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Nueva evangelización. De lo eclesial y de lo social -- CEBS de Guayaquil

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“No es pan que hace falta, sino la voluntad de compartirlo juntos”.
CEBs de Guayaquil. Revisado en julio de 2012. PR.
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
1ª parte
LA N.E. COMO RENOVACIÓN ECLESIAL
Introducción
La “vieja Evangelización”
Historia de la Nueva Evangelización

Características de la Nueva Evangelización

Nueva en su ardor

Nueva en su método

Nueva en su expresión

Adónde vamos

2ª Parte

LA N.E. COMO TRANSFORMACIÓN SOCIAL

A. Aportes de la Biblia

El Árbol de la Vida o del Reino (Génesis 1.2)

La intuición de Abraham y Sara

El liderazgo de Moisés, Miriam y de los Jueces

Jesús retoma el proyecto de Dios del Antiguo Testamento

El proyecto del Reino continuó con los primeros cristianos

Dimensión política de la fe cristiana

B. Aportes de la Doctrina Social de la Iglesia

Documentos latinoamericanos de los Obispos

Evangelizar la Economía, la Política y las Ideologías

Vamos hacia el Socialismo Latinoamericano del Siglo 21

CONCLUSIÓN

La N.E. nos exige ser Iglesia de los Pobres

ANEXOS

. Texto completo del papa Pablo 6º sobre la tarea liberadora de la Iglesia

. Textos bíblicos: Economía, Política e Ideologías

I N T R O D U C C I Ó N

En relación a la Nueva Evangelización (NE), nuestros obispos nos dan una doble tarea, para que sea verdaderamente efectiva: primero, una renovación al interior de la Iglesia y, luego, un cambio en la organización de nuestra sociedad. He aquí el mensaje de los obispos latinoamericanos reunidos en Sto. Domingo, República Dominicana, año 1992.

“La 4ª Conferencia del Episcopado Latinoamericano ha querido perfilar las líneas fundamentales de un nuevo impulso evangelizador que ponga a Cristo en el corazón y los labios, en la acción y la vida de todos los latinoamericanos. Esta es nuestra tarea: hacer que la verdad sobre Cristo, la Iglesia y el hombre penetre en todos los estratos de la sociedad en búsqueda de su progresiva transformación. La Nueva Evangelización ha sido la preocupación de nuestro trabajo” (Mensaje, 3).

La NE, entonces, consiste en un doble compromiso personal y comunitario: la renovación de nuestra Iglesia para que sea más evangélica y la transformación social para que sea nuestra sociedad más conforme a los valores del Reino. Tendremos en cuenta estas 2 partes en nuestra reflexión.

1ª PARTE

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN COMO RENOVACIÓN ECLESIAL.

CONTENIDO

Introducción

La “vieja Evangelización”

Historia de la Nueva Evangelización

Características la Nueva Evangelización: Nueva en su ardor, su método y su expresión

Conclusión: Vamos concretando las orientaciones del Concilio Vaticano 2º.

INTRODUCCIÓN

Santo Domingo, 24: ‘Hablar de Nueva Evangelización es reconocer que existió una antigua o primera’. Veremos, entonces, primero, cómo era esa ‘Vieja Evangelización’, luego, cómo nace la exigencia de una Nueva y cuáles son sus características, para finalmente, profundizar en algo lo que es la ‘inculturación’. Desde esta orientación, veamos hacia qué renovación eclesial hay que trabajar.

Canto: ‘¿De qué color es la piel de Dios? Negra, amarilla, roja y blanca es. Todos somos iguales a los ojos de Dios’ (Ritmos, 85). Desde estas afirmaciones, veremos el compromiso eclesial hacia qué sociedad hay que construir.

A. LA VIEJA EVANGELIZACIÓN: ¿Cuál es el modelo de evangelización que ha pasado a ser viejo?

En una reunión de Comunidades Eclesiales de Base sobre la N.E., se preguntó a la gente: ¿Qué cambios le parecen positivos en nuestra Iglesia, en los últimos años? Las respuestas fueron las siguientes:

‘Antes, a nosotros, los seglares, no se nos tomaba en cuenta’.

‘La misa y los sacramentos eran en latín, y no entendíamos nada’.

‘No se podía ni tener, ni leer, peor comentar la Biblia’.

‘Nuestro papel era obedecer y cumplir. Ahora, participamos, tenemos responsabilidades, el sacerdote nos consulta para tomar decisiones’.

‘Antes, los sacerdotes vivían generalmente en grandes casas: no se les podía acercar; eran amigos de los grandes, Ahora, son más sencillos, viven entre nosotros, nos conocen más’.

‘No había ministerios para seglares. Ahora tomamos decisiones a nuestro nivel’…

Aquí están unos rasgos de la primera evangelización, que continúan todavía hoy, en la mayoría de las parroquias. Se sigue la práctica de los evangelizadores durante la colonia: los Españoles vivieron seguros de que tenían toda la verdad y la impusieron a la fuerza… Por eso, destruyeron los templos, erradicaron las prácticas religiosas de los indígenas, hasta mataron a los que no querían bautizarse, solo ellos podían interpretar correctamente la Biblia y la moral, sustituyeron el idioma nativa por el castellano y cambiaron los nombres de las gentes, etc. Solamente unos poquitos evangelizadores, durante los 50 primeros años de la colonización, dijeron que este método de evangelización no era correcto y buscaron una manera respetuosa de anunciar el Evangelio. El más conocido de ellos es Bartolomé de la Casas. En Ecuador no somos tan ricos de grandes nombres de sacerdotes y obispos que respetaron a los Indígenas y sus culturas.

B. BREVE HISTORIA DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

La N.E. nació en el concilio Vaticano 2° que tuvo lugar en Roma de 1962 a 1965. Se habló del valor que tenía toda religión, como búsqueda de Dios y camino de salvación. En particular, se utilizó la expresión ‘Semillas del Verbo’, para indicar la presencia salvífica de Cristo en las religiones, por buscar a Dios y vivir una sabiduría….

Ya en el documento de Medellín (1968), para aplicar el Concilio a la situación de América Latina, los obispos invitaban a los católicas de América Latina ‘poner en marcha una nueva manera de anunciar el Evangelio, que parta de la realidad, especialmente de los sectores pobres’ (Catequesis).

En Puebla, 1979, el tema de la Conferencia es: ‘La evangelización de América Latina (AL) en la época actual’. Los obispos retoman la denuncia de la pobreza hacha en Medellín, explican que este empobrecimiento tiene causas personales y estructurales, y que son pecado, tanto la miseria como los mecanismos que la producen: el pecado social. La opción por los pobres es el objetivo de toda la Iglesia.

En 1984, el Papa Juan Pablo 2°, en su viaje a Santo Domingo (República Dominicana), invitó oficialmente a ‘una Nueva Evangelización’ en AL, y explicó en qué debe ser nueva: ‘en su ardor, en su método y en su expresión’.

En Santo Domingo (1992) los obispos, en su Documento final, eligieron como primer tema de reflexión ‘la Nueva Evangelización’, además de la promoción humana y la inculturación. Retomaron las tres palabras del Papa que califican su novedad: ‘en su ardor, en su método y en su expresión’.

En el Sínodo de la Américas, celebrado en Roma en 1998, más de 300 obispos del Sur, Centro y norte del Continente, reconocieron que la Nueva Evangelización era su mayor preocupación y que el camino hacia ella era ‘la comunión, la conversión y la solidaridad’.

C. TRES ORIENTACIONES PARA LOGRAR LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Retomamos aquí las 3 orientaciones para la N.E. que propuso el Papa desde su proclamación en 1984: ‘Debe ser nueva en su ardor, nueva en su método y nueva en su expresión’.

Debe ser ‘nueva en su ardor’

Es una invitación a renovar la mística que nos anima, las motivaciones que nos mueven y el entusiasmo que nos habita. Podría ser de las 3 maneras siguientes:

a). Profundizando la práctica de Jesús y de los Apóstoles

Primero, miremos cómo Jesús actuaba con los no-judíos, por ejemplo con los Romanos que ocupaban su país: ‘No estás lejos del Reino de Dios’, dice a un capitán. A una mujer de una región vecina: ‘en Israel, no he encontrado una fe tan grande’. Y con los Samaritanos, afirma que ‘ni en Jerusalén, ni en Samaria, se adorará exclusivamente a Dios, sino en espíritu y en verdad’ (Juan 4, 21-24).

Luego, miremos a los Apóstoles y sobre todo a San Pablo. Pedro descubre que los paganos han recibido el Espíritu Santo sin el intermediario de la predicación de los apóstoles y Dios le revela que las leyes judías sobre ‘lo puro y lo impuro’ ya no son indispensables para la salvación en Jesucristo. A los Griegos, San Pablo no exige la circuncisión judía para que lleguen a aceptar a Jesús. Todo esto conduce al Concilio de Jerusalén donde se decide que las leyes del Antiguo Testamento ya no son el camino exclusivo de la salvación (Hechos 15,28).

Para Jesús como para los Apóstoles y San Pablo, se trata de partir de la realidad de las gentes, respetando, discerniendo y complementándonos para llegar a un mayor acercamiento a Dios y su voluntad.

b). Redescubrir la práctica ejemplar de alguna de los primeros evangelizadores del continente

Fray Bartolomé de las Casas es el ejemplo más llamativo y valioso de una Evangelización respetuosa de los Indígenas. Sus principios eran los siguientes:

Vivir en medio de los Indígenas y hacerse amigos de ellos.

Dar un testimonio personal y comunitario del seguimiento de Jesús.

Proponer el Evangelio y los sacramentos sin imposición alguna.

Respetar y promoverla buenas costumbres y prácticas de los Indígenas.

Ordenar sacerdotes de entre los mismos Indígenas (por esto comenzó un Seminario indígena).

Pero, esta línea de evangelización no encontró continuidad; más bien fue perseguida por los mismos obispos de la época y abandonada durante varios siglos.

c). Las orientaciones actuales se basan en la ‘Opción por los Pobres’ y la opción por las culturas nativas

Para anunciar el Evangelio hoy, en particular con los jóvenes, se trata de partir de las culturas, sabidurías y religiones indígenas, negras y populares: conociéndolas, respetándolas y valorándolas como base imprescindible para la Nueva Evangelización. Ellas son el camino que Dios eligió para darse a conocer y para que los pueblos se salvaran.

Los Documentos de Medellín, Puebla y Sto. Domingo constituyen un rico material para introducirnos en esta nueva manera de evangelizar desde los mismos pueblos y dejarnos evangelizar por ellos. Las practicas de varias diócesis y Conferencias Episcopales (Guatemala, Bolivia, Perú y Ecuador) son de una gran iluminación al respecto. Los discursos del Papa a veces confirman estas prácticas y abren buenas perspectivas. Es también nuestro deber leer, estudiar y participar en Encuentros sobres este tema…

Tenemos que reconocer que la gente sencilla practicó este método que es la Nueva Evangelización; la religiosidad popular es una mina: su arte secular, su inculturación, la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe ‘estrella de la Nueva Evangelización’ (Mensaje, 29)…

Más que nunca tenemos que ‘beber en nuestro propio pozo’, tal como lo dice el titulo de un libro de espiritualidad latinoamericana del Padre Gustavo Gutiérrez, para poder evangelizar con un ardor renovado, según el deseo del Papa.

Debe ser ‘nueva en su método’

En su mayor Documento, ‘Alegrías y esperanzas’, el Concilio Vaticano 2° confirmó el método popular llamado de ‘la Acción Católica’: lo utilizó en su esquema de presentación. Este fue retomado en las distintas Conferencias del Episcopado latinoamericano, en Medellín, Puebla y Santo Domingo. Consiste de 3 pasos: primero mirar nuestra realidad, luego profundizarla con la Palabra de Dios y los Documentos Eclesiales nacionales e internacionales, en fin decidir actitudes y acciones concretas.

