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Panel Estival -- Benjamín Forcano, teólogo

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Benjamín Forcano11.Los divorciados, sí pueden “hacer” la comunión (Benjamín Forcano)
2.Una planta contra la diasbetes (Juan M.- Dupuis)
3. El diktao alemán (Ignacio Ramonet)

1 Los divorciados , sí pueden hacer la comunión
La enseñanza del Papa Francisco convalidada por la investigación teológica actual

Benjamín Forcano

Saludamos con amor y gratitud las palabras que el Papa Francisco ha dedicado a modificar la norma canónica que excluía a los divorciados católicos del sacramento de la comunión: ”Es necesario una fraterna y atenta acogida , en el amor y en la verdad, hacia estas personas que, en efecto, no están excomulgadas, como algunos piensa: ellas forman parte siempre de la Iglesia”.

La norma canónica dice: “Los que existiendo un vínculo conyugal que lo impide, atentan contraer matrimonio, aunque sólo sea el llamado civil, son por el mismo hecho infames y si, despreciando la amonestación del 0rdinario, permanecen en la unión ilícita, deben ser excomulgados o castigados con entredicho personal, según sea la gravedad de la culpa” (Código de Derecho Canónico, c. 2336).
“Los padres sinodales afirman de nuevo la indisolubilidad del matrimonio y la “praxis” de la Iglesia de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que contra las normas establecidas han contraído nuevo matrimonio” (Juan Pablo II, Discurso durante la ceremonia de clausura del Sínodo de los 0bispos, 2004-1980-9).

Ya el Papa Francisco había expresado esta forma de pensar:
“La misericordia es más grande para el caso de los divorciados. El cambio de época, unido a otros problemas de la Iglesia, ha dejado muchos heridos. Si el Señor no se cansa de perdonar, nosotros no tenemos más elección que ésta.Y la Iglesia es madre , debe encontrar misericordia para todos. Los divorciados sí pueden hacer la comunión, esto hay que mirarlo en la totalidad de la pastoral matrimonial. Será uno de los temas a consultar con los ocho cardenales. Es además un tema antropológico y también lo es el problema judicial de la nulidad de los matrimonios. Todo esto habremos de revisar” (En el encuentro con los periodistas en el avión, en su viaje a Brasil).
Son muchos los que acaso piensen que esta innovación del Papa Francisco le aparta de la doctrina de la Iglesia. Creo que es al contrario, que trata de recuperar la enseñanza de Jesús, mantenida en la Iglesia, aunque desatendida en este caso por el magisterio oficial.

Me vienen a la memoria las palabras de Pedro Casaldáliga, un profeta de nuestro tiempo, quien con sus palabras en el XVI Congreso de Teología, denunciaba el desfase de los obispos en relación a la enseñanza l de la teología:
“Con mucha frecuencia los obispos creemos que tenemos la razón, normalmente creemos que la tenemos siempre, lo que pasa es que no siempre tenemos la verdad, sobre todo la verdad teológica, de modo que os pido, que no nos dejéis en una especie de dogmática ignorancia”
Viejo tema éste que debiera haber recibido ya solución, de haber atendido las enseñanzas de Jesús. El matrimonio, como realidad humana, existencial, puede presentar dificultades, crisis, incompatibilidades, hasta rupturas. Para estos casos, es donde Jesús habla de no ser crueles e hipócritas ensalzando hasta el absoluto una ley con detrimento de otras leyes. El propone el proyecto del matrimonio indisoluble, como un proyecto ideal, una meta a conseguir, la mejor. Pero, sin perder de vista la condición humana que, por su debilidad e incorregibilidad, puede en ocasiones hacer imposible el logro de ese ideal.

