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La paz social, fruto del respeto y diálogo intercultural -- Fernando Bermúdez

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Las organizaciones y personas abajo firmantes nos dirigimos a la Asamblea Regional, a la Consejería de Educación y Cultura, a los Ayuntamientos de nuestra Región y medios de comunicación, manifestando que:
1.De un tiempo a esta parte hemos observado que han aumentado, en diversos sectores de la población murciana, las actitudes racistas, xenófobas, supremacistas, aporofóbicas, islamófobas y sexistas, así como los discursos de odio que desembocan con frecuencia en prácticas violentas. Nos preocupa esta realidad, que está generando en la ciudadanía un clima de polarización, miedo, intolerancia y degradación de los valores éticos.

2. Nos parece urgente contrarrestar esta situación con la puesta en práctica de modelos sociales que eliminen las desigualdades y los discursos de odio, la hostilidad al diferente, sobre todo hacia las personas y los colectivos inmigrantes, especialmente musulmanes.

3. Creemos necesario analizar el contexto en que se producen el racismo, la xenofobia, la islamofobia y el odio, poniendo énfasis en las causas que lo provocan, para ir al fondo de dichas actitudes y prácticas, y no quedarnos en la superficie.

4. Instamos a las autoridades de la Región de Murcia, a los partidos políticos, a las instituciones civiles y religiosas para que ejerzan su liderazgo en la lucha contra la intolerancia y actúen con responsabilidad y firmeza contra comportamientos racistas, respetando el artículo 1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que proclama la igualdad y dignidad de todos los
seres humanos.

5. Apelamos a los medios de comunicación, a los ciudadanos y ciudadanas y a los Centros educativos y culturales de la Región a que defiendan los derechos humanos y los principios democráticos, así como los derechos de la naturaleza, y condenen explícitamente toda forma de discriminación racial, de prejuicios y estereotipos motivados por la etnia, el origen, la clase social, la religión, el color de la piel, la identidad afectivo-sexual y las diferentes formas de
incitación al odio, que deterioran la convivencia cívica y rompen la armonía social.

Solicitamos,
muy particularmente, a los medios de comunicación que contribuyan en sus informaciones a fomentar actitudes de respeto y acogida hacia colectivos en grave riesgo de exclusión social, como son los migrantes.

6. Es urgente que tanto el sistema político como el judicial actúen contra los delitos de discriminación y odio que ponen en peligro la convivencia. La defensa de la igual dignidad de todos los seres humanos debe ser defendida como imperativo categórico que no admite silencio, cobardía, excusa o excepción (Juan José Tamayo, La internacional del odio, Ed. Icaria,
Barcelona, 2021, 2ª ed.).

7. Abogamos por una Región inclusiva, intercultural, interétnica, interreligiosa, hospitalaria, que reconozca y respete la diversidad como un derecho, un valor y una riqueza de lo humano y de la naturaleza, acogedora de las personas inmigrantes, refugiadas y desplazadas y abierta al diálogo;
una Región que sea capaz de fomentar la unidad sin que desemboque en la uniformidad, y de reconocer la diferencia sin que desemboque en desigualdad. La unidad no está reñida con la diversidad, todo lo contrario, una sociedad plural e intercultural es fuente de enriquecimiento personal, cultural y social.

8. Soñamos con una sociedad murciana integradora donde quepamos todos y todas y donde se respete y cuide la naturaleza, nuestra casa común, de la que formamos parte, practicando la eco- fraternidad-sororidad.

9. Asumimos el compromiso de activar y apoyar políticas que contribuyan a generar amor, cooperación, solidaridad, amistad, cercanía, compasión, cuidado de los otros y otras, y desterrar políticas que fomenten la intolerancia, el odio, la venganza, el rechazo y los enfrentamientos que provocan violencia.

10. Queremos ayudar a las personas racistas a salir de tal estado y evitar que el odio se convierta en crónico, ya que sería destructivo para ellas y para las personas y colectivos a quienes se dirige el rechazo.

11. De ahí la necesidad de realizar un acto de introspección, -como señala asimismo Tamayo-, es decir, mirar a nuestro interior y revisar nuestras emociones, nuestras inclinaciones a la ira, al
asco, al odio y a las microfobias anidadas en nuestros rincones mentales y sentimentales.

12. En nuestra tarea educativa debemos fomentar el respeto a las personas diferentes, a las plurales identidades afectivo-sexuales, a la diversidad religiosa, étnica, cultural, ideológica y ética, y afirmar la diferencia como derecho y el derecho a la diferencia.

13. Nuestra participación en el espacio público ha de caracterizarse por la defensa de los valores morales igualitarios, ecológicos, la práctica de la compasión con las personas que sufren en su propia carne la injusticia estructural, la discriminación, la pobreza, la exclusión y la violencia de
género.

14. Creemos que las religiones dan respuesta a las necesidades espirituales del ser humano, y lejos de ser instrumentos de alienación pueden ser fuente de paz e impulso de liberación, como de hecho lo están siendo en los diferentes movimientos religiosos de base ubicados en el mundo de la marginación al servicio de la liberación de las personas y los colectivos empobrecidos.

15. Somos conscientes de que las religiones bien entendidas ofrecen mensajes y prácticas de amor solidario, que debe traducirse políticamente en el compromiso por la construcción de una sociedad más justa, solidaria, intercultural, interétnica, interreligiosa, fraterno-sororal, inclusiva y eco-humana. Para ello es necesario que las personas creyentes de diferentes tradiciones
religiosas se conozcan mutuamente, pues existen más elementos que los unen de los que los separan. En Murcia tenemos el ejemplo de Ibn Arabi, musulmán de los siglos XII y XIII, un hombre profundamente interreligioso que afirmó que su fe y su religión son el amor.

Su espiritualidad debe marcar la pauta de convivencia entre todas las religiones y entre todas las personas movidas por el amor a la humanidad.

16. Esperamos que nuestras autoridades, las instituciones públicas y los medios de comunicación se hagan eco de este Manifiesto, contribuyan a hacer realidad sus propuestas para mejorar la convivencia en la Región y las traduzcan en políticas educativas, sociales y económicas orientadas a crear una sociedad más justa y solidaria.

Murcia, 21 de mayo de 2021

Instituciones firmantes
(alrededor de 20 asociaciones)

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