En su ‘Mensaje a los Pueblos de América Latina y del Caribe’, el Documento de Santo Domingo presenta como ‘modelo de la Nueva Evangelización el episodio de los discípulos de Emaús’ en Lucas 24,13-35 (Mensaje 12-27). Retoma las 3 etapas anotadas anteriormente y añade una 4ª: celebrar la presencia del Resucitado y el crecimiento del Reino. El cuarto paso es propio de la experiencia latinoamericana: celebrar lo vivido personal y comunitariamente. He aquí las 4 etapas sugeridas por la práctica del mismo Jesús que es el modelo de todo evangelizador:

v. 13-24: el tiempo de la escucha y de la amistad,

v. 25-27: el tiempo de la palabra y de la iluminación,

v. 28-37: el tiempo del compartir material y espiritual,

v. 33-35: el tiempo de la celebración.

A partir de estas orientaciones, estamos más claros sobre cómo proceder para seguir un método que logre verdaderamente una Nueva Evangelización:

Primero, conocer profundamente, amistosamente, humildemente y a partir del contacto con la misma gente, la realidad de las personas, los grupos, la realidad regional y nacional y las culturas dónde queremos dar a conocer a Jesús resucitado. A lo mejor, nos evangelizaremos mutuamente y, tal vez, recibiremos más de lo que podamos dar.

Luego, comunicar nuestro mensaje partiendo de nuestros interlocutores: de su situación, de su realidad, de su conocimiento de Dios.

Después, tomar el tiempo y la valentía de compartir sencillamente el pan de la mesa y de la amistad, en las mismas casas de la gente.

En fin, saber celebrar juntos y con otros la amistad, el camino recorrido, la conversación, el compartir, la alegría y el reconocimiento del Resucitado y de la presencia del Espíritu.

Este método es de aplicar no solamente en nuestros trabajos de apostolado, catequesis y evangelización, sino también y sobre todo como una manera de vivir y actuar.

Debe ser ‘nueva en su expresión’

Para evangelizar de una manera nueva, hay que reexpresarlo todo a partir de la historia y de la realidad latinoamericana. Esto supone ‘desblanquear’ y ‘deseuropeisar’ muchas cosas; y lo lograremos si nos dejamos guiar por la misma gente, despojándonos de nuestro poder, tener y saber, para aprender desde los pobres y según ellos el camino de una Nueva Evangelización. Se trata nada más que de un proceso nunca acabado de inculturación, o sea, de encarnación en las culturas de este continente dejándonos transformar por ellas. Iremos así renaciendo a una nueva experiencia, y en particular a la experiencia indígena, negra y popular de Dios y a ‘la inculturación de Iglesia, de la liturgia y del Evangelio y de la misma fe’ (Santo Domingo).

Para tomar una comparación, la inculturación no es parecida a un injerto que se pondría en una rama para que produzca unos frutos “mejorados”. Tampoco es una mezcla, como se mezclara 2 colores diferentes afín de obtener un nuevo color. Podría más bien compararse a una fecundación: tiene algo nuevo que viene de los 2 componentes, porque hay un enriquecimiento, una nueva vida; la herencia se transforma mediante la novedad sin perderse, y no solamente se enriquece sino que da nacimiento a una nueva identidad que parte de las raíces donde se sitúa.

a.) Unos comienzos de Inculturación:

El primer artículo que me llamó la atención sobre este tema, fue es de una mujer teóloga peruana que escribía: ‘Yo siento a Dios de otro modo’ (Revista Páginas, Lima, Perú), y desarrollaba en su artículo el tema la espiritualidad, diciendo que éramos ‘en el umbral de una nueva Espiritualidad’. Eso era en 1986. Fue el comienzo de mi curiosidad sobre este tema.

Luego me enteré del libro de un negro norteamericano, escrito en 1970: ‘La teología negra de la liberación’. El autor se llama Jame CONE.

Después, leí un articulo de un amigo sacerdote que trabajaba en Brasil, en medio de los negros, que había sido nombrado sacerdote de la religión afro-brasileña de ‘Los Orixas’. El título de su artículo era una pregunta: ‘La religión de los Orixas: ¿otra Palabra de Dios?’. Y señalaba todo lo parecido que había en esta religión con la Biblia Católica.

Luego, durante un año, seguí en Roma un curso sobre este tema donde pude compartir experiencias y reflexiones desde África y sobre todo Asia sobre la inculturación en estos continentes.

b). La práctica de Jesús y de los apóstoles:

¿Cómo actuó Jesús con los extranjeros en su propio país? A un capitán romano, le dice: ‘No estás lejos del Reino de Dios’. A una mujer cananea que pide las migajas de sus milagros, señala a sus apóstoles: ‘No he encontrado fe tan grande en Israel’. A la samaritana del pozo de Jacob, la única persona a la cual revela que es el Mesías esperado, le explica que de aquí en adelante, ‘Los verdaderos adoradores del Padre lo adorarán en espíritu y en verdad’.

Pedro y Pablo descubren que, después de la resurrección de Jesús, no se puede aplicar las leyes del Antiguo Testamento de la misma manera, estricta y obligatoria. Se le revela a Pedro que ‘todo es puro’, contra el parecer de las leyes judías; el mismo Pedro bautiza a un pagano porque ya ha recibido el Espíritu Santo, sin ser primero circuncidado. Esto significa que las leyes del Antiguo Testamento eran para los judíos afín de que pudieran prepararse al camino de Jesús y reconocerlo cuando venga. Los demás Pueblos tienen su propio camino, o sea, su religión, para llegar a Jesús.

c). Las orientaciones de nuestros obispos sobre la Inculturación, cuando se reunieron en Santo Domingo, República Dominicana en 1992, van en 4 direcciones: Hay que inculturar la liturgia, la Iglesia, el Evangelio y la fe. ¡Menudo trabajo! Miremos unos ejemplos que demuestran que esta inculturación está en marcha entre nosotros:

Una liturgia inculturada está presente en la Religiosidad Popular, los altares familiares, las oraciones devocionales, los símbolos indígenas de las fiestas y de las danzas…

Una Iglesia inculturada se construye a través de los nuevos ministerios, las iniciativas que toman los seglares, la nueva organización que se pone en marcha a partir de ellos, según su organización ancestral…

Un Evangelio inculturado se hace realidad en las interpretaciones que dan nuestras gentes de Jesús, sus parábolas, sus gestos y actividades. Cuando lo pintan, con sus colores y sus símbolos, con sus Cristos morenos y negros, con un rostro nuevo, acorde a su realidad, ¿no sería un Evangelio inculturado que se estaría escribiendo? Y este Cristo negro, ¿quiénes nos lo van interpretar, sino los negros? Este Cristo indio, ¿quiénes nos lo van a explicar, sino los Indígenas?

Una fe inculturada aparece donde un Pueblo se adueña del cristianismo: Todas nuestras visiones de Dios son incompletas y distintas, y deben juntarse para completar el verdadero rostro de Dios, aunque siempre algo o mucho estará todavía por descubrirse.

Dejémonos evangelizar por los más pobres, si de ellos es el Reino de Dios. Hagámonos indígenas con los Indígenas, negros con los Negros, pobres con los pobres: ellos son el camino para darnos a conocer cómo se revela Dios aquí y cómo hay que anunciar a Jesucristo. La nueva Evangelización comienza con nosotros, con confianza e igualdad: mucho tenemos que aprender de Dios. Evangelicémonos mutuamente en el respeto, la escucha, la igualdad, el diálogo, la búsqueda juntos de más verdad sobre las múltiples revelaciones de Dios. No nos sintamos superiores, orientadores, organizadores, sino volvamos a nacer a partir de las culturas oprimidas, hacia un nuevo amanecer, con ellas, desde ellas, según ellas. Una resurrección inesperada nos espera.

CONCLUSIÓN

¿ADÓNDE VAMOS? A concretar las grandes intuiciones del Concilio.

No vamos hacia novedades desconocidas: lo nuevo acaba de nacer cuando lo viejo acaba de morir… El Concilio Vaticano 2º abrió muchos caminos: unos apenas han sido abierto y otros han sido troncados. ¿Qué nos decía el Concilio?

El protagonismo de los seglares por su vocación bautismal.

La paridad de las mujeres en la organización de las Iglesias

La opción por las causas de los pobres en lo religioso y lo social

La colegialidad eclesial al nivel nacional y continental

La articulación entre Consejos Episcopales continentales como tarea del Vaticano

El ecumenismo como enriquecimiento mutuo

El pluralismo religioso en el respeto, el diálogo y la unión al servicio de un mundo reconciliado (por los derechos humanos contra la finanza internacional, las guerras, el tráfico de drogas, la miseria…): ¡Fuera de los pobres no hay salvación!

Ahora se puede pensar en un Concilio “Jerusalén 2º”, o sea, una gran Asamblea de los Pueblos de Dios (cristianos, creyentes y religiosos) que se va realizando a los niveles local, nacional, continental e intercontinental. Volvamos a “la tradición”… de los primeros cristianos, que se reunieron el 1º Concilio en Jerusalén (Hechos 16).

2ª PARTE

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN COMO TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

CONTENIDO

Introducción

Aportes de la Biblia

2. Aportes de la Doctrina Social de la Iglesia

INTRODUCCIÓN: La N.E. tiene necesariamente una dimensión social.

Los grandes problemas que sufrimos son de orden estructural, tal como decía el papa Juan Pablo 2º: “Esta pobreza no es una etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas… mecanismos que producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” (Puebla 30). Se trata de cambiar las actuales estructuras sociales, o sea los sistemas de gobierno y los sistemas financieros, diseñados por el capitalismo.

Ahora si queremos transformar la sociedad para que sea poco a poco más acorde a los valores del Reino, tenemos que, primero, conocer como funciona y cómo está organizada, afín de desentrañar sus mecanismos perversos, denunciarlos y sustituirlos. Como cristianos tenemos a nuestra disposición 2 herramientas que tienen un peso motivador muy grande. Son, por una parte, la Biblia como experiencia organizativa de un pequeño pueblo en lo económico, político e ideológica y, por otra, la Doctrina Social de la Iglesia que es el compendio de las tomas de posiciones eclesiásticas sobre la situación social de nuestros países.

La Teología de la Liberación es la que más ha desentrañado la situación de miseria y su sustitución desde el protagonismo de los pobres. Se inspira en la Biblia, el Concilio Vaticano 2º, las palabras de los papas y de los Documentos de la Iglesia Latinoamericano. Para confirmarnos en este caminos, citaremos aquí lo que dijo el papa Pablo 6º después del Sínodo de 1975 (10 años después del Concilio): “La Iglesia, repitieron los Obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización” (30. Ver en Anexo el texto completo).

Vamos a ver primero cómo el Pueblo de la Biblia logró una organización original que eliminara la esclavitud y promoviera una nueva organización social según los criterios del Reino de Dios. Luego pasaremos a unas orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia

I . APORTES DE LA BIBLIA

CONTENIDO

El Árbol de la Vida o del Reino (Génesis 1.2)

La intuición de Abraham y Sara

El liderazgo de Moisés, Miriam y de los Jueces

Jesús retoma el proyecto de Dios del Antiguo Testamento

“Busquen primero el Reino de Dios”

Con Jesús se pone en marcha el Reino de Dios

El proyecto del Reino continuó con los primeros cristianos

Dimensión política de la fe cristiana

Poco acostumbrados estamos en hacer una lectura histórica de la Biblia, o sea descubrir que el Pueblo de Jesús tenía una organización económica, política e ideológica propia. En muchos de estos campos pueden darnos “lecciones económicas, políticas e ideológicas” muy valiosas para nuestros días. Muchas veces los cristianos, por ignorancia o comodidad, nos quedamos en una lectura espiritual y superficial de la Biblia. Monseñor Desmond Tutu, obispo anglicano de África del Sur llegó a afirmar: ‘No sé qué Biblia están leyendo quienes dicen que la Biblia no tiene dimensión política’.

