León XIV: auctoritas moral mundial y defensor de la dignidad humana -- Juan José Tamayo, teólogo

0
43

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Amerindia
El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicó la en-cíclica Rerum novarum, que ponía la primera piedra de un nuevo discurso en la Iglesia católica: la doctrina social. Con ella intentaba dar respuesta a los problemas creados por la Revolución industrial, sobre todo la explotación de la clase trabajadora y las condiciones infrahumanas en las que vivían los sectores populares. Llegaba ciertamente con cuarenta y tres años de retraso, ya que en 1848 Marx y Engels publicaron el Manifiesto comunista, pero era la primera vez que el Vaticano abordaba la cuestión social monográficamente en una encíclica.

El 15 de mayo de 2026, 135 años después, el papa León XIV, que eligió ese nombre en un guiño a León XIII, ha publicado la encíclica Magnifica humanitas. So-bre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial (IA). Es la primera vez que un papa aborda con rigor científi-co el tema de la inteligencia artificial como uno de los desafíos más importantes de la nueva era que, junto con la digitalización y la robótica, está trasformando nuestro mundo y la vida de los seres humanos.Y lo hace con una de las más lúcidas reflexiones globa-les que conozco, caracterizada por una sólida funda-mentación interdisciplinar en la que implica a la antro-pología, la filosofía, la ética, la teología y las ciencias sociales y políticas.

Ninguno de los campos del saber, del quehacer hu-mano y de la naturaleza se siente inmune ante la IA: el trabajo, la educación, la cultura, la ciencia, el arte, la economía, la comunicación, la literatura, la gobernanza,los derechos humanos, la dignidad humana.Todos se ven afectados por ella y con frecuencia no respetando la dignidad humana, sino sometiendo a los seres humanos al poder tecnocrático opresor y deshu-manizador y convirtiéndolos en simple mercancía.

Se invierte así el imperativo categórico kantiano: el ser humano deja de ser fin en sí mismo y se convierte en simple medio para la consecución de objetivos espurios que vulneran y alienan la dignidad humana inalienable.Reflexión antropológica En su reflexión antropológica, la encíclica llama a evitar toda equiparación de la inteligencia humana con las in-teligencias artificiales. Éstas no viven una experiencia,ni tienen «carne», no maduran en las relaciones huma-nas, no conocen lo que significa el amor, la amistad, la responsabilidad, no tienen conciencia moral, simulan empatía y comprensión, pero carecen de horizonte afectivo, relacional y espiritual.

Los seres humanos no somos Prometeo, ni héroes,tampoco dioses, ni siquiera sapientes, desmintiendo así la teoría de la evolución. Somos seres limitados, vulne-rables. Precisamente porque experimentamos el límite,la finitud, la vulnerabilidad, el dolor y el fracaso, pode-mos conocer la dignidad propia y la ajena como inviola-bles, afirma León XIV.Continuando con la reflexión antropológica, la finitud nonos empobrece; todo lo contrario, nos abre al recono-cimiento del rostro de Dios, de los otros y de las otras,nos lleva a construir una fraternidad más grande que nosotros mismos y a reconocer la injusticia como «es-cándalo».

De la fragilidad y la vulnerabilidad que nos define como seres humanos nacen la compasión, la generosidad, la experiencia espiritual y la adoración a Dios.Como respuesta al transhumanismo y al posthumanis-mo, que construye un tipo de ser humano artificial, indi-vidualista, desvinculado de la sociedad y de la naturale-za, León XIV defiende un humanismo ecológico, rela-cional, descentrado, descolonizador y solidario con las víctimas del poder tecnocrático. Dicha solidaridad impli-ca tocar la «carne» de quienes sufren, resistir sus mira-das interpelantes, mirar sus rostros, escuchar sus histo-rias, reconocer sus heridas y darles voz.

Es, por tanto, un humanismo muy alejado del falso hu-manismo del capitalismo llamado «de rostro humano» ydel humanismo cristiano que en otras épocas de la his-toria justificó y legitimó el colonialismo que desembocó en la esclavitud de pueblos enteros y en la destrucción de culturas y civilizaciones.Reflexión ética En el terreno ético, León XIV se confronta directamente con los tecnócratas y los tecnooligarcas —sólo le ha faltado ponerles nombre; los lectores y las lectoras lo hacemos de manera espontánea: Elon Musk, PeterThiet— que gobiernan hoy el mundo, y desenmascara su poder tecnocrático, que desemboca en tecnofascismo y tecnofeudalismo.

La técnica deja de ser un simple ins-trumento para convertirse en criterio de conducta y re-duce «la creación a objeto de explotación y a las perso-nas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz» (n. 92), pero menos humano, (n. 92).La encíclica llama la atención sobre los graves riesgos del poderoso paradigma tecnocrático, entre los cuales cita los siguientes: beneficia sólo a unos pocos, margi-na a las personas y a los colectivos más vulnerables ydeshumaniza las relaciones sociales. Sólo es aceptable el progreso tecnológico que esté guiado por la ética, y no sometido al asedio del mercado, al servicio de la dignidad humana, y no al de la deshumanización.Pero la actual orientación del progreso está muy lejos de seguir esa dirección.

