Laicismo y laicidad son conceptos que se prestan mucho a la polémica.
?Laicidad?? tiene un carácter positivo, de respeto a la conciencia de los individuos y de no implicación de las creencias religiosas en la estructuración del marco político ni de las instancias políticas en las creencias de los individuos y de las comunidades religiosas. El mismo Sebastián reconoce que la Iglesia desde el Vaticano II acepta la laicidad, es decir, la autonomía de la política para establecer sus leyes.
El documento del PSOE habla sólo de laicidad, nunca de laicismo, y dice que en España todavía hay falta de laicidad, es decir, excesiva ingerencia -o excesivo temor a las presiones- de las instancias religiosas. Y este documento lo lee el Arzobispo de Pamplona como muestra de verdadero ?laicismo??, es decir, como agresión sectaria contra todo lo religioso.
¿Tiene razón Sebastián? ¿O más bien, con su crítica al ?mínimo ético constitucional?? y con su agarrarse a los artículos de la Constitución en los que se hace referencia privilegiada a la Iglesia católica está pidiendo un régimen menos laico, en que la Iglesia siga como ?censor?? supremo de lo que es ético y de lo que no es?
¿O no lo es? Tal vez no sea muy laico, porque favorezca en demasía al catolicismo, violando esas ?condiciones de igualdad y de proporcionalidad??.
Tal vez quiera ser laicista; personalmente no lo creo, aunque sí pienso que muchos lo quisieran, pero son una minoría.??
Personalmente estoy de acuerdo en que el estado español y la política actual del gobierno es laica, no laicista. La misma sordina que ha puesto a este documento que podía parecer inoportuno, lo demuestra. En todo caso, puede aparecer a algunos como una política poco laica aún, por ser demasiado obsequiosa con la Iglesia católica y sus privilegios concordatarios, más por el peso histórico e internacional que por el peso real que hoy tenga la Iglesia en las conciencias de la mayoría.
Sea lo que sea, por favor, no atribuyamos a Zapatero lo que alguna maestra haga con las figuras del Belén. Lo habrá hecho no siguiendo consignas sino por decisión personal, creyendo tal vez la celebración escolar de la Navidad podía ofender a los alumnos musulmanes. Pero si hubiese tenido más cultura islámica podría haber mostrado a unos y otros que también el Corán habla con gran respeto de Jesús -y de María- y que no se prohíbe a un musulmán celebrar la navidad ni a un cristiano participar en una fiesta del Ramadán.
