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Paco Hernández, Hijo de la Caridad, sacerdote obrero -- Rufo González

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In memoriam de Paco, “hombre de Dios y hombre del pueblo”
“Hijos de la Caridad”, Instituto religioso, dedicado en exclusiva a evangelizar al pueblo pobre y trabajador
En la Web diocesana de Getafe, leo el sábado, 19 junio 2021, que a las 21 horas, el obispo diocesano presidía un funeral en Leganés, en Nuestra Señora de Zarzaquemada, por el religioso Francisco Hernández, Hijo de la Caridad. Se me encoge el alma. Hace años que no sabía nada de Paco.

Guardo en lo más profundo recuerdos, sentimientos, admiración, gratitud… sobre este hombre de Dios, dedicado siempre a los más débiles.

El “amor pastoral” nos unió trabajando en Leganés. Fueron años (los 70-90) muy intensos en la vida eclesial de Leganés. En 1970 surgieron cinco parroquias nuevas. La mayoría en locales comerciales alquilados (excepto Ntra. Sra. de la Salud, que, durante seis años, una familia cristiana le cedió gratis el uso de un local de 200 m2.). El Espíritu Santo nos llevó a formar equipo a los curas de las nuevas parroquias. La parroquia matriz no quiso participar por no sintonizar en nuestros esquemas pastorales. Al cambiar el párroco de San Eladio, ya en los años ochenta, los Hijos de la Caridad se hicieran cargo de la parroquia. Llegaron José Miguel, Víctor, Paco, Norberto… Desde el primer momento hubo sintonía pastoral. Eran como nosotros: vestían igual -sin traje clerical-, tenían una perspectiva misionera similar, se sumaron a nuestros proyectos, compartieron con nosotros reflexión, talante espiritual de pastoral para el pueblo sencillo y muy mayoritariamente obrero…

Los Hijos de la Caridad fueron para nosotros un gran descubrimiento eclesial. Empezamos a saber que eran un Instituto Religioso, originado en Francia por Emilio Anizan. Su intuición carismática es evangelizar a las Masas Obreras, marginadas por la Iglesia. En la primera mitad del siglo XX, Benedicto XV, en la navidad del 1918, los bendice y pide al padre Anizan que los organice en exclusiva para evangelizar y crear la Iglesia en el pueblo pobre y trabajador, empezando en la periferia de París. El nombre del Instituto lo propone el mismo Benedicto XV: “Hijos de la Caridad”, Hijos del Dios-Amor. Pronto percibimos su Espíritu: mirar la vida del pueblo y descubrir la presencia de Jesús, conmoviéndosele las entrañas por sus necesidades. Su parroquia promueve la JOC y grupos de pastoral obrera. Más aún, Paco Hernández, Hijo de la Caridad, sacerdote obrero en la fábrica de electrodomésticos Kelvinator, tras el cierre de la misma, organiza con otros una cooperativa de jardineros (“Helechos”). A Paco le vamos encontrando en cualquier parque o calle de Leganés, con su mono verde de faena y sus herramientas de trabajo. A mí me sugería un moderno Francisco de Asís.

Paco murió en la última Navidad. Exactamente el 19 de diciembre de 2020. A los 39 años justos de ser ordenado sacerdote (19 diciembre 1979). Seis meses después, sé de su muerte, al leer la noticia de su funeral (19 junio 2021). Allí, “Leganés le dio una sentida despedida, estuvieron todos sus amigos y amigas…”. A ellos me asocié con un whatsapp: “Queridos Hijos de la Caridad. Acabo de leer en la revista diocesana de Getafe dos noticias vuestras: Bodas de Oro tuyas, amigo Víctor, y funeral hoy en Zarzaquemada por Paco Hernández Nicolás, al que mucho admiraba y siempre recuerdo con mucho afecto. Me alegro con vosotros de lo primero, y sufro de lo segundo. Mañana ofreceré la eucaristía por ambas intenciones. Aunque estemos distanciados -actualmente estoy en Jaén, donde, D. m., estaré hasta octubre-, no estoy lejos de vosotros en el Espíritu. Os recuerdo con mucho cariño. Un abrazo para todos”.

