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Pedro Casaldáliga, 90 años de caminada (IV) -- Juan José Tamayo

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DOCU_RIOJADirector de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”
De la Universidad Carlos III de Madrid. Su última obra es Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2017)

Defensor de la causa afrodescendiente e indígena, de la causa de las mujeres, opción por el diálogo interreligioso, obrero de la utopía, espiritualidad contra-hegemónica
(Puede leerse en el blog de Juan José Tamayo: amerindiaenlared.org, publicado el 16 de marzo de 2018)
Desde Salvador de Bahía, Brasil
Con este artículo completo el retrato en catorce imágenes de Pedro Casaldáliga que inicié con motivo de su 90 años de caminada -cumplidos el 16 de febrero de este año-, como reconocimiento a su compromiso ético-evangélico, estético-literario, y político-librador con los pobres de la tierra, con quienes, haciendo realidad el poema de José Martí, su suerte quiere echar.
Gracias, Pedro, desde la ciudad de Salvador de Bahía (Brasil), donde estoy participando en el Foro Mundial de Teología y Liberación y el Foro Social Mundial, bajo el lema: “Resistir es crear; resistir es transformar”, que tú ejemplificas a diario.

10. Defensor de la causa negra e indígena
Pedro fue compañero, amigo y cómplice de José María Pires, primer obispo negro de Brasil recientemente fallecido. Participó en la Romería a la Sierra de la Barriga, antigua sede del Quilombo de los Palmares, donde vivió, luchó y fue sacrificado el líder negro Zumbi1, A petición de Helder Cámara, compuso con Pedro Tierra la Misa de los Quilombos, a la que pusieron música Milton Nascimento y su grupo.

Se celebró por primera vez en la plaza del Carmen de Recife, en el mismo lugar donde fue expuesta la cabeza de Zumbi, decapitado por las fuerzas del gobierno portugués. En el cartel anunciador de la Misa de los Quilombos aparece una mano negra empuñando una cruz. Los próximos días será representada en las ciudades españolas de Madrid y Palencia.
La Misa de los Quilombos tradujo, en estilo afro, este mensaje de monseñor Pires: “luchar por la liberación es compromiso evangélico porque Dios no acepta que sus hijos sean esclavos”.
Uno de los mayores significados del texto y de la realización de la Misa de los Quilombos, afirmaba Pires, es “mostrar la originalidad de la cultura afro y su gran potencial de acogida; todos entran en danza, todos cantan, todos celebran, no solo con los labios, sino con la integridad de la persona: cuerpo y alma”.

Desde su llegada a Brasil Pedro abrazó la causa indígena: “Los pueblos indígenas están siendo, en algunas iglesias, una prioridad. Te aseguro -le dice a su compañero y amigo Teófilo Cabestreros en una entrevista-, que, en mi sensibilidad pastoral, lo son. Porque es la prioridad más evangélica. Por dos motivos. Primero, porque son los más pobres como personas y como pueblos. No digo que sean lo menos felices. Como personas y como pueblo tienen sobre sí la sentencia de muerte más inmediata, la muerte más lógica a partir del sistema. Estorban. Sus tierras, su floresta, su casa, su hábitat maravilloso, este lago Tapirapé, que estás viendo, son estímulo, pasto, de la codicia de los grandes,, de los poderosos, del latifundio, de las famosas carreteras, de la integración nacional, del tristísimo desarrollo (maldito sea el desarrollo en estas circunstancias mortíferas!) y del turismo…”.

La Misa de la Tierra sin Males es la expresión de la solidaridad, mejor, de la identificación de Pedro con la causa indígena. Se celebró por primera vez en la catedral de la Seo de Sao Paulo, el 22 de abril de 1979. Era la más radical denuncia del proceso genocida y etnocida del proceso colonizador de los pueblos originarios. Rememora ese pasado destructivo de pueblos enteros y de la naturaleza, pero también de la actualidad caracterizada por las múltiples y más sutiles formas de opresión de los pueblos indígenas .Hace autocrítica de la actividad misionera, a la que acusa de complicidad con la colonización.

