diosenlafrontera
En algunos espacios del clero, la palabra ha dejado de ser instrumento de comunión para convertirse en ejercicio de sospecha compartida. Cuando la oración se debilita, la murmuración no tarda en ocupar su lugar con una sorprendente naturalidad.
En determinados ámbitos de la vida eclesial, donde uno esperaría encontrar silencio, oración y caridad, lo que a veces se encuentra —con una regularidad que ya no sorprende— es una actividad mucho menos edificante: la murmuración sistemática, ejercida con una mezcla de piedad aparente y una disponibilidad de tiempo que invita a hacerse algunas preguntas Ver noticia original en …

