diosenlafrontera
La encíclica recién publicada del Papa sitúa la justicia social en el centro de la vida humana, donde la dignidad del último se convierte en la medida de toda política.
En un mundo atravesado por migraciones, tecnología y desigualdad, el Evangelio vuelve a exigir una fraternidad que no excluye a nadie.
La reciente encíclica del Papa —en continuidad con el magisterio de Francisco y sus predecesores— ofrece una lectura profundamente crítica de nuestro tiempo: un mundo hiperconectado, pero no necesariamente más humano. Ver noticia original en …

