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Mensaje de Sábado Santo desde Palestina -- Zoughbi E. A. Zoughbi

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PalestinaSaludos desde Belén.
Saludos desde la Tierra Santa.
Ayer celebramos el Viernes Santo, cuando Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.
Contemplemos, en este camino hacia la resurrección: Jesús nació en una cueva, templada por
animales; Herodes estaba en Jerusalén, conspirando para matarlo; los ángeles ayudaron a la Sagrada Familia a huir a Egipto, escapando de Herodes y de la ocupación romana.

Jesús es el primero de nosotros que ejerció el derecho al retorno. Regresó a Nazaret, y después viajó a Jerusalén. Subió triunfante al Monte de los Olivos y luego continuó hacia la Ciudad Santa. Montó en un burro, como un humilde salvador terrenal, conquistando Jerusalén con su ágape. A pesar de ello, Pedro lo negó, Judas lo traicionó y muchos lo abandonaron. Luego fue entregado a la Ocupación, torturado, escupido y crucificado. Jesús murió y fue sepultado. Pero ese no fue el final de nuestra historia…

Éstas son algunas de las lecciones aprendidas:
1- Simón estaba allí y llevó la cruz con Jesús. Como palestinos apreciamos a los muchos
compañeros, amigas y a quienes nos ayudan a llevar nuestra cruz y a disminuir nuestra carga. Esos aliados y aliadas le dan a nuestro mensaje, nuestro trabajo y a nosotros mismos más significado, profundidad y esperanza.

2- Hay gente como José de Ramah, que era parte de la resistencia clandestina, y que ayudó a enterrar a Jesús. Así, todavía hay buenas personas en todo el mundo que trabajan en silencio, día y noche, para ayudar a la gente en todas partes, sin ser notadas ni reconocidas.

3. Hubo mujeres que permanecieron leales a Jesús, a pesar del miedo abrumador que había en todas partes. Estuvieron junto a la cruz, visitaron la tumba y sacrificaron mucho, especialmente nuestra Madre, la Virgen María. Hoy vemos a nuestras hermanas, madres, tías, abuelas, hijas y otras mujeres en todas partes, comprometidas con la causa de la Justicia, a pesar de décadas, siglos y años de desigualdad e injusticia practicada contra ellas. No puede haber libertad hasta que todas sean liberadas.

4. Todavía existen aquellos como Judas, Herodes y la matriz de control practicada por la Ocupación.
Muchos Pedros nos niegan, han abandonado la justicia e ignorado nuestro grito de ayuda. También hay personas como el entusiasta Pedro, que cortó la oreja del soldado romano… Sin embargo, Jesús vino a dar vida a todos, desde el primero que lo negó, hasta el último que le abrió el costado con una lanza. Es este tipo de liderazgo y de mensaje inclusivo lo que necesitamos. En efecto, necesitamos líderes comprometidos y gente dispuesta a resistir toda agresión, opresión y aniquilación.

5-Jesús resucitó de la muerte al tercer día. Las autoridades de ayer y de hoy ¿entenderán que resucitaremos de la muerte y venceremos a la ocupación, y a todas las injusticias sufridas?

6. A pesar de la flagelación, el encarcelamiento, la tortura y la humillación, nuestro Señor Jesucristo venció todo eso con amor y sacrificio. La no violencia, la resistencia, la firmeza permanente y el ágape compasivo engendrarán la justicia; y la justicia tendrá la última palabra sobre el odio, el racismo, la discriminación, la violencia, la guerra y la Ocupación.

7-Cuando los líderes religiosos y políticos trataron de silenciar a la multitud que gritaba ‘Hosanna’, Jesús respondió: “Les aseguro que si éstos callan, las piedras gritarán”. Es una advertencia. Esta declaración todavía nos habla fuerte, y está dirigida a los dirigentes y las instituciones. Ya sean dirigentes de una institución religiosa, del gobierno, del Estado o del mundo, habrá una fuerza motriz que desafiará a todo el estatus quo y a los perpetuadores de la injusticia y la opresión. Esperamos que este cambio tan necesario se produzca de forma no violenta, y se caracterice por la inclusión, la justicia restaurativa y el pluralismo. Hoy, los humanos y las piedras de esta tierra ¡clamamos junto por la justicia! Como Jesús nos asegura, la justicia demorada no es justicia denegada.

8-Poncio Pilatos se lavó las manos, pues sabía de la inocencia de Jesús; pero aun así causó dolor y sufrimiento. Mostró indiferencia y permaneció en silencio. Es una advertencia de la Biblia que nos dice claramente: el silencio y la inacción son complicidad. Por eso aquí también rezamos para que los dirigentes de todo el mundo no permanezcan más tiempo en silencio y complicidad, sino que se sientan responsables de nuestra humanidad global compartida y se conviertan en promotores de la justicia y la igualdad.

9- Jesús fue el primer refugiado palestino, pues se refugió en Egipto y regresó a Nazaret. La inevitabilidad y nuestra fe nos aseguran que un día todos los palestinos y palestinas estaremos unidos de nuevo, especialmente como una familia, y ejerceremos nuestro derecho al retorno. Nos mantenemos firmes en Jesucristo, que vive y no nos ha fallado.
10- Las masas que recibieron a Jesús exclamando “hosanna en las alturas” fueron algunas de las mismas que gritaron “crucifica a Jesús y libera a Barrabás el ladrón”. Todavía tenemos estas mismas personas entre nosotros… pero también sabemos que esas voces, esas personas también un día se sumarán a la voz y el clamor colectivo por justicia y equidad para todos y todas. Como dijo Martin Luther King Jr: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes”.
Sí, podemos declarar en voz alta que ¡Jesús ha resucitado! ¡En efecto, ha resucitado!
Vino a darnos vida, y a darla en abundancia.

*Zoughbi E. A. Zoughbi nació y vive en Belén. Es laico y miembro de la Iglesia Melquita (católica oriental) y Director de Wi’am, el Centro Palestino de Transformación de Conflictos. Está casado con Elaine (ciudadana estadounidense) y tiene con ella una hija y tres hijos. El año pasado, después de vivir por más de 30 años en Belén con su familia palestina, Elaine fue detenida en el aeropuerto de Tel Aviv cuando regresaba de EE.UU. y deportada a su país. Tras largas gestiones diplomáticas de las iglesias, y pagar una suma exorbitante, logró que se le permitiera regresar a través de Jordania con una visa de turista de tres meses, con prohibición de pisar el territorio israelí. Su situación legal todavía no está resuelta. Cuando preguntó a las autoridades israelíes cuál era su delito, le respondieron: “Casarse con un palestino”.
Publicado en el Facebook del autor. Traducción del inglés: María Landi.
Leer también: Dos reflexiones con motivo de Pascua (israelí y palestina).

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