En tal caso, no se puede seguir afirmando que la indisolubilidad es una norma siempre inderogable. La situación de millares y millares de católicos, divorciados y recasados civilmente, es un grito contra ciertas normas que los condena a vivir fuera de la Iglesia. La connatural libertad y riesgo que acompaña a todo matrimonio hace que no se lo pueda considerar como absolutamente indisoluble y que, llegado el caso de un fracaso serio, se lo pueda enmendar iniciando un nuevo camino. Es un derecho obvio, aunque relativo y condicionado. Y, en este caso,la Iglesia no puede limitarse a dar una solución excepcional para seres excepcionales.

“Todo católico tiene el derecho y la necesidad de recibir la Sagrada Comunión. Todos tienen necesidad de participar activamente en la celebración eucarística, el acto central de la Iglesia católica y a la vez el signo de unidad con Cristo. Tienen derecho a ser recibidos con los brazos abiertos y sinceras muestras de bienvenida, en el seno de la comunidad católica y a tomar parte activa plenamente en las tareas de la comunidad” (S. Keller, ¿Divorcio y nuevo matrimonio entre católicos?, Sal Tarrae, Santander, 1976, 7-8).
En el año 1980, nueve teólogos españoles (José Alonso Díaz, José María Díez Alegría, Casiano Floristan, Benjamín Forcano, Jos I.González Faus, Gregorio Ruiz, Fernando Urbina, Rufino Velasco, Marciano Vidal) hiceron público un documento “Preguntas de unos teólogos a sus obispos”, con ocasión de la publicación que ellos hicieron: “Instrucción civil sobre el divorcio”.

Dichos teólogos destacaban que los obispos:
-No habían tenido en cuenta el sentir real de su comunidad católica.
-Se habían preocupado únicamente del divorcio como si se tratara de una ley meramente civil y política.

– Habían dado a entender que para los católicos no hay ninguna posibilidad de divorcio y ésta era doctrina que debía permancer inmutable.
Y decían los teólogos:
” Por supuesto que nosotros no ponemos en duda la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio tal como aparece en la revelación de Jesús. Está claro que el modelo de matrimonio que Jesús anuncia y exige, como conforme a la voluntad divina, es el matrimonio monogámico, indisoluble y que, fundado en un verdadero amor, tiende a hacerse realmente exclusivo, total e incondicional para toda la vida.
Pero esta doctrina de Jesús debe proponerse como un ideal y una meta hacia la que debe aproximarse toda pareja, sin excluir riesgos, equivocaciones y fracasos y no como una ley absoluta, con la cual toda pareja, por el hecho mismo de casarse, se identifica automáticamente, sin posibilidad de conocer rupturas o incompatibilidades o, por lo menos, incompatibilidades que hagan inviable esa ley.

Como católicos deseamos que, en el interior de la Iglesia, se robustezca el derecho a proponer públicamente lo que se piensa, cuando tal pensamiento es no sólo sincero sino objetivamenete fundado, serio, y contribuye a esclarecer la verdacera doctrina de Cristo y a replantear ciertos presupuestos y normas de la Iglesia. ¿Vds. Creen personalmente, cada uno, que la actual disciplina de la Iglesia sobre este punto es la propia del Evangelio, la que responde a la vida y enseñanza de Jesús? ¿No les parece que la Iglesia debería enfrentarse ahí, radicalmente, consigo misma”? Tenemos que mirar a lo que pasa en nuestra propia Iglesia, con la realidad de tantos matrimonios fracasados, acaso sin esperanza de recuperación, y por eso ya prácticamente divorciados, pero canónicamente condenados”.

Han pasado 45 años y los teólogos, bien fundadamente, proponían lo que hoy el Papa Franciscoenseña. El Papa parece querer hacerles justicia después de tanta censura y represión sufrida, cuando escribe esto en la Gaudii Evangelium:

“No haría justicia a la lógic a de la Encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde” (GE, 117).”En el seno de la Iglesia hay innumerables cuestiones acerca de las cuales se investiga y reflexiona con amplia libertad. Las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y el amor, también pueden hacer cecer a la Iglesia, ya que ayudan a explcitar mejor el riquísimo tesoro de la Palabra” (GE, 40) “La Iglesia , empeñada en la evangelización, aprecia y alienta el carisma de los teólogos y su esfuerzo por la investigación teológica, que promueve el diálogo con el mundo de las culturas y de las ciencias. Convoco a los teólogos a cumplir este servicio como parte de la misión salvífica de la Iglesia (GE , 131).