A. LA PUERTA DE ENTRADA: EL ÁRBOL DE LA VIDA DEL GÉNESIS

Este árbol de la Vida, o del Bien y del Mal, es la anticipación del proyecto del Reino de Dios inaugurado por Jesús. Retomemos aquí las palabras del Papa Pablo 6º en su carta encíclica de 1975 sobre ‘La evangelización de los Pueblos’, donde escribía: “El Reino es lo único absoluto” (8). Veamos a partir del poema de la creación (Génesis 1 y2) cómo entender el proyecto de Dios, su sueño que es el Reino. Veamos lo que nos dice.

– Dios está a la raíz y al origen de toda la creación.

– Al crear, Dios comparte lo que es, o sea, vida, amor y comunidad. Para él y a su imagen, la armonía es el eje y la meta de todo el universo.

– Dios creó primero los 4 elementos, luego los vegetales y animales: eso es la NATURALEZA cuyo objetivo es, según Dios, compartirlo todo para el beneficio de todos. Todo esto va a ser el campo de la ECONOMÍA, o sea, la organización de las relaciones del ser humano con la naturaleza mediante el compartir de todas las riquezas nacionales e internacionales. En esta parte, el pecado está en la acumulación. Ver Éxodo 16,14; Mateo 20,1; Hechos 2, 42…

– Después, Dios creó a la HUMANIDAD cuyo objetivo es el convivir. Esto va a ser el campo de la POLÍTICA, o sea, la organización de las relaciones todas las personas mediante el convivir entre sí y con todos los grupos étnicos de la nación y con todos los pueblos del planeta. En esta parte el pecado está en el dominar. Ver Éxodo 18,13; 1° Samuel 8; Marcos 10,42.

– En fin, Dios comunicó a los seres humanos su SABIDURÍA para que podamos expresarnos de múltiples maneras y, así, enriquecernos con el aporte de todos y todas. Esto va a ser el campo de las IDEOLOGÍAS, o sea, la organización de las distintas propuestas para expresarse, para organizar la economía y la política. El pecado está en el engaño. Ver Daniel 2; Lucas 4,16; 1° Corintios 1,27…

Esto es el SUEÑO DE DIOS, su plan de vida, amor y felicidad. Es el árbol del Reino, que Jesús hará presente, y que nos entregará para continuarlo y completarlo. Como vemos, el Reino lo abarca todo: la Economía, la Política y las Ideologías. Nada escapa al sueño de Dios: Si las cosas marchan mal, es porque nosotros, los humanos, nos hemos tomado suficientemente en cuenta el proyecto de Dios. O nos hemos desinteresado, y nos hemos hecho cómplices e encubridores de su destrucción. Nuestra misión es restablecer el sueño de Dios. De hecho la Palabra ‘Reino’ es la más utilizada por Jesús, según los Evangelios. Bien se puede definir a Jesús como ‘El Profeta del Reino’. Nosotros somos sus seguidores que actualizamos dicho Reino.

B. LA INTUICIÓN DE UNA SOCIEDAD DISTINTA CON ABRAHAM Y SARA

Con Abraham y Sara comenzó una nueva propuesta social relacionada directamente con la fe. Esta intuición se conservó con los y las que llamamos los Patriarcas y las Matriarcas y así llegó hasta Moisés y su hermana Myriam. Esta intuición-propuesta se encuentra en el llamado de Abraham (Génesis 12):

“Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre”

Se trata de una ruptura radical. En ese tiempo pequeños pueblos eran organizados en lo que se llama “Ciudad-Estado” donde un rey, monarca absoluto, vivía de la esclavitud de los campesinos comprometiéndose a protegerlos. La religión justificaba esta forma de organización esclavista. La encontraremos en Egipto con el Rey-Faraón.

Abraham y Sara sienten el llamado de dejar esta forma de organización y de religión para emprender un nuevo camino social y religioso.

Esta percepción nos hace ver a un Dios cercano y amigo. Al cambiar la percepción de Dios, van a cambiar también las relaciones (y estructuras) humanas. La religión va a justificar otra forma de organización social.

Luego vienen la 3 “promesas” a Abraham y Sara

“Anda a la tierra que te mostraré”

La primera “promesa” es una tierra. Todo proyecto supone un espacio concreto para poder desarrollarse.

Abraham y Sara entienden que tienen que buscar una tierra donde hacer realidad su propio proyecto social.

“Haré de ti una gran nación”

Un proyecto supone también un pueblo con identidad propia.

Este proyecto social nació de un descontento social que era: “¡Ya basta de esclavitud!”.

Los descontentos dan nacimiento a líderes que encarnan a la vez las protestas y las propuestas. Los sueños humanos se cristalizan alrededor de unos líderes, varón y mujer juntos: en nuestro caso Abraham y Sara.

“Te bendeciré… En ti serán benditas todas las razas de la tierra”

Abraham y Sara serán una bendición por el proyecto socio-religioso que van a poner en marcha con un (pequeño) pueblo decidido a vivir y creer de otra manera.

Sus criterios serán:

. Negativamente: “No a la esclavitud y a la religión que la justifica”.

. Positivamente: “Sí a la fraternidad equitativa y a un Dios único y amigo”.

Conclusión

Ya nacieron los gérmenes de una nueve fe que se materializará en una organización social novedosa. Las relaciones humanas no serán de dominación-esclavitud sino de fraternidad-equidad porque Dios es único y cercano y todos somos hermanos. Pero ningún proyecto social logra un triunfo inmediato. Los descendientes de Abraham y Sara -los “Hebreos” es decir “gentes del desierto”-, después de una hambruna, terminaron esclavos en Egipto.

B. EL LIDERAZGO DE MOISÉS Y MIRIAM Y EL DE LOS JUECES

Abraham y Sara vivieron hace unos 1800 años antes de Cristo (aC.) y Moisés y Miriam por los años 1200 aC.: habían pasado unos ¡600 años! Después de unos 2 siglos de esclavitud, los Hebreos retomaron las protestas de Abraham y Sara (“¡Ya basta de esclavitud!”) como también su sueño: otra organización social con otra religión. Moisés y Miriam iban a ser los líderes de esa doble propuesta. Una vez en la Tierra Prometida, Palestina, los Jueces continúan en la misma línea.

La triple misión de Moisés y Miriam

Primero, liberar a sus compatriotas hebreos de la esclavitud de Egipto (Éxodo 3-15). En Egipto, el Faraón era el dueño de todo y de todos (Éxodo 1). Allí, los hebreos eran esclavos, pero conservaban la conciencia de su origen y de su identidad como descendientes de Abraham y Sara y de los Patriarcas y las Matriarcas (Génesis 12-37). Sus expresiones de fe recordaban las del Dios de ellos y ellas: único, amigo y liberador (… generalizamos un poco, es cierto).

Luego, celebrar una alianza con Dios en el desierto (Éxodo 19-24). Moisés realizó esta liberación por haber experimentado un llamado de Dios. Se daba cuenta, junto con todo el Pueblo, que Dios iba a estar con ellos en este éxodo y esta liberación: había que sellar un pacto con él, afín de no desviarse del sueño-promesa de una tierra y de ser un pueblo que buscaba una nueva vida y una felicidad.

En fin, lo más importante: emprender una organización social igualitaria (Éxodo 20-23). Al salir de la esclavitud, Moisés y los Hebreos decidieron desterrar la esclavitud que habían sufrido durante unos 2 siglos y organizarse de tal manera que fuera imposible regresar a ella. La base indispensable del rechazo a la esclavitud era la decisión a vivir en la igualdad y la equidad, en nombre del Dios con quien acababan de hacer alianza. Los 10 mandamientos son la Carta Magna de este nuevo Pueblo.

La experiencia generadora del desierto

En el desierto los Hebreos experimentaron varios aspectos de una convivencia igualitaria y participativa… “por obligación” natural: pues en el desierto si no se comparte y no se participa, ¡todo el mundo se muere y muy rápidamente! Veamos estas 2 experiencias.

La experiencia del ‘maná’, comida que aparecía en arbustos en la frescura de la madrugada. Compartiendo, sin poder acumular ni para el día siguiente, lograron sobrevivir. Vieron en esta experiencia una manifestación de Dios que nos les dejó morir en el desierto sino que los propició lo necesario para continuar la caminata. Al mismo tiempo, conservaron la lección de que la acumulación de bienes contradice el proyecto de Yahvé. El sistema del Faraón era de acumulación para unos a costa del despojo de la mayoría. Allí estaba el meollo del rechazo a la esclavitud: el reparto equitativo, o sea, según la necesidad de cada uno. Esta decisión fue la alternativa para combatir y desterrar el sustento de la esclavitud.

Jesús concretó el mensaje del maná primero en la oración del Padrenuestro: ‘Danos hoy – cada día – el pan que nos corresponde’ (Mateo 6,11 y Lucas 11,3), y luego en la Eucaristía: ‘Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron. El que come este pan, vivirá para siempre’ (Juan 6,49 y 58).

La elección de representantes fue otro descubrimiento: el de la organización participativa, opuesta a la de Egipto, piramidal. Esta experiencia de descentralización del poder fue un regalo de la tribu de Jetró donde Moisés había encontrado a su mujer (Éxodo 18,1-27). Al aceptar organizarse por pequeños grupos independientes con poder de decisión en lo que correspondía a cada grupo, descubrieron que era otra forma de alejar la esclavitud: Faraón concentraba en sus manos todos los poderes y todas las decisiones. Esta novedad respondía a la organización de los nómadas del desierto en clanes o unión de varias familias y luego en tribus o unión de varios clanes.

El Decálogo institucionaliza estas experiencias. Los 10 mandamientos fueron la manera institucionalizada de decir ‘no a la esclavitud’ de Egipto y ‘sí’ a una mueva forma de organización igualitaria en nombre de Dios: ‘Yo soy Yahvé, tu Dios, que te sacó de la esclavitud de Egipto’ (Éxodo 20,1). En este ‘Decálogo’, 3 mandamientos se refieren a Dios y 7 a la Comunidad. (Carlos Mesters analiza los 10 mandamientos según una visión no individualista sino comunitaria: ‘La ley de Dios, herramienta de la comunidad’).

‘No tomes en vano el nombre de Yahvé, tu Dios’. Faraón usaba la religión para oprimir. Yahvé es liberador de los pobres: no usarás su nombre para oprimir o reprimir, explotar o engañar.

‘No te hagas estatuas de nada ni de nadie’. Las imágenes sustentaban la magia que era una manera de “presionar y de comprar” a la divinidad para que obedeciera al suplicante. No reducirás a Dios a obedecer tus intereses individuales.

‘Acuérdate del día sábado: Que nadie trabaje’. En la esclavitud de Egipto, se trabajaba todos los días. Como Pueblo nuevo, hay que romper esta situación por un día de descanso semanal: el trabajo no es lo primero, sino la dignidad de cada persona, la fraternidad y la fe.