Cada vez está más sometido al asedio del mercado, que desemboca en necrocapita-lismo y necropolítica y, en certera expresión de Fran-cisco, crea una cultura del descarte. El resultado no es solamente una Internacional del Odio, sino una Política de la Crueldad.Reflexión política En su reflexión política León XIV tiene muy presente el actual clima bélico generado por los señores de la gue-rra y se enfrenta a ellos con firmeza y decisión, como viene haciendo en los últimos meses con Trump y Ne-tanyahu al condenar sus intervenciones militares en Venezuela, Irán, Líbano, así como el mantenimiento delos asesinatos contra la población gazatí después delos acuerdos de paz.

En la encíclica hace una llamada a desarmar la IA. Nin-gún intelectual ha llegado tan lejos en la crítica a la IA.A lo sumo defienden la necesidad de regularla. León XIII entiende —y entiende bien— que no basta con re-gularla, sino que hay que desarmarla.Él mismo explica el significado de esta palabra: «sus-traerla a la lógica armamentística, que hoy ya no es só-lo militar sino económica y cognitiva […], romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a go-bernar […], sustraerla a los monopolios» (n. 110).

Llama a desarmar las palabras y contribuir así a des-armar la Tierra, a decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes, a rechazar el paradigma de la guerra,a construir la paz inseparable de la justicia, siguiendo la consigna del salmo 85 de la Biblia judía: «Amor y Ver-dad se han dado cita, Justicia y Paz se besan» (85,11). Afirma con contundencia que ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable. No existen, por tanto, guerras justas, sino una paz justa,«desarmada y desarmante» (n. 192), como dijera en el primer discurso tras ser elegido papa.Pero la humanidad va en dirección contraria: «está ca-yendo en la cultura violenta del poder» y «la paz ya nose presenta como una tarea a cumplir, sino como un intervalo precario entre conflictos» (n. 192).

En su reflexión política subraya la crisis del multilatera-lismo, la dialéctica amigo–enemigo en las relaciones internacionales, el debilitamiento y la pérdida de autori-dad moral de las instituciones creadas para salvaguar-dar el destino común de los pueblos y el bien común a nivel mundial, la sustitución del Derecho Internacional por el «derecho del más fuerte», la tendencia a cons-truir la identidad nacional con la creación de un enemi-go, el retorno de la lógica del equilibrio armado y de la disuasión (n. 204). El resultado es el avance del «multi-polarismo desordenado y conflictivo regido por la des-confianza hacia el otro» (n. 201).

Reflexión teológica En su reflexión teológica, analiza dos modelos de civili-zación a través de las dos potentes imágenes bíblicas:Babel y Jerusalén. Babel es el símbolo de la uniformi-dad que aplana las diferencias, de la homogeneización y de la lengua única, del orgullo y la autosuficiencia, dela idolatría del lucro y del sacrificio de la dignidad hu-mana.La reconstrucción de Jerusalén, bajo la guía de Nehe-mías, es el símbolo de la creación de una ciudad bajo la responsabilidad compartida de todo el pueblo, el reco-nocimiento del valor del trabajo comunitario, la rehabili-tación de las relaciones sociales igualitarias y el respeto a la diversidad.

León XIV llama a evitar el «síndrome de Babel» y a seguir el «camino de Nehemías». Pide recomponer los vínculos sociales, reintegrar a quienes han sido excluidos y curar las heridas provocadas por las diferentes formas de la injusticia: guerras, colonia-lismo, discriminaciones raciales y de género, explota-ción y violencia contra pueblos enteros.Contra los tecnócratas y los señores de la guerra que gobiernan el mundo. En su confrontación directa con Trump y Netanyahu yen su condena de la guerra, León XIV está demostran-do ser una auctoritas moral mundial.

Con esta encíclica se convierte en uno de los grandes defensores de la dignidad humana, sobre todo de las personas más vul-nerables, de los colectivos más empobrecidos y de los pueblos oprimidos; una dignidad cada vez más amena-zada, diría más, pisoteada por los distintos sistemas de dominación: el neoliberalismo, el colonialismo, el pa-triarcado, el supremacismo blanco, el belicismo, el se-xismo, los discursos de odio, el cristoneofascismo, la aporofobia, los fundamentalismos, la necropolítica, la cultura del descarte, el ecocidio, el racismo, la xenofo-bia… Todos estos sistemas tornan la dignidad humana en indignidad de las mayorías populares.

Estamos ante un documento antropológico, ético, teo-lógico y político fundamental que puede marcar el futuro de la humanidad en lo que se refiere a la IA. Puede cambiar el rumbo en dirección a mejorar la vida de los seres humanos, en vez de convertirlos en esclavos de algo que ellos mismos han creado. Si se siguen las orientaciones de la Magnifica humanitas la IA se con-vertirá en un instrumento para el mejoramiento de la in-teligencia humana.Si no las seguimos, la IA terminará por apropiarse de la inteligencia humana hasta ponerla al servicio de los tecnócratas que mueven sus hilos. Terminaremos sien-do marionetas de los tecnócratas, cuya idolatría no es la adoración al becerro de oro, como la de los hebreos,sino la adoración al oro del becerro, como la de los plutócratas. (Christus. Jesuitasmexico.com. 12/8/2026)