2

Una planta contra la diabetes (le va a costar creerlo)
Juan M. – Dupuis
Existe un extracto de planta contra la diabetes poco conocido, la berberina, cuyos efectos son tan espectaculares que no me va a creer cuando se lo cuente.

Es tan poco conocida que incluso mi corrector ortográfico subraya berberina en rojo. Tampoco conoce esa palabra, y por eso cree que me he equivocado al escribirla.

Para mí, que esto sea así es absolutamente lamentable.
Algo no funciona
En efecto, la diabetes es una de las peores plagas contra la salud de la actualidad, y el hecho de que nadie hable de la berberina es una nueva señal de que algo no funciona en nuestro sistema de salud.

Y no es que el extracto de esta planta se descubriera la semana pasada en lo más recóndito del Amazonas… En absoluto. La berberina es objeto de veneración en la medicina tradicional china y de la India (ayurveda) desde hace miles de años.

Tampoco es que sus efectos se conozcan poco ni que se dude de ellos; su acción se ha estudiado hasta el más mínimo detalle por parte de los científicos (luego hablaré de ello) y, aunque parezca increíble, se sabe con exactitud cómo esta planta es capaz de:
1. Reducir la producción de glucosa en el hígado.
2. Mejorar la sensibilidad a la insulina.
3. Estimular la absorción de la glucosa sanguínea por parte de las células.
4. Disminuir la tasa de azúcar en la sangre.
Y, con ello, eliminar como de un plumazo los graves problemas que amenazan la vida de los diabéticos y que pueden provocarles las complicaciones atroces que todos conocemos (desde insuficiencia renal hasta lesiones en el hígado, pasando por enfermedades de las arterias, infarto de miocardio, ictus, amputaciones e incluso ceguera).

Personalmente no encuentro ninguna explicación al hecho de que este extracto de planta sea tan poco conocido y utilizado. Sin embargo, Julien Venesson, mi respetado colega y amigo redactor jefe de la revista mensual Alternatif-Bien-Être, tiene una teoría propia al respecto.
“La planta que hace temblar a la industria farmacéutica”
Julien Venesson publicaba recientemente en su revista este titular: “La planta contra la diabetes que hace temblar a la industria farmacéutica”. (1) Según él, si la noticia se extendiera, podría “implicar la pérdida de miles de millones de euros en beneficios” para la industria farmacéutica, e incluso empujarla a “una situación cercana a la bancarrota”, ya que la berberina tiene muchas ventajas en relación con la metformina, el primer medicamento vendido contra la diabetes de tipo 2.

Y por esta razón, también según Venesson, “un extraordinario silencio planea en torno a los últimos datos científicos” sobre los efectos secundarios peligrosos de la metformina. El objetivo es evitar que se hable del tema con el fin de que el público se percate lo más tarde posible de las ventajas de la berberina.
¿Es posible que esto suceda?
Me cuesta pronunciarme sobre este asunto. ¿Realmente la industria farmacéutica ejerce un control tan grande sobre la información? ¿Y a escala mundial? ¿Puede ella sola impedir que salga a la luz un extracto de planta cuyos efectos podrían transformar la vida de millones de personas?

