Caritas
A veces alguien despertaba a Constantine en el Metro. “Perdona, creo que te has pasado de parada.”
No sabían que Constantine no se había pasado de parada. No tenía dónde bajarse.
Durante dos semanas, la línea 6 fue lo más parecido que tuvo a un lugar donde estar. Pasaba el día sentada en el vagón. A las dos de la madrugada, cuando cerraba el Metro, salía y caminaba hacia el centro, buscando calles donde hubiera policía. Le daba miedo quedarse dormida. Le daba miedo el frío. Así que caminaba. Ver noticia original en …