11. Defensor de la causa de las mujeres
Calificar a Pedro de feminista me parece oportunista. Presentarlo como defensor de la causa de las mujeres creo que responde a la realidad. Cuenta Ivone Gebara que Pedro ha sido de los pocos obispos que invitaban a mujeres a dar retiros y cursos de formación, sin asustarse de las críticas que estas hacían a la jerarquía eclesiástica por su actitud misógina, patriarcal y androcéntrica, y aceptando de buen grado la reformulación feminista de las figuras de Jesús y de María. Él mismo, a la hora de hablar de Dios y de dirigirse a Él, renunció al lenguaje patriarcal y utilizaba habitualmente el lenguaje incluso llamándolo Padre y Madre.

No ha dudado en abrazar la causa de las mujeres campesinas, indias, negras, prostitutas y profesionales en las diferentes áreas del saber. Ha continuado la tradición de las bravas mujeres catalanas, tiernas y valientes a la vez en la defensa de la vida; en él viven sus ancestros sus madres y hermanas de ayer y de hoy, afirma Ivone Gebara, quien le da las gracias por su “feminismo fuerte y tierno, próximo y comprometido, hermano y amigo”.

En un lenguaje desmitologizador, rompedor, diría más, iconoclasta, hace suya la causa de María de Nazaret liberada de advocaciones que la subliman y alejan de sus hermanos y hermanas, e identificada con las mujeres de las diferentes étnicas, culturas y religiones sometidas a la opresión del patriarcado, el colonialismo y el capitalismo:

“María de Nazaret, esposa prematura de José el Carpintero,
Aldeana de una colonia siempre sospechosa,
Campesina anónima de un valle del Pirineo,
Rezadora sobresaltada de la Lituania prohibida.
Indiecita masacrada de El Quicé,
Favelada de Río de Janeiro,
Negra segregada en el Apartheid,
hariján de la india,
gitanilla del mundo,
obrera sin cualificación,. Madre soltera, monjita de clausura,
niña, novia, madre, viuda, mujer…”.

12.Opción por el diálogo inter-cultural, inter-religioso e inter-étnico. Pedro Casaldàliga no impone su fe a los otros, ni afirma que su religión sea la única verdadera. Nombra al Dios de todos los nombres. Pone en práctica el poema de Antonio Machado: “¿Tu verdad? No. La verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”.

13. Obrero de la utopía en construcción
Pedro practica la esperanza como principio ínsito en la realidad y como virtud del optimismo militante en dirección a la utopía. En el discurso de recepción del doctorado honoris causa que le concedió el año 2000 la Universidad de Campinas (Brasil) proclamó su “pasión por la utopía. Una pasión escandalosamente desactivada, en esta hora de pragmatismo, de productividad, de mercantilismo total, de posmodernidad escarmentada” y se declaró “obrero de la utopía en construcción” y a rehabilitar críticamente a contratiempo. Utopía como lugar “donde quepamos todos”, como piden los zapatistas mayas. Su mensaje fue entonces “de esperanza en esperanza caminamos esperanzándonos”.

14 Espiritualidad contra-hegemónica
A sus 90 años, con el hermano párkinson a cuestas, goza de momentos de lucidez intelectual que expresa con gestos fraterno-sororales y en el silencio meditativo. Mantiene un insobornable compromiso liberador. Propone el reino de Dios como alternativa al Imperio, a cualquier Imperio, pasado presente o futuro:
. “Cristianamente hablando –afirma-, la consigna es muy clara (y muy exigente) y Jesús de Nazaret nos la ha dado…: Contra la política opresora de cualquier imperio, la política liberadora del Reino. Ese Reino del Dios vivo, que es de los pobres y de todos aquellos y aquellas que tienen hambre y sed de justicia. Contra la ‘agenda’ del impero, la ‘agenda’ del Reino”.

Su “Oda a Reagan” comienza con la excomunión del presidente de los Estados Unidos: “Te excomulgan conmigo los poetas, los niños, los pobres de la tierra”. Y termina declarándole “el último (grotesco) emperador: “Yo juro por la sangre de su Hijo,/ que otro Imperio mató/ y juro por la sangre de América Latina/ -preñada de auroras hoy- que tú serás el último (grotesco) emperador”.
Esa es la espiritualidad de Pedro: anti-imperial, contra-hegemónica, con la que, cual David contra Goliat, desnuda a los Imperios que, por muy poderosos que se crean y aparenten ser, tienen los pies de barro.

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