Por ejemplo, para:
Ahorrarles la perspectiva angustiosa de la amputación en una mesa de operaciones.
Permitirles que se controle la diabetes, aportándoles otros efectos beneficiosos para la salud, y todo ello sin ningún efecto secundario.
Evitarles la toma diaria de metformina que -en casos poco frecuentes pero completamente reales- provoca acidosis láctica, una enfermedad mortal causada por una menor oxigenación de las células.
Sin contar con que, hoy en día, se sospecha que la metformina masacra el nivel de testosterona en los hombres, lo que les arruina la virilidad.
Pero el efecto negativo más encubierto de la metformina es también el que no se experimenta al instante: reduce la absorción de dos nutrientes esenciales, la vitamina B9 y la vitamina B12. Las consecuencias a largo plazo pueden ser sencillamente desastrosas para el sistema nervioso (depresión, demencia…) y también para el corazón.

Entonces, ¿cómo, en estas circunstancias, la berberina no es más conocida como alternativa natural al tratamiento de la diabetes? Para mí sigue siendo todo un misterio.
Los fabricantes de complementos alimenticios son responsables
No obstante, lo que es seguro es que las autoridades sanitarias, los prescriptores de protocolos de tratamiento y los grandes medios de comunicación en algún punto no hacen bien su trabajo y permiten que el público en general, y los pacientes en particular, continúen sumidos en la ignorancia en cuanto a las virtudes de la berberina contra la diabetes.

También los fabricantes de complementos alimenticios naturales son responsables, según mi opinión. Tan sólo he encontrado uno (Supersmart) que ofrece la berberina, ¡en el conjunto de todo el mercado europeo!

Y eso que se trata de un producto totalmente seguro, legal, autorizado, que podría encontrarse en los estantes de cualquier tienda ecológica. Sin embargo, no se encuentra en ninguna parte; es como si a todo el mundo le importara un bledo, incluidos los comerciantes, cuyo trabajo es precisamente hacer llegar los productos al mercado.

Y por eso me parece tan importante hoy en día sacar a la luz la berberina; quizás así un mayor número de laboratorios se den cuenta de que deben difundirla, porque realmente se trata de una cuestión de salud pública.
La berberina: un extracto de planta muy potente
La berberina es un alcaloide que producen determinadas especies vegetales, como la argémona mexicana, el agracejo, la hidrastis e incluso el coptis japonés.

Un alcaloide es una molécula orgánica con base de nitrógeno. Lo puntualizo porque es importante. En efecto, los alcaloides son moléculas por lo general altamente tóxicas, pero que pueden tener una actividad farmacológica en dosis bajas.

Y ya conoce algunos: la quinina (que trata el paludismo), la cafeína, la morfina, la cocaína y la betaína son alcaloides.

Como sus primas alcaloides, la berberina tiene numerosos efectos sobre el cuerpo humano: estimula la inmunidad, destruye los hongos parásitos (en los intestinos, en la piel) y regula los problemas intestinales.

Pero sobre todo es eficaz en el caso de la diabetes de tipo 2.
La berberina es más eficaz que la metformina contra la diabetes de tipo 2
Ya hace mucho tiempo que un ensayo clínico, publicado en la revista Metabolism, indicó que la berberina tenía los mismos efectos que la metformina contra la diabetes, sin tener sus efectos secundarios.

Los investigadores concluyeron que ambos productos tenían “efectos idénticos en la regulación del metabolismo de la glucosa”. (2)

Un estudio reciente que resume los resultados de 14 estudios de intervención sobre la berberina (lo que es muchísimo) ha llegado a la siguiente conclusión: (3)
La berberina reduce la tasa de azúcar en sangre igual de bien que la metformina.
La berberina disminuye los lípidos sanguíneos (colesterol, triglicéridos) mejor que la metformina.
Y eso no es todo; las personas que toman berberina podrían obtener beneficios a otros tres niveles:
Ralentiza el avance del cáncer de próstata (lo que afecta a muchos hombres a partir de una determinada edad).
Tiene virtudes en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.
Disminuye el riesgo de enfermedades del corazón y las arterias.
¿Cómo funciona la berberina?
La berberina actúa sobre un regulador del metabolismo básico, que también está presente en todos los animales y todas las plantas: la proteína quinasa activada por APM (APMK).
Si se aumenta la actividad de la APMK, la berberina es también capaz de activar el metabolismo; es decir, de acelerar el mecanismo de transformación de los nutrientes (glucosa, lípidos) en energía celular.