‘Respeta a tu padre y a tu madre’. Donde el Faraón, había que respetar la jerarquía. Moisés enseña a respetar a los padres de la familia y de la Comunidad, los ancianos, los sabios, porque enseñaron una nueva manera de creer y de vivir: son los garantes de la Comunidad.

‘No matarás’. En Egipto, la vida de los pobres nos valía nada; se mataba por cualquiera razón. La nueva ley invita a respetar la vida personal y la de la Comunidad. ‘No matarás ni por el crimen o la guerra, ni por el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la humillación, la falta de amor…

‘No cometas adulterio’. Al tener o ir con varias mujeres, se comete una discriminación de la misma mujer, usándola como objeto de placer. La prohibición del adulterio era para promover la igualdad entre varón y mujer: todos somos iguales y nos merecemos el mismo respeto.

‘No robes’. Los esclavos no tenían ni derecho ni propiedad: nada les pertenecía; todo se les podía quitar. No robar quería decir: no quitarás al otro sus medios para vivir: su tierra, sus animales, sus herramientas…

‘No des falso testimonio contra tu prójimo’. El sistema social de Egipto tenía como bases la mentira, el engaño, la corrupción. Una nueva vida comunitaria supone relaciones de verdad, de respeto, de transparencia en las decisiones y los juicios.

y 10. ‘No codicies nada de lo que pertenece a tu prójimo’. La posesión y acumulación de tierra y bienes eran la fuerza y las bases del poder del Faraón y su corte. Promover el compartir y la igualdad supone la prohibición de acumular y, por lo mismo, de la dominación de unos sobre otros.

Vale decir que todo esto se logró después de mucho tiempo y en medio de muchas dificultades. El Éxodo resume cómo lograron superarlas y poner las bases de una nueva organización social que eliminara la esclavitud y confirmara el proyecto liberador de Yahvé.

La experiencia de los Jueces

La experiencia del desierto había asentado las primeras fundaciones de una organización social. Con el asentamiento en Palestina se dieron nuevos pasos en la misma línea.

La repartición equitativa de la tierra. Al conquistar la Tierra Prometida, los Hebreos dejaban de ser nómadas: se necesitaba una nueva organización. La sabiduría acumulada por las dificultades y los logros experimentados en el desierto les permitió sacar criterios para mantenerse como Pueblo y como Pueblo de Dios. El gran logro de ese entonces fue la repartición equitativa y participativa de la tierra.

El criterio de la equidad. Este es el resultado de la experiencia del maná: ‘Cada uno recogerá lo necesario para la gente de su tienda de campaña’ (Éxodo 16,16). Se parte de la organización familiar: que cada familia tenga lo justo, o sea, lo necesario para su subsistencia. De ahí que el salario justo (Mateo 20,1) sea aquel que permite a una familia vivir dignamente. El reparto de la tierra se hizo dando tierra no a personas individuales, sino a cada tribu según el número de clanes (unión de varias familias), como dice el Deuteronomio: ‘A los más numerosos darán una parte mayor de la herencia, y a los menos una parte menor’ (33,54). Luego cada tribu repartió a cada clan y el clan a cada familia.

El criterio de organización. Toda ley o institución debe ser controlada, sino se pierde la intuición original y el más fuerte se aprovecha del más débil. Para paliar esta dificultad, estaba el poder de decisiones de los clanes: ellos hicieron la repartición equitativa de las tierras y estaban para resolver los conflictos que se presentaban (gracias a las leyes sabáticas y jubilares). Cada 50 años se debía revisar la pertenencia de la tierra y devolver la tierra a las familias que la hubieran perdido (Levítico 25,23-24). Conservaron la experiencia del desierto de los representantes de grupos pequeños, con su poder de decisión y de resolver los problemas propios al grupo que representaban.

Esta repartición de la tierra fue una manera de seguir fiel a la Alianza con Dios y de concretar creativamente su proyecto afín de no caer en la esclavitud. Así manifestaban que Yahvé era un Dios liberador y defensor de los pobres. El camino del desierto orientaba la caminata del Pueblo de Dios y fijaba los criterios que debían ayudar a enfrentar las novedades de la vida. Esta manera de proceder duró todo el tiempo de los Jueces, o sea, unos 200 años.

Las leyes sabáticas y jubilares, “en honor a Dios”.

Se sigue aquí la carta del papa Juan Pablo 2º sobre el Año Jubilar (Hacia el Nuevo Milenio, 1994).

El año sabático: Cada 7 años, se debe realizar 3 cosas.

. Dejar descansar la tierra (Éxodo 23,10-11),

. Perdonar las deudas (Deuteronomio 15,1-3) y

. Liberar a los esclavos (Deuteronomio 15,12-18).

Se da la razón de tal proceder en Deuteronomio 15,4: ‘No debe haber pobres en medio de ti’.

El año jubilar o Año de Gracia: cada 50 años (7 semanas de años), se proclama la liberación para todos.

. Se repite la evaluación de las leyes del año sabático (Levítico 25,1-7),

. Se añade la recuperación de su tierra por parte de las familias que la hayan perdido (Levítico 25,8-13).

Se da la razón de esta práctica: ‘La tierra es de Dios: no se puede vender’ (Levítico 25,23).

El objetivo que perseguían estas leyes es triple:

. La igualdad: a partir de la protección de los débiles, impedir la acumulación,

. La justicia: las riquezas son un bien común que debe servir a todos,

. La felicidad, como fruto de las anteriores.

Notemos que la misión que Jesús se dio al comienzo de su ministerio de Profeta del Reino, está relacionada con el año Jubilar (Lucas 4,19).

Los 7 criterios de la época de los Jueces

Esto es el resumen de un capítulo del librito de Carlos Mesters: ‘Un proyecto histórico de Dios’.

Contra la jerarquía de los dioses egipcios, se retoma la fe en un solo Dios: si hay un solo Dios creador y padre, todos somos iguales. Unas divinidades jerárquicas justifican la dominación de unos sobre otros.

En Egipto, las tierras pertenecían a unos pocos dueños: Faraón y sus allegados. Para los hebreos, la tierra es de Dios que la da a cada familia para que pueda alimentarse y vivir en dignidad. Esta no se podía ni vender, ni comprar. Y si una familia había tenido que empeñarla, a los 50 años regresaba a su primer dueño (jubileo). Esto impedía la acumulación.

Faraón detenía el poder absoluto sobre todo y todos. Los Hebreos se organizaron por medio de representantes, primero de los clanes (varias familias), luego de cada tribu (varios clanes). Un ‘Juez’ o Sabio, elegido en una asamblea de todo el Pueblo, hacía de coordinador. Esto impedía las dictaduras.

En Egipto, las leyes cambiaban según el Faraón de turno y sus intereses del momento sin que nadie opinara. Moisés dio a su Pueblo unas 10 leyes permanentes, que eran primero la defensa institucionalizada de la organización igualitaria y participativa. Esta ‘Carta Magna’ impedía la esclavitud.

En Egipto, la educación escolar era solamente para la élite. Al contrario, los Hebreos crearon (con la experiencia de los Fenicios) su propio abecedario para que todos, a lo menos los varones de todas las familias, pudieran tener acceso a la educación. Esto permitió un despertar de la conciencia y de la cohesión de todo el Pueblo.

El ejército egipcio era permanente y mercenario, o sea, pagado: entraba cualquier. Los Hebreos se organizaban cuando era necesario, en autodefensa voluntaria y ocasional, primero por clanes y tribu, y, luego, entre tribus. Todos defendían lo de todos y no era posible una guerra de agresión.

En Egipto, los sacerdotes eran grandes terratenientes y su culto era hecho principalmente de sacrificios (incluso humanos). Entre los Hebreos, los sacerdotes no tenían propiedades, pero sí dependían del diezmo y las primicias (de las cosechas y el ganado) que les regalaba cada familia anualmente. Su culto consistía en hacer memoria del pasado para identificarse como Pueblo, agradecer a Dios de su Alianza y renovar su compromiso con él.

B. JESÚS RETOMA EL PROYECTO DE DIOS INICIADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Jesús, como profeta del Reino, retomó en su actuar y su predicación, los aspectos más significativos del proyecto de Abraham y Sara, Moisés y Miriam, los Jueces, los Profetas y los Sabios. He aquí unos ejemplos: en lo económico, el compartir de bienes (Mateo 20,1-16); en lo político, la convivencia fraternal (Marcos 10,42-47) y en lo ideológico, su opción por los pobres (Lucas 10,21). Profundicemos esta dimensión muy concreta y enriquecedora de la práctica organizativa del Pueblo de la Biblia, confirmada por Jesús, afín de crear conciencia de la sabiduría de Dios eficaz ayer y viva hoy.

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia” (Mateo 6,33).

El Reino fue para Jesús la referencia definitiva. Primero, quiso vivir ‘escondido y encarnado’ en su Pueblo hasta los 30 años, para conocerlo todo, y en particular, saber la visión del Reino que tenían los distintos movimientos religiosos de su época. La palabra ‘Reino’ es la que más usó Jesús (unas 100 veces en los Evangelios).

Para los sacerdotes, el Reino se confundía con el poder bajo todas sus formas, pero bien poco como servicio.

Para los fariseos y saduceos, el Reino consistía en cumplir la Ley y sus numerosas prescripciones. Ellos eran los encargados de explicarla y hacerla aplicar. De esta manera, marginaban a muchos.

Para los zelotes, el Reino era exclusivamente de los Judíos, por eso había que echar fuera a los Romanos y por todos los medios posibles, e incluso violentos.

Para los monjes esenios, el Reino consistía en retirarse en el desierto, limitarse a lo espiritual y esperar que viniera del cielo.

Para Juan Bautista, el Reino era un cambio personal de vida para regresar a la Alianza, vivir la justicia y así escapar a la condenación que traía el Mesías. Será con él que Jesús se identificó más: una Comunidad fraternal reconciliada con Dios. Esto era, para Jesús, la base del Reino.

Con Jesús se pone en marcha del Reino de Dios

Vamos a ver algunos aspectos de esta práctica de Jesús, en la que el Reino se hacía presente y que era motivo de alegría para muchos y de escándalo para algunos (Mateo 11,6). ¡Hasta hoy sigue igual! He aquí unas señales de la presencia del Reino mediante la práctica propia de Jesús.

Jesús convivió con los marginados y los acogió como herederos y protagonistas del Reino. Jesús ofreció un lugar a los que no lo tenían en la convivencia humana de su país. Recibió a los que no eran recibidos: los inmorales, los herejes, los impuros, los marginados, los colaboradores del imperio… o sea, la gente del pueblo que no tenían ningún poder ni derecho. La opción de Jesús fue clara, el llamado también: no era posible ser amigo de él y continuar apoyando el sistema social y religioso que marginaba a tanta gente.

Jesús recibió a la mujer, no la discriminó; le dio un lugar prominente. La mujer vivía marginada por el simple hecho de ser mujer. Jesús tomó posición: las recibió en su grupo de discípulos. Curó a la suegra de Pedro; una extranjera de Tiro y Sidón consiguió hacerlo cambiar de idea y fue atendida por él; resucitado, se apareció primero a María Magdalena, enviándola como mensajera de la Buena Nueva de la Resurrección. Jesús retomaba el proyecto inicial del Padre en que la mujer y el varón, con sus diferencias, son iguales en dignidad y valor.

Jesús combatió las divisiones injustas sustituyéndolas por nuevos valores. Había divisiones, legitimadas por la religión oficial, que marginaban mucha gente. Jesús, con palabras y hechos bien concretos, denunció o ignoró estas divisiones: prójimo y no prójimo, judío y extranjero, santo y pecador, puro e impuro, obras santas y profanas, tiempos y lugares sagrados y profanos, rico y pobre… Denunciando las divisiones injustas, Jesús invitaba la gente a definirse frente a los nuevos valores del amor y de la justicia.

