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Los hermanos de Taizé en Brasil

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Taizé

La presencia de los hermanos en Brasil comenzó en 1966. La primera fraternidad se instaló en Recife, al nordeste de Brasil, en la diócesis del obispo Don Helder Camara, con el que hermano Roger había tejido una estrecha amistad durante el Concilio Vaticano II. A partir de 1972, los hermanos se mudaron a Vitória, a 1700 kms más al sur. En 1978 ellos regresaron al «Nordeste», a Alagoinhas, una ciudad mediana a unos 110 kms. de Salvador. Los hermanos viven allí en un barrio pobre de las afueras. En esta región de Brasil, el 80 % de la población tienen orígenes africanos. La pobreza es muy visible pero lo que más impacta a los visitantes es la acogida a brazos abiertos de los habitantes, sobre todo por parte de los niños.

En una barriada de Bahía

En un terreno de dos hectáreas prestado por la diócesis los hermanos construyeron primero una pequeña capilla de bambú que sirve cuando hay poca gente. Poco a poco un centro de acogida vio la luz. Las hermanas de San Andrés, establecidas en Sao Paulo, se hicieron cargo. Luego hizo falta una iglesia más grande, tanto para los que vienen para los encuentros como para los del barrio.

Al principio los hermanos crearon una asociación de vecinos para ocuparse de las necesidades más urgentes como el agua corriente, la electricidad, el servicio de autobús, guardería infantil, etc. En unos 15 años, 160 casas populares han sido construidas gracias a la ayuda de, entre otros, Misereor, un organismo de ayuda mutua de cristianos de origen alemán. La gente puede comprarlas pagando una muy pequeña cuota mensual.

Los candidatos fueron escogidos según sus necesidades, lo que implico que trajesen también con ellos toda clase de pobrezas que acompañan a la pobreza material: familias fragmentarias, madres solteras y sin recursos, paro, poca escolaridad, alcoholismo, drogas, violencia. ¡No obstante, treinta años después, vemos un nítido mejoramiento en la calidad de vida de la nueva generación!

Lo que habéis hecho al más pequeño…

Hubo que improvisar una enseñanza que, poco a poco, se hizo una escuela pública y comenzar clases de formación profesional que introdujeron a más de mil jóvenes a diferentes oficios. Muchos encontraron un empleo, sea mismo en Alagoinhas, o emigrando hacia los grandes centros urbanos del sur. Uno de los talleres se independizó: es hoy una fábrica de muebles. ¡Pero otros quebraron, porque el trabajo regular, la destreza, el espíritu de empresa, la venta de la producción, esto no se improvisa!

Para ocuparse de todo este trabajo de desarrollo humano y social se creó una fundación la cual administra la escuela, ahora pública, en colaboración con el municipio. Gracias a ella, todos los alumnos aprenden también música. Otra asociación se ocupa de una casa para personas mayores pobres. Estas ONG´s son independientes de la fraternidad y cuentan con dirección y finanzas limpias. Sin embargo los hermanos colaboran con ellas tendiendo incluso lazos con diversos organismos internacionales.

A la Comunidad, cada tarde, vienen los niños. Encuentran allí un espacio seguro para jugar, además de un poco de comida. Sin darse cuenta también es un lugar donde aprenden a vivir juntos más pacíficamente. Jóvenes voluntarios ayudan con esta tarea. Durante las vacaciones escolares y cada sábado los niños más grandes enseñan a los más jóvenes. Así los niños de las familias más pobres se familiarizan con la escuela. En enero la fraternidad acoge colonias de verano.

Retiros y encuentros

En el centro de acogida se dan retiros y hay encuentros durante todo el año. Las tres oraciones comunes de cada día con los hermanos sostienen la búsqueda de Dios. Al final de la semana los niños y los jóvenes vienen para la catequesis. Los catequistas son acompañados por las hermanas de San Andrés.

Los hermanos son invitados a menudo para animar retiros en otras partes. Desde 1973, en diferentes partes de Brasil, se organizan grandes encuentros de jóvenes. En la región, un hermano visita regularmente comunidades de hermanas para un acompañamiento espiritual; otro anima la pastoral juvenil de la diócesis; otro hace un trabajo terapéutico en el seminario de la ciudad de Feira de Santana.

Los hermanos se ganan la vida produciendo vidrieras, velas, iconos y escribiendo. El terreno en donde ellos viven produce frutas y verduras.

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