De este modo, para las personas que padecen diabetes de tipo 2, en la que las células han dejado de absorber la glucosa de la sangre, por falta de insulina o de sensibilidad a la insulina, una simple toma de berberina permite aumentar la absorción de la glucosa por parte de las células, así como aumentar la sensibilidad a la insulina y reducir la producción de glucosa por parte del hígado.

En las personas que tienen problemas cardiovasculares, la APMK aumenta la combustión de los lípidos en las mitocondrias. Estimula la producción de oxígeno nítrico, que relaja los músculos de las arterias, a la vez que aumenta la circulación sanguínea, disminuye la presión arterial y protege contra la arterioesclerosis.

Las únicas contraindicaciones atañen a las mujeres embarazadas. Sin embargo, ni que decir tiene que las personas que toman metformina no deben en ningún caso pasarse a la berberina sin el consentimiento de su médico. Desde luego vale la pena que le consulte para probar este tratamiento natural.
Recomendada por el doctor Julian Whitaker
Si bien es poco conocida en Europa, la berberina está muy difundida en Estados Unidos, donde el médico estrella de la medicina natural, el doctor Julian Whitaker, la ha convertido en su aliado de cabecera. (4)
Whitaker es un excelente conocedor de la berberina, con la que lleva tratando a numerosos pacientes desde hace décadas, y por eso recomienda tomar 500 mg en cada comida (un comprimido tres veces al día).

Puede encontrar la berberina del laboratorio Supersmart haciendo clic en este enlace.
¡Atención! Estoy seguro de que mientras leía este texto le ha venido a la mente cuánto le interesaría leerlo a ese familiar, amigo o conocido suyo que tiene diabetes, o que usted sabe que tiene un familiar con la enfermedad. No dude en compartirlo con ellos, puede cambiarles literalmente la vida. Para ello, no tiene más que reenviarles este mismo e-mail. ¡A su salud!

******************************

Fuentes
1. Alternatif-Bien-Être. Junio 2014
2. “Efficacy of Berberine in Patients with Type 2 Diabetes”. Jun Yin, Huili Xing and Jianping Ye. Metabolism. 2008 May; 57(5): 712–717. doi: 10.1016/j.metabol.2008.01.013. PMC.
Hui Dong, Nan Wang, Li Zhao, and Fuer Lu. Berberine in the Treatment of Type 2 Diabetes Mellitus: A Systemic Review and Meta-Analysis Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, vol. 2012, artículo ID 591654, 12 páginas, 2012.

Dong H, Zhao Y, Zhao L, Lu F. The effects of berberine on blood lipids: a systemic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Planta Med 2013 Apr; 79(6): 437-46.

Wei W, Zhao H, Wang A, et al. A clinical study on the short-term effect of berberine in comparison to metformin on the metabolic characteristics of women with polycystic ovary syndrome. Eur J Endocrinol 2012; 166: 99-105

3

El diktado de Alemania

Ignacio Ramonet

Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.

Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”…
Cuando la humillación del líder de un país alcanza niveles tan espeluznantes, la imagen se queda en la historia para aleccionar a las generaciones venideras, incitadas a no aceptar nunca más un trato semejante. Así han llegado hasta nosotros expresiones como “pasar por las horcas caudinas” (1) o el célebre “paseo de Canossa” (2). Lo del 13 de julio fue tan enorme y tan absolutamente irreal que quizás este día también será recordado en el futuro de Europa como el día del “diktado de Alemania”.