Jesús combatió los males que arruinan la vida, siempre primera. A través de su acción y su predicación, Jesús combatió el hambre, la enfermedad, la tristeza, la ignorancia, el abandono, la soledad, la letra que mata, la discriminación, las leyes opresoras, la injusticia, el miedo, los males de la naturaleza, el sufrimiento, el pecado, la muerte, el pecado… Jesús vino ‘para que todos tengan vida, y vida en abundancia’ (Juan 10,10). A quien quería seguirlo, le daba el poder de curar las enfermedades y de expulsar los malos espíritus. El discípulo debía asumir el mismo combate por la vida.

Jesús desenmascaró la falsedad de los poderosos y “puso en su lugar a los humildes”. Entre los males combatidos por Jesús, están los falsos liderazgos. No tenía miedo de denunciar la hipocresía de los líderes religiosos de la época: sacerdotes, escribas, fariseos, Herodes. Condenó la pretensión de los ricos y no creía mucho en su conversión. Ante las amenazas de los representantes del poder político, tanto de los judíos como de los romanos, Jesús no se intimidó y mantuvo una actitud de gran libertad y valentía. A quienes querían seguirle, les advierte: ‘¡Entre ustedes no sean así!’.

Jesús se presentaba al pueblo con esta predicación y práctica en favor de la vida y contra todo lo que la destruye, la corrompe y la arruina: era la Buena Noticia del Reino. Generó todo un movimiento popular que se formó alrededor de su persona y mensaje. Jesús revelaba que el Reino de Dios no era de otro mundo, sino de este mundo organizado desde los pobres en la justicia y el amor.

C. EL PROYECTO DEL REINO CONTINUÓ CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Antes de Jesús, Juan Bautista retomó la exigencia del compartir, del respeto y de la justicia (Lucas 3,11).

Los primeros cristianos continuaron con el proyecto del Reino. Es el testimonio de las primeras comunidades: ‘Vendían sus bienes y propiedades y repartían el dinero entre todos según las necesidades de cada uno’ (Hechos 2,45). Eligieron a nuevos responsables de manera muy participativa. Una Asamblea cristiana -el Concilio de Jerusalén- decidió un nuevo camino para los cristianos.

Es también el mensaje y la práctica de San Pablo: La participación y el compartir. ¡Cuántos ministerios nuevos fue creando! Animó una colecta en favor de la comunidad de Jerusalén: ‘Así reinará la igualdad. Lo dice la Escritura: Al que tenía mucho no le sobraba y al que tenía poco no le faltaba’ (2 Corintios 8,15). En su carta a Filemón invita a sustituir la esclavitud por la solidaridad fraterna.

En el Apocalipsis (12,1-10) el Pueblo de los pobres vence al dragón imperial: nadie podrá detener la fuerza y el proyecto de los pobres. Se cumplirá la profecía de Daniel (2,44-45). El Reino es la utopía que se va haciendo realidad poco a poco y que no da marcha atrás (Apocalipsis 21,1-5).

Hoy nosotros y nosotras, en un tiempo de individualismo tan grande, de acumulación jamás vista, de corrupción tan generalizada, de esclavitud por el trabajo, mucho tenemos que aprender de esta experiencia bíblica de nuestros antepasados en la fe y de Jesús en particular. Así podremos manifestar quién es nuestro Dios y cómo sigue siendo Yahvé, el Dios liberador y defensor de los pobres.

D. DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA FE Y DEL COMPROMISO CRISTIANO

En Anexos ponemos una serie de textos bíblicos que nos presentan la organización económica, política e ideológica del Pueblo de la Biblia. Aquí veremos unas pocas aplicaciones.

Comentarios de Mateo 22,15-22: ‘Den al Cesar lo del Cesar y a Dios lo de Dios’. ¡Juntos, pero no revueltos!

La vida y las palabras de Jesús tenían su impacto tanto en lo religioso como en lo socio-político. En su diálogo con los fariseos sobre el impuesto cobrado por los romanos, Jesús nos da unas orientaciones claras para conducirnos sin tropezar. Hay que saber que el Cesar, o sea, el emperador o jefe máximo de los romanos que ocupaban la Palestina, era considerado como un dios. He aquí unas conclusiones sobre la relación entre Dios, o la fe, la Iglesia, la religión y la política representada por el Cesar: en resumen, hay que unir los dos, sin confundirlos.

El Cesar no es dios, como lo pensaban los Romanos: su campo es lo humano; no puede alzarse al nivel de Dios, ni marginarlo, peor sustituirlo.

Dios es más grande que el Cesar, pero no lo suprime ni lo sustituye: Lo anima y dinamiza.

Dios deja su espacio al Cesar, o sea, la responsabilidad de gobernar, orientar la economía, tener sus opciones ideológicas; Dios acepta sus fallas e invita a corregirlas.

El Cesar es autónomo, pero no es independiente de Dios. Dios no se impone al Cesar, pero el Cesar no puede ignorarlo. Los criterios del bien y del mal pertenecen a Dios (es el sentido del Árbol del paraíso, Génesis 3).

Dios, con su Palabra y desde la sabiduría del Pueblo, da criterios y valores para orientar las actuaciones y juzgarlas; la meta y la referencia definitiva son el Reino, o sea, el crecimiento del Pueblo de los Pobres.

Conclusión: La fe y la política deben complementarse, quedando cada una en su campo, sin oponerse ni imponerse. Son las dos caras de una misma moneda: las dos están al servicio del Reino y se ayudan par hacerlo más presente entre nosotros. Nuestra misión es ser testigos comunitarios del Reino.

El acontecimiento de Jesús con los discípulos de Emaús

En este acontecimiento no solamente encontramos un método de nueva evangelización a la manera de Jesús, modelo de todo evangelizador. Podemos ver también un método de trabajo social, según el esquema clásico (utilizado en el mayor documento pastoral del Concilio Vaticano 2º: “Alegrías y esperanzas” y en los Documentos de la Iglesia Latinoamericana): Ver, Juzgar y Actuar que en nuestro continente se transformaron en:

Partir de la realidad, habiendo analizado detenidamente con sus causas individuales, colectivas y estructurales;

Iluminarla con la Palabra de Dios y los Documentos eclesiales, como también con las prácticas de las CEBs;

Sacar nuevos compromisos personales, colectivos y estructurales para cambiar dicha realidad.

Celebrar en ella la presencia del Resucitado y del Reino, como semilla de una Iglesia más evangélica y una sociedad nueva.

II. APORTES DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

CONTENIDO

Documentos latinoamericanos de los Obispos

Sobre Evangelización

Sobre el compromiso político de los cristianos

Evangelizar la Economía, la Política y las Ideologías

Vamos hacia el Socialismo Latinoamericano del Siglo 21

Obispos de Nicaragua (1979)

Socialismo del siglo 21 (F. Houtart, 2006)

Socialismo latinoamericano del Bien Vivir

4. Conclusión: Desafíos para los cristianos

La Doctrina Social de la Iglesia tiene mucho que enseñarnos sobre la dimensión política (económica e ideológica) de la fe y nuestro compromiso socio-político cristiano. “Para muestra basta un botón”: nos limitaremos a unos documentos eclesiales y a la opción socialista.

Escribió el papa Pablo 6 en su carta encíclica sobre “El anuncio del Evangelio”: “La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que, en el curso de los tiempos, se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre. Precisamente por esto, la evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas actuaciones y constantemente actualizado, sobre los derechos y los deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar sin la cual apenas es posible el progreso personal, sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo, un mensaje especialmente vigoroso en nuestros días sobre la liberación” (29).

A. DOCUMENTOS LATINOAMERICANOS DE NUESTROS OBISPOS

Sobre Evangelización

“Entre evangelización y promoción humana – desarrollo, liberación -, existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas económicos y sociales. Lazos de orden teológico, ya que no se puede disociar el plan de la creación del plan de la redención que llega hasta situaciones muy concretas de injusticias, que hay que combatir, y de justicia, que hay que restaurar. Vínculos de orden evangélico, como es el de la caridad; en efecto, ¿cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre?” (Santo Domingo 157).

Sobre el compromiso socio político de los cristianos

En Medellín (1968): ‘La carencia de una conciencia política en nuestros países hace imprescindible la acción educadora de la Iglesia, con el objeto de que los cristianos consideren su participación en la vida política como un deber de conciencia y como el ejercicio de la caridad en un sentido más noble y eficaz para la vida de la comunidad’ (1,16).

Lo confirmaron en su reunión de Puebla (1979): ‘La necesidad de la presencia de la Iglesia en lo político proviene de lo más íntimo de la fe cristiana, del señorío de Cristo que se extiende sobre toda la vida’ (516).

Lo mismo en Santo Domingo (1992)

“La falta de coherencia entre la fe que se profesa y la vida cotidiana es una de las varias causas que generan pobreza en nuestros países, porque los cristianos no han sabido encontrar en la fe la fuerza necesaria para penetrar los criterios y las decisiones de los sectores responsables del liderazgo ideológico y de la organización de la convivencia social, económica y política de nuestros Pueblos. ‘En Pueblos de arraigada fe se ha impuesto estructuras generadoras de injusticia.’ (SD 161).”

‘Invitamos a promover un nuevo orden económico, social y político conforme a la dignidad de todas y cada una de las personas, impulsando la justicia y la solidaridad, y abriendo para todas ellas horizontes de eternidad’ (296).

Y en Aparecida (2007): “Son los laicos de nuestro continente, conscientes de su llamada a la santidad en virtud de su vocación bautismal, los que tienen que actuar a manera de fermento en la masa para construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios. La coherencia entre fe y vida en el ámbito político, económico y social exige la formación de la conciencia, que se traduce en un conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia. Para una adecuada formación en la misma, será de mucha utilidad el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. La V Conferencia se compromete a llevar a cabo una catequesis social incisiva, porque “la vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas” (505).

Conclusión de Monseñor Pedro Casaldáliga, Brasil

“Si yo no me implico en política, no me implico en justicia ni en amor fraternal”.

B. EVANGELIZAR LA ECONOMÍA, LA POLÍTICA Y LAS IDEOLOGÍAS

Retomando el esquema del “Árbol de la Vida” que nos da el Génesis, tenemos que evangelizar toda la vida y todas sus dimensiones.

Evangelizar la Economía

La economía es la organización equitativa del repartir y compartir de los bienes de la creación.

Compromisos: Juntos ser equitativamente solidarios.

Cuidar la naturaleza, además de cultivarla (Génesis 2,15), ya que sus productos son par el bien de todos, pensando en esta generación y en las futuras.

Valorar más el trabajo que el dinero, ya que dinero es el fruto del trabajo humano.

La equidad es la mayor expresión de la justicia, es decir ayudar a que cada uno tenga lo que necesita para vivir dignamente.

Fortalecer vivencias comunitarias y organizaciones colectivas, en particular las del Bien Vivir indígena.

Motivación cristiana: En los pobres, están representados lo “rostros sufrientes del Señor que nos cuestiona e interpela” (Puebla, 31; SD 178; Aparecida 402).

Evangelizar la Política

La política es la organización participativa del convivir entre las personas y los pueblos.

Compromisos: Juntos participar organizadamente al servicio del bien común.

Participar en muchas actividades y organizaciones locales, nacionales e internacionales está a nuestro alcance. Si no participamos en las decisiones que nos conciernan, otros deciden por nosotros y para ellos mismos.