Quiero dejar el testimonio de un sacerdote ejemplar, humanamente y como servidor del Pueblo de Dios. Esta es la semblanza que sus hermanos, los Hijos de la Caridad escribieron el mismo día de su muerte:

“PACO, HOMBRE DE DIOS, HOMBRE DEL PUEBLO

Francisco Hernández Nicolás (para todos, Paco), Hijo de la Caridad, ha fallecido de un infarto múltiple el 19 diciembre 2020 a las 16 horas, a los 70 años de edad. Nació en Espinardo -Murcia- (21.01.1950) de familia trabajadora. Desde joven trabajó para ayudar en casa. Era pintor de profesión. Conoció la JOC (Juventud Obrera Cristiana) donde creció en su amor a Cristo y a los trabajadores, que le forjó como apóstol. Ello le llevó a entrar en contacto con los Hijos de la Caridad, presentes en Vallecas y Getafe. Compaginó estudios de teología en el seminario de Madrid y el trabajo, en la fábrica Kelvinator en Getafe. El 29 septiembre 1979 hizo su profesión religiosa y el 19 de diciembre de 1981 fue ordenado sacerdote en Getafe, por Mons. Alberto Iniesta. ¡El mismo día en el que ha entrado en el seno del Padre, 39 años después!

Paco continuó trabajando como sacerdote obrero y pastoralmente en Getafe y Leganés. Cuando Kelvinator cerró y dejó a muchos trabajadores en la calle, con algunos de ellos y otros de fuera, crearon la cooperativa de jardinería “Helechos”, en Leganés, a la que se entregó con pericia y entusiasmo. Hoy, la cooperativa sigue en marcha, dando trabajo a más de 100 personas. Años de intensa y apasionante labor que Paco supo compaginar con tareas en la parroquia de San Eladio, acompañando a jóvenes en la JOC y con una presencia activa en el mundo asociativo del barrio. Tenía un carisma especial para crear relaciones, amistad y animar a la gente sencilla y trabajadora. Un verdadero discípulo del P. Anizan.

Un grave infarto en 1985, mientras trabajaba como jardinero, dejó su corazón a un tercio de funcionamiento. Así ha continuado viviendo y trabajando con el mismo entusiasmo hasta hoy, por los lugares en donde los responsables le han enviado, con total disponibilidad. Con gran fortaleza. No quería que le consideraran un enfermo.

Una parte importante de su corazón lo ha dejado en América Latina, donde ha vivido y trabajado en varios países durante 17 años, en parroquias populares y en la formación (Argentina, Cuba, México y Colombia), hasta que, en 2014, debido a su delicada salud, los responsables le pidieron volver a España. Estos últimos años siguió con idéntica pasión trabajando pastoralmente en Leganés, Getafe y San Blas -Madrid-, su “último” amor, que los Hijos tuvimos que dejar con dolor por falta de efectivos.

La muerte le ha sorprendido, al llegar a casa, volviendo del hospital de Leganés, donde trabajaba como capellán, tras celebrar la eucaristía y visitar a una enferma. En marzo se contagió con el Covid 19, y, aunque se recuperó tras 15 días hospitalizado, desde entonces su salud se ha ido deteriorando, hasta que su corazón herido ha dicho basta. Deja muchos amigos y amigas, muchas personas que se beneficiaron de su capacidad de empatía con la gente más sencilla, de su alegría, de su generosidad y su pasión por poner a Jesús al alcance de todos. Sus hermanos Hijos de la Caridad también nos hemos beneficiado compartiendo dificultades y alegrías, y, por qué no decirlo, también sus grandes dotes para la cocina. Sus defectos, como los de los demás, de los que era muy consciente, están en las manos misericordiosas de Dios. No tendrá mucho trabajo para purificarlos con la cantidad de dones con que le agració.

Hermano y amigo Paco, que tu corazón descanse ya en paz en el corazón amoroso del Padre, con los miembros de tu familia que te han precedido, especialmente tus padres, Antonio y Dolores, tu hermana Fina, tu cuñado Mariano, recientemente fallecido. Será enterrado el lunes 21 a las 12,15 en Murcia, en la tumba familiar. Cuando las condiciones sanitarias lo permitan, organizaremos una celebración en su memoria. Gracias a los muchos que habéis expresado vuestra cercanía y vuestra oración, en la que permanecemos unidos. Los Hijos de la Caridad de España.”

Sólo me queda por decir: doy gracias al Padre del cielo por tu ejemplo, por saber tantas veces escucharme, por sustituirme algunas veces en la parroquia, por tus buenos consejos, por las aportaciones tan humanas y evangélicas en las reuniones pastorales que compartimos en Leganés, y por invitarme alguna vez a comer en vuestra casa. Pido al Espíritu que tu vida sea fecunda, y suscite vocaciones para vuestro Instituto, tan necesario en la Iglesia.

Jaén, 16 de julio de 2021

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