La gran lección de ese escarnio es que se ha perdido definitivamente el control ciudadano con respecto a una serie de decisiones que determinan la vida de la gente en el marco de la Unión Europea (UE) y, sobre todo, en el seno de la zona euro, hasta tal punto que podemos preguntarnos: ¿de qué sirven las elecciones si los nuevos gobernantes se ven obligados a hacer lo mismo que los precedentes en los temas esenciales, es decir, en las políticas económicas y sociales? Bajo este nuevo despotismo europeo, la democracia se define, en menor medida, por el voto o por la posibilidad de escoger y, en mayor medida, por el imperativo de respetar reglas y tratados (Maastricht, Lisboa, Pacto Fiscal) adoptados hace tiempo y que resultan verdaderas cárceles jurídicas sin posibilidad de evasión para los pueblos.

Al presentar a las muchedumbres a un Tsipras con la soga al cuello y coronado de espinas –“Ecce Homo”–, Merkel, Hollande, Rajoy y los otros pretendían demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa. Abandonad toda esperanza, electores de Podemos y de otros frentes de izquierda europeos; estáis condenados a elegir gobernantes cuya función consistirá en implementar las reglas y los tratados definidos una vez por todas por Berlín y el Banco Central Europeo.
Lo más perverso es que, al igual que en un juicio estalinista a semejanza del “Proceso de Praga”, se le ha exigido a quien más criticó el sistema, a Alexis Tsipras, que sea quien se humille ante él, que lo elogie y que lo suplique.

Los que ignoraban que vivíamos en un sistema despótico lo han descubierto en esta ocasión. Algunos analistas dicen que ya estamos en un momento que podríamos calificar de “postdemocrático” o de “postpolítico”, ya que lo que pasó el 13 de julio en Bruselas demuestra el desgaste del funcionamiento democrático y del funcionamiento político. Además, muestra que la política ya no consigue dar las respuestas que los ciudadanos esperan, aunque voten mayoritariamente a favor de ellas.
La ciudadanía observa, desesperanzada, cómo se exige al partido griego Syriza, que ganó las elecciones y que ganó un referéndum con un discurso contra la austeridad, que aplique con mayor brutalidad la política de recortes que los electores rechazaron. Consecuentemente, muchos se preguntan: ¿para qué sirve elegir una alternativa si la alternativa acaba siendo exactamente una repetición de lo mismo?

Lo que Angela Merkel ha querido demostrar de manera muy clara es que, hoy en día, no existe lo que llamamos alternativa económica, representando ésta una opción contraria a la política neoliberal de recortes y de austeridad. Así, cuando un equipo político elabora un programa alternativo, lo somete a la ciudadanía para que pueda elegir entre éste y otros programas y cuando dicho programa gana las elecciones y un equipo nuevo alcanza legítimamente, democráticamente, la dirección de un país, ese equipo de gobierno, con su proyecto alternativo antineoliberal, descubre que, en realidad, no tiene margen de maniobra. En materia de economía, de finanzas y de presupuestos no dispone de ningún tipo de margen de maniobra porque, además, están los acuerdos internacionales, que “no se pueden tocar”; los mercados financieros, que amenazan con sanciones si se toman ciertas decisiones; los lobbys mediáticos, que hacen presión; los grupos de influencia oculta como la Trilateral, Bildeberg, etc. No hay espacio.

Todo esto significa, simplemente, que el gobierno de un Estado de la zona euro, por mucha legitimidad democrática que posea y aunque haya sido apoyado por el sesenta por ciento de sus ciudadanos, no tiene las manos libres. Sí las tiene si decide realizar reformas legislativas para modificar aspectos importantes de vida social como, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual, la reproducción asistida, el derecho a voto de los extranjeros, la eutanasia, etc. Sin embargo, si desea reformar la economía para liberar a su pueblo de la cárcel neoliberal, se encuentra con que no puede hacerlo. Sus márgenes de maniobra aquí son prácticamente inexistentes, no sólo por la presión de los mercados financieros internacionales sino también, sencillamente, porque su pertenencia a la zona euro le obliga a someterse a los imperativos del Tratado de Maastricht, del Tratado de Lisboa, del Pacto fiscal (que exige que el presupuesto nacional no puede tener un déficit superior al 0,5% con respecto al PIB del país), del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (que endurece las condiciones impuestas a los países que necesitan un crédito), etc.

Como consecuencia, se ha creado, efectivamente, en Europa en la actualidad, el estatus de “nuevo protectorado” para los Estados que han pedido un rescate. Grecia, por ejemplo, es gobernada de manera “soberana” para todas las cuestiones que tienen que ver con la gestión de la vida social de sus ciudadanos (los “indígenas”). No obstante, todo lo que tiene que ver con la economía, con las finanzas, con la deuda, con la banca, con el presupuesto y, evidentemente, con la moneda está gestionado por una instancia superior: la tecnocracia euro de la Unión Europea. Es decir, Atenas ha perdido una parte decisiva de su soberanía, el país ha sido rebajado al grado de protectorado.
Dicho con otras palabras: lo que está ocurriendo no sólo en Grecia sino en toda la zona euro –en nombre de la austeridad, en nombre de la crisis– es, básicamente, el paso de un Estado de bienestar hacia un Estado privatizado en el que la doctrina neoliberal se impone con un dogmatismo feroz, puramente ideológico. Estamos ante un modelo económico que está arrebatando a los ciudadanos una serie de derechos adquiridos después de largas y, a veces, sangrientas luchas.

Algunos dirigentes conservadores tratan de calmar al pueblo diciendo: “Bueno, se trata de un mal periodo, un mal momento que hay que pasar. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero saldremos de este túnel”. La pregunta es: ¿qué significa “salir del túnel”? ¿Nos van a devolver lo que nos han arrebatado?¿Nos van a restituir los recortes salariales que hemos padecido? ¿Van a restablecer las pensiones al nivel en el que estaban? ¿Vamos a volver a tener créditos para la salud pública, para la educación?

La respuesta a cada una de estas preguntas es “no”. Porque no se trata una “crisis pasajera”. Lo que ocurre es que hemos pasado de un modelo a otro peor. Y ahora se trata de convencernos de que lo que hemos perdido es irreversible. “Lasciate ogni speranza” (3). Ése fue el principal mensaje de Angela Merkel el pasado 13 de julio en Bruselas mientras exhibía, cual teutónica Salomé, la cabeza de Tsipras en una bandeja…
(1) La batalla de las Horcas Caudinas tuvo lugar el año 321 a. C., entre los ejércitos romano y samnita. Los samnitas de Cayo Poncio, gracias a su posición estratégica, rodearon y capturaron a un ejército romano de unos 40.000 hombres. Los soldados fueron desarmados, despojados de sus vestimentas y, únicamente con una túnica, fueron obligados a pasar de uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que les obligaba a inclinarse como condición para ser liberados. Esta derrota es el origen de la frase “pasar por las horcas caudinas” o “pasar bajo el yugo”, utilizadas en varias lenguas occidentales cuando hay que pasar un trance difícil, humillante y deshonroso por la fuerza.

(2) El “paseo de Canossa” hace referencia al viaje del emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico desde Espira (Speyer, Alemania) al castillo de Canossa (Italia) para ver al Papa Gregorio VII en enero de 1077. El objetivo era solicitarle que le levantara la excomunión. Cuando llegó a Canossa, Enrique IV tuvo que permanecer arrodillado a las puertas del castillo tres días y tres noches, nevando, vestido como un monje, con una túnica de lana y descalzo, para poder conseguir el perdón papal. Hoy en día, la expresión “Paseo de Canossa” (“Gang nach Canossa” en alemán, “Walk to Canossa” en inglés, “Aller à Canossa” en francés y “L’umiliazione di Canossa” en italiano) se usa para señalar una petición humillante.
(3) “Abandonad toda esperanza”, Dante Alighieri, La Divina Comedia. El Infierno. Canto III.

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