Crecer en conciencia, en dignidad y en armonía es el fruto de nuestra participación organizada en todos los espacios de la vida. Eso es el cultivo de la felicidad. Una vida feliz es el resultado de una lucha organizada continua: el individualismo es el origen de todos nuestros males.

“Los pobres desorganizados serán castigados”. Mucha culpa nuestra hay en nuestras dificultades y problemas: somos en gran parte los responsables de nuestra desgracia, justamente por nuestra desorganización.

Valorar los Derechos Humanos: son la base de toda Constitución, y los poderes del Estado están para protegerlos, promoverlo y hacerlos más realidad. Pues se pierde todo derecho se defiende.

Motivación cristiana: “El primero entre ustedes es el que mejor sirve a los demás” (Marcos 10,44).

Evangelizar las Ideologías

Las ideologías son las herramientas intelectuales que orientan nuestra manera de vivir personal y colectivamente en lo económico, social, cultural, político y religioso.

Compromisos: Concientizarnos entre pobres, par ser críticamente protagonistas de una nueva sabiduría.

Con los Partidos de Izquierda: conocer, profundizar y promover en los valores socialistas.

A nivel de la Educación: volver a la educación popular de Paulo Freire, capacitarnos mediante cursos, folletos, encuentros…

Con los Medios de Comunicación: buscar radios, periódicos, programas de TV. que sean formativos, abiertos y críticos (ejemplo Telesur, canal 48), encontrar formas colectivas de utilizar el Internet,

Mediante a la Cultura: valorar las culturas y sabidurías populares (en particular indígenas y negras), expresarnos artísticamente mediante la música, la pintura, la poesía, el teatro, apoyar los grupos folklóricos,…

En cuanto a las Religiones: descubrir y valorar las religiones indígenas y negras, participar de su visión, de sus prácticas y costumbres, entrar en la religiosidad popular para fortalecer y purificar con la misma gente el sentido liberador, caminar con las teologías de la liberación (de los pobres, indígenas, negros, mujeres, jóvenes,…), multiplicar las CEBs y otros grupos cristianos que hacen suyas las causas de los pobres, constituirnos Iglesia de los Pobres…

Motivación cristiana: “Dejaré subsistir en medio de ti a un pueblo humilde y pobres que siempre confíe en Dios” (Sofonías 3,12).

C. VAMOS HACIA EL SOCIALISMO LATINOAMERICANO DEL SIGLO 21

Tenemos que dar nombre a la nueva sociedad que nos exige nuestro compromiso cristiano con miras a una N.E. El principal enemigo de los pobres, porque no puede sobrevivir sin empobrecerlos, es el capitalismo, sustancialmente perverso porque vive del lucro financiero, la explotación humana y la destrucción de la naturaleza, haciéndose un ídolo cada más mortífero: “No se puede servir a Dios y al Dinero”; no hay más alternativa. El socialismo bien entendido puede confirmarnos caminos hacia la nueva sociedad que anhelamos, más conforme a los valores del Reino.

Los primeros cristianos ya iban por ese camino: “Compartían todo cuanto tenían; vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno” (Hechos 2,44-45) – “Nadie consideraba como propios sus bienes, sino que todo lo ponían en común. Entre ellos ninguno sufría necesidades… Aquel era una tiempo de gracia excepcional” (4,32-34).

Obispos de Nicaragua: “Compromiso cristiano para una Nicaragua libre”, noviembre 19 de 1979.

Esta carta de los obispos nicaragüenses, a los 2 meses del triunfo de la Revolución Sandinista, es tal vez el documento eclesial más valioso sobre el socialismo y el compromiso cristiano en su favor.

“Se oye expresar a veces hasta con angustia el temor de que el presente proceso nicaragüense se encamine hacia el Socialismo. Se nos pregunta a los obispos qué pensamos sobre ello. Si como algunos piensa, el socialismo se desvirtúa usurpando a los hombres y pueblos su carácter de protagonista libre de su historia; si pretende someter al pueblo ciegamente a las manipulaciones y dictados de quienes arbitrariamente detentarían el poder, tal espurio o falso socialismo, no lo podríamos aceptar. Tampoco podríamos aceptar un socialismo que extralimitándose pretendiera arrebatar al hombre el derecho a las motivaciones religiosas de su vida o de expresar públicamente esas motivaciones y sus convicciones, cualquiera que sea su fe religiosa. Igualmente inaceptable sería negar a los padres el derecho a educar a sus hijos según sus convicciones o cualquier otro derecho de la persona humana.

Si, en cambio, socialismo significa, como debe significar, preminencia de los intereses de la mayoría de los nicaragüenses y un modelo de economía planificada nacionalmente solidaria y progresivamente participativa, nada tenemos que objetar. Un proyecto social que garantice el destino común de los bienes y recursos del país y permita que, sobre esta base de satisfacción de las necesidades fundamentales de todos, vaya progresando la calidad humana de la vida, nos parece justo.

Si socialismo implica una creciente disminución de las injusticias y de las tradicionales desigualdades entre las ciudades y el campo, entre la remuneración del trabajo intelectual y del manual; si significa participación del trabajador, en los productos de su trabajo, superando la alienación económica, nada hay en el cristianismo que implique – contradicción con este proceso. Más bien el Papa Juan Pablo 11 acaba de recordar a la ONU la preocupación causada por la separación radical entre trabajo y propiedad.

Si socialismo supone poder ejercido desde la perspectiva de las grandes mayorías y compartido crecientemente por el pueblo organizado, de modo que vaya hacia una verdadera transferencia del poder hacia las clases populares, de nuevo no encontrará en la fe sino motivación y apoyo.

Si el socialismo lleva a procesos culturales que despierten la dignidad de nuestras masas y les comunique el coraje para asumir responsabilidades y exigir sus derechos, se trata de una humanización convergente con la dignidad humana que proclama nuestra fe.

En cuanto a la lucha de clases sociales, pensamos que una cosa es el hecho dinámico de la lucha de clases, que debe llevar a una justa transformación de las estructuras, y otra el odio de clases que se dirige contra las personas y contradice radicalmente el deber cristiano de regirse por el amor.

Nuestra fe nos asegura que es un impostergable deber cristiano dominar al mundo, transformar la tierra y todos los demás recursos de producción para que permitan al hombre vivir y hacer de esta tierra nicaragüense una tierra de justicia, solidaridad, paz y libertad, en la que adquiera todo su sentido el anuncio cristiano del reino de Dios.

Tenemos además confianza de que el proceso revolucionario será algo original, creativo, profundamente nacional y de ninguna manera imitativo. Porque, con las mayorías nicaragüenses, lo que pretendemos es un proceso que camine firmemente hacia una sociedad plena y auténticamente nicaragüense, no capitalista, ni dependiente, ni totalitaria.

El socialismo latinoamericano del Bien Vivir

El socialismo arranca de los valores de la revolución francesa pero, la encontrarlas muy individualistas, las orienta diferentemente: prefiere más dignidad que más libertad, más comunidad que más fraternidad, más equidad que más igualdad. Lo mejor del socialismo europeo, contaminado por el “vivir mejor” –el “bien-estar”- tiene que inculturarse y renacer desde la cosmovisión del sumak kawsay, el Bien Vivir personal y el Bien Convivir entre todas y todos y con la naturaleza. He aquí unas propuestas desde la cosmovisión indígena: “Ofrecemos al mundo la Cultura de la Vida, o sea el camino de la vida en plenitud”.

La felicidad nace del trabajo mancomunado al servicio de todos

El desarrollo occidental del bienestar o vivir mejor, el de los gobiernos, de las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) e incluso el de las Iglesias está relacionado con el “vivir mejor” es decir prioritariamente crecer individualmente y muchas veces por encima y a costa de los demás y de la naturaleza.

Trabajar es aprender a crecer y crecer juntos. El trabajo es como un respirar y caminar colectivos. Se trabaja desde niño hasta viejo, según las posibilidades de cada uno.

El trabajo no es explotación de nadie ni de la naturaleza: construye la comunidad respetando la naturaleza.

La identidad es más importante que la dignidad

El “vivir mejor” no respeta la dignidad: se construye sobre el trabajo esclavo de los niños, las mujeres y los empleados con sueldos injustos. No hay dignidad donde no hay identidad, donde se ha perdido la memoria y la herencia del pasado: “un pueblo sin memoria es como un árbol sin raíces”.

Al contrario, el Vivir Bien se relaciona primero con la identidad, con los antepasados, con los mayores. La dignidad sin identidad es como una planta sin raíces ni semilla original. Es un disfraz occidental que olvida y excluye lo que nos identifica.

La identidad es el fundamento de la dignidad. Nuestra dignidad nace de nuestra identidad, es decir del camino heredado del pasado y conservado en comunidad.

La justicia social es fruto de una vida equilibrada

El “vivir mejor” crea justicia social sólo para unos pocos e injusticia para la mayoría. Además esta justicia social excluye el respeto a la naturaleza.

Con el vivir bien, no se busca primero la justicia social sino una vida equilibrada, personal y colectivamente, material y espiritualmente, en comunión con la naturaleza. Se busca alcanzar un equilibrio global.

El Bien Vivir y Bien Convivir es inclusivo y no discriminatorio; va más allá del objetivo de su “justicia social”: es la salud física y mental, social y ambiental.

El consenso supera la democracia

¿Por qué la democracia que excluye a las minorías? ¿Por qué motivos serían verdaderas y justas las decisiones de las mayorías sobre las minorías? No hay democracia donde no hay información, educación, colaboración…

Luego la democracia occidental consiste en una minoría que somete a las mayorías. El voto es un engaño. Esa clase de democracia no es “gobierno del pueblo” sino dictadura económica disfrazada.

Con el vivir bien se busca la “soberanía”, es decir el acuerdo de todos y cada una y cada uno. La búsqueda del consenso es resultado del acuerdo de todos, incluyendo los aportes y las oposiciones de cada uno. No se tapa los conflictos sino que se los resuelve el consenso general, tomando esto el tiempo que sea necesario.

El vivir bien considera a cada una y cada uno importante e indispensable. El consenso es el respeto a todas y todos; es el resultado de la riqueza de cada uno: eso es la verdadera democracia, el “gobierno de todas y todos”.

La complementariedad vale más que la libertad.

En la realidad, la libertad del “vivir mejor” justifica el robo, el saqueo, la corrupción, la propiedad privada contra las necesidades básicas, la acumulación de bienes y dinero sin límite ni moral, los derechos humanos contra los derechos sociales y de la naturaleza… ¿De qué libertad se trata?

En el vivir bien, se fomenta prioritariamente la complementariedad es decir que todos necesitamos de todos, porque todos somos hermanos, todos debemos aportar a todos. Somos complementarios unos con otros: del varón con la mujer, de los pequeños con los grandes, de los jóvenes con los mayores… En el vivir bien los deberes vienen antes que los derechos.

El respeto de la naturaleza encamina al respeto de la convivencia humana. Nadie es libre de hacer lo que a uno le da la gana, libre para destruir las personas y la naturaleza. Todos, la planta como los animales y las personas, somos hijas e hijas de la misma Madre Tierra. El Cosmos nos incluye a todos los seres vivos por iguales; los humanos no somos más que un aspecto de la Vida. Todos, tierra, plantas, animales y humanos nos debemos respeto y colaboración, porque tenemos derechos mutuos y deberes complementarios.

La educación es la madre de la sabiduría

La educación no es sólo acumulación conocimientos, sino aprender a vivir y convivir porque todas y todos sabemos. La educación es la cultura o el cultivo de la Vida: es nuestro patrimonio común porque todas y todos nos enseñamos mutuamente.

La educación es fruto del aprender y del hacer: es educación a la responsabilidad y la participación. Es sobre todo aprendizaje a vivir en comunidad: junto creamos una energía comunitaria donde todas y todos nos beneficiamos. La comunidad es la mejor escuela personal y social.

La salud proviene de nuestra armonía individual y colectiva con la naturaleza

Desde más de 500 años continúa la dominación de unos pocos, la acumulación desenfrenada, el desprecio a lo propio, el individualismo egoísta, la hegemonía de una sola religión. Las consecuencias son la destrucción de la salud: salud personal (corporal y mental), salud social, salud de la naturaleza. Sin la salud de la naturaleza no hay salud personal ni social.

La tierra es nuestra casa común, nuestro único hogar, nuestra mesa común donde nos alimentamos y nos curamos juntos: toda la creación es una sola unidad; la vida es una sola realidad. En la naturaleza la vida surge naturalmente de la muerte: todo se renueve por el aporte de todos.

La Comunidad tiene prioridad sobre el individuo

Cinco siglos de individualismo y desarrollo occidental nos han llevado a la crisis global y la que nos encontramos y que no tiene salida si no se transforma radicalmente. El individualismo ha sido la fuente de la maldad, del saqueo y de la destrucción: el que pretende vivir sólo, solamente vive de los demás.

Los pueblos indígenas, negros y mestizos ofrecemos una cultura comunitaria que aporta la plenitud de la Vida. Es la Comunidad que nos permite vivir plenamente. Hemos resistido más de 500 años y somos orgullosos de ofrecer nuestras propuestas para un saneamiento global de los personas y de los pueblos, de la naturaleza y de la tierra entera.

Un Socialismo para el Siglo 21, Francois Houtart (ver ALAI, julio de 2006).

He aquí un esbozo del Socialismo del Siglo 21 por un sacerdote sociólogo, François Houtart, de origen belga.

“La hegemonía del neoliberalismo promueve la destrucción social y ambiental. La explotación se da por el precio decisorio de las materias primas y los productos agrícolas, la deuda externa, los paraísos fiscales, la fiscalidad interna que promueve la acumulación individua… medios financieros manejados por el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial del Comercio). Los grupos más afectados son los Indígenas, las mujeres y los campesinos. Por estas razones un proyecto socialista deslegitimar esta situación y abrir caminos alternativos. Debemos ir en 3 direcciones: El nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), el nivel de los medios y el nivel de las estrategias.

Los objetivos o la utopía

Queremos vivir en una sociedad de cooperación y de paz y no en un mundo de competitividad y de agresión. Proponemos 4 objetivos complementarios según las dimensiones ecológica, económica, política y cultural.

Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales. Hay unidad entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es fuente de vida: Destruirla es destruirnos a nosotros mismos. Hay que rechazar las actividades que destruyen de manera durable el medio ambiente mediante una gestión colectiva de los recursos no renovables.

Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio. El valor de uso es lo que contribuye a la calidad de la vida humana. El valor de cambio es el mercado que debe subordinarse al valor de uso. Hoy el mercado domina no sólo la actividad humano sino también toda la organización social de la vida humana. Es ‘el fin del sujeto’ (Franz Hinkelammert, Costa Rica) porque está sometido a la dictadura del mercado. La necesidad actual es reinsertar la economía dentro de la sociedad.

Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva. El poder de decisión no puede ser limitado al sector político. Pues toda realidad es política, incluso la economía. La participación democrática comienza en lo local y se extiende hasta lo global: Es la indispensable tarea nuestra.

Interculturalidad. Todas las culturas participan a la vida cultural y espiritual de la humanidad: Eso es un derecho y un deber. Las transformaciones sociales son el resultado de los intercambios culturales y espirituales de todas las culturas.

Los medios para hacer realidad estos objetivos

La relación con la naturaleza mediante 3 medios principales:

. La apropiación pública de los recursos naturales esenciales para la vida, como son el agua, las semillas, el aire. Estos recursos son ‘patrimonio de la humanidad’.

. Revalorizar la agricultura campesinas que promueva una agricultura orgánica, contra la concentración productivista de las transnacionales.

. Regenerar la atmósfera, los suelos, las aguas y el clima.

La prioridad del valor de uso sobre el valor de cambio, mediante los medios siguientes

. Orientar la producción a favor de la mayoría de la población y no sólo para el 20% de ella, como es el caso actualmente.

. Incluir en el proceso económico elementos cualitativos como el bienestar o calidad de vida, el entorno ecológico, la seguridad alimentaria.

. Limitar la influencia del capital financiero mediante un impuesto sobre los flujos internacionales, la abolición de paraísos fiscales, el secreto bancario, y mediante la condonación de la deuda externa.

. Abolición de las patentes y del derecho de autor que favorecen unilateralmente a las multinacionales.

. Reorientar los objetivos de las empresas como lugar del trabajo mancomunado en lugar de fuente de riqueza para los accionistas.

. Valorización de los trabajos no reconocidos como los de la mujer en el hogar, los trabajadores sociales, la salud, la calidad de vida…

. Constituir un seguro social generalizado bajo control público.

. Revalorizar los servicios públicos como servicios a la colectividad.

El principio de la democracia generalizada

La democracia se debe extender a todos los niveles de la sociedad, como toma de decisiones y control de las instituciones y empresas.

El principio de la interculturalidad, con las siguientes prioridades

Priorizar el derecho de los pueblos antes que los negocios. Esto supone una reestructuración de las instituciones nacionales y de los organismos internacionales.

Proteger las culturas y sus expresiones locales.

Socializar los resultados de la ciencia quitando los monopolios.

Afirmar la laicidad del Estado como base del diálogo cultural y religioso.

Las estrategias en marcha

Deslegitimar el capitalismo y el neoliberalismo, por intrínsecamente deshumanizante, desarrollando el pensamiento crítico en todos los sectores de la vida social. Actualmente los foros sociales son el espacio privilegiado para esto.

Promover redes de resistencia mediante la creación de actores colectivos, al ejemplo de ‘Vía Campesina’.

Impulsar un nuevo sujeto histórico, es decir todos los grupos afectados por el sistema capitalista: pobladores suburbanos, pequeños campesinos, mujeres, desempleados, pueblos autóctonos…

Renovar el campo político de la izquierda como convergencia de organizaciones políticas afines, al estilo ‘Frente Amplio de Izquierda’.

Priorizar la ética como actitud individual y colectiva transparente.

La constitución de unos Estados plurinacionales -Bolivia y Ecuador principalmente- es una ruptura con el sistema social vigente al asumir las propuestas del Bien Vivir y Bien Convivir. “Hemos decidido volver a nuestro camino” ya que, en este año 2012 el cosmos nos proporciona una energía “cósmica” para lograr si sabemos abrirnos a este regalo. ¿Vamos a ser suficientemente lúcidos, solidarios y valientes para asumir esta propuesta?

CONCLUSIÓN

EL GRAN DESAFÍO PARA LOS CRISTIANOS

¿No estará encarnado hoy el seguimiento de Jesús en este sumak kawsay, este vivir bien de nuestros hermanos indígenas? Viene bien aquí la reflexión de monseñor Pedro Casaldáliga, de Brasil: “A los católicos, como a Pilato, habría que recordarles siempre la palabra contundente de Van der Mersch: ´La verdad, Pilato, es estar al lado de los pobres´” (. Ver Juan 18,38). ¿No andará por allí el verdadero camino de la Nueva Evangelización?

Una conversión en 9 pasos

El teólogo español Juan José Tamayo resume en 9 pasos la construcción esta nueva sociedad intercultural y pluri-religiosa:

Pasar del individualismo a la comunidad

De la civilización de la riqueza a la cultura de la austeridad y del compartir

De la proclamación de los derechos humanos a la defensa de los derechos de los pobres

De la historia como progreso a la historia como cautiverio pero también como liberación

De la razón calculadora a la razón compasiva

Del «fuera de la Iglesia no hay salvación» al «fuera de los pobres no hay salvación»

De la espiritualidad desencarnada a la espiritualidad libradora

De las Iglesias culturalmente centralistas a un cristianismo intercultural

Del diálogo de la religiones al pluralismo religioso.

No estamos tan lejos del mensaje cristiano original

“Te alabo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños” (Lucas 10,21).

“He venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Juan 10,10).

“El primero entre ustedes se hará el servidor de todos” (Mateo 22,17).

“Dio un golpe con todo su poder: derribó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes. Despidió a los ricos con las manos vacías y colmó de bienes a los hambrientos” (Lucas 51-53).

“La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo” (Santiago 1,27).

“Vendían sus propiedades y repartían el dinero según las necesidades de cada uno… Nadie consideraba como propios sus bienes, sino que todo lo tenían en común. Entre ellos, ninguno sufría necesidad” (Hechos 2,45 y 4,32-34).

“Con ese maldito dinero, háganse amigos” (Lucas 16,9).

“No ha de haber pobres en medio de ti” (Deuteronomio 15,4)…

Todo esto es el socialismo que necesitamos. Se trata de un proyecto profético y constructor de humanidad, capaz de sustituir la ‘barbarie’ neoliberal y traducir en actos la defensa de la dignidad humana, el amor al prójimo y la promoción de la naturaleza. La N.E. nos exige no sólo tomar posición frente al sistema, sino a construir un modelo socialista alternativa, sabiendo que nada es totalmente puro ni perfecto, pero es comenzando que se va construyendo el Reino de Dios.

CONCLUSIÓN: La N.E. nos exige ser Iglesia de los Pobres.

A. ORIGEN RECIENTE DE LA EXPRESIÓN ‘IGLESIA DE LOS POBRES’

La Iglesia de los Pobres nació con el Concilio Vaticano 2°.

La expresión es del papa Juan 23. “Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal cual es y quiere ser: la Iglesia de todos y más particularmente la Iglesia de los Pobres”. Tales fueron las palabras del Papa Juan 23 de su Discurso en vísperas del Concilio, el 11 de septiembre de 1962.

Durante el Concilio (Roma, Italia, 1962-65) se retomó esta expresión en varias ocasiones. Unos obispos latinoamericanos más comprometidos con los pobres se autonombraron ‘Iglesia de los Pobres’ y se comprometieron a vivir pobres y actuar desde los pobres.

El Juan Pablo 2°, le dio su propio matiz en su Carta Encíclica sobre ‘El trabajo humano’ en 1981.

“La Iglesia esta vivamente comprometida en esta causa (de la solidaridad con los trabajadores), porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente ´Iglesia de los pobres´” (n° 8).

Nuestros héroes y mártires son la mayor carta de presentación latinoamericana de la Iglesia de los Pobres.

El más conocido es monseñor Oscar Romero, asesinado por los promotores y cómplices del sistema neoliberal en El Salvador. Es uno de la decena de obispos más, de unos 70 sacerdotes, otro tanto de religiosas, y miles de cristianos y cristianas pobres asesinados como él por construir la Iglesia de los Pobres.

De Ecuador, el profeta de la Iglesia de los Pobres es el recordado monseñor Leonidas Proaño. Las CEBs y otros grupos cristinas populares tienen sus propios héroes y mártires, pilares brillantes de la Iglesia de los Pobres, de los cuales no podemos dejar de hacer memoria.

B. LA ESPIRITUALIDAD DE LA IGLESIA DE LOS POBRES

Encontramos nuestra espiritualidad principalmente en los Documentos de nuestros obispos latinoamericanos:

Medellín (Colombia, 1968), donde definen a los pobres como los empobrecidos por el sistema capitalista, y con quienes nos invitan a solidarizarnos.

Puebla (México, 1979), donde nos solicitan para ‘hacer nuestra la causa de los pobres porque es la causa de Jesucristo’ (Mensaje 8 y nº 1134).

Santo Domingo (República Dominicana, 1992), cuyos 3 temas son ‘la Nueva Evangelización, la Promoción Humana y la Inculturación’.

Aparecida (Brasil, 2007), que confirma las orientaciones de Medellín:

La miseria es el mal mayor de América Latina.

La validez de las CEBs como motor de evangelización y promoción humana.

Las CEBs son una Iglesia completa, de base, hermana de la parroquia y la diócesis.

La opción de la Iglesia por las causas de los pobres…

En su libro ‘Beber en su propio pozo’ (Lima 1983) el padre Gustavo Gutiérrez nos da lecciones magistrales sobre la Espiritualidad Latinoamérica.

C. LAS PALABRAS DEL PROFETA SOFONÍAS SON MUY ILUMINADORAS (3,11-17)

“Dejaré subsistir en medio de ti a un pueblo humilde y pobre que confíe siempre en Dios… Por ti danzará y lanzará gritos de júbilo”.

En el Antiguo Testamento, con los años y los siglos, la alianza del Pueblo de Moisés con Dios se iba debilitando. Las injusticias e infidelidades podían hacer dudar de que esta alianza siguiera viva. Igual que los demás profetas, Sofonías tuvo la misión de animar a su Pueblo y de hacerle descubrir los signos de su presencia. Sofonías se dio cuenta del desorden en que se encontraba el Pueblo de Dios y tuvo palabras muy duras para denunciarlo. Pero, al mimo tiempo, supo proclamar palabras de esperanza. En esta lectura, Sofonías se dirigía al Pueblo de Dios en general, le recordaba la misión que le había sido confiada por medio de Abraham y Moisés. Al reclamarle por sus infidelidades, le anunciaba que las promesas de Dios no habían terminado. Y anunció que, sí, ‘un pequeño resto’ se mantenía fiel a la alianza con Dios: este pequeño resto era, en medio de la gran nación, un ‘Pueblo humilde y pobre’, con el que Dios terminaría gozando y bailando el Reino (v. 17).

Sofonías descubrió que Dios era fiel a sí mismo: optaba siempre por los pobres, los pequeños, los humildes, los explotados…. Y estos eran aquellos a quienes Dios confiaba la misión de continuar siendo los portadores de sus promesas. Era por medio de ellos que éstas iban a realizarse. Esto se cumplió en Jesús y los apóstoles. María y José hacían parte de este Pueblo humilde y pobre, igualmente los discípulos y todos los y las que siguieron a Jesús y a los apóstoles, dentro y fuera de Palestina. Ayer como hoy, Dios se comunica por medio de una Comunidad y desea que los que quieren escuchar su voz formen Comunidades y una gran Comunidad de Comunidades, la Iglesia, y, particularmente, la Iglesia de los Pobres.

El texto del profeta Sofonías se aplica a la Iglesia en general: ‘Dentro de ti, dejaré subsistir a un Pueblo humilde y pobre’. La Iglesia de los pobres es este Pueblo humilde y pobre que continúa fiel a Dios y manifiesta su presencia liberadora, igual que ayer y anteayer: Dios baila y grita de júbilo con él. Podemos decir que, en América Latina, los que componen esta Iglesia de los Pobres, son principalmente el Pueblo de los Pobres que se organiza en Comunidades Eclesiales de Base y en Grupos Cristianos que han hecho la opción por la pobreza y por identificarse con las causas de los pobres y promoverlas. Sus más dignos representantes son los mártires de estos 30 últimos años y las grandes figuras de la Iglesia latinoamericana. Su expresión universal es la teología de la liberación, nacida del mismo Concilio, confirmada por al Papa en Brasil como ‘no solo útil sino necesaria’, que ha concretizado la ‘Opción por los Pobres’: ‘Afirmamos la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación integral’ (Puebla, 1134).

De esta conversión de los mismos pobres que se organizan en torno a la Palabra de Dios y de los que nos hacemos pobres con ellos asumiendo su causa (Mensaje de Puebla, 3), está naciendo y creciendo ‘la Iglesia de los Pobres’, cuya solidaridad es ‘la verificación de la fe’, tal como lo indicó el Papa Juan Pablo 2° (‘El trabajo humano’8). Estos cristianos pobres, fraternales, creyentes, solidarios y organizados están conscientes de esta misión que el Señor les ha confiado. Se reconocen el alma de la Iglesia, los depositarios del Reino, el tabernáculo del Dios de la vida, la esperanza de la resurrección en marcha, el signo de la fidelidad de Dios con los hombres y mujeres de hoy, la manifestación y revelación actuales de su amor liberador… Se sienten llamados, con el Jubileo, a renovar a la Iglesia desde dentro para que sea más evangélica y a cambiar la sociedad para que sea más conforme al Reino. Son la Nueva Evangelización en marcha.

A N E X O S.

Contenido

Texto completo del papa Pablo 6º sobre la tarea liberadora de la Iglesia

Textos bíblicos sobre Economía, Política e Ideología

Anexo 1: Palabras del Papa Pablo 6º (‘El anuncio del Evangelio’ 8, 1975)

“No hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos… La finalidad de la Evangelización es por consiguiente ese cambio interior y, al mismo tiempo, la transformación de la actividad, la vida y el ambiente en que los hombres están comprometidos (18)… La Evangelización lleva un mensaje explícito sobre la vida familiar, la vida comunitaria de la sociedad, la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo, un mensaje especialmente vigoroso en nuestros días sobre la liberación (29).

Es bien sabido en qué términos hablaron durante el reciente Sínodo numerosos Obispos de todos los continentes y, sobre todo, los Obispos del Tercer Mundo, con un acento pastoral en el que vibraban las voces de millones de hijos de la Iglesia que forman tales pueblos. Pueblos, ya lo sabemos, empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia en las relaciones internacionales y, especialmente, en los intercambios comerciales, situaciones de neocolonialismo económico y cultural, a veces tan cruel como el político, etc. La Iglesia, repitieron los Obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización” (30).

Anexo 2: Textos bíblicos sobre la organización económica, política y socio-cultural

El Reino pasa por el proceso de una construcción social en sus dimensiones económicas, políticas e ideológicas.

Dimensión económica

Antiguo Testamento: Éxodo 16,14: el ‘maná’. Levítico 25: el año sabático y jubilar (No a las deudas, la esclavitud y la acumulación de la tierra). Isaías 5,8-11 y 10,1-2: ¡Pobres de ustedes los ricos! Nehemías 5,1: los ricos deben compartir los sacrificios del Pueblo. Amos 5,10: ‘¡Hay de Uds. que transforman las leyes!’ ‘¿Por qué me obligas a ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Solo observo robos y atropellos’… Habacuq 1,2-4: ‘No se ve más que derecho torcido’. Sirácides 13,2-17: El pobre no puede caminar con el rico.

Nuevo Testamento: Lucas 6,24 y Marcos 10,25: ¡Pobres de ustedes los ricos! Mateo 20,1: El salario justo del día permite comer un día. Juan 6,48: Relación de la Eucaristía con el maná. Mateo 6.11: ‘Danos hoy el pan de cada día’ (alusión al maná). Juan 12,5: Bolsa común. Mateo 6,12: ‘Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores’. Lucas 16,9: ‘Con ese maldito dinero háganse amigos de los demás’. Lucas 23,2: Jesús es acusado de fomentar el no pago de los impuestos al Cesar’ (las 5 clases de impuestos: sobre la producción, la fortuna, las aduanas, para el templo y los levitas). Hechos 4,32: Bienes en común. 1 Corintios 7-8: La colecta para la Iglesia de Jerusalén ‘para que al que tenía mucho no le sobrara y al que tenia poco no le faltara’ (2 Corintios 8,15). Santiago 5,1-6: El jornal no pagado clama al Señor.

Dimensión política

A.T.: Éxodo 18,13: Institución de los primeros ‘jueces’. Éxodo 20,1: Los 10 principios básicos de la Carta Magna. Deuteronomio 15,7: pobres y esclavos. Deuteronomio 22,1: Si encuentras un objeto perdido. Josué 13: Repartición de la Palestina entre las 12 tribus. 1° Samuel 8: Samuel denuncia la futura dictadura. 1° Samuel 17,4: David se enfrenta con Goliat. 1º Reyes 19,1: Poner y deponer autoridades. Jeremías 23,1 y Ezequiel 34,1-10: Los malos pastores.

N.T.: Marcos 10,42: El más grande es aquel que sirve. Mateo 22,17: ‘Den al Cesar lo que es del Cesar’. Apocalipsis 12: Hoy, la ‘bestia’ es el sistema neoliberal.

Dimensión ideológica

A.T: Génesis 4,1: Dios prefirió Abel, el hijo menor, a Caín, el mayor. Levítico 19,9: Humanidad de la vida diaria. Deuteronomio 19: las ciudades de refugio. Deuteronomio 24,5: por una sociedad solidaria. Deuteronomio 30,6: Dios no pide cosas imposibles. Sofonías 3,12: Un resto humilde y pobre. Daniel 2: La fuerza del Pueblo de los Pobres.

N.T.: Lucas 4,16: El proyecto de Jesús. Lucas 1,46-56: El proyecto de María. Mateo: Las tentaciones de Jesús. Lucas 6,20: El Reino es de los pobres. Mateo 5,3: El Reino es de los que hacemos las opciones de los pobres. Lucas 10,21: El Reino aceptado por los pobres. 1º Corintios 1,29: Dios eligió a los pobres. Efesios 6,10-17: ‘Nos enfrentamos contra las fuerzas espirituales del mal’. Filemón: No a la esclavitud. Apocalipsis 21,1-5: La Tierra Nueva.

Dimensión colectiva de unas páginas bíblicas.

‘La dignidad humana es un valor evangélico… y la promoción de la justicia es parte integrante de la evangelización. Esta dignidad y esta promoción de la justicia se deben verificar tanto en el orden nacional como el internacional (Puebla 1254)’.

El rico y Lázaro: Lucas 16,19-31. ‘Es necesario traducir la parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lucas 16,19-31) en términos económicos y políticos, en términos de derechos humanos y de relación entre el primer, segundo y tercer mundo’ (Juan Pablo II, en la ONU, octubre 2 del ’79).

El buen Samaritano: Lucas 10,25-37, y la Multiplicación de los panes: Marcos 6,35-44). ‘Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la dignidad del hombre, lo hace en la línea de su misión que, aun siendo de carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser. El Señor delineó en la parábola del Buen Samaritano el modelo de la atención a todas las necesidades humanas (Lucas 29,10) y declaró, en último término, que se identificará con los desheredados – enfermos, encarcelados, hambrientos, solitarios – a quienes se haya tendido la mano (Mateo 25,31). La Iglesia ha aprendido en estas y otras páginas del Evangelio (Marcos 6,35-44: la primera multiplicación de los panes) que su misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre’ (Sínodo del ’71. Juan Pablo 2º, discurso inaugural de Puebla).

El paralítico de la piscina de Betesaida: Juan 5,1-8. ‘La hora presente nos hace evocar el episodio evangélico del paralítico que estaba desde 38 años junto a la piscina de la curación, pero que no tenía a quien lo introdujese en ella. Nuestro quehacer evangelizador quiere actualizar la palabra de Jesús al hombre inválido: ´Levántate, toma tu camilla y anda´. Deseamos convertir nuestros afanes evangelizadores en acciones concretas que hagan posible a las personas superar sus problemas y sanar sus dolencias – tomar sus camillas y caminar – siendo protagonistas de sus propias vidas, a partir del contacto salvífico con el Señor’ (Mensaje de Santo Domingo, 10 y 11).

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