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Manifiesto del grupo de cristianas y cristianos de ICV (Iniciativa per Catalunya)

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Delante la actual situación eclesial y política, un grupo de cristianas y cristianos miembros de Iniciativa per Catalunya Verds, hemos creído conveniente iniciar un grupo de trabajo para aportar, desde nuestra doble perspectiva de creyentes y militantes ecosocialistas, nuestra reflexión sobre la realidad que todas y todos vivimos y sobre el futuro que queremos construir.

Como punto de partida, queremos afirmar lo siguiente:

Para nosotras/os, el mensaje de Jesucristo es un mensaje de liberación, una invitación a trabajar al servicio de una vida digna para todas y todos. No lo entendemos sino es través del rostro de aquellas personas que hoy más reflejan su presencia: las personas pobres, marginadas, excluídas. Este mensaje para nosotras/os nos lleva a la acción política para hacer realidad esta vida más digna. Y nos lleva, concretamente, dentro de ICV, porque es aquí donde creemos que esta acción se realiza seriamente y más eficazmente.

En este sentido, creemos que la potencia transformadora de la fe, que a nosotros/as nos anima en nuestra acción política, puede llevar también a otras personas creyentes a descubrir este mismo camino, y puede contribuir a empujar nuestra sociedad. A pesar de les circunstancias tan diferentes, nos sentimos herederos y herederas del trabajo que realizaron personas como Alfons Comín o Joan García Nieto, y queremos continuarla de acuerdo con la realidad del momento actual.

Por eso, a la hora de valorar la realidad eclesial, creemos que vale la pena destacar la mucha gente que vive su fe como un empuje de transformación, y la concretan en la acción política, o en otras actuaciones con voluntad transformadora. Igualmente, creemos que vale la pena valorar el trabajo de cohesión social que se realiza desde lugares cristianos: desde los más visibles, como las acciones sociales que se llevan a cabo desde las entidades religiosas, hasta las más escondidas, como las que realizan muchas parroquias, comunidades o movimientos cristianos como espacios de encuentro y acogida.

En contraste con esto, queremos remarcar el mal que nos hace la actitud cada vez más conservadora e integrista de buena parte de la jerarquía eclesiástica y de determinados sectores de la Iglesia Católica. Afirmamos que estas actitudes no representan de ninguna manera la totalidad de creyentes, aunque sean las que tienen el poder y la visibilidad. Y queremos decir, también, que nosotras/os estamos convencidas/os que este tipo de actitudes se alejan notablemente del mensaje de Jesús, y a menudo hasta lo contradicen.

Este alejamiento del mensaje de Jesús creemos que se da tanto por el tono como por el contenido. Por el tono, porque la pretensión de imponer la propia visión y los propios criterios por encima de la voluntad democrática de la sociedad, tiene muy poco que ver con la manera de hacer de Jesús. Y por el contenido, porque los temas que estos sectores conservadores e integristas propugnan como fundamentales, no son de ninguna manera los que más preocupaban ni interesaban a Jesús; incluso algunos de estos temas que a menudo se presentan como intocables para la fe cristiana (por ejemplo la actitud negativa delante de los métodos anticonceptivos, o delante las relaciones homosexuales), nosotros/as creemos que, desde el punto de vista del evangelio, actualmente son totalmente indefensables.

En la línea de este último punto, queremos añadir también que creemos que el mensaje de Jesucristo, y la fe que se deriva, solo tiene sentido como una oferta libre que está al alcance de quién la quiera. Y que por lo tanto, no tiene ningún sentido cualquier pretensión que las administraciones públicas favorezcan específicamente la fe católica o sus instituciones, en el nivel que sea.

Por eso, queremos que se avance al máximo en el camino de la construcción de un estado laico. Y esto conlleva replantear los acuerdos con el Vaticano, igualar el trato que reciben las diferentes religiones, eliminar las connotaciones cristianas en los actos oficiales de las instituciones públicas (desde los funerales de estado hasta las tomas de posesión de los cargos públicos), suprimir la enseñanza confesional de la religión en la escuela y substituirlo por un adecuado conocimiento cultural del hecho religioso, etc.

Esta voluntad laica, no creemos que se quiera pretender que el cristianismo, o el hecho religioso en general, sea una cosa que haya de quedar en la intimidad, sin ninguna visibilidad social. El cristianismo, como hemos dicho anteriormente, tiene una fecundidad social notable, y nutre de valores importantes para muchas personas, de manera que sería un error intentar anular estas energías vitales. Y esto mismo podemos decir de las otras religiones.

Igualmente, no tendría sentido querer esconder que el cristianismo ha creado entre nosotras/os una tradición y una riqueza cultural que va más allá del campo religioso: hay que encontrar las maneras de gestionar y vivir colectivamente esta riqueza, la cual sin duda también irá añadiendo, según sea, las tradiciones y riquezas que nos aporten las nuevas expresiones religiosas que se están implantando entre nosotras/os.

Lo importante será, en definitiva, que nadie pueda imponen a los demás sus propios criterios, planteamientos o doctrinas; que todo el mundo pueda vivir con igualdad aquello que cree, aquello que lo motiva, aquello que lo empuja; y que esta pluralidad pueda ser enriquecedora para todas y todos.

Estos son los criterios principales que basarán la actuación de este grupo que ahora iniciamos. Nos encontramos, sin duda, en unos momentos difíciles para muchos creyentes, que vemos como la imagen pública de nuestra fe está monopolizada por posiciones conservadoras e integristas. Y entendemos que a veces cueste entender la experiencia cristiana que un buen número de militantes de ICV continuemos compartiendo.

Aún y así, para nosotros/as esta experiencia cristiana es muy valiosa, y creemos que desde ella podemos hacer aportaciones útiles para todas y todos. Con el deseo de contribuir a este objetivo que nos mueve a la vez como creyentes y como militantes de ICV: el trabajo por un mundo más digno y más feliz para todos y todas.

Eusebio Argueta, Quim Cervera, Cesc Cònsola, Isabel Cruells, Marta Digón, Albert Farriol, Quitèria Guirao, Anna M. Luque, Josep Lligadas, Toni Mora, Aina Pascual, Montserrat Roca, Francisco Javier Ruiz, Josep Sánchez Bosch, Mercè Solé i Jordi Valls

Barcelona, a 6 de julio de 2008

Si queréis contactar con nosotros/as, podéis hacerlo a través de la dirección electrónica cristiansicv – arroba – gmail.com

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