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La mani de ayer, acto partidista y provocador -- Enric Sopena

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El Plural

La secretaria general del PP, la moderna María Dolores de Cospedal, anunció el viernes pasado en la cadena SER que no tenía intención de asistir a la manifestación antiabortista. Pero ahí estuvo, ayer por la tarde, contradiciéndose ella misma. La presencia de José María Aznar y de Esperanza Aguirre debió de encender la alarma en Génova 13, tal como ayer mismo subrayé en El Plural. La ambigüedad de Mariano Rajoy lo situaba como una especie de capitán Araña.

El líder de la derecha apoyó públicamente el “no” a la nueva legislación sobre el aborto, pero más tarde optó por quedarse en casa. Por eso debió de echar mano apresuradamente de su “número 2”.

Los cardenales y los obispos, sin embargo, han imitado a Rajoy. El primero que se descolgó de la manifestación fue el arzobispo y cardenal de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, uno de los mayores y más acreditados agitadores del Reino. Igual han hecho los demás prelados. ¿Por qué no han acudido los máximos jerarcas de la Iglesia católica española? Porque consideran que su participación en este tipo de movilizaciones no sólo no les beneficia, sino que les perjudica. Han preferido mover los hilos desde detrás del escenario. Todo lo cual viene a ratificar que muchos de ellos son lisa y llanamente unos oportunistas. También confirma que su prestigio ante la opinión pública se halla bajo cero. Rouco y los suyos, en definitiva, han demostrado una vez más que les gusta tirar la piedra y esconder la mano.

Votos en los caladeros clericales
Los populares han tratado –como era más que previsible- de pescar votos en los caladeros clericales, los del catolicismo integrista y sus alrededores. Hubo pancartas con la consigna “No al aborto”. Este dato corrobora que no pocos de los asistentes a la manifestación salieron a la calle sin saber con exactitud de qué iba la fiesta. Porque la protesta no pretendía prohibir el aborto, sino cambiar las reformas introducidas en la legislación por el Gobierno, con el consenso genérico del conjunto de los partidos políticos, salvo el PP.

La legalización o despenalización del aborto llegó de la mano del Gobierno de Felipe González. Y preciso es resaltar que Aznar, siendo presidente, dejó el aborto como ya estaba. Aznar se mantuvo ocho años seguidos del todo inactivo respecto al aborto. Y ahora el ex presidente conservador ha tenido la desfachatez de protagonizar en buena parte la procesión antiabortista. De nuevo ha quedado, pues, en evidencia que para Aznar vale todo con tal de erosionar o atacar a José Luis Rodríguez Zapatero.

En la órbita de la derecha
La manifestación se clausuró con los parlamentos, entre otros, de tres periodistas conocidas por su anclaje ideológico en las tesis neocon o reaccionarias, como son Cristina López Schlichting, Isabel San Sebastián e Isabel Durán. Estas tres periodistas, más bien populares, circulan en la órbita de la derecha extrema o radical.

En este sentido, no hay nada que reprocharles. Cada cual es muy libre –en democracia sobre todo- de pensar como quiera. Pero sucede que su imagen contribuye, desde luego, a ubicar las posturas contrarias al aborto en el bunker de la intransigencia y de los dogmatismos ultramontanos. No en vano mientras ellas predicaban, en el coro se pedía la dimisión de Zapatero. Elemental, querido Watson.

Benigno Blanco
Habló también Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia. Antes de ocupar este cargo fue secretario de Estado con el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. Su compromiso político con el PP parece indiscutible. ¿Alguien puede creerse que la visión de Blanco respecto a la familia no está altamente condicionada por las teorías retrógradas de un partido como el citado? La movida callejera de los ciudadanos y ciudadanas que condenan el aborto y que lo tildan de asesinato –empleando una expresión vomitiva e intolerable- fue, por consiguiente, un acto partidista y provocador. La mayoría de los presentes se sintieron, por lo demás, intérpretes privilegiados de la doctrina católica. ¿Pero uno solo de los manifestantes -uno al menos- podría decirnos cuándo Jesucristo, según los evangelios, se refirió al aborto?

Enric Sopena es director de El Plural

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