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Poema desde el espíritu de Javier Heraud*
No cierren las puertas de lo que vimos.
No tapen con cemento los nombres.
No pidan silencio donde hubo gritos.
Porque quien olvida su historia
está condenado a repetirla.
Y ya la repetimos una vez:
1980-2000.
Mujeres, niños, pueblos, cuarteles.
Miles.
El LUM no es piedra.
Es el lugar donde la abuela llora
y el nieto aprende por qué.
Es donde la Iglesia dijo en 2003:
«verdad y reconciliación, compromiso de todos».
Es donde la Defensoría escribió en 2018:
«preservar la memoria es preservar el país».
Es donde Francisco nos recordó:
«un futuro más justo y más fraterno».
¿Ahora lo quieren cerrar?
¿Con argumentos ideológicos?
¿Le tienen miedo a la memoria?
No.
La memoria no se cierra.
La memoria no se vende.
La memoria no se negocia.
Que entre el joven que no vivió la guerra
y salga sabiendo que la paz cuesta.
Que entre el obispo dormido
y despierte con el Evangelio en la mano:
«Bienaventurados los que lloran».
Que entre el funcionario
y recuerde que las víctimas tienen nombre.
Si derriban el LUM,
levanten mil LUM en cada plaza.
Si apagan una luz,
prendan mil velas.
Porque el Perú no se construye borrando.
Se construye recordando.
Se construye diciendo: NUNCA MÁS.
*Lima, agosto 2026*
Carlos Manuel Alejos Lévano.
Callao, Perú.
Poema en relación al permanente ataque en el Peru a los lugares de la memoria. Quieren borrar las injusticias cometidas.
En la memoria está la verdad que otros quieren ocultar ahora que gobiernan oficialmente el país.

