona. Los bagogwe son tradicionalmente rivales de sus hermanos de Rutshuru.

En el Kivu-sur, donde el odio anti-tutsi es menor, “Nkunda no tiene por el momento casi ningún apoyo entre los banyamulenge”, observa Enoc Sebineza, antiguo diputado de la región, tutsi también. “Hoy los banyamulenge intentan vivir en paz en sus tierras de la altiplanicie. Si Nkunda trae la guerra al Kivu-sur, ello creará nuevos problemas a nuestra comunidad”, subraya. “Nkunda pone en peligro los intereses de los tutsi congoleños a los que pretende proteger”, acusa Sebineza. “Su actuación (…) es de naturaleza a exacerbar las divisiones”, a la vez que refuerza la idea de que los tutsi congoleños sirven los intereses de Ruanda.. “Nkunda no sirve en nada a los tutsi, a lo que pone en conflicto con otras comunidades”, argumenta Cyprien Biringigwa, presidente de la sociedad civil del Kivu-sur. Cada ofensiva rebelde, con su lote de víctimas civiles, “aviva la llama del sentimiento anti-tutsi”, “al defender la minoría tutsi, Nkunda se ha convertido en un peligro potencial para la seguridad de la comunidad en su conjunto”12.

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ONGO ACTUALITÉ